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EL SUBÓPTIMO CONSUMO DE ALIMENTO DE LA CERDA LACTANTE COMO “EFECTO MARIPOSA” EN LA PRODUCCIÓN PORCINA (PARTE I)

Escrito por: Gerardo Ordaz Ochoa - Centro Nacional de Investigación Disciplinaria en Fisiología y Mejoramiento Animal, Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias. Querétaro, México , Rosa E. Pérez Sánchez - Facultad de Químico Farmacobiología, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Michoacán, México , Ruy Ortiz Rodríguez - Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Michoacán, México

“Una pequeña alteración imperceptible puede arrojar consecuencias enormes” Edward Lorenz. consumo

En la actualidad, las modernas prácticas de producción porcina han propiciado que la duración de la lactancia sea un periodo relativamente corto dentro del ciclo reproductivo de la cerda.

Si bien las adaptaciones metabólicas como lo es la resistencia a la insulina son esenciales para garantizar el crecimiento intrauterino de los fetos durante el último tercio de gestación y el desarrollo de la glándula mamaria, también propician alteraciones sobre el consumo de alimento de la cerda en lactancia, lo cual conlleva a un desfase productivo de la cerda [3].

Incrementar el consumo de alimento de la cerda durante la lactancia es un factor complejo de controlar y manipular, debido a que la regulación del apetito durante la transición gestación-lactancia está asociado con adaptación evolutiva de la especie, entre los que destacan, cambios en la fisiología metabólica y reproductiva.

Además de las adaptaciones evolutivas de la especie sobre la regulación fisiológica del apetito, en los actuales sistemas de producción porcina, estos cambios son trastocados por condiciones biológicas y tecnológicas [4]:

Para maximizar la productividad de la cerda, es imprescindible comprender la fisiología de la resistencia a la insulina por la cual transita la cerda durante la gestación tardía y lactancia.

La resistencia a la insulina no solo incide sobre los patrones de consumo de alimento de la cerda lactante, además, al no modular dicho fenómeno, se convierte en el parteaguas para que se presente el decremento de otros indicadores de interés productivo y económico para los sistemas de producción porcina [5].

Resistencia a la insulina: sistema de defensa para afrontar el ambiente

Como ya fue mencionado, las adaptaciones metabólicas de la cerda, como lo es la resistencia a la insulina, son producto de la fisiología evolutiva de la especie, pero:

¿Qué originó que la especie recurriera a la resistencia a la insulina para garantizar su subsistencia?

 

En lo que respecta a la evolución de la especie asociada con la alimentación, es la calidad y disponibilidad de los alimentos lo que gobierna las modificaciones metabólicas de la especie.

Hace cinco millones de años, a finales del plioceno, el medio en el que se desarrollaban los ancestros del cerdo actual era de abundancia alimenticia, por lo tanto, una amplia variedad de alimentos como frutos, tallos, raíces, insectos etc., estaba a su entera disposición; la disponibilidad de dichos alimentos era continua en el día a día.

“Los alimentos que constituían la dieta de los ancestros del cerdo actual estaban compuestos, en su mayor parte, por hidratos de carbono, con pequeña porción de proteína y prácticamente nulo contenido de grasa. Motivo por el cual, para satisfacer sus requerimientos nutricionales, el animal debía de consumir grandes volúmenes de alimento”

Estos alimentos eran procesados en el aparato digestivo hasta transformarlos en glucosa.

Hay que resaltar que, debido a los hábitos alimenticios del cerdo durante ese periodo  (predominantemente herbívoros), tenían una elevada sensibilidad a la insulina (Figura 1).

 

 

La insulina, al actuar sobre el hígado permite una rápida absorción de la glucosa para ser transformada en glucógeno (reserva energética) [7].

La deposición de grasa solo es indispensable en especies que habitan en entornos donde hay periodos de escasez de alimento o en caso de hibernación, ello permite sobrevivir prolongados periodos de ayuno; en caso contrario, la acumulación de gran cantidad de grasa es un desperdicio energético que no aporta ventajas de supervivencia [8].

Cabe destacar que, en dicho periodo, los mecanismos principales que regulaban el consumo de alimento en el cerdo eran:

Posteriormente

  1. El cambio climático en el entorno en el que se desarrollaba el ancestro del cerdo moderno redujo la disponibilidad de alimentos y estos cada vez estaban más dispersos y de menor valor nutritivo.
  2. Propició que los animales tuvieran largos periodos de ayuno y mayor gasto energético debido al tiempo que tardaban en encontrar alimento.
  3. Para solucionar dicho problema la única forma era mediante el almacenamiento de energía y la forma más eficiente era a través de la grasa.
  4. Se requería una reestructuración metabólica para que, cada vez que se ingiriera alimento, parte de este sea almacenado para momentos de escasez, ello propició el desarrollo de la resistencia a la insulina (Figura 2) [9].

Con el paulatino desarrollo de la resistencia a la insulina se reducía la sensibilidad hacia esta hormona (insulina) en algunos tejidos diana como lo es el músculo, mientras que el resto de los tejidos mantenían elevada sensibilidad a esta hormona.

Al tener la insulina dificultad para almacenar la glucosa en células musculares y el resto de las células del organismo tener capacidad limitada para usarla:

  1. El exceso de glucosa es dirigido a las células adiposas, que tiene capacidad ilimitada de acumular glucosa transformada en grasa [10].
  2. La grasa empaqueta el doble de energía que los carbohidratos y proteínas, por unidad de peso. Se almacena sin agua a un costo del 3% de la energía almacenada.
    1. Para almacenar la glucosa a través de glucógeno en hígado y músculo se requiere mucha agua y un costo elevado de más de 20% de la energía almacenada.

