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Decálogo para tener lechones de calidad, una aproximación de campo – Parte I

Escrito por: Andrea Martínez Martínez -
Graduada en Veterinaria por la Universidad de Murcia en 2023.
Actualmente Veterinaria de producción en Agropecuaria Casas Nuevas (Fuente Álamo-Murcia), responsable de las tres fases de la producción porcina: maternidad, transición y cebo.
, Elena Goyena Salgado - Doctora en Medicina veterinaria por la Universidad de Murcia. Licenciada en Veterinaria por la Universidad de Murcia. Entre su larga carrera profesional destaca su trabajo de veterinaria en Sumgasur SL, veterinaria de producción en Piensos Cartagena SL. y veterinaria de producción de Agropecuaria Casas Nuevas. , Emilio José Ruiz Fernández - Nacido en Campo Cámara (Granada) en 1996, Graduado en Veterinaria en 2021 por la Universidad de Murcia. Tras terminar la carrera, decidió centrarse en el mundo de la producción porcina obteniendo un puesto en Agropecuaria Casas Nuevas, Grupo Francés (Fuente Álamo - Murcia) como veterinario de producción, experimentando en la actualidad, las dos fases de producción porcina (transición y cebo), además de ser el responsable de la nutrición. , José Manuel Pinto Carrasco - Ingeniero Agrónomo por la Universidad de Valladolid. Entre Julio de 2005 y octubre de 2018 trabajó en Juan Jiménez García SAU en distintas áreas, desde control de producción hasta en el diseño y ejecución de obras en explotaciones porcinas. Desde octubre de 2018 hasta abril de 2019, pasa a ser gestor de granjas en Manzana Piensos Compuestos SL. En la actualidad, trabaja en S.A.T. Hermanos Chico como Responsable de logística , Manuel Toledo Castillo - Doctor en Veterinaria, Agropecuaria Casas Nuevas , Rocío García Espejo - Nacida en Cartagena (Murcia) en 1989, Licenciada en Veterinaria en 2015 por la Universidad de León con una Estancia en México durante un año con la Beca Amicus. Tras terminar la carrera y experimentar el mundo de los pequeños animales en varias clínicas de Cartagena y Caravaca de la Cruz, estuvo trabajando en una Asociación de Defensa Sanitaria de ganado porcino en Fuente Álamo de Murcia (ADESPOFA), durante 3 años (2016-Julio 2019). Tras su puesto como responsable técnica de la ADS, decidió centrarse en el mundo de la producción porcina obteniendo un puesto en Agropecuaria Casas Nuevas, Grupo Francés (Fuente Álamo) como veterinaria de producción, experimentando en la actualidad, las dos fases de producción porcina (reproductoras, y cebo). En la formación académica continua destaca el Curso de Auditorías Veterinarias en Bioseguridad y Bienestar Animal en Explotaciones Ganaderas Intensivas , Simón García Legaz - Nacido en Fuente Álamo (Murcia) en 1998. Graduado en Veterinaria por la Universidad de Murcia en 2021. Máster en Producción y Sanidad Animal impartido por la Universidad Complutense y la Universidad Politécnica de Madrid en 2022, en la especialidad de nutrición animal. Curso de Especialista en Porcinotecnia Sostenible y de Precisión por la Universidad de Murcia en 2023. Desde 2023 ejerce como veterinario de producción de Agropecuaria Casas Nuevas, Grupo Francés. En 2024, la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España le otorgó el I Premio Laboratorios MEVET “Carlos Buxadé Carbó” por su trabajo de investigación: “Guía de manejo de las reproductoras y lechones para optimizar el bienestar y la sostenibilidad. Nuevas experiencias.”

En este artículo abordamos 10 puntos básicos para mejorar la calidad de los lechones en granja. Dada la complejidad de los distintos factores que influyen en la calidad del lechón, en la primera parte de este artículo se revisan aspectos relacionados con:

  1.   La alimentación desde la cubrición hasta el destete.
  2.   Los protocolos vacunales de primíparas y reproductoras y lechones.
  3.   La monitorización y transmisión de enfermedades.
  4.   El manejo de los lechones en la paridera.
  5.   El manejo de las vacunaciones en los lechones.

