Ante un problema nervioso en una explotación debemos tener presente los principales agentes etiológicos causantes de sintomatología nerviosa (Figura 1).
DIAGNÓSTICO PRESUNTIVO
Establecer un diagnóstico presuntivo basado en una buena anamnesis y una exploración de los animales es esencial para orientar el diagnóstico laboratorial.
En función de la edad de los animales acotaremos el diagnóstico presuntivo hacia unas causas u otras. Centrándonos en las causas infecciosas:
En animales de transición-cebo, pensaremos en primer lugar en meningitis bacterianas (S. suis, H. parasuis, Salmonella spp…) y enfermedad de los edemas (STEC).
En lechones lactantes debemos tener muy presente las encefalitis víricas.
La observación de otros síntomas o lesiones en los animales puede ayudar en el proceso diagnóstico. Por ejemplo[registrados], la presencia de poliserositis es sugestivo de S. suis o H. parasuis, mientras que la aparición de edema de párpados y enteritis a nivel de intestino delgado es presuntiva de E. coli verotoxigénico.
TOMA DE MUESTRAS
Es fundamental realizar una buena toma de muestras para poder llegar a un diagnóstico certero.
¿SELECCIÓN DE ANIMALES?
¿SELECCIÓN Y ENVÍO DE MUESTRAS?
Es necesario realizar una necropsia completa y enviar al laboratorio todos los órganos en los que se observen lesiones, junto con un historial detallado.
Es imprescindible tomar muestras del encéfalo
En función del diagnóstico clínico presuntivo y las lesiones observadas, seleccionaremos las muestras a enviar.
DIAGNÓSTICO LABORATORIAL
Existen numerosas herramientas, algunas de ellas imprescindibles para llegar al diagnóstico y otras de gran interés de cara a instaurar un tratamiento: realizar estudios epidemiológicos, elaborar autovacunas, etc.
El cultivo de las muestras en medios específicos y generales permite cumplir con dos objetivos:
- Alcanzar el diagnóstico bacteriológico
- Obtener las cepas para futuros estudios: sensibilidad antibiótica, tipado de cepas, etc.
IDENTIFICACIÓN MEDIANTE PCR A TIEMPO REAL (qPCR)
El PCR a tiempo real permite confirmar o descartar la presencia de agentes infecciosos no cultivables como virus (PRRS, PCV2, Pestivirus atípico…).
En el caso de agentes bacterianos como Haemophilus parasuis y Streptococcus suis, es una técnica más sensible que el aislamiento microbiológico, permitiendo detectar la presencia de:
- Bacterias que se encuentran en bajas concentraciones.
- Bacterias cuyo aislamiento se haya inhibido por el tratamiento antibiótico del animal.
ESTUDIO HISTOPATOLÓGICO DE LAS LESIONES
Nos permite valorar la implicación de los agentes infecciosos detectados relacionándolos con la sintomatología observada.
TIPADO BACTERIANO MEDIANTE qPCR
- Enfermedad de los edemas por verotoxígenica: es esencial demostrar la presencia de cepas capaces de producir la shigatoxina (STX2e) y que porte la fimbria F18 que les permita adherirse al epitelio y proliferar.
- Meningitis bacterianas por S. suis o H. parasuis: es de gran interés epidemiológico estudiar los serotipos implicados en el proceso. De esta manera podemos establecer si hay diferentes serotipos implicados, en función de la edad de los animales, en diferentes explotaciones de una misma pirámide productiva.
ESTUDIOS DE SENSIBILIDAD ANTIBIÓTICA
ANTBIOGRAMA MEDIANTE DISCOS IMPREGNADOS
Realizar un antibiograma mediante la técnica de Kirby Bauer nos da información sobre si una bacteria es sensible, resistente o tiene sensibilidad intermedia frente a un antibiótico (Figura 2).
ESTUDIOS DE CONCENTRACIÓN MÍNIMA INHIBITORIA(CMI)
La CMI es la concentración más pequeña de antibiótico que impide la multiplicación de la bacteria. La CMI junto a la valoración de la concentración de cada antibiótico que llega a encéfalo, nos permite elegir el antibiótico más efectivo en cada caso concreto.
Figura 2. La técnica de Kirby Bauer consiste en colocar en una placa de crecimiento con una bacteria específica, una serie de discos impregnados de distintos antibióticos frente a los que se quiere determinar la sensibilidad de dicha bacteria.
