¿Qué condiciones favorecen la caudofagia?
¿Cómo se enfrentan los cerdos al estrés?
COMPORTAMIENTO EXPLORATORIO
La especie porcina, pasa la mayor parte de su tiempo activo hozando y explorando el suelo en busca de alimentos, un lugar donde yacer o, simplemente, para reconocer su entorno. Este comportamiento es innato, por lo que lo practica con una motivación muy elevada fruto de una programación genética y es vital para él poder llevarlo a cabo.
En las condiciones actuales de intensificación de la producción del ganado porcino, donde existen limitaciones de espacio y estímulos, la posibilidad de desarrollar dicho comportamiento exploratorio es prácticamente nula, por lo que el animal redirige esta conducta hacia sus compañeros de corral.
La caudofagia tiene consecuencias directas sobre [registrados]el bienestar del animal mordido, sobre su rendimiento productivo y sobre el rendimiento de su canal, puesto que las mordeduras pueden ocasionar infecciones, en muchos casos sistémicas, que conducen a la declaración de no aptitud parcial o total para el consumo humano de la canal en el matadero.
CONDICIONES AMBIENTALES
Las condiciones de producción intensivas favorecen que algunos aspectos del manejo afecten negativamente al bienestar de los animales, por ser de difícil control, como la calidad del aire o el control sanitario.
COMPETENCIA
Finalmente, existen mordedores compulsivos que son cerdos con crecimiento retardado que, en casos particulares, inician un brote de caudofagia debido a su dificultad para competir por el alimento o el espacio, a causa de su menor tamaño.
La normativa vigente (Directiva 2008/120/ CE y la Recomendación 2016/336/CE) indica que el raboteo no puede realizarse sistemáticamente como único método de prevención de la caudofagia, sólo estando permitido cuando, tras realizar los cambios oportunos en el manejo y las infraestructuras, no se hayan podido controlar los brotes de caudofagia.
En este contexto y con el fin de encontrar medidas para reducir la necesidad de realizar el raboteo, el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació de la Generalitat de Catalunya, de acuerdo con las indicaciones del MAPAMA, se propuso desarrollar 2 acciones:
1.- Realizar una encuesta para conocer la situación real en Cataluña en cuanto a:
2.- Desarrollar herramientas que facilitasen la formación del sector y el abordaje de cuestiones más prácticas para reducir el corte de colas que se describen, más adelante, en este artículo.
La realización de aproximadamente 130 encuestas a explotaciones porcinas con categorías de producción distintas, permitió conseguir datos de la realidad del sector en relación a los factores que podían afectar a la caudofagia.
De los resultados obtenidos, se extrajeron, principalmente, las siguientes conclusiones:
PRÁCTICA DE RABOTEO
Casi el 100% de los productores trabajan con animales raboteados. Las explotaciones productoras de lechones cortan las colas rutinariamente, sin responder a una petición del receptor.
Únicamente algunos productores de explotaciones de bajo censo, de ciclo completo y no integradas o de producción ecológica, dejan animales con la cola entera.
INCIDENCIA DE CAUDOFAGIA
La gravedad de la lesión en la cola por mordedura se clasifica en 3 niveles.
- Nivel 0: No se observan lesiones
- Nivel 1: Las lesiones son enrojecimiento de la piel, heridas superficiales sin sangre ni inflamación
- Nivel 2: Se observa sangre fresca, y/o infección y/o inflamación y puede haberse perdido parte del tejido.
USO DE MATERIALES DE ENRIQUECIMIENTO AMBIENTAL
- Los elementos, generalmente, más utilizados son cadenas, tubos de plástico y troncos en el suelo.
- El tipo de suelo que observamos es principalmente slat y en algunos casos, combinado con hormigón.Esta circunstancia es mencionada por algunos encuestados como un impedimento para utilizar otros tipos de materiales de enriquecimiento más idóneos, como la paja.
INTENCIÓN DE DEJAR DE RABOTEAR O REALIZAR UNA PRUEBA
Dejar de cortar colas en general no se considera viable por parte del sector. El 50% de los ganaderos encuestados ven viable realizar pruebas con animales sin rabotear, aunque siempre con el consentimiento de la integradora.
Menos de un 1% ha realizado el análisis de riesgo de la explotación enfocado a la prevención de la caudofagia.
MEDIDAS QUE ESTABLECERÍAN PARA PREVENIR LA CAUDOFAGIA
La mayoría de ganaderos considera el suministro de material de enriquecimiento como la medida principal seguida de la reducción de la densidad.