Todos estos puntos están enfocados a destetar lechones de la mayor calidad posible para poder afrontar, con la mayor garantía, las siguientes fases de producción.

 1.  MANEJO DE LA ALIMENTACIÓN EN GESTACIÓN Y MATERNIDAD

El manejo óptimo de la alimentación es una herramienta clave para conseguir una buena producción, minimizar los costes y garantizar el bienestar de los animales. Por ello, debemos ajustar este manejo a la fase productiva en la que se encuentre la cerda, diferenciando incluso etapas dentro de la misma fase.

Podemos dividir la alimentación de las cerdas en dos grandes fases: gestación y lactación.

Alimentación en gestación

La alimentación en gestación adquiere gran importancia ya que:

En esta etapa se desarrollan los fetos.
Se determinará el consumo de pienso durante la fase de lactación.

Podemos diferenciar dos etapas:

  Desde el destete hasta los 40 días de gestación  

El primer mes es un momento crítico para el mantenimiento de la gestación, ya que es el período en el que se producen la mayoría de las pérdidas fetales.

Desde el destete hasta el momento de la cubrición, se debe dar una alta cantidad de pienso para que se produzca una buena ovulación.

Durante los tres días siguientes a la cubrición se mantiene un plano de alimentación discreto, evitando acelerar el metabolismo, ya que se puede producir una eliminación (vía hepática) de la progesterona sistémica, lo que tiene un impacto negativo en la supervivencia embrionaria. Después de esos tres días se vuelve a administrar niveles altos de alimentación, ya que tiene más importancia la progesterona local, que va del ovario al útero sin pasar por el hígado, y, por tanto, no se destruye.

Hacia el día 12, aproximadamente, se produce la implantación de los embriones y el reconocimiento fetal debido a los estrógenos que estos producen, por lo tanto, se continuará dando altos niveles de pienso aproximadamente hasta el día 35-40 de gestación, garantizando así una buena placentación.

  Desde los 40 días de gestación hasta el final de la gestación  

Durante mucho tiempo se ha tenido la idea errónea de que, aumentando el pienso al final de la gestación, se conseguía aumentar el peso al nacimiento de los lechones y la producción láctea por parte de las cerdas.

Esto no ocurre, sino más bien todo lo contrario, ya que la sobrealimentación al final de la gestación tiene efectos negativos en el consumo de pienso en lactación y en la producción de calostro y leche por parte de las cerdas, ya que el depósito de grasa en la glándula mamaria impide el desarrollo de los alvéolos mamarios (Gráficas 1, 2 y 3).

Administrar mayor cantidad de pienso al final de la gestación [registrados]no aporta beneficios con respecto al peso del lechón o la producción de calostro o leche. Si bien es cierto que este incremento puede aumentar el peso de las cerdas, su estado de carnes debería recuperarse ya en el primer tercio de la gestación.

Una vez alcanzados los cuarenta días de gestación, se debe disminuir progresivamente el consumo de pienso hasta alcanzar el objetivo establecido, debiendo hacerse este descenso en, al menos, dos fases para evitar crear estrés.

Alimentación en maternidad

Maximizar el consumo de pienso en lactación es fundamental para:

Conseguir una buena producción lechera.
Lograr un buen peso y homogeneidad de los lechones al destete.
Evitar una excesiva pérdida de la condición corporal de las reproductoras.
Conseguir una buena prolificidad en el siguiente ciclo.

Para lograr que el consumo sea alto, se debe haber reducido previamente el consumo al final de la gestación como se ha comentado anteriormente.

Con las actuales tecnologías de alimentación, es posible monitorizar los patrones de consumo de las cerdas en maternidad y adaptarlos al tipo de alimentación deseada.

La idea general es que el consumo de pienso de la cerda después del parto sea el mismo que tenía al final de la gestación y que éste vaya aumentando hasta el día 12-14 de lactación en el que el consumo permanece estable porque la cerda no presenta mayor capacidad de ingesta.

