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Fallos en bioseguridad en explotaciones porcinas

Escrito por: Fernando Laguna Arán - Ingeniero Técnico Agrícola y Veterinario
Desde la revista porciNews hemos señalado en varios artículos cuáles son los principales puntos de actuación para garantizar la bioseguridad en las explotaciones de ganado porcino.

En esta ocasión queremos aportar la experiencia de varios compañeros del sector, quienes nos señalan los principales fallos que se encuentran en el día a día y que pueden comprometer la bioseguridad de sus granjas.

FALLOS COMUNES EN BIOSEGURIDAD EN EXPLOTACIONES DE CEBO

Jorge Arrieta – Veterinario en Grupo BonArea

CARGA Y DESCARGA DE ANIMALES

Dos de los puntos críticos en la bioseguridad de las explotaciones de cebo son:

 

La entrada de lechones a la explotación

La salida de los cerdos a matadero

 

 

Es fundamental que las explotaciones dispongan de un vallado perimetral íntegro y que tengan claramente delimitadas una zona limpia interior y una zona sucia exterior.

La operación de carga o descarga de animales debe realizarse desde el exterior de la explotación, desde la zona sucia, sin entrar a la zona limpia.

Durante el proceso, es necesario que no haya posibilidad de que los animales que han accedido al elevador puedan darse la vuelta y vuelvan a entrar a la nave.

Para ello, es necesario establecer una separación física a modo de valla con un hueco por debajo que permita pasar a los animales pero que impida el paso del camionero o cargador. Si no existe esta separación física, los responsables de la carga deben respetar las normas de bioseguridad.

La presencia de vallas móviles o puertas que impidan el retroceso de los animales es muy útil durante la carga.

La limpieza y desinfección del muelle de carga, una vez terminado el proceso, es otro aspecto importante a tener en cuenta. Por lo tanto, es conveniente que haya:

Un punto de agua cercano.

Ligero desnivel para arrastrar el agua de zona limpia a zona sucia y, en algunos casos, un desagüe.

VESTUARIOS

Los vestuarios en las explotaciones de cebo han estado olvidados durante muchos años. Podemos encontrar [registrados]desde instalaciones modernas y perfectamente diseñadas hasta instalaciones donde encontramos un mono roto y sucio y unas botas con agujeros en la calle o incluso situaciones en las que los vestuarios simplemente no existen.

Hay varios requisitos mínimos que deberíamos exigir en los vestuarios de nuestras explotaciones:

Acceso directo desde el exterior de la explotación.
A veces el vestuario está lejos del vallado y tenemos que andar por la zona limpia con el calzado de calle para acceder al vestuario.
Puerta de entrada al vestuario y de salida hacia la explotación diferentes.
Diferenciación clara de zona sucia y zona limpia dentro del vestuario.

Hay que disponer de un espacio de zona sucia donde dejar la ropa y el calzado de calle separado físicamente de la zona limpia donde ponerse la ropa de granja.
Disponibilidad de aseo, lavamanos y ducha.
Disponibilidad de mono y botas para los visitantes en buenas condiciones.
Mantenimiento de las instalaciones en un correcto estado de orden y limpieza.

Si no es posible modificar el vestuario, en el mercado existen los vestuarios prefabricados.

 

FALLOS COMUNES EN BIOSEGURIDAD EN GESTIÓN DE RESIDUOS ZOOSANITARIOS

Diego Calvo – Director Técnico de REYSA

A nivel de la recogida y gestión de residuos zoosanitarios, las explotaciones ganaderas han avanzado mucho en los últimos años, equiparándose a empresas de otros sectores industriales tradicionales.

Aspectos generales de la gestión de residuos relacionados con la legislación, como la frecuencia de recogida, la determinación de qué tipos de residuos hay en la granja y su correcta segregación, la trazabilidad documental que justifique su correcta gestión, etc., están ya muy implantados en el sector ganadero. No obstante, tenemos una particularidad frente a otros sectores en las operaciones relacionadas con nuestros residuos peligrosos, la bioseguridad.

No podemos quedarnos en los aspectos genéricos antes mencionados que, aunque garanticen ante la Administración o cualquier tipo de auditoría externa que la explotación cumple con los requisitos legales o normativos en materia de residuos, no exigen implementar acciones especiales a su manejo en materia de bioseguridad.

Lo habitual es realizar una retirada de residuos semestral (2 veces/año) pero, pensando en la sanidad de la granja, cualquier vehículo debería estar lo más lejos posible.

Por ello, a la hora de la recogida, se deben sacar los residuos fuera del vallado o a zonas sucias habilitadas, o en su defecto, a un camino de acceso o zona alejada.

