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Decálogo de la reposición de reproductoras

Escrito por: Laura Pérez Sala - Licenciada en Veterinaria por la UAB y Master en Sanidad y Producción Porcina por la UdL. Trayectoria profesional se desarrolló en el área del marketing de la industria del Petfood En la actualidad ejerce como Veterinaria especialista en producción porcina y Personal Coach

Hay temas en los que, por más que repitamos y dediquemos ríos de tinta, las dudas a pie de granja siguen siendo las mismas, así que deduzco que no lo explicamos bien.

Una de las dudas más frecuentes es cómo afrontar la llegada de cerditas de reposición.

Aunque cada técnico puede tener su forma de hacer las cosas y los protocolos de vacunación son tan numerosos como granjas, hay una serie de puntos en los que todos coincidiremos.

Programación anual de entrada de nulíparas

La llegada de animales a una granja siempre es un riesgo, ya que el contacto entre animales infectados y animales susceptibles es una de las principales vías de entrada de enfermedades y nuevas cepas a una granja.

Esto nos llevaría a pensar en realizar una sola entrada de nulíparas al año para evitar riesgos.

Sin embargo, esto estaría reñido con la mejora genética de la población de nuestra granja y, en consecuencia, el rendimiento productivo. Una vez más, será necesario encontrar el equilibrio.

Cuando miramos los datos de diferentes granjas, encontramos que la tasa promedio de sacrificio involuntario (sacrificio promedio entre diferentes paridades) es aproximadamente del 15%.

La tasa anual de reemplazo de primerizas necesaria para mantener un número constante de cerdas en una granja con una tasa promedio de sacrificio involuntario del 15% y donde la paridad máxima para el sacrificio es de 8, es de aproximadamente 50%.

Esto significa que el porcentaje de primerizas por lote será aproximadamente el 20%.

 

Si queremos realizar pocas entradas al año, lo más recomendable es que [registrados] en cada entrada tengamos dos grupos de edad distintos para evitar que algunas cerdas lleguen a la primera cubrición con edades superiores a los 9-10 meses.

En términos de bioseguridad, recordemos que el interior de nuestra granja es la “zona limpia”, aquella que queremos mantener estable. Por lo que, como norma, desearemos que el estado sanitario de los animales que llegan sea mejor que el de la explotación, pero al mismo tiempo, debemos asegurarnos de que los animales recién llegados tengan tiempo de inmunizarse frente a enfermedades y cepas endémicas en nuestra granja.

Es imprescindible conocer los principales agentes que afectan a la granja para que el protocolo de adaptación se adecúe al ecosistema de cada explotación.

Cuarentena

A su llegada, las cerdas deben pasar la cuarentena que, a poder ser, debe realizarse en unas instalaciones alejadas de la granja principal.

Las instalaciones de cuarentena deben tratarse como una unidad independiente, con vestuario, material e incluso personal específico.

Teniendo en cuenta que el elevado porcentaje de granjas españolas que son PRRS+ y la gran cantidad de zonas de alta densidad de explotaciones porcinas, el periodo de cuarentena y adaptación no debería ser menor a 12 semanas.

 

Revisión veterinaria

Tan pronto las cerdas bajan del camión, es necesario que el veterinario realice un examen exhaustivo.

Se deben tomar muestras para conocer el estado sanitario real del lote.

Dependiendo de la situación sanitaria de la granja y del origen de la reposición, pediremos un perfil u otro, pero en general se debe incluir una serología de PRRS, Mycoplasma e incluso Actinobacillus pleuropneumoniae -App- (Apx IV).

Tras el viaje puede haber algún animal que necesite tratamiento por presencia de herida abierta, fiebre, tos o disnea.

Aprovechamos para evaluar aplomos, aspecto de la vulva, número y aspecto de pezones y descartar cojeras graves.

Recordemos que es el momento de recoger evidencias por si fuera necesario hablar con nuestro proveedor de genética.

Hay granjas que distinguen entre cuarentena e infectena, otras en las que todo se realiza en el mismo sitio. No interesa tanto el nombre que le demos, sino el hecho de ser consciente de lo que estamos haciendo.

Durante este período de cuarentena-adaptación se realiza:

La vacunación

La exposición a los agentes propios de la granja

El período de enfriamiento

Por ello, el periodo de cuarentena-adaptación es y debe ser considerado como una unidad independiente, no debiendo estar incluida en el circuito general de rutinas.

 

Programa de vacunación

Los programas de vacunación están diseñados para proteger a los animales de reemplazo frente a la presión de la enfermedad de la unidad de cerdas, pero también brindan estabilidad a esos reemplazos para que no alteren la salud del hato de cerdas existente.

