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Claves del éxito del manejo y alimentación de futuras reproductoras

Escrito por: Jamil E. G. Faccin - Kansas State University, Manhattan, KS, USA , Jason C. Woodworth - Kansas State University, Manhattan, KS, USA , Joel M. DeRouchey - Kansas State University, Manhattan, KS, USA , Jordan T. Gebhardt - Kansas State University, Manhattan, KS, USA , Mike D. Tokach - Kansas State University, Manhattan, KS, USA , Robert D. Goodband - Kansas State University, Manhattan, KS, USA
Importancia del desarrollo adecuado de las futuras reproductoras

Los métodos empleados para la cría de futuras reproductoras afectan en gran medida a la supervivencia de su descendencia, tanto directa como indirectamente.

Impacto directo

El desarrollo adecuado de las nulíparas puede reducir las tasas de descarte precoz y la mortalidad, aumentando la longevidad del rebaño y dando lugar a cerdas más maduras que tienen una mejor inmunidad que se transmite a sus lechones.

 

 

Impacto directo

El desarrollo adecuado de las cerdas jóvenes contribuye a maximizar el desarrollo de sus glándulas mamarias, aumentando la producción de calostro y leche para alimentar a sus lechones y que lleguen sanos y con un buen peso al destete.

Para garantizar el éxito durante la lactación y mejorar la supervivencia de los lechones, es importante:

Aumentar la ingesta de calostro.

Reducir la presión de la lactancia.

Proporcionar un espacio adecuado.

Promover un buen ritmo de crecimiento en las nulíparas en desarrollo.

Las nulíparas de bajo peso al nacimiento o de camadas con bajo peso al nacimiento deben ser descartadas al principio del proceso de selección. Deben ser destetadas a los 24 días de edad o más y crecer con una tasa de crecimiento de más de 600 g/d.

Aunque las líneas genéticas con tasas de crecimiento excepcionales tienen sus ventajas, criar futuras reproductoras demasiado pesadas puede reducir su longevidad.

Si bien, la restricción alimentaria en momentos específicos puede ser perjudicial para el desarrollo mamario, reducir la concentración de aminoácidos de la dieta y permitir una ingesta ad libitum podría ser una estrategia útil.

Para aumentar la productividad y la longevidad del rebaño, las futuras reproductoras deben ser inseminadas con un peso de 135-160 kg y en el segundo celo o más tarde, debiendo estar en un estado metabólico positivo.

Una vez inseminadas, deben ser alimentadas para mantener o aumentar las reservas corporales sin llegar al parto con un exceso de peso.

Una condición corporal adecuada en el momento del parto puede influir en el porcentaje de lechones nacidos vivos, en la producción de calostro y leche y, posteriormente, en el rendimiento y la supervivencia de los lechones.

Lograr una buena condición corporal tiene el beneficio añadido de [registrados]la mayor inmunidad de los lechones que confiere una estructura de paridad de cerdas de más edad, los efectos del desarrollo de las nulíparas sobre el rendimiento y la supervivencia de sus lechones pueden ser duraderos.

 Todas estas prácticas definen colectivamente el éxito de un programa de desarrollo de futuras reproductoras para promover la salud y la longevidad del rebaño y garantizar los mejores resultados posibles para la descendencia.

Estrategias clave para el manejo y alimentación de futuras reproductoras
1. Peso al nacimiento

Se debe evitar seleccionar aquellas cerdas que pesen menos de 1 kg de PV al nacimiento.

Las cerdas nacidas con PV < 1 kg al nacimiento producen 4,5 lechones menos en los tres primeros ciclos que las nacidas con pesos superiores. Además, estas cerdas presentan una menor tasa de permanencia en el rebaño (Tabla 1).

El hecho de que las cerdas con un PV al nacimiento < 1 kg tengan resultados satisfactorios en términos de manifestación del primer celo y tasa de partos oculta el impacto negativo sobre su rendimiento como futuras reproductoras.

