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Big Pig Data – Una herramienta básica para veterinarios de porcino

Escrito por: Carlos Piñeiro - Director de PigCHAMP Pro Europa Veterinario especializado en digitalización del sector ganadero

Durante las últimas décadas, el uso de datos por parte de los productores y veterinarios de porcino ha sido bastante limitado.

La mayoría de los sistemas utilizados eran software de gestión porcino, con más o menos capacidades, y hojas de Excel adaptadas a cada empresa. Además, los análisis efectuados tampoco solían ser demasiado complejos, siendo poco habitual la integración de datos procedentes de diferentes dispositivos o granjas y existiendo poco conocimiento aplicado sobre el valor de los datos en la toma de decisiones estratégicas. Otro punto débil no resuelto hasta el momento es la falta de servicios de apoyo en el uso de los datos.

Actualmente, el sector porcino está en un momento de cambio y transformación en la misma dirección que la mayor parte de sectores profesionales, debiendo avanzar en el proceso de transformación digital que será imprescindible para mantener y mejorar su posición con respecto a las exigencias del mercado y de los consumidores, tanto por eficiencia como por calidad de la producción y exigencias de sostenibilidad.

Este proceso nos exige repensar la forma de trabajar e incluir herramientas digitales (que son las que generan datos) en nuestro maletín de herramientas clásicas (bisturí, PCR, ELISA, NIR u otras) utilizándolas rutinariamente en nuestro día a día.

Debemos tener en cuenta que ya nos movíamos en un entorno con un alto nivel de bioseguridad para preservar la sanidad animal, tanto por las enfermedades con repercusión económica como por las de Declaración Obligatoria.

Las exigencias en este sentido se han vuelto más estrictas debido a la COVID-19, lo que ha dificultado aún más las visitas físicas a las granjas, resultando más interesante que nunca la posibilidad de control en remoto de sanidad y producción.

Entre las áreas sobre las que empezamos a disponer de datos masivos (muy cerca o Big Data, propiamente), además de los datos reproductivos clásicosy, en mucha menor medida, sanitarios y productivos en lechoneras y engorde, podemos añadir las siguientes[registrados] (Figura 1).

El desafío reside, no solo en extraer la información de cada una de esas fuentes sino, además, relacionarla entre sí para multiplicar su valor dado que, en muchos casos, los parámetros analizados están interrelacionados:

El rendimiento reproductivo está muy relacionado con la ingesta en lactación, tanto la cantidad como el patrón, ya que determina la cantidad y la calidad de los folículos en formación que darán lugar a los ovocitos para la siguiente cubrición (Quesnel, 2000, Vela, comunicación personal).

La bioseguridad está muy relacionada con la sanidad y, por tanto, con el uso de antibióticos.

 

SGIS & APIS

Para sacar el máximo partido de la información de la que se dispone, tanto de cada base de datos independiente como de sus combinaciones, se debe seguir una serie de procesos en los que los veterinarios y consultores podemos ser partícipes pero que generalmente no desarrollaremos nosotros mismos, ya que están relacionados con lo que se conoce como APIs (Application Program Interfaces) o conectores que permiten un movimiento fluido de datos entre distintas aplicaciones.

Esta será la base que condicionará que un Sistema de Gestión de la Información (SGI) que toda empresa necesita sea sencillo o complejo.

Un SGI se define como un “sistema compuesto por herramientas (software y dispositivos) que, junto con un protocolo de trabajo y procedimientos reglados incluyendo los roles de las personas que las utilizan, es capaz de generar la información necesaria para mejorar la toma de decisiones”.

Este proceso siempre debe constar de 5 pasos (Piñeiro, 2019) independientemente del tamaño de la empresa y del tipo de datos con el que se esté trabajando (Figura 2).