Nuestro patrón de alimentación se divide en tres tomas diarias, estando definidas dos curvas de alimentación, una para primíparas y otra para multíparas. Las tomas diarias de pienso se reparten de la siguiente manera:

El 50% de la ración diaria se da a las 7:00h
El 20% a las 13:00h
El 30% restante a las 19.00 h

Se suele dar de comer en estas franjas horarias para garantizar que hay personal presente en la granja para poder solventar cualquier incidencia.

La curva se plantea de tal manera que, desde el 1er al 8o día postparto aumentan 500 g diarios más un 20% (~600 g), desde el 8º al 18º día se aumentan 800 g diarios más un 20% (~950 g) y, a partir de ahí hasta el destete, la curva se mantiene plana.

 

 

Analizando estas curvas de alimentación, hemos podido observar que:

El dolor asociado al parto es una causa importante de reducción de consumo y hace que éste sea más errático. Este comportamiento es más acusado en las cerdas primerizas.

Generalmente, las primíparas consumen 1 kg menos que las multíparas, por lo que se debe tener descritas dos curvas diferentes de alimentación.

Los tratamientos vacunales (ej.: vacuna frente a Parvovirus Porcino y Mal Rojo) no influyen en el consumo de pienso.

 2.  MANEJO DE LOS PROTOCOLOS VACUNALES

El objetivo de instaurar un protocolo vacunal en las granjas es conseguir una estabilidad sanitaria que permita obtener lechones de calidad, mejorando así su eficiencia productiva.

Uno de los principales riesgos epidemiológicos que pueden desestabilizar la sanidad en una granja porcina son los animales poco inmunizados frente a las enfermedades presentes en ella.

En el caso de una granja de reproductoras, este riesgo está representado por las cerdas primerizas que entran en la granja y los lechones nacidos en estos primeros partos.

Existen diferentes métodos para inmunizar a estas cerdas, pero en nuestra opinión, a día de hoy, el método más fiable y seguro es la vacunación.

Existen numerosas vacunas comerciales con gran eficacia, pero que agregan un número limitado de serotipos que, en la mayoría de los casos, no generan una inmunidad cruzada entre sí. Por ello, una práctica cada vez más habitual es el uso de autovacunas, sobre todo frente a aquellas patologías ante las que no existen vacunas comerciales.

Para su elaboración será necesario hacer un buen muestreo que nos permita aislar los serotipos presentes en nuestra granja y causantes de la enfermedad.

En la práctica, el estatus sanitario de las granjas de reproductoras se verá reflejado en la calidad de los lechones producidos y en su salud en el cebo.

Una práctica eficaz para determinar el momento oportuno de administrar una vacuna es el uso de seroperfiles en los que se puede apreciar una caída de la concentración de IgG indicativa de la disminución de la inmunidad.

Adaptación sanitaria de las primeriza

En la adaptación sanitaria de primerizas el objetivo principal es inmunizar el grupo de cerdas para que, una vez entren en la rueda productiva, tengan una respuesta inmunitaria elevada y que la excreción de patógenos sea mínima, evitando así aumentar la presión de infección del hato.

Para ello, es fundamental adaptar a las futuras reproductoras a los patógenos dominantes en nuestro entorno sanitario. Esta adaptación será clave para conseguir estabilidad sanitaria una vez entren en el ciclo productivo.

A la hora establecer un protocolo vacunal hay que aplicar 4 premisas básicas:

El protocolo vacunal de las futuras reproductoras debe iniciarse, al menos, a las 10 semanas de vida para evitar la interferencia con la inmunidad maternal.

Será completado y finalizado 21 días antes de la cubrición para evitar una posible disminución del consumo de pienso por procesos febriles asociados a la vacunación y por el estrés que puede causar cualquier intervención sanitaria.

Entre la primera y segunda dosis de la misma vacuna se debe dejar al menos un intervalo de 3 semanas, siendo lo ideal 4 semanas.

Si son vacunas confeccionadas para diferentes enfermedades, no es necesario un espacio de tiempo, pero es importante no mezclar vacunas que puedan tener interacciones indeseables.