Técnica de Kirby Bauer:
Según el tamaño del halo de inhibición (zona sin crecimiento alrededor de las placas), siguiendo los criterios internacionales la bacteria se puede clasificar en:
- Resistente a un antibiótico: sin halo de inhibición (A) o inferior al punto de corte de resistencia
- Sensibilidad intermedia a un antibiótico: halo de tamaño intermedio (B)
- Sensible a un antibiótico: halo de inhibición (C) mayor al punto de corte de sensibilidad
CASO 1: Meningitis estreptocócica
Ante un caso con bajas súbitas en lechones de 5-8 semanas, se analizaron muestras de pulmones y encéfalos de 5 animales.
OBSERVACIONES MACROSCÓPICAS
En los pulmones se observaba congestión con ausencia de consolidación, mientras que los encéfalos presentaban congestión vascular con cierta turbidez de las meninges.
CULTIVO MICROBIOLÓGICO
Tabla 1: Resultado del cultivo microbiológico de las muestras recibidas. De las cinco muestras de encéfalo analizadas, en tres de ellas se aisló Streptococcus suis.
ESTUDIO HISTOPATOLÓGICO
El examen histológico de las muestras de encéfalo reveló una intensa MENINGITIS PURULENTA AGUDA (Imagen 1), caracterizada por:
- La presencia de un infiltrado inflamatorio purulento con abundantes neutrófilos, acompañados de macrófagos e histiocitos.
- Intensa congestión en vasos, con microhemorragias y extravasación de líquido de edema.
- Espongiosis (edema) y cierta gliosis y manguitos perivascurales en la sustancia blanca del encéfalo, principalmente en las áreas paraventriculares y el cortex.
- Ausencia de bacterias en las secciones examinadas.
Se trata de lesiones compatibles con un origen bacteriano. La ausencia de bacterias en las secciones examinadas se relaciona con el carácter agudo de las lesiones o con tratamientos antibióticos previos a la muerte del animal.
Imagen 1: Corte histológico del encéfalo en el que se observa una meningitis purulenta aguda. Imagen cedida por Micros Veterinaria.
ESTUDIO DE SENSIBILIDAD ANTIBIÓTICA
Con el fin de determinar la sensibilidad de las bacterias aisladas, se realizó un estudio de la Concentración Mínima Inhibitoria (CMI) de los antibióticos detallados en la Tabla 2.
Tabla 2: La evaluación de la sensibilidad antibiótica puso de relevancia que, según los criterios de CLSI y/o Eucast, las bacterias aisladas eran sensibles a la Penicilina, Amoxicilina, Tiamulina, Trimethoprim-sulfonamida, Ceftiofur, Gentamicina y Marbofloxacina. Sin embargo, tenían una sensibilidad intermedia a la Ampicilina y Tulatromicina, y eran resistentes a la Clortetraciclina, Oxitetraciclina, Tilmicosina, Tilosina, Florfenicol, Enrofloxacina y Danofloxacina, por lo que su uso estaría contraindicado en este caso.
Una vez determinada la sensibilidad antibiótica de las bacterias, se seleccionó el antibiótico ideal en función de:
Opción terapéutica
Teniendo en cuenta que debemos priorizar los antibióticos de primera opción terapéutica según la Agencia Europea del Medicamento, la Penicilina debería ser la principal opción.
Propiedades farmacocinéticas y farmacodinámicas
Para evaluar la llegada del antibiótico al órgano diana en una concentración suficiente para inhibir el crecimiento de la bacteria, fue esencial valorar las curvas de distribución del antibiótico en el organismo, determinando si el antibiótico es tiempo dependiente o dosis dependiente.
Antibióticos TIEMPO DEPENDIENTE (penicilina, amoxicilina y trimethoprim-sulfonamida): la eficacia de tratamiento depende de que se mantenga una concentración en el encéfalo superior al valor de la CMI al menos el 50% del tiempo transcurrido entre dosis y dosis.
CONCENTRACIÓN EN ENCÉFALO > CMI 50% TIEMPO ENTRE DOSIS
Antibióticos CONCENTRACIÓN DEPENDIENTE (ceftiofur, gentamicina y marbofloxacina): es necesario que la concentración máxima alcanzada en el órgano sea al menos 10 veces el valor de CMI tras cada dosis.
CONCENTRACIÓN EN ENCÉFALO = 10 VECES CMI TRAS CADA DOSIS
PCR A TIEMPO REAL
Mediante qPCR se confirmó la presencia de S. suis (Valor Cq = 28,16) siendo los encéfalos negativos a H. parasuis.
Se procedió a tipar mediante qPCR las tres cepas de S. suis aisladas en encéfalo (encéfalos 1, 3 y 5), correspondiendo las 3 cepas al serotipo 9.
