Comprender los factores que influyen en su permanencia en el hato es esencial para implementar estrategias de manejo más sostenibles y efectivas.
Por qué algunas cerdas duran menos en la granja?
La vida productiva de una cerda —el tiempo durante el cual permanece en la granja productivamente activas— es clave para la eficiencia económica de cualquier sistema de producción porcina (Engblom et al., 2007).
Sin embargo, muchas cerdas, especialmente las más jóvenes, son retiradas prematuramente, generando pérdidas para los productores (Koketsu & Iida, 2020).
Entre las causas específicas de eliminación forzada de las cerdas, se identificaron 9 categorías principales (Figura 1), siendo las de mayor impacto:
¿Qué factores determinan esta “longevidad productiva”?
Recientemente se analizó en profundidad esta problemática (Ordaz et al., 2024).
La investigación, llevada a cabo en México, se recopilaron y analizaron más de 26,000 registros individuales de cerdas a lo largo de su vida reproductiva, con el objetivo de identificar los factores más relevantes que influyen en su permanencia dentro del hato.
Figura 1. Factores que afectan la supervivencia productiva de las cerdas en sistemas de producción porcina comerciales
Dichos indicadores se relacionan con el bajo rendimiento reproductivo de las cerdas. Ello comprende cerdas que no lograron alcanzar parámetros mínimos esperados en número de lechones nacidos vivos, como a aquellas con elevado número de días no productivos (Figuras 1 y 2).
| Respecto al papel del genotipo. Las cerdas hiperprolíficas, si bien están diseñadas genéticamente para producir camadas más numerosas, muestran una mayor tasa de eliminación temprana. |
Esta situación se relaciona con:
1 – Mayor carga fisiológica en cerdas hiperprolíficas.
2 – Mayor susceptibilidad a trastornos metabólicos.
3 – Estrés reproductivo.
4 – Dificultad para recuperarse entre ciclos.
Las cerdas hiperprolíficas tienden a mostrar una caída en la supervivencia reproductiva desde las primeras paridades, particularmente en la segunda o tercera, lo cual representa un desafío en términos de retorno sobre la inversión genética.
» Ello se asocia en gran medida con la baja condición corporal asociada con el déficit nutricional durante la lactancia, lo que compromete
la capacidad de las cerdas para mantenerse activas en el sistema (Foxcroft, 2012).
Evitar pérdidas durante el verano
Otro hallazgo importante es que los meses calurosos aumentan las tasas de descarte (Figura 1).
El estrés térmico afecta la aparición del celo y la eficiencia reproductiva.
En climas cálidos, se recomienda reforzar la ventilación y ofrecer agua fresca en todo momento.
| Ello ayudará durante la lactancia a mantener el consumo de alimento lo más alto posible para evitar pérdida de condición corporal y sus repercusiones posteriores como, intervalo destete-estro prolongado y baja productividad en el siguiente ciclo reproductivo (Quiniou & Noblet, 1999). |
El tamaño de la granja también importa
Granjas con más de 3000 vientres mostraron mayor rotación de hembras (Figura 1). Esto puede deberse a una menor atención individual por parte del personal (Koketsu, 2000).
- Capacitar a los trabajadores para detectar signos tempranos de problemas reproductivos o locomotores puede marcar una gran diferencia.
- Condiciones de manejo masivo pueden limitar la detección oportuna de signos de problemas reproductivos, metabólicos o de condición corporal
Parámetros clave que permiten identificar animales con alto riesgo de descarte
Se han identificado señales clave que pueden ayudar al productor a prevenir el retiro prematuro de una cerda (Figura 2), entre los cuales se debe poner atención a:
» Cerdas con más de 60 días no productivos (sin estar gestando o lactando) por año.
» Primer parto con menos de 12 lechones nacidos vivos.
» Alta proporción de lechones momificados.
» Edad tardía al primer parto (mayor a 370 días).
Llevar un registro de estos indicadores permite tomar decisiones preventivas, como ajustar la alimentación-nutrición, revisar el calendario de inseminación o aplicar estrategias de acondicionamiento físico.
Figura 2. Análisis comparativo del riesgo de eliminación en cerdas reproductoras de acuerdo con los días no productivos, lechones nacidos totales, nacidos vivos y momificados.
¿Qué hacer para mantener a las cerdas más tiempo?
» Seleccionar por longevidad, no solo por prolificidad. Elegir líneas genéticas que combinen buen tamaño de camada con resistencia física.
» Monitorear condición corporal para evitar excesos o deficiencias que afecten el ciclo reproductivo.
» Prevenir cojeras y lesiones, ajustando el tipo de piso, el espacio por animal y la densidad de grupo
» Capacitar al personal en detección de signos tempranos de enfermedad o bajo desempeño. longevidad productiva en cerdas
Más tiempo en producción = más rentabilidad
Estos hallazgos refuerzan la importancia de adoptar un enfoque holístico en la selección, manejo y retención de las cerdas.
Más allá de su potencial genético para producir grandes camadas, deben considerarse su resistencia, capacidad de recuperación, eficiencia alimenticia, calidad estructural (patas, aplomos) y adaptabilidad al ambiente.
La longevidad debe convertirse en un criterio de selección complementario, al igual que la prolificidad (Rodriguez– Zas et al., 2003).
Desde una perspectiva de manejo, se requiere una mayor inversión en:
También se recomienda el uso de métricas complementarias como el número de camadas completas por cerda, los kilogramos de lechones destetados por cerda a lo largo de su vida, o los días activos versus días no productivos, pzara evaluar con mayor precisión la rentabilidad individual
PROGRAMAS DE DETECCIÓN TEMPRANA DE FALLAS REPRODUCTIVAS longevidad productiva en cerdas
Una cerda que alcanza su cuarta o quinta paridad ha pagado su inversión inicial y genera utilidades netas para el sistema.
Por eso, mantenerla sana y eficiente es una inversión rentable.
Disminuir la tasa de reemplazo también reduce la presión sobre las primerizas, mejora la estabilidad del hato y disminuye la huella ambiental del sistema.
| CONCLUSIONES
Mejorar la longevidad productiva de las cerdas no solo permite optimizar el uso de recursos y reducir los costos asociados al reemplazo, sino que también está vinculado con una mejora en el bienestar animal y la sostenibilidad del sistema productivo. Reducir el descarte prematuro implica aprovechar mejor la inversión genética y los recursos utilizados en el desarrollo de cada animal. La longevidad productiva debe ser entendida como una estrategia de eficiencia integral en los sistemas porcinos del siglo XXI. |