 INTERVALO DE APLICACIÓN ENTRE DOSIS DE LA MISMA VACUNA 

Para establecer el momento de aplicación de cada vacuna (protocolo vacunal) se debe conocer la dinámica epidemiológica de cada enfermedad en nuestra explotación.

En el caso de patologías víricas como PRRS, es frecuente administrarla en primer lugar debido a las características propias del virus, especialmente por su largo período de infección y excreción.

En el caso de PCV-2 y Mycoplasma hyopneumoniae se administran al final de la adaptación porque la inmunidad que generan ambas vacunas es de aproximadamente 20 y 26 semanas de vida.

La vacuna frente a Mal Rojo se establece a partir de las 12 semanas de vida.

La vacuna frente a PPV (Parvovirus Porcino) se administra al final del programa vacunal (a los 6 meses de vida) para no interferir con la inmunidad maternal.

Protocolos vacunales en cerdas reproductoras

Para poder instaurar un programa vacunal óptimo, se debe tener claro con qué finalidad se realiza cada vacunación, diferenciando entre:

  Vacunación en sabana  

Se basa en la aplicación de vacunas orientadas a generar inmunidad de rebaño para evitar la transmisión horizontal de enfermedades con el fin de reducir la presión de infección y la transmisión vertical a la descendencia.

  Vacunación en ciclo  

Se basa en la aplicación de vacunas que tienen como objetivo proteger al lechón a través de la inmunidad calostral durante las primeras semanas de vida.

Mediante esta estrategia, en el momento del parto, cuando se produce el calostro por trasudación del suero sanguíneo, se logra una mayor protección frente a las patologías que afectan al lechón en la primera semana de vida.

La vacunación frente a E. coli es muy habitual en las granjas de reproductoras, ya que contribuye a evitar la aparición de diarreas neonatales en las primeras semanas de vida. Por ello, se administra lo más cercano posible al momento del parto.

Puntos críticos

  Conservación de las vacunas  

Es importante chequear las neveras de almacenamiento de las vacunas con sondas de temperatura con un registro semanal.

La temperatura debe de oscilar entre 2 y 8 °C. Fuera de este rango la vacuna pierde eficacia, sobre todo si la temperatura es inferior a 0 °C.

  Manejo de la vacunación  

Es recomendable que la vacunación siempre la realice la misma persona y siga un orden meticuloso para no cometer fallos, sobre todo con las vacunas en ciclo.

El tamaño de la aguja debe ajustarse a la edad del animal y el cambio frecuente de aguja para evitar desgarros y contaminaciones.

Una vacuna utilizada no terminada no se puede conservar en la nevera para ser usada de nuevo al día siguiente. Las vacunas, una vez abiertas, deben ser empleadas en su totalidad o desechadas.

  Monitorización  

Como veremos en el siguiente punto, es necesario monitorizar tanto a las cerdas como a sus lechones para comprobar que los programas vacunales son efectivos.

  Correcto encalostrado  

Es posible tener un protocolo y manejo excelente de las vacunas, pero, es fundamental asegurar que los lechones se encalostran adecuadamente para que puedan recibir la inmunidad pasiva que proporcionan las vacunas en ciclo.

 3.  MONITORIZACIÓN SANITARIA DE LOS ANIMALES Y MEDIDAS DE CONTROL DE TRANSMISIÓN DE ENFERMEDADES

La monitorización sanitaria de los animales es una herramienta muy útil para la detección temprana de enfermedades en la granja, siendo esencial para un correcto control del estatus sanitario de la explotación, evitando así pérdidas productivas y económicas.

Entre los posibles puntos a monitorizar, cabe destacar el control del estado inmunitario de las nulíparas y de los lechones.

Control del estado inmunitario de nulíparas

Antes de su entrada al hato reproductor, las nulíparas pasan por un proceso de aclimatación sanitaria durante el cual se desarrolla su programa vacunal. Estas futuras reproductoras deben ser analizadas al principio de la cuarentena y antes de su entrada en la granja.