CREACIÓN DE UN GRUPO DE EXPERTOS
Una vez constatada que la situación no es muy prometedora, que hay una falta de conocimiento de los ganaderos sobre la función del material de enriquecimiento y los factores que influyen sobre la caudofagia, y que el reto de dejar de cortar colas no se considera fácil ni una prioridad, es imprescindible lograr su implicación para encarar las siguientes acciones.
Los participantes del Grupo respondieron sobre qué medidas consideraban viables para prevenir la caudofagia en animales raboteados.
La mayoría apoyaron:
- Establecer una evaluación de riesgos
- Aumentar la formación y la supervisión del ganadero
- Ajustar los valores ambientales
- Ajustar los requerimientos nutricionales y mejorar el material de enriquecimiento.
Por el contrario, reducir densidades fue considerado efectivo pero muy poco viable ya que actualmente se está cumpliendo con las densidades establecidas en la normativa vigente y por la repercusión económica que podría comportar.
De las aportaciones del grupo, junto al conocimiento científico y de la realidad del sector, se sugirieron una serie de acciones de futuro encaminadas a abordar de forma concreta y práctica la reducción del corte de colas sistemático y la prevención de la caudofagia:
Se plantean 4 prioridades:
¿Por qué evaluar el riesgo?
Una vez identificados los principales factores que pueden intervenir, favorecer o desencadenar los brotes de caudofagia, es NECESARIO saber si están presentes en la explotación como primer paso para poder establecer un plan de control y prevención para dejar de rabotear.
Tener conocimiento de qué factores de riesgo se han detectado en la explotación, facilitará el diseño de un plan de acción para poder mejorar las condiciones que influyen negativamente en los animales.
El modelo propuesto incluye 3 partes:
1.- FICHA DESCRIPTIVA DE LA EXPLOTACIÓN
Identificación de aspectos de las infraestructuras y del manejo (“condiciones permanentes”) que pueden influir en el desarrollo de un brote.
Se revisarán estructuras como el tipo de aislamiento, suelo, ventilación y calefacción, número de bebederos/ número de animales, control del ambiente, etc.
Esta parte únicamente se habrá de realizar una vez, sobre todas las naves de la explotación, y no se repetirá a menos que las condiciones cambien de forma importante.
2.- EVALUACIÓN DE LOS FACTORES DE RIESGO
Identificación de los “factores cambiantes” en función de la época del año, la fase productiva, edad… Se trata de obtener información de la situación de ese momento puntual, analizando y midiendo:
Se realiza para cada nave y para cada fase fisiológica que se encuentre en la nave sobre una muestra establecida de animales, seleccionando un % de corrales distribuidos por toda la nave de forma que seamos capaces de obtener una visión general.
3.- PLAN DE ACCIÓN
Una vez se analizan los resultados obtenidos, se puede diseñar un plan de acción para eliminar o controlar los factores de riesgo detectados. En ese caso se programarán por escrito acciones correctoras a medio y largo plazo.
Dichas acciones han de conducir a lograr minimizar los riesgos y permitir dejar de rabotear, debiendo establecerse en qué plazos y cuándo se va a comprobar su efectividad.
En dicho modelo se han tratado de reflejar todos los aspectos de cada factor de riesgo que pueden repercutir en el desencadenamiento de un brote.
Los documentos incluyen instrucciones para cumplimentar las fichas y se puede valorar si las condiciones analizadas se hallan dentro de los parámetros óptimos o si, por el contrario, alguno de los factores está perjudicando o puede llegar a perjudicar al animal.
Para obtener resultados objetivos, reales y comparables entre sí o entre varias explotaciones, debemos ser muy rigurosos en la ejecución del AR.
El autocontrol de la explotación debe conducir a decidir en qué momento se deja de cortar colas, por lo tanto, deberá establecerse una comunicación entre el productor de lechones y el receptor.
El productor deberá rabotear únicamente aquellos lechones cuya explotación de destino se lo solicite, debido a que tras realizar el AR y aplicar el Plan de Acción todavía no ha conseguido mantener el control sobre algunos factores de riesgo.
Los materiales de enriquecimiento ambiental son los elementos que se incorporan a los corrales para satisfacer las necesidades exploratorias de los animales.
Pueden ser de diferentes tipos y materiales, aunque está comprobado que los más útiles y efectivos son aquellos capaces de simular la situación que el animal disfrutaría si estuviese al aire libre.
Los materiales suministrados deben:
Adicionalmente, los materiales de enriquecimiento deben cumplir 4 propiedades y, en función de la capacidad de incluir estas cualidades, se clasifican en óptimos, subóptimos o de interés marginal.