  1. RECOGIDA DE DATOS  

La recogida de datos puede ser efectuada por los trabajadores responsables de área en papel, PDA o dispositivo móvil pero siempre han de transferirse a un ordenador que tenga los programas necesarios para recibir esos datos o a la oficina central de la empresa donde haya un responsable de recibirlos y procesarlos.

Sea una u otra opción, debe estar clara para todos los implicados, al igual que la frecuencia de recogida (diaria o semanal, normalmente).

  2. PROCESADO DE LOS DATOS  

El procesado de los datos es un punto crítico, ya que implica preparar la “materia prima” de la que se extraerá la valiosa información que esconden.

Antes de cargar los datos en el programa de gestión utilizado o una vez en el mismo, utilizando las herramientas oportunas, es importante asegurarse de que los datos son íntegros y correctos.

  3. GENERACIÓN DE INFORMES  

El formato adecuado de los informes para la empresa han de definirse de manera consensuada para garantizar que son los necesarios y convenientes. ¡No siempre más es mejor!

Por ejemplo, definir las listas de trabajo para cada fase y para cada trabajador, la forma de presentarlos, los resúmenes de producción o los indicadores prioritarios para la granja han de estar bien pensados y ajustados a las exigencias de cada momento.

  4. DISTRIBUCIÓN DE LA INFORMACIÓN  

La distribución de la información es clave, aunque frecuentemente se olvida o se desatiende. Los informes deben llegar a las personas que los necesiten para su trabajo:

  5. USO DE LA INFORMACIÓN Y TOMA DE DECISIONES  

Solo cuando una persona lea y entienda el informe generado y tome una decisión en base al mismo, el proceso puede darse por concluido, antes de volver a empezar. Debemos evitar hacer llegar información demasiado sencilla, demasiado compleja o inadecuada según las responsabilidades asignadas, ya que en esos casos no se le sacará el partido adecuado.

Por ejemplo, enviar un análisis de producción complejo a un responsable de área o demasiado sencillo a un veterinario que necesita más detalles para realizar su trabajo puede ser frustrante para ambos.

 

NIVELES DE INFORMACIÓN DE UN SGI

Cuando un SGI está bien diseñado y desarrollado debe ser capaz de atender los 4 niveles de información necesarios en el mismo:

Las alertas son el nivel de información generada más sencillo y nos avisa de que algún indicador está fuera del rango esperado. Por ejemplo:

Las alertas deben generar una respuesta inmediata por parte de los responsables, siendo su uso muy frecuente en granja.

 

  MONITORIZACIÓN  

La monitorización permite conocer la evolución, normalmente temporal, del indicador de interés de tal manera que podamos determinar si está bajo control.

Ejemplos frecuentes de este tipo de información son la evolución de lechones nacidos, destetados, mortalidad predestete, tasa de partos o mortalidad en lechoneras y engorde.

Su frecuencia es variable pero generalmente tiene base semanal o mensual.

  ANÁLISIS EXPLICATIVO  

Se trata de entender, con la técnica de análisis adecuada, el comportamiento del indicador, los indicadores o la relación que hay entre ellos.

Incluye indicadores más complejos como los partos por cerda y año, días no productivos y su desglose, y costes de producción.

Es un análisis más amplio cuyo grado de complejidad puede ser mayor. Aunque en todos los casos sea conveniente, en este es particularmente recomendable tratarlos con el veterinario.

  ANÁLISIS PREDICTIVO  

A pesar de que en la actualidad el análisis predictivo aún no es de uso común, en el futuro llegará. Sobre una buena base de datos, se pueden efectuar análisis que nos ayuden a definir qué es lo que nos puede ocurrir en la producción e incluso cómo atenderlo en cada caso.

Empezar a implementar poco a poco esta forma de trabajo nos ayudará a nivel profesional, pudiendo entender e intervenir antes en los procesos que estén bajo nuestra responsabilidad, así como a nivel sanitario, productivo y de calidad, ayudando a nuestra empresa a ser más eficiente y competitiva.

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