Esta monitorización se enfoca, principalmente, hacia el control de PRRSv y de Influenza A, para poder garantizar la ausencia de circulación vírica en las futuras reproductoras.

Es fundamental monitorizar la entrada de las nulíparas al hato productivo para comprobar que el proceso de adaptación sanitaria ha sido eficaz y no desestabilizar la granja.

La práctica más habitual es la recogida de fluidos orales para analizar a nivel laboratorial la presencia de PRRSv, Influenza A y PCV-2:

Se realiza un test ELISA para comprobar si las cerdas han estado en contacto con el patógeno anteriormente, debiendo ser positivo para certificar la presencia de anticuerpos.

Se solicita una qPCR para estos tres agentes víricos, debiendo resultar negativa, indicando así que las cerdas no presentan viremia y no supone un riesgo que ingresen en la granja.

Otra forma sencilla para comprobar la adaptación productiva de las cerdas es monitorizar su crecimiento.

Si una nulípara ha tenido un crecimiento desde su nacimiento hasta la primera cubrición inferior a 650 g/día implica que la sanidad, el alojamiento o el manejo no han sido los adecuados.

Control del estado inmunitario de lechones

Diariamente se recogen trozos de las lenguas de los lechones nacidos muertos o muertos el primer día de vida para congelarlas y posteriormente proceder a su análisis. Se agrupan las lenguas de toda una semana y se etiquetan con el número de semana, diferenciando entre lechones procedentes de cerdas primíparas y multíparas con el objetivo de detectar el origen de la posible infección. Una vez al mes, se envían las muestras al laboratorio para su procesamiento, efectuando su análisis en pools frente a PRRSv y PCV-2.

En caso de que el resultado del pool mensual sea positivo, se volverán a analizar diferenciando las semanas de ese mes para poder saber cuándo se inicia la recirculación vírica e intentar localizar el posible origen.

La alta cantidad de lenguas recogidas hace posible la detección de un patógeno, aunque la presión de infección sea baja, existiendo una alta sensibilidad en el análisis por qPCR.

Además de las lenguas, autores como Vilalta et al. (2021) han realizado estudios que concluyen que los fluidos obtenidos del testículos y colas del procesado tienen una alta sensibilidad (92% y 62%, respectivamente).

Por lo tanto, se podría emplear este tipo de muestras si el hecho de cortar las lenguas resulta demasiado laborioso.

Para poder tener un control sobre el estatus sanitario de los lechones de la granja se realiza una monitorización mediante fluidos orales. De esta forma, se valora la recirculación de virus, concretamente PRRSv e Influenza A.

El seguimiento y control del PRRSv es posible mediante muestras sanguíneas y fluidos orales, a diferencia de Influenza A, que no se detecta en suero.

Es importante realizar este tipo de chequeos, sobre todo para controlar la aparición de posibles patógenos secundarios causantes de pérdidas productivas y de un empeoramiento del estatus sanitario de la granja.

Con respecto a las medidas de control de transmisión de enfermedades, es importante el manejo de la paridera como una unidad sanitaria donde se establezca un sistema Todo Dentro – Todo Fuera.

Para ello, es fundamental gestionar de forma adecuada el flujo de lechones, evitando su movimiento entre salas diferentes de la paridera, para disminuir la transmisión de cualquier infección.

Otro punto crucial del plan preventivo de control de patologías, como se ha comentado anteriormente, es la vacunación de las nulíparas y las reproductoras.

4.  MANEJO DE LOS LECHONES EN EL PERIPARTO (MANEJO Y ENCALOSTRAMIENTO)

El 75% de las bajas que se producen durante el período de lactación ocurren en los tres primeros días de vida y las principales causas son:

Hipoglucemia
Hipotermia
Viremias al nacimiento (PRRSv y PCV-2)

Todas ellas dan lugar a lechones con escasa vitalidad que tienen una gran probabilidad de morir por aplastamiento.

Es bien conocido que el calostro es fundamental para proporcionar energía e inmunidad pasiva. Además, el desarrollo de la inmunidad activa por parte del lechón depende en gran medida de las células (linfocitos B y T) y citoquinas ingeridas a través del calostro.

