En un entorno productivo cada vez más complejo, la sanidad porcina se ha convertido en uno de los pilares estratégicos para garantizar la viabilidad económica de las explotaciones.
El sector afronta presiones constantes:
| A ello se suma la necesidad de mantener un alto nivel de eficiencia técnica con márgenes ajustados y una vigilancia continua para anticipar riesgos.
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El PRRS continúa siendo la enfermedad de mayor impacto económico en la industria porcina moderna. Su variabilidad genética, su capacidad de persistencia en los animales y la facilidad con la que se disemina dentro y entre granjas lo convierten en un agente extremadamente difícil de controlar. La circulación de nuevas variantes, la inestabilidad de los rebaños y la presión vírica externa obligan a los productores a adoptar estrategias dinámicas basadas en:
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La reaparición de la PPA en España en 2025 tras más de tres décadas sin casos ha reactivado todas las alarmas. |
Ambas enfermedades funcionan como intrusos silenciosos:
Por ello, disponer de herramientas, protocolos y sistemas de evaluación que permitan anticiparse es tan importante como aplicar medidas de control estrictas.
Los tres pilares fundamentales para reducir el riesgo sanitario siguen siendo los mismos:
Su correcta aplicación determina la probabilidad de que un sistema permanezca estable o se convierta en vulnerable a la entrada de nuevos virus.
PRRS Y PPA: DOS DESAFÍOS DISTINTOS QUE EXIGEN ENFOQUES COMPLEMENTARIOS
PRRS
El PRRS afecta a cerdos en todas las etapas productivas y provoca:
Su efecto acumulativo en los parámetros productivos impacta directamente en la rentabilidad global de las granjas.
La experiencia demuestra que las granjas que mantienen un plan vacunal homogéneo y estable, junto con medidas estrictas de manejo y monitorización, tienen una menor probabilidad de sufrir brotes clínicos.
PPA
Su elevada mortalidad, la dificultad para controlarla mediante vacunación y la resistencia del virus frente a condiciones ambientales adversas obligan a aplicar medidas extremas de prevención.
TRES EJES FUNDAMENTALES PARA EL CONTROL DEL PRRS
La evidencia científica señala tres líneas estratégicas para reducir la incidencia del PRRS y mantener la estabilidad productiva:
2. Reducir la exposición interna, mejorando el manejo, minimizando el movimiento de animales entre grupos y controlando la presión vírica dentro del sistema.
3. Evitar la introducción de nuevas variantes, mediante protocolos estrictos de bioseguridad externa, especialmente en transporte, movimientos de personal y entradas de material.
| La combinación de estos tres puntos es lo que realmente determina la probabilidad de brote y la estabilidad sanitaria. |
BIOSEGURIDAD: CINCO MEDIDAS ESENCIALES APLICABLES A TODO TIPO DE GRANJAS
Cada transporte —de animales, pienso, purines o personal— constituye un riesgo elevado de entrada de patógenos.
La limpieza de utensilios, equipos portátiles o herramientas que se mueven dentro y entre granjas evita la entrada de virus.
Registrar accesos, asegurar tiempos mínimos sin contacto previo con cerdos y disponer de protocolos claros de entrada son medidas esenciales.
Es una de las barreras más efectivas y, a menudo, menos implementadas en pequeñas explotaciones.
La rapidez con la que se detecta y separa a un animal con síntomas determina la probabilidad de transmisión.
COMBAT: TRANSFORMAR LA BIOSEGURIDAD EN UN PROCESO MEDIBLE
Con el objetivo de dar soporte a los productores, Boehringer Ingelheim ha desarrollado COMBAT, una herramienta digital gratuita diseñada para evaluar de manera estructurada los puntos críticos de bioseguridad.
Esta plataforma permite:
CINCO MITOS FRECUENTES QUE CONVIENE DESTERRAR

