En los últimos años en casi todas las áreas profesionales de nuestro entorno, existe un término que ha evolucionado y ganado peso con el paso del tiempo, el de la formación continuada. Es un término genérico que según la empresa y el sector, puede abarcar diferentes significados. Formación para ampliar los conocimientos de los trabajadores, para mejorar su rendimiento, e incluso para su crecimiento personal o para mejorar las relaciones humanas internas. Formación en el sector porcino
Existen fundaciones, subvenciones, ayudas locales, empresas dedicadas en exclusiva a ello, y aparecen nuevas especializaciones y máster dentro del campo de la psicología empresarial, el famoso coaching.
Pero ¿por qué?
¿La formación está de moda? ¿Realmente sirve para algo?
Las compañías que integran la lista de Great Place to Work, que analiza anualmente cuáles son los mejores sitios para trabajar, no sólo son competitivas en sueldo, sino que también gratifican al empleado con otras prácticas. Es lo que se llama el «salario emocional» y abarca desde cursos de formación, cheques restaurante o iniciativas para fomentar la salud y el deporte en la empresa.
Según los especialistas en recursos humanos la formación es importante en cualquier empresa por los siguientes motivos:
- El trabajador se siente apoyado por la empresa
- Tener la formación adecuada aumenta la confianza del empleado para realizar bien su trabajo
- Ayuda a la incorporación e integración de nuevos miembros
- Mejora las aptitudes del trabajador, éste se siente útil y valorado
- Se crea una filosofía de empresa y un método de trabajo
- Se acorta el tiempo necesario para realizar las tareas, resultando más eficientes
- Reduce la necesidad de pedir ayuda a los compañeros o superiores, por lo que se gana autonomía y se pierde menos tiempo
- Disminuye la probabilidad de cometer errores
¿Pero qué sucede en el sector de la producción porcina? Actualmente alcanzamos unos niveles de producción y especialización envidiables a nivel mundial. Invertimos una gran cantidad de dinero en la compra de hembras de alto valor genético, en instalaciones, en sanidad y en planes de bioseguridad que ayuden a mantener nuestras granjas lo más sanas y productivas posible. ¿Pero en manos de quién queda nuestra gran inversión?
En la mayoría de explotaciones encontramos a trabajadores procedentes de otros sectores, que aterrizan en la granja por casualidad o necesidad, en muchas ocasiones sin vocación por los animales, y sobre todo, sin ningún tipo de formación.
Todo ello se ve agravado por las múltiples variables que encontramos en las explotaciones porcinas, la alimentación, la sanidad, el manejo de los animales, la tecnología propia de la granja…
La falta de preparación y la de personal de calidad limita el rendimiento de muchos productores. A su vez, muchos productores exigen resultados a sus trabajadores, sin invertir ni tiempo ni dinero en su formación.
Este es sin duda, nuestro talón de Aquiles.
“Los recursos humanos también son un activo de la empresa. Tenemos que saber gestionarlos, ver las debilidades y fortalezas de cada uno de los empleados y tratar de potenciar unas y minimizar otras. Si somos capaces de hacerlo sin duda vamos a conseguir una eficiencia en la empresa que nos hará mejorar y ser más competitivos” Directivo de Adecco
Pero también es necesario que las herramientas de formación sean eficaces. Es muy importante que los empleados no sientan que la formación que están realizando es una pérdida de tiempo. La formación tiene que estar adaptada y personalizada lo máximo posible a las necesidades de cada empleado.
Cómo debe ser una buena formación:
- Es importante desarrollar un programa de formación que responda a las necesidades de los miembros del personal y la organización, y mantenga la empresa en constante crecimiento y mejora.
- La formación debe estar directamente relacionada con las habilidades, los conocimientos y las estrategias necesarias para hacer un trabajo en particular. Puede organizarse por áreas de trabajo, por ejemplo, gestación, maternidad, destete, o bien, por temas generales que afecten a todos, bioseguridad, zoonosis, vacunación.
- La formación no siempre tiene que ser técnica, también pueden organizarse role plays, formación emocional, actuaciones que fomentan y mejoran el ambiente y el trabajo en equipo, que en las granjas de porcino es fundamental.
- Uno de los factores que puede dar problemas de comunicación y relación, y por lo tanto de eficiencia en el puesto de trabajo es el idioma. En el sector encontramos a muchos trabajadores procedentes de otros países con grandes aptitudes para realizar el trabajo pero con un gran problema de comunicación. Facilitar a este empleado formación en el idioma del país acabará siendo beneficioso para la empresa.
- La formación, debe resultar un reto, exponiendo al empleado a ideas desconocidas, dándoles la oportunidad de practicar y obtener información sobre las técnicas o estilos de trabajo diferentes, actualización de conceptos, o novedades del sector.
- Es importante animar a la participación y discusión. El empleado aprende, pero también se escuchan sus aportaciones y dudas.
- La formación nunca debe ser una carga, a poder ser dentro de su horario de trabajo, facilitando desplazamientos en caso de ser necesarios, preferentemente realizarla en el puesto de trabajo.
- Por último, un programa de formación continuada debe ser global, aplicarse a todos los miembros de la organización, desde a los administrativos hasta al recién llegado. Todos necesitan, y deben tener la oportunidad, a ser cada vez mejor en lo que hacen.
De esta forma los empleados sienten que el tiempo que están invirtiendo en esta cuestión será de utilidad y les ahorrará tiempo en el futuro en sus tareas diarias, en definitiva, les hace más productivos. Formación en el sector porcino
Pero además tiene un impacto directo en el bienestar de las personas, y en consecuencia de la empresa:
- Menor rotación del personal
- Mayor autonomía
- Mejor resolución de problemas
- Mejor relación entre empleados y entre empresa y empleados
En resumen diríamos que la formación y capacitación es un proceso constante, que ayuda a mantener y también a mejorar la productividad de la empresa, porque ayuda a los empleados a conocer mejor los objetivos de la empresa, a aprender a tomar decisiones de acuerdo a prioridades, a mejorar el trabajo en equipo, a estar motivados, a comprender porque sus acciones repercuten en la productividad de la granja y a querer progresar y obtener un mejor puesto de trabajo dentro de la misma empresa sin necesidad de marcharse.
“Si temes formar a tu equipo por miedo a que se vayan, hay algo mucho peor, no formarlos y que se queden” Richard Branson