Tabla 1. Tasa de permanencia y porcentaje de nulíparas inseminadas según categoría de peso al nacimiento (Patterson y Foxcroft, 2017). abc Letras distintas representan diferencias estadísticas (P < 0,05). n= numero de individuos analizados.

2. Camada de origen

Se debe evitar seleccionar cerdas cuyas madres hayan parido camadas de lechones con un peso medio al nacimiento < 1,15 kg en dos o más ciclos.

Las cerdas cuyas progenitoras tienen un fenotipo de bajo peso al nacimiento pueden transmitir esta característica a su descendencia.

3. Toma de calostro y leche

Las cerdas con mayor producción de leche (por ejemplo, las cerdas multíparas) deberían amamantar a las lechonas destinadas a ser futuras reproductoras.

Las lechonas que consuman al menos 250 g de calostro serán más pesadas a los 42 días de edad y, en consecuencia, tendrán una mayor capacidad de supervivencia y de parir camadas de mejor calidad.

Los lechones nacidos de cerdas de primer ciclo y criados por cerdas de mayor paridad tienen mayor peso al destete que los criados con las primerizas. Las granjas de multiplicación pueden aprovechar este hecho para maximizar la ingestión de calostro y leche en las futuras cerdas de reposición. 
4. Edad de destete

Las cerdas de reposición deben destetarse con, al menos, 24 días de vida.

Las mejoras en la salud intestinal y la supervivencia postdestete, así como la productividad son superiores en los lechones destetados a los 24 días de vida o más.

Gráfica 1. Influencia de minerales traza quelatados (Cu, Mn y Zn) y metionina en dietas de recría sobre la prevalencia de cojeras (Fabá et al., 2018).

5. Vitaminas y minerales

Se recomienda añadir más fósforo a las dietas de recría que en las de las líneas terminales, considerando también usar fuentes de oligoelementos orgánicos o quelados (Figura 1) y la suplementación de colina, piridoxina, ácido fólico y biotina adicionales.

Los niveles de fósforo recomendados para la mineralización ósea son más altos que para animales destinados a cebo.

La suplementación con minerales traza orgánicos puede reducir la incidencia de osteocondrosis.

La suplementación con vitaminas adicionales ayuda a dar soporte a las funciones reproductivas y, a menudo, no se encuentran en los premixes vitaminico-minerales para cerdos de engorde.

El coste de la suplementación extra es relativamente bajo en comparación con el coste total de la dieta.

6. Desarrollo mamario

A partir de los 90 días de edad y hasta llegar a la pubertad, no se debe restringir en exceso la ingesta de energía. En cambio, se debe evitar la sobrealimentación al final de la gestación.

Se puede alcanzar un desarrollo adecuado de las glándulas mamarias sin maximizar la ingesta energética, pero una ingesta baja puede resultar perjudicial para el desarrollo mamario.

Sobrealimentar a las cerdas jóvenes al final de la gestación favorece la deposición de más grasa en las glándulas mamarias, reduciendo la producción de calostro y leche.

7. Exposición a los verracos

Proporcionar una exposición adecuada a los verracos con al menos 10 meses de edad, maximiza la interacción física con las futuras reproductoras.

Tener más verracos es mejor para evitar la fatiga. Los verracos maduros tienen más libido y son suficientemente grandes como para estimular el estro sin ser sumisos a las nulíparas en los corrales.

8. Objetivos de inseminación

Se recomienda realizar la inseminación de las cerdas en el segundo estro y con un peso de 135-160 kg.

Inseminar en el primer estro reduce la tasa de partos y el tamaño de la camada en el primer parto. Por otro lado, recriar nulíparas con sobrepeso reduce su longevidad en el rebaño.

9. Restringir el crecimiento de las futuras reproductoras

Se recomienda restringir el crecimiento antes de la cubrición cuando se críen nulíparas de más de 160 kg.

Para ello, se debe evitar cubrir a las cerdas jóvenes con sobrepeso controlando la tasa de crecimiento de 100 a 200 días de edad.