Adicionalmente, se realizó el serotipado de S. suis directamente sobre todas las muestras de encéfalos recibidos (Tabla 3) confirmándose la presencia únicamente del serotipo 9.
Ciclo de cuantificación: Ciclo de amplificación a partir del cual el ADN del patógeno se puede detectar.
El valor Cq es inversamente proporcional al número de copias iniciales de la muestra, de forma que un valor más bajo implica una mayor carga del patógeno presente en la muestra analizada.
CONCLUSIÓN CASO 1
La sospecha clínica de estreptococia se confirmó gracias a las lesiones histopatológicas y el cultivo microbiológico.
El único serotipo detectado en todos los aislamientos fue el serotipo 9.
Se completó el diagnóstico descartando la presencia de Haemophilus parasuis en encéfalo.
CASO 2: Meningitis por Haemophilus parasuis
La recepción de un lechón recién destetado de 25 días de vida sacrificado por meningitis propició la realización de un análisis laboratorial.
OBSERVACIONES MACROSCÓPICAS
- El encéfalo presentaba congestión vascular
- El pulmón estaba congestivo, estando los lóbulos adheridos entre sí y con presencia de fibrina (Imagen 2)
- Se observó también presencia de fibrina en pericardio (Imagen 2) y el bazo presentaba zonas oscurecidas
- El resto de órganos no tenían lesiones aparentes
Imagen 2: Pulmón y corazón de lechón con presencia de fibrina en superficie, compatible con pleuritis y pericarditis fibrinosa.
CULTIVO MICROBIOLÓGICO
Se aisló Haemophilus parasuis en todos los órganos cultivados (encéfalo, pulmón, corazón y bazo).
PCR A TIEMPO REAL
El ensayo de qPCR de S. suis sobre los encéfalos fue negativo, siendo positivo frente a H. parasuis.
Seguidamente, se procedió al tipado mediante qPCR, tanto de la cepa de H. parasuis aislada mediante cultivo, como de la muestra de encéfalo (Tabla 4).
CONCLUSIÓN CASO 2
Los resultados confirmaron la meningitis asociada al serotipo 6 de Haemophilus parasuis –agente etiológico de la enfermedad de Glässer– en diversos órganos, lo cual era compatible con las lesiones y la clínica observadas.
Por otro lado, se descartó la presencia de Streptococcus suis, tanto por cultivo como por PCR.
CASO 3: Enfermedad de los Edemas
La presentación de casos de muerte súbita en lechones de 7 semanas de vida junto con una sintomatología nerviosa hizo que el veterinario responsable de una explotación porcina sospechara de la Enfermedad de los Edemas, por lo que envió el paquete digestivo de 4 animales para realizar un análisis laboratorial.
OBSERVACIONES MACROSCÓPICAS
Los intestinos delgados mostraban una intensa congestión, aunque no se apreciaron lesiones compatibles con edema (Imagen 3).
Asas intestinales congestivas
CULTIVO MICROBIOLÓGICO
Se aisló Escherichia coli β-hemolítico en los intestinos delgados analizados (Imagen 4), por lo que se realizó el estudio de sensibilidad antibiótica mediante el método de Kirby Bauer (Figura 2).
PCR A TIEMPO REAL
Si bien el aislamiento de E. coli β-hemolítico a nivel digestivo es muy sugestivo de la presencia de una cepa patógena, es necesario demostrar la presencia de la fimbria F18 y de la Shigatoxina (STX2e) para confirmar que se trata de una cepa verotoxigénica causante de la enfermedad de los edemas.
En este caso se detectó mediante qPCR la presencia de los genes codificante de la F18 y la STX2e, tanto en las muestras de digestivo como en la cepa de E. coli β-hemolítico aislada.
CONCLUSIÓN CASO 3
En este caso se evidenció la presencia de E.coli verotoxigénico o productor de shigatoxina (STEC) por la presencia de los factores de virulencia F18 y STX2e. En un caso de bajas por STEC no siempre se observa macroscópicamente edema, por lo que es imprescindible un diagnóstico laboratorial para confirmarlo o descartarlo.
Ante los problemas nerviosos, el envío del encéfalo es importante para descartar una posible meningitis. Además, las lesiones histopatológicas a nivel del tronco de encéfalo (polioencefalomalacia bilateral simétrica) son características de la enfermedad de los edemas, confirmando la enfermedad si se observan. También es interesante enviar otros órganos (hígado, bazo, pulmón) para descartar una posible septicemia como causa de las bajas producidas.
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