A la hora de recibir a un gestor de residuos zoosanitarios en la granja, es importante evitar su acceso al interior de la misma, menos aún sin supervisión, por ejemplo, por el hecho de “ser un pequeño cebadero en el que no hay gente a tal hora y, de todas formas, conocemos al gestor desde hace tiempo y sabemos que hace las cosas bien”.

El “entra y cógelo tú mismo” va en contra de todo aquello que se considera una correcta gestión de residuos zoosanitarios desde el punto de vista de la bioseguridad. ¡La posibilidad de acceso por descuido o desconocimiento de un chófer a determinadas zonas no sucias de la granja se debe evitar a toda costa!

Cuando los envases para contener residuos zoosanitarios entren en la granja, deben tratarse de la misma forma que se tratan los productos veterinarios que vienen del exterior, adoptando las medidas adecuadas para evitar la transmisión mecánica de cualquier patógeno que pueda haber en su superficie y se deben dejar los envases en zonas sucias (almacén) habilitadas para ello.

Cuando se introduzcan los envases nuevos para residuos a zonas limpias de la granja, previamente debería aplicarse algún método que garantice su correcto estado (desinfección tradicional, cuarto con Ozono, UV-C, tiempo en una zona apartada de la granja, etc.).

¡Rotar envases con residuos entre zonas limpias de la granja no es una práctica correcta!

Si un bidón, por ejemplo, con agujas usadas, sale de una zona en la que se ha estado utilizando, debe ser para llevarlo lleno al almacén final donde quedará depositado definitivamente hasta su retirada periódica por el Gestor de residuos.

Aunque resulte cómodo, no debe llevarse hasta otra zona de la granja o nave para ser utilizado ahí, vaciarlo después en otra área y volver a utilizarlo de nuevo en la zona inicial. Esto no tiene mucho sentido desde el punto de vista de la bioseguridad, dado que se puede acabar convirtiendo el envase en un vector pasivo entre zonas.

 

FALLOS COMUNES EN BIOSEGURIDAD EN GESTIÓN DE CADÁVERES

Javier Claver – Veterinario de Cincaporc

Una correcta bioseguridad en lo que respecta a la recogida de cadáveres está determinado, principalmente, por el método empleado.

MÉTODO TRADICIONAL DE GESTIÓN DE CADÁVERES

El método tradicional de recogida de cadáveres mediante un contenedor sin cierre hermético redunda en unas condiciones de bioseguridad deficientes.

Este sistema tiene sus limitaciones debido a que puede haber momentos en los que los cadáveres no entren en el contenedor, ya sea porque no se hayan recogido los antiguos o porque haya un pico de bajas no previsible.

Esta práctica podría implicar que queden cadáveres a la intemperie, siendo atacados por las rapaces y carnívoros que se encuentran alrededor de nuestra explotación y, por consiguiente, llevar cualquier proceso infeccioso a la siguiente explotación que visiten.

Otro punto crítico en la bioseguridad de la gestión de cadáveres es el sistema de recogida. Los vehículos de recogida no son estancos, pudiendo ocurrir la pérdida de líquidos que contaminen las ruedas de otros vehículos que se acerquen a la explotación.

Una forma de corregir ciertos problemas de bioseguridad asociados a este sistema de recogida es construir un camino exclusivo que lleve a los contenedores de cadáveres y donde ningún otro vehículo pueda acceder, evitándose así el paso por estas zonas contaminadas.

SISTEMA DE HIDRÓLISIS

La gestión de cadáveres a través del sistema de hidrolisis es otro método habitual en las granjas que consiste en el almacenamiento de los cadáveres en contenedores de gran tonelaje con cierre hermético.

Una vez que el contenedor está lleno, se cierra y se deja reposar durante 3 meses hasta que es retirado por un camión que lo transporta a una planta de destrucción. Posteriormente, el contenedor es desinfectado y devuelto a la misma explotación.

Este sistema permite reducir la frecuencia de visitas del camión de recogida a la explotación a una periodicidad de tres meses.

El único inconveniente de este sistema en lo que respecta a la bioseguridad es que, al realizar el llenado del depósito, se pueda derramar liquido en la zona donde están los contenedores, lo que puede atraer a animales diseminadores que puedan actuar como vectores de propagación de patógenos.

INCINERACIÓN IN SITU

Por último, y por el momento, el mejor sistema de eliminación de cadáveres posiblemente sea la incineración in situ. Se trata de un sistema que requiere la instalación de un incinerador en la propia explotación y que permite incinerar todo tipo de cadáveres y restos orgánicos.

El producto de la incineración son cenizas sólidas que no desprenden ningún tipo de líquido. Son recogidas en bidones herméticos y sacadas al exterior de la explotación para que un vehículo encargado exclusivamente de la recogida de estos bidones pueda recogerlos y llevárselos.

La recogida de estos residuos tiene un alto nivel de bioseguridad y la cantidad de residuos que se producen no son tan elevadas como cuando se almacenan los cadáveres en contenedores.

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