No porque las personas puedan transmitir el virus a los cerdos (no se ha logrado una replicación activa del virus tras la inoculación experimental en cerdos), sino por las consecuencias que puede tener una mala ventilación en nuestro propio sistema respiratorio.
El aire viciado contiene todo tipo de partículas nocivas que dañan las vías respiratorias: polvo, gases, virus y bacterias. Sin una buena ventilación, el aire viciado puede enfermar a los cerdos y a los trabajadores.
La elección del sistema de climatización y hacerlo funcionar correctamente, sacándole todo el potencial, puede llegar a ser un poco abrumador. Después de todo, es una ciencia precisa y hay muchos factores involucrados, que incluyen el tipo de sistema de ventilación, el diseño del edificio, la temperatura exterior, las condiciones del viento y el aislamiento, así como la cantidad, el peso y la edad de los animales.
CÓMO DETECTAR POSIBLES PROBLEMAS DE VENTILACIÓN
La detección de problemas de ventilación con [registrados] la simple observación de los animales o con la ayuda de aparatos debería ser una tarea periódica más en la granja.
Aunque la parte en la que están involucrados aparatos puede ser más técnica y puede que precisemos ayuda, detectar signos de estrés ambiental en nuestros animales debe ser algo que todos los trabajadores deben conocer y, si no es así, formarlos para ello.
Los cerdos reaccionan a las altas y bajas temperaturas. Pero esta reacción estará relacionada con la sensación térmica que ellos perciben. No es un reflejo exacto de lo que está marcando el termómetro.
Observando a los cerdos podremos saber si estos se encuentran dentro de lo que conocemos como Zona de Confort Térmico.
También aumentará su ingesta de agua, disminuirá el consumo de alimento y aumentará la frecuencia respiratoria traducida en jadeo.
Por el contrario, cuando tienen frío, se amontonan y aumentan el consumo de alimento para incrementar la ingesta de energía.
Entendemos por humedad relativa (HR) la relación entre la cantidad de vapor que posee el aire y la cantidad de vapor de agua que podría haber como máximo a una determinada temperatura y presión.
Velocidades excesivas de aire afectarán al comportamiento de los animales, se observará una elevada actividad en el corral, los lechones estarán nerviosos, aparecerán comportamientos anormales como mordeduras de colas, los lechones tendrán mal aspecto general y aparecerán problemas respiratorios en lechones de fase 2 y 3, y diarreas en lactantes.
PROBLEMAS HABITUALES QUE NO SOLEMOS TENER EN CUENTA
Hay elementos a los que estamos tan acostumbrados que ni siquiera los vemos y no le damos la menor importancia.
1.- PROBLEMAS CON LOS SENSORES DE TEMPERATURA
Los sensores de temperatura son una parte importante de cualquier sistema de ventilación ya que miden la temperatura real que experimentan los cerdos. O eso intentan.
La temperatura real que experimentan los cerdos puede ser realmente difícil de medir, ya que dependerá en gran parte de dónde están colocados los sensores. Deberían situarse lo más cerca posible del área de descanso de los animales, pero sin que estos logren alcanzarlos para que no los estropeen.
Esto dificulta en gran medida la elección de su localización y, por lo tanto, acaban poniéndose donde nos resulta más cómodo o menos molesto para nosotros, proporcionando temperaturas poco reales.
La situación del sensor debe tenerse en cuenta a la hora de interpretar la temperatura real que tienen los cerdos, y ajustar en base a ello la ventilación.
2.- FUGAS
Es importante que cualquier edificio que use ventilación forzada, esté bien sellado.
Cualquier espacio o grieta en la estructura, permitirá la salida rápida de aire.
Estas brechas se pueden localizar, buscando la acumulación de polvo. La acumulación de polvo se produce por entrada de aire frío a través de los huecos que enfrían la superficie de la pared formando condensación, haciendo que el polvo del edificio se adhiera allí.
3.- PROBLEMAS PARA MANTENER LA TEMPERATURA EN LA MATERNIDAD
El eterno dilema de mantener dos ambientes totalmente diferentes marcados por las necesidades radicalmente opuestas de las cerdas y de los lechones.
El confort térmico de las cerdas se sitúa alrededor de los 20ºC, y por cada grado de más disminuye el consumo de alimento y aumenta su malestar y estrés.
En el caso de los lechones, necesitan temperaturas cercanas a los 37ºC.
Con la llegada del buen tiempo es habitual dejar de usar las lámparas, y en los meses más calurosos, incluso las placas de calor.
Esto puede resultar un problema para los lechones, ya que hasta que las cerdas no consumen cierta cantidad de energía, producen poco calor, y no son capaces de proporcionar a los lechones la temperatura necesaria. Además, la necesidad de buscar calor en la madre puede aumentar el número de aplastados.
4.- OBSTRUCCIONES EN EL TECHO
Cualquier obstrucción en la parte superior de las naves, ya sean depósitos, tuberías, fluorescentes o luces, pueden desviar los flujos de aire frío hacia las zonas de descanso de los corrales, provocando, por ejemplo, problemas de mordedura de colas o diarreas en lechones de corta edad.
En la medida de lo posible, la parte inferior del techo debe ser lisa, los fluorescentes deben estar colgados paralelos al flujo de aire, y debe planearse muy bien el recorrido de las tuberías.
Este riesgo de corrientes aun es más frecuente en la primavera y el otoño, cuando las temperaturas diurnas y nocturnas varían mucho.
CONCLUSIÓN
En conclusión, para poder detectar las posibles anomalías, es imprescindible conocer cómo funciona el sistema de nuestra granja y comprender los fundamentos del movimiento del aire y la termodinámica, así como detectar los cambios de comportamiento de nuestros animales, que pueden indicar falta de confort térmico. Pero debemos tener en cuenta que no es una cuestión puntual y estacional, sino algo a tener en cuenta en nuestras rutinas diarias para mejorar la eficiencia productiva y el bienestar de todos.
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