Las causas de mortalidad citadas están interrelacionadas y son, en muchas ocasiones, debidas a una falta de encalostramiento por una mala atención del parto.

Algunas de las medidas definidas en el protocolo de atención a los partos que pueden contribuir a disminuir la mortalidad de los lechones son:

Regular las camisas de parto cuando se introducen las cerdas en las parideras: al ajustarlas al máximo los primeros días al tamaño de la cerda, se consigue que ésta se tenga que acostar mucho más despacio, consiguiendo una disminución en el porcentaje de muertos por aplastamiento.

Secar los lechones y colocarlos sobre la placa o debajo de una fuente de calor: es importante secar los lechones para evitar la hipotermia, debiendo hacerse suavemente para evitar causar heridas en la piel del lechón.

En el caso de utilizar papel en el momento del parto, debe retirarse o cambiarse siempre que aparezca mojado, ya que los lechones tienden a hacer el nido en él y esa humedad puede derivar en alguna patología.

Manejo del cordón umbilical: es importante anudar y cortar el cordón umbilical para evitar que se arrastre por el suelo, dado que es una vía de entrada de patógenos y se puede quedar enganchado, impidiendo que el lechón se acerque a mamar.

Al anudar y cortar, hay que evitar los tirones para disminuir el riesgo de hernias umbilicales, desinfectando con una solución de povidona yodada o clorhexidina.

Encalostramiento: es fundamental asegurar una ingesta suficiente de calostro para garantizar la supervivencia de los lechones y que todos los lechones se encalostren con su madre.

A partir de las 24 horas del nacimiento, si es necesario, se realizará el emparejamiento de los lechones.

El encalostramiento secuencial (separar en una caja algunos lechones) solo se debe de hacer cuando la cerda tenga más de 16 lechones nacidos vivos, ya que el calostro se produce de manera ininterrumpida y lo normal es que cuando acaban de tomar una cantidad de calostro, los lechones se quedan dormidos alrededor de la cerda.

Nodrizas: las nodrizas son una solución que ayuda a incrementar la supervivencia de los lechones, pero también pueden ser un problema sanitario porque, al realizarse movimientos en los lechones sin un estricto flujo hacia delante, favorecen la persistencia de las infecciones en las maternidades. Por este motivo, se debe establecer un protocolo muy sencillo y claro a la hora de las adopciones en una granja.

Cómo hacer una nodriza?

En base a nuestra experiencia profesional, las nodrizas se pueden hacer en dos sencillos pasos.

 PASO 1 

Se deja uno o dos huecos en la sala de partos, dependiendo de la prolificidad y del tamaño de la sala de partos.

A esa paridera vacía se trae una cerda que haya parido hace 5-7 días (nodriza 1) y, a continuación, se le transfieren los lechones sobrantes de los partos.

PASO 2 

En el hueco que ha dejado la primera nodriza se introduce una cerda que lleva 21 días lactante (nodriza 2) para que adopte a los lechones de una semana de vida.

Los lechones de 21 días que deja la segunda nodriza, se mantienen solos con agua y pienso hasta el momento de su destete.

A las nodrizas se les desinfectan las mamas con una solución yodada o clorhexidina y, para que acepten mejor a los lechones adoptados, se dejan una o dos horas sin dar de mamar, de manera que cuando se les incorporan los lechones tendrán las ubres llenas y se acostarán para amamantar.

¿Cuáles son los lechones sobrantes?

En nuestro caso, se escogen como sobrantes a los lechones pequeños por dos motivos:

Para reducir los movimientos y no tener que hacer una camada adicional de lechones pequeños.
Tienen más probabilidades de sobrevivir que si están con lechones de tamaño mediano o grande.

A nivel de campo, el refractómetro BRIX se utiliza como instrumento para conocer el nivel de encalostrado de los lechones a las 24 horas tras el nacimiento.

Esta herramienta permite saber si los protocolos de encalostramiento son adecuados y establecer medidas correctoras si es necesario. Se pueden establecer correlaciones muy directas entre el nivel de encalostrado con viremias al nacimiento.