Con la resistencia a la insulina cambia la forma de regular el hambre-saciedad de la especie, ya no únicamente incidía el descenso de glucosa en sangre y vaciado gástrico, además aparece la leptina (hormona secretada por los adipocitos) como modulador metabólico a largo plazo (Figura 2).

En periodos de mayor demanda energética como lo es la gestación y la lactancia se suscitaba la aparición de resistencia a leptina para potenciar la resistencia a la insulina con la finalidad de garantizar mayor aporte de glucosa para el desarrollo del feto durante la gestación y estimular la producción de leche durante la lactancia.

Actualmente, se sabe que durante la gestación la concentración de leptina se incrementa por estímulos de los fetos y la placenta.

No obstante, la presencia de resistencia a la leptina durante la gestación no tiene efecto sobre la reducción del consumo de alimento, contrario a lo que ocurre durante la lactancia, donde, a mayor concentración de leptina se tiene menor consumo de alimento [11, 12].

La llave metabólica que se desarrolla durante la gestación con la finalidad de incrementar la disponibilidad de glucosa para los fetos es la resistencia a la leptina [13].

En lo que concierne en los actuales sistemas de producción, el cerdo ya no está supeditado a periodos de ausencia de alimento.

No obstante, debido a las adaptaciones metabólicas de la especie antes mencionadas, el bajo consumo de alimento en lactancia se ha convertido en un obstáculo para aprovechar el máximo potencial productivo de la especie.

Consumo de alimento de la cerda postparto ¿Qué se sabe?

Independientemente que la resistencia a la insulina por la que transita la cerda durante la gestación tardía y la lactancia fue una adaptación evolutiva de la especie. Ello no quiere decir, que no pueda ser modulada para contrarrestar sus efectos sobre la productividad de la cerda.

Las estrategias alimenticias y nutricionales para maximizar el consumo de alimento de las cerdas durante la lactación no han tenido éxito en su totalidad.

Aun cuando el mejoramiento genético de la cerda ha tenido impacto positivo sobre indicadores como prolificidad y magro, la ingesta de alimento en lactancia no ha sufrido variación [17].

No obstante, el mejoramiento del magro en los genotipos actuales ha agudizado los efectos del bajo consumo en lactancia.

Las reservas corporales de los actuales genotipos de líneas maternas son menores a las que tienen las cerdas híbridas o de raza, lo cual provoca menor respuesta homeostática ante la disminución del consumo de alimento de las cerdas en la lactancia [4].

De acuerdo con la modelación matemática del comportamiento del consumo de alimento de la cerda lactante, Koketsu et al. [19] reportan seis patrones de consumo de alimento en lactancia (Figura 3):

  1. RAPID, aumento rápido postparto sin caída de consumo (5.9 kg por día)
  2. MAJOR, con caída postparto >1.8 kg por día al menos dos días (5.1 kg por día)
  3. MINOR, con caída postparto <1.8 kg por día al menos dos días (5.4 kg por día)
  4. LLL, consumo bajo durante toda la lactancia (3.2 kg por día)
  5. LHH, incremento gradual con consumos <2.7 kg por día durante la primera semana (3.9 kg por día)
  6. GRADUAL, incremento progresivo con pico a los diez días sin presentar disminución del consumo posterior al pico (6.0 kg por día).

Esta clasificación del consumo de alimento voluntario de las cerdas postparto revela la complejidad del fenómeno entre el estado metabólico y el consumo de alimento de las cerdas durante la lactación [3].

Repercusiones del consumo de alimento subóptimo de la cerda lactante en los sistemas de producción porcina modernos

El subóptimo consumo de alimento en lactancia propicia menor longevidad de la cerda, desface en la estructura de pariciones y en la productividad total del sistema [4]. Ello se asocia con:

  1. Pérdida de peso corporal
  2. Incremento del intervalo destete-estro
  1. Incremento en días no productivos.

Indicadores que participan en una mayor presentación de problemas reproductivos e incremento en la tasa de descarte involuntario afectando la longevidad productiva de la cerda en la piara (Figura 4).

La importancia de la longevidad de la cerda radica en el número de lechones que una cerda es capaz de producir.

Con los actuales genotipos se estima destetar 30 lechones por cerda por año, y que la cerda produzca más de 70 cerdos para abasto a lo largo de su vida productiva [21]. No obstante, valores entre 30 a 40 lechones son comunes en los sistemas de producción porcina.

Se ha reportado que la mayor eficiencia reproductiva, productiva y económica de las cerdas se encuentra entre el tercer y quinto parto [22]. Sin embargo, en la práctica, entre el 40 y 50% de las cerdas son eliminadas de la piara antes de finalizar la tercera lactación.

 

Tasas de reemplazo superiores al 50% traen como consecuencia una distribución de las paridades cargada hacia la izquierda (Figura 5) debido a que se necesita introducir mayor número de cerdas de reemplazo para lograr las metas de producción, ello origina desfase productivo asociado con mayor número de cerdas nulíparas y de primer y segundo parto.

El desfase productivo debido a una mayor proporción de cerdas primíparas lo suscita la forma en que canalizan los nutrientes, este tipo de cerdas

 

Continúa en la siguiente edición de porciNews Latam.

Bibliografía

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