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El 74,8 % de los antibióticos en porcino se administró por agua en 2025

antibióticos

Casi tres de cada cuatro de la cantidad de sustancia activa antibiótica consumida en el porcino español se administran a través del agua de bebida, una vía que mantiene su predominio mientras disminuye la participación de los piensos medicamentosos. Así lo recoge el Informe Nacional 2020-2025. Consumo de antibióticos en la especie porcina, publicado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) a partir de los datos del sistema PRESVET, que sitúa en el 74,8% la proporción del consumo correspondiente al agua de bebida en 2025, frente al 16,2% de los piensos medicamentosos.

El documento analiza la evolución del consumo de antibióticos entre 2020 y 2025, tanto en cantidades absolutas como en relación con la biomasa porcina nacional. También examina las principales familias de sustancias activas utilizadas, las diferencias entre clasificaciones zootécnicas y los tipos de prescripciones veterinarias notificadas. Los resultados muestran cambios en la distribución del consumo según las vías de administración, en un contexto en el que el uso total de antibióticos se mantiene por debajo de los niveles de 2020, aunque ha registrado incrementos durante los dos últimos ejercicios.

¿Cómo se distribuye el consumo de antibióticos según la vía de administración?

El agua de bebida se mantuvo como la principal vía de administración durante todo el período analizado, con una participación sobre el consumo total que osciló entre el 68,4% y el 74,8%. En 2025, el 74,8% del consumo de sustancia activa correspondió al agua de bebida, seguido de los piensos medicamentosos, con un 16,2%, y de la administración parenteral, que representó el 7,2%. El 1,8% restante se distribuyó entre otras vías de administración. La evolución de estos porcentajes muestra tendencias diferentes. Mientras que el agua de bebida mantuvo una posición predominante, la participación de los piensos medicamentosos disminuyó progresivamente desde 2021. Por su parte, la vía parenteral registró un incremento relativo entre 2021 y 2023, seguido de una estabilización en los dos últimos ejercicios. Estas cifras reflejan la distribución de la cantidad de sustancia activa consumida según la vía de administración, pero no indican el número de animales tratados ni la frecuencia de los tratamientos. 

¿Qué familias de antibióticos concentran el mayor consumo?

El análisis de las sustancias activas utilizadas muestra que el consumo continúa concentrándose en un número reducido de familias de antibióticos. Durante el período 2020-2025, las aminopenicilinas, tetraciclinas, lincosamidas, sulfonamidas y aminoglucósidos representaron conjuntamente una media del 87,5% del consumo total, aunque su peso relativo experimentó variaciones a lo largo de los años.

Las aminopenicilinas alcanzaron su máxima participación en 2021, cuando representaron el 46% del consumo, antes de reducirse progresivamente hasta el 35% en 2025. Una tendencia similar se observó en las tetraciclinas, cuya proporción descendió del 33% en 2020 al 23,6% en 2025. En cambio, las lincosamidas aumentaron su participación del 7% al 11,6% durante el período analizado. En 2025, las sulfonamidas representaron el 8% y los aminoglucósidos, el 6,9%.

El MAPA también examina estas sustancias según las categorías de riesgo establecidas por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Entre 2020 y 2025 se observó un aumento del peso relativo de los antibióticos de categoría C, un incremento menor de los correspondientes a la categoría B y una reducción de la participación de la categoría D. Estos resultados muestran que, aunque la estructura general del consumo sigue concentrada en las mismas familias, su distribución ha evolucionado durante los últimos seis años.

El consumo varía entre producciones, pero mantiene una reducción desde 2020

La distribución del consumo de antibióticos también presenta diferencias según la clasificación zootécnica de las producciones porcinas. En 2025, los cebaderos concentraron el 48,4% del consumo total de sustancias activas, seguidos de las producciones de granjas de ciclo mixto, con un 26,1%, y las de transición de lechones, con un 20,3%. En conjunto, estas tres clasificaciones representaron el 94,8% del consumo total registrado en PRESVET. Sin embargo, estos porcentajes corresponden a la cantidad total consumida y no permiten determinar por sí solos la intensidad de uso de antibióticos en cada tipo de explotación.

Para complementar esta información, el MAPA utiliza el indicador de consumo habitual, expresado en miligramos por unidad de referencia (mg/UR), calculado a partir del trimestre analizado y los tres anteriores. Según los datos de 2025, las producciones de transición de lechones registraron una media de consumo habitual de 288 mg/UR, frente a los 115,7 mg/UR de los cebaderos y los 48,6 mg/UR correspondientes a producciones de producción de ciclo mixto. Esta diferencia pone de manifiesto la importancia de distinguir entre el volumen total de antibióticos consumidos y los indicadores que permiten contextualizar su utilización según las características productivas de las producciones.

En cuanto a la evolución general del sector, el informe revela que el consumo de antibióticos en porcino mantiene una reducción acumulada significativa respecto a 2020, pese a los aumentos registrados en 2024 y 2025. En términos absolutos, durante 2025 se consumieron 1.184,05 toneladas de sustancia activa, lo que supone un incremento del 11,4% respecto a las 1.062,65 toneladas de 2024. Sin embargo, esta cantidad continúa siendo un 42,4% inferior a la registrada en 2020, cuando el consumo alcanzó las 2.054,16 toneladas.

La evolución presenta un comportamiento similar al relacionar el consumo con la biomasa porcina nacional. Este indicador pasó de 919 mg/kg en 2020 a 549,9 mg/kg en 2025, lo que representa una reducción acumulada del 40,2%, aunque durante el último ejercicio aumentó un 11,6% respecto a 2024. El informe también analiza la finalidad de las prescripciones veterinarias notificadas a PRESVET. En 2025, el 85,7% de las prescripciones fueron terapéuticas, mientras que las metafilácticas representaron el 14,15% y las profilácticas, el 0,14%. Al considerar la cantidad de sustancia activa consumida, los tratamientos terapéuticos concentraron el 81,1% del total, frente al 18,9% correspondiente a los metafilácticos y el 0,05% asociado a los profilácticos.

Estos resultados se enmarcan en el seguimiento de los Indicadores de Referencia Nacional (IRN), utilizados para comparar el consumo habitual de las producciones con los valores de referencia establecidos para cada clasificación zootécnica. Según el MAPA, estos indicadores han seguido una tendencia descendente entre 2023 y 2026, en línea con el objetivo de promover una reducción progresiva del consumo. En conjunto, el informe PRESVET muestra que, aunque el consumo de antibióticos en el porcino español continúa por debajo de los niveles registrados en 2020, los incrementos recientes y las diferencias entre vías de administración y tipos de producciones refuerzan la importancia de mantener su vigilancia. El seguimiento de estos indicadores permite analizar la evolución del uso de antibióticos en el sector y orientar las medidas destinadas a fomentar una utilización prudente y responsable de los antimicrobianos.


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