 5.  MANEJO DE LAS VACUNACIONES EN LECHONES: OBJETIVOS Y MOMENTO APLICACIÓN

El objetivo de vacunar a los lechones es proporcionarles protección durante su vida productiva frente a los patógenos más frecuentes.

La inmunidad pasiva que les proporciona el calostro materno suele ser suficiente para su protección durante la fase de lactación, pero, una vez que desaparece, el sistema inmunitario del lechón tiene que estar preparado para superar los retos sanitarios.

Por ello, se establecen protocolos vacunales para reforzar la inmunidad de los cerdos durante toda su vida productiva.

El momento de aplicación varía en función de la vacuna y de la posible interferencia con la inmunidad maternal. Para evitar esta última, algunas vacunaciones en lechones se hacen a partir de las 3 semanas para que los anticuerpos maternos no bloqueen el antígeno vacunal e impidan que el sistema inmune del lechón produzca sus propios anticuerpos.

Entre las enfermedades frente a las que se vacuna durante el primer mes de vida destacan:

  Enfermedad de los edemas  

La vacuna frente a la enfermedad de los edemas suele administrarse durante el procesado de los lechones entre los 2-5 días de vida, protegiendo frente a las verotoxinas producidas por E. coli y siendo eficaz durante la fase de transición y principios de la fase de engorde.

  Circovirus porcino tipo 2  

La vacunación frente a PCV-2 es habitual debido a su gran eficacia protectora durante las siguientes fases. Las vacunas de subunidades proteicas o las VLP pueden ser empleadas antes de las 3 semanas de vida por ser capaces de superar la barrera de la inmunidad maternal.

  Mycoplasma hyopneumoniae  

Las vacunas frente a M. hyopneumoniae son una buena herramienta de control con bastante eficacia hasta el final del engorde.

  PRRSv  

La vacunación frente al PRRSv suele realizarse en los lechones en los que la situación de la granja impide realizar un despoblamiento físico, como explotaciones de ciclo cerrado/mixto, explotaciones de fase II con varias procedencias o explotaciones ubicadas en zonas de alta densidad.

Se trata de una vacunación variable en el tiempo en función de la dinámica del virus.

Para establecer el momento óptimo de administración, hay que tener en consideración las 3 semanas de antelación para el establecimiento de la inmunidad, no debiendo estar los lechones virémicos en el momento de su aplicación.

  Ileítis Porcina o Enteropatía Proliferativa Porcina  

Se sabe que Lawsonia intracellularis tiene una prevalencia de aproximadamente el 90% en la fase de engorde. Además, la situación actual de desmedicalización y sin óxido de zinc está haciendo que aparezcan más patógenos endémicos, entre ellos, esta bacteria intracelular obligada.

En este escenario, L. intracellularis está cada vez más presente, incluso en la fase de transición.

Se trata de una enfermedad silenciosa que, al presentarse en muchas ocasiones de manera subclínica, no recibe la atención necesaria. Sin embargo, repercute muy negativamente sobre los índices productivos.

Existen en el mercado vacunas frente L. intracellularis que, administradas de forma oral o intramuscular que pueden ser una buena forma de combatir a esta enfermedad tan habitual en nuestras granjas.

Las vacunas vivas son la mejor opción a la hora de la prevención, dado que provocan una respuesta inmunitaria más parecida a la generada ante la infección natural, estando el animal más protegido en posteriores contactos con la bacteria.

Provocan una reacción local en la mucosa, generando inmunidad justo en el lugar de la infección. La vacuna entra en las células de la pared intestinal estimulando la respuesta del sistema inmunitario, pero sin causar la enfermedad.

La segunda parte de este artículo continuará desgranando los puntos básicos para mejorar la calidad de los lechones en granja, centrándose los aspectos relacionados con la edad al destete, la limpieza y biocontención, el flujo de animales, las tareas en la granja que aumentan la calidad de los lechones al destete y el registro de datos.

LEER Decálogo para tener lechones de calidad, una aproximación de campo – Parte II

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