Se puede hozar en él, introducir el hocico y obtener información sobre su origen, su textura, olor, composición…
Se puede destruir y desplazar de lugar.
Se puede incidir con los dientes y obtener información sobre el sabor.
Digestible, seguro, no tóxico y, preferiblemente, con beneficios nutricionales.
La paja, el heno, el ensilado o la hierba fresca en forma de lecho constituyen el material ideal, dado que contienen todas las propiedades deseables.
A partir de aquí, cualquier otro material se va a comparar con la paja para valorar su idoneidad. En el mercado existen varios elementos comerciales de plástico, goma o madera que satisfacen en parte dichas propiedades, aunque suelen ser de interés residual puesto que no son comestibles ni permiten la acción de hozar.
Por otro lado, la misma paja dispuesta en dispensadores o empacada no cumple con todas las propiedades puesto que no se halla en el suelo, pero puede combinarse con otros elementos como trozos de madera verde o cuerdas de materiales naturales, para conseguir cumplir con todas las propiedades.
El ganadero, en función de las condiciones del corral, las condiciones climáticas y la facilidad para disponer de determinados materiales, puede idear una combinación de ellos que cumpla con todas las propiedades y características anteriormente expuestas.
Si bien es cierto que solo tras la valoración correcta de la interacción de los animales con los elementos dispuestos en el corral como material de enriquecimiento podremos considerar que se ha hecho una buena aportación.
¿Cómo evaluamos el nivel de interacción con los materiales de enriquecimiento ambiental?
En la Recomendación 2016/336/CE se indica una fórmula para calcular el nivel de interacción de los animales con el material facilitado:
Para valorar la eficacia del material se debe observar a los animales activos en el corral durante unos minutos, durante la fase activa del día y cuando ya se han acostumbrado a nuestra presencia, y contabilizar:
- Cuántos interactúan con los materiales dispuestos en el corral como enriquecimiento.
- Cuántos interactúan con los elementos del corral u otros animales.
Aplicando la fórmula anterior nos da una idea del éxito o no de la suplementación. Según sea el porcentaje de interacción se valora la conducta exploratoria de los cerdos.
La simple observación de los animales es una fuente de conocimiento para el ganadero, ya que signos inequívocos de malestar de los animales tales como:
En otro orden de ideas, pero compartiendo la misma filosofía, cabe recordar que el enriquecimiento ambiental no solo es inherente a prevenir la conducta de caudofagia, sino que pretende mejorar el bienestar psicológico de cualquier categoría de cerdo.
No se debe restar importancia al confinamiento de las cerdas en las parideras o en las jaulas de cubrición-control donde las condiciones de estrés debidas a la restricción del movimiento, al racionamiento de la alimentación o las incomodidades para preparar el nido influyen en la calidad del parto y de la lactación.
Recurrir a materiales que puedan estar al alcance de las futuras madres (materiales naturales colgados en la parte frontal de las jaulas) para que puedan simular el comportamiento exploratorio o de construcción del nido (papel picado, paja o sistema de paridera sin jaula) mejorará la calidad productiva y reproductiva.
En un futuro cercano, la situación deberá revertirse y las explotaciones deberán trabajar con animales sin mutilar. Solo en situaciones excepcionales y documentadas los productores podrán mantener animales raboteados.
La demanda de la sociedad por adquirir productos procedentes de animales sanos y producidos en condiciones de bienestar animal es cada vez mayor.
En Dinamarca, la concienciación social ha promovido un proyecto gracias al cual se informa de la calidad del bienestar en los productos mediante unos indicadores de colores. Suecia y Finlandia no rabotean y muy probablemente surgirán otras iniciativas.
HACIA DÓNDE VAMOS Y LA IMPLICACIÓN QUE NECESITAMOS
Es probable que las mutilaciones realizadas rutinaria y extensivamente se controlen también en otras especies como las gallinas o el ovino, por ejemplo. El Comité permanente del convenio europeo de protección de los animales en explotaciones ganaderas indica en sus recomendaciones que “el entorno y la explotación deben satisfacer las necesidades biológicas de los animales en vez de intentar adaptar a los animales al entorno mediante procedimientos tales como las mutilaciones”.
Por otra parte, se debería reflexionar sobre la importancia de la implicación de todos los actores, en concreto las empresas integradoras, para prevenir la caudofagia y reducir el raboteo, cuando hablamos de una cabaña ganadera con aproximadamente un 60% de explotaciones trabajando en régimen de integración.
Sin la implicación de la integradora, determinados pasos, como la decisión de dejar de cortar colas y/o la petición de animales raboteados o no, no se van a poder llevar a cabo.
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