Estos programas suelen incluir la vacunación frente a PRRS, E. coli, Mal rojo y Parvovirus, y en algunos casos puede ser recomendable vacunar frente a Circovirus y Mycoplasma.

En cualquier caso, es necesario tener en cuenta las especificaciones de los prospectos de las vacunas de los diferentes laboratorios, siendo necesario consultarlos para evitar errores o trabajar en vano.

 

Exposición natural a los patógenos de la granja

Para aclimatar a las cerditas a las patologías propias de la granja se suele recurrir a la exposición natural.

Una buena opción es que las recién llegadas convivan con cerdas de desvieje, siempre y cuando estas no estén enfermas. Esto es especialmente importante en granjas positivas a PRRS, Disentería y Diarrea Epidémica Porcina.

Cuando se realiza esta exposición natural hay que controlar que la carga patológica que empleemos no sea excesiva. Por ello:

No es recomendable exponer a las cerdas a restos de abortos, fetos, heces o preparados de intestino y heces de lechones enfermos.

No soy partidaria del “paseo de lechones”, ya que rompemos el aislamiento y los lechones retornan a la unidad general pudiendo ser portadores de enfermedades.

 

Adaptación reproductiva – Inicio de la recela en los parques

La adaptación reproductiva suele realizarse cuando las cerditas ya se han adaptado sanitariamente.

En este caso se trasladan las cerdas a otra nave, donde suele haber más luz, menos cerdas por corral y donde ya se puede empezar la exposición al macho.

Hay ocasiones en las que la edad a la llegada de la reposición no nos da margen a esperar a que termine la adaptación sanitaria.

En estos casos, es importante respetar al menos 4 semanas desde la llegada antes de ponerlas en contacto con otros animales de la granja (machos).

En cualquier caso, el macho utilizado para recelar debe ser específico de la zona y no debe usarse para la recela de las multíparas ni mezclarlo con los otros machos.

Se habla mucho de la edad y peso en el momento de la primera cubrición. Es evidente que existen ciertas diferencias entre las genéticas, pero la mayoría de las que utilizamos transforman muy bien el alimento y, pese a que necesitan un mínimo de grasa dorsal para salir en celo, no es recomendable cubrir a cerdas que estén demasiado gordas, ya que en el futuro se ven afectados los aplomos, así como la producción lechera.

Para mí el peso ideal sería alrededor de los 140kg.

Es importante que las cerdas hayan mostrado el celo antes de la primera cubrición.

El desarrollo del aparato genital está relacionado con la edad, el peso y el número de ciclos sexuales previos que ha tenido la cerda, por lo que se recomienda cubrir al tercer celo cuando la tasa de ovulación y, sobre todo, la capacidad uterina es óptima.

Hay varios estudios que corroboran los beneficios de inseminar al tercer celo, ya que relacionan: El tamaño de la camada al primer parto y la productividad en la vida útil de la cerda (Lida y cols., 2015).

El tamaño del útero con el número de celos previos (Falceto, Martin y Peralta, 2005).

Claves para una buena recela

La presencia del macho estimula el funcionamiento cíclico del eje hipotálamo-hipofisario- ovárico y la aparición precoz del celo. Por ello, cuanto antes alcance la pubertad, antes podrá comenzar su vida reproductiva con una adecuada madurez sexual.

Lo ideal es recelar cada día, pero si no es posible, se puede hacer 2-3 veces por semana, invirtiendo más tiempo.

Lo más recomendable es introducir al macho en los corrales para que exista mayor contacto y estimulación.

Deberemos estar atentos para marcar las cerditas que muestran conducta de celo, así como para evitar montas no deseadas.

Las cerdas jóvenes son curiosas, insistentes y pueden llegar a agobiar al macho. Por ello, es bueno hacer la recela a primera hora de la mañana, cuando el macho está muy activo.

Si tenemos muchas cerdas, se recomienda tener a más de un macho disponible para irlos cambiando cuando vemos que se cansan y pierden interés.

 

Adaptación a la jaula, flushing y primera inseminación

¿Cuándo debemos adaptar a las cerdas a las jaulas? 

El momento idóneo para comenzar la adaptación de las cerdas a las jaulas es tras el segundo celo detectado.

Ello nos permitirá realizar el flushing 15 días antes de la ovulación, evitando interrumpir la conducta del celo al mover a las cerdas cuando se aproxime el momento del tercer celo. El problema es que las granjas suelen tener un problema de espacio y esto no es siempre posible.

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