Gráfica 2. Peso Vivo al parto y rendimiento por paridad 4 de hembras recriadas con ingesta energética ad libitum y 75% de ad libitum (25% de energía restringida) desde los 123 días de edad hasta la cubrición (Johnson et al., 2022).

Nutrición

Disminuir el contenido energético (Gráfica 2) de la dieta del 13% al 25% o la relación lisina: ME del 10% al 20% puede enlentecer el crecimiento sin afectar al rendimiento reproductivo. Sin embargo, puede retrasar la pubertad.

Por ello, es importante revisar las fórmulas de las dietas para asegurarse de que no tienen ingredientes/ inclusiones que promuevan un crecimiento más rápido.

Las dietas con una mayor inclusión de fibra no enlentecen el crecimiento de las futuras reproductoras debido a su capacidad para compensar con una mayor ingesta de alimento.

Manejo de la alimentación

Los comederos húmedos y secos o las dietas en pellets pueden mejorar el crecimiento.

Se debe tener cuidado al reducir el espacio disponible para el comedero o aumentar la densidad de población.

Estas estrategias pueden estimular interacciones agresivas y mordeduras de orejas y cola.

10. Flushing nutricional

Se puede alplicar la técnica del flushing nutrcional a las futuras reproductoras que no hayan alcanzado el objetivo de peso corporal en el momento del primer servicio (Tabla 2).

El flushing solo mejora los resultados reproductivos cuando las cerdas jóvenes están por debajo del peso objetivo al primer servicio.

Por ejemplo, se recomienda aplicar esta técnica solo a las cerdas proyectadas para el segundo celo pero que pesen < 120 kg PV a la salida del primer celo.

Si esta práctica se aplicara a todas las cerdas, se obtendría un rebaño con sobrepeso y un mayor coste de mantenimiento del peso corporal. El flushing durante 7 días antes de la cubrición puede mejorar el total de nacidos sin aumentar la grasa dorsal.
11. Alimentación en gestación

Durante la gestación temprana no se debe alimentar a las futuras reproductoras por debajo de sus requerimientos de mantenimiento y crecimiento, pero a la vez, se debe evitar alimentarlas con más de 7,5 Mcal EN/día.

Durante la gestación tardía, a menos que la condición corporal sea baja, se recomienda evitar el “bump-feeding”.

Las nulíparas sobrealimentadas pueden tener un menor tamaño de camada y un menor consumo de alimento y producción de leche en lactación.

El “bump feeding” mejora levemente el peso al nacimiento pero aumenta la tasa de nacidos muertos y reduce la ingesta de alimento y la producción de calostro y leche durante la lactación.

Tabla 2. Recomendaciones prácticas sobre cómo decidir la aplicación de flushing nutricional en cerdas primerizas (adaptado de Mallmann et al., 2020; Brumn et al., 2021).

12. Primera lactación

Se debe evitar que haya glándulas mamarias que no hayan sido amamantadas (pezones inactivos) durante la primera lactación.

Las glándulas mamarias que no hayan sido amamantadas durante la primera lactación producen menos calostro y leche en las siguientes lactaciones.

Puede parecer sencillo cumplir los 12 puntos de forma independiente.

Sin embargo, se necesita dedicación y coordinación para lograrlos todos debido al número de días, instalaciones y personas implicadas.

Se requiere una gran comunicación y una comprensión de la importancia del desarrollo de las futuras reproductoras para garantizar el futuro del sistema de producción.

Por último, una forma sencilla de persuadir a los profesionales del sector porcino de la importancia de alcanzar la excelencia en el manejo y la alimentación de las nulíparas es el recordatorio de que las cerdas con un rendimiento notable a lo largo de toda su vida son sin duda consecuencia del éxito del programa de desarrollo de cerdas de reposición.

Te puede interesar: Suplementación de lisina al final de la gestación para estimular el desarrollo mamario de cerdas primerizas

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