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Bioseguridad y control: estrategias para afrontar el PRRS y PPA en un escenario de riesgo

En un entorno productivo cada vez más complejo, la sanidad porcina se ha convertido en uno de los pilares estratégicos para garantizar la viabilidad económica de las explotaciones.

El sector afronta presiones constantes:

Incremento de los costes
Exigencias regulatorias
Nuevas amenazas epidemiológicas
Estructuras productivas más intensivas
Una globalización que facilita la circulación de patógenos a una velocidad sin precedentes

A ello se suma la necesidad de mantener un alto nivel de eficiencia técnica con márgenes ajustados y una vigilancia continua para anticipar riesgos.

En este contexto, el control del Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino (PRRS) y la prevención frente a la Peste Porcina Africana (PPA) representan dos de los retos sanitarios más relevantes para el porcino europeo y, en particular, para España.

 

 

 

PRRS

El PRRS continúa siendo la enfermedad de mayor impacto económico en la industria porcina moderna.

Su variabilidad genética, su capacidad de persistencia en los animales y la facilidad con la que se disemina dentro y entre granjas lo convierten en un agente extremadamente difícil de controlar.

La circulación de nuevas variantes, la inestabilidad de los rebaños y la presión vírica externa obligan a los productores a adoptar estrategias dinámicas basadas en:

Vacunación
Bioseguridad
Monitorización epidemiológica

PPA

La reaparición de la PPA en España en 2025 tras más de tres décadas sin casos ha reactivado todas las alarmas.

Su letalidad, la ausencia de vacuna y rapidez de propagación hacen que la bioseguridad sea la única defensa real disponible para el sector.

Ambas enfermedades funcionan como intrusos silenciosos:

No siempre se detectan a tiempo
Generan enormes pérdidas
Suponen un riesgo directo para la estabilidad productiva

Por ello, disponer de herramientas, protocolos y sistemas de evaluación que permitan anticiparse es tan importante como aplicar medidas de control estrictas.

Los tres pilares fundamentales para reducir el riesgo sanitario siguen siendo los mismos:

Su correcta aplicación determina la probabilidad de que un sistema permanezca estable o se convierta en vulnerable a la entrada de nuevos virus.

PRRS Y PPA: DOS DESAFÍOS DISTINTOS QUE EXIGEN ENFOQUES COMPLEMENTARIOS

PRRS

El PRRS afecta a cerdos en todas las etapas productivas y provoca:

Fallos reproductivos
Mortalidad perinatal
Retrasos en el crecimiento
Cuadros respiratorios severos

Su efecto acumulativo en los parámetros productivos impacta directamente en la rentabilidad global de las granjas.

La experiencia demuestra que las granjas que mantienen un plan vacunal homogéneo y estable, junto con medidas estrictas de manejo y monitorización, tienen una menor probabilidad de sufrir brotes clínicos.

No obstante, la vacunación por sí sola no evita la entrada del virus: únicamente reduce el impacto clínico y ayuda a estabilizar los rebaños, siempre que se acompañe de una bioseguridad sólida.

PPA

La PPA presenta un desafío completamente distinto.

Su elevada mortalidad, la dificultad para controlarla mediante vacunación y la resistencia del virus frente a condiciones ambientales adversas obligan a aplicar medidas extremas de prevención.

Para el Dr. Oliver Durán, director Global de Servicios Técnicos en Porcino de Boehringer Ingelheim, “el objetivo frente a la PPA, tanto a nivel individual como de país, debe ser evitar la entrada del virus a toda costa. Al no disponer de vacuna, la bioseguridad pasa a ser la herramienta más crítica para contener cualquier riesgo”.

La detección precoz, los tiempos de vacío, el control de movimientos y las barreras físicas y operativas continúan siendo esenciales para proteger la cabaña porcina española.

TRES EJES FUNDAMENTALES PARA EL CONTROL DEL PRRS

La evidencia científica señala tres líneas estratégicas para reducir la incidencia del PRRS y mantener la estabilidad productiva:

1. Maximizar la inmunidad del rebaño mediante programas de vacunación estandarizados, bien coordinados y adaptados al nivel de riesgo de cada explotación.

2. Reducir la exposición interna, mejorando el manejo, minimizando el movimiento de animales entre grupos y controlando la presión vírica dentro del sistema.

3. Evitar la introducción de nuevas variantes, mediante protocolos estrictos de bioseguridad externa, especialmente en transporte, movimientos de personal y entradas de material.

La combinación de estos tres puntos es lo que realmente determina la probabilidad de brote y la estabilidad sanitaria.

BIOSEGURIDAD: CINCO MEDIDAS ESENCIALES APLICABLES A TODO TIPO DE GRANJAS

Desinfección de vehículos antes del acceso

Cada transporte —de animales, pienso, purines o personal— constituye un riesgo elevado de entrada de patógenos.

La desinfección debe ser obligatoria y documentada.

Desinfección del equipamiento y material externo

La limpieza de utensilios, equipos portátiles o herramientas que se mueven dentro y entre granjas evita la entrada de virus.

La luz UV puede ser útil como complemento rápido a la desinfección tradicional.

Control estricto de visitantes y personal

Registrar accesos, asegurar tiempos mínimos sin contacto previo con cerdos y disponer de protocolos claros de entrada son medidas esenciales.

Ducha de entrada y salida con cambio completo de ropa

Es una de las barreras más efectivas y, a menudo, menos implementadas en pequeñas explotaciones.

Aislamiento inmediato de animales sospechosos

La rapidez con la que se detecta y separa a un animal con síntomas determina la probabilidad de transmisión.

COMBAT: TRANSFORMAR LA BIOSEGURIDAD EN UN PROCESO MEDIBLE

Con el objetivo de dar soporte a los productores, Boehringer Ingelheim ha desarrollado COMBAT, una herramienta digital gratuita diseñada para evaluar de manera estructurada los puntos críticos de bioseguridad.

Esta plataforma permite:

Evaluar según el sistema de producción, mostrando solo las preguntas relevantes.
Obtener resultados en tiempo real, sección por sección.
Recibir recomendaciones priorizadas, basadas en el riesgo real de la explotación.
Comparar evaluaciones en el tiempo, permitiendo medir la mejora y detectar tendencias.

COMBAT incorpora un modelo predictivo que estima la probabilidad de sufrir un brote de PRRS en los próximos cinco años, una funcionalidad clave para orientar decisiones de inversión y priorizar mejoras.

Según Gisela Girmé, responsable de Marketing de Animales de Producción en Boehringer Ingelheim Animal Health España, “COMBAT ayuda a entender que la bioseguridad no es un concepto abstracto, sino un conjunto de decisiones concretas que marcan la diferencia en el día a día”.

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