La hiperprolificidad en cerdas modernas es uno de los mayors’ avances y, al mismo tiempo, desafío en la producción porcina actual.
Sin embargo, este fenómeno también ha generado importantes retos:
La conferencia aborda el impacto de la hiperprolificidad en el crecimiento y supervivencia del lechón, analizando la fisiología del desarrollo uterino, la vida peri-natal, la etapa de lactancia y el engorde.
Asimismo, se presentan estrategias nutricionales y de manejo integral que permiten mejorar la viabilidad y desempeño de los lechones, con recomendaciones prácticas para granja.
Hiperprolificidad en cerdas modernas
El progreso genético en cruces genético como Landrace × Yorkshire ha incrementado notablemente el tamaño de camada (23 nacidos totales en 2021, datos de Cataluña).
Esto implica que, frecuentemente, nacen más lechones vivos que el número de pezones funcionales de la cerda (13.9 en promedio), generando excedentes en competencia directa.
Efectos en la cerda:
Efectos en la camada:
Impacto en crecimiento y supervivencia del lechón
Crecimiento uterino
El aumento del número de fetos limita el espacio intrauterino y la superficie placentaria disponible. Esto reduce la angiogénesis relativa y la transferencia de nutrientes y oxígeno, favoreciendo la aparición de lechones con restricción del crecimiento intrauterino (IUGR).
Los lechones con IUGR presentan:
Vida peri-natal
Los lechones de bajo peso muestran mayor susceptibilidad a hipoxia intraparto, con aumento de lactato sanguíneo y riesgo de daño neurológico y cardíaco.
La duración del parto y el orden de nacimiento incrementan este riesgo (del 3.6% al 21.7%).
El acceso limitado al calostro intensifica la vulnerabilidad: por cada lechón adicional, la ingesta individual se reduce 9 g.
Esto conlleva mayor hipoglucemia, menor transferencia de IgG (reducción del 50% en 24 h) y menor maduración intestinal.
Crecimiento post-destete
Aunque existe crecimiento compensatorio, este no revierte los efectos negativos del bajo peso al nacimiento. Los lechones pequeños terminan la lactancia bajo mayor carga inflamatoria y menor eficiencia energética.
Durante engorde:
Estrategias nutricionales
La nutrición de precisión en cerdas hiperprolíficas es clave para mejorar el desarrollo fetal y neonatal.
Estudios demuestran que incrementar proteína y energía digestible en etapas críticas mejora peso de camada, número de nacidos vivos y viabilidad al destete (Hu et al., 2025; Seoane et al., 2020).
– Aminoácidos funcionales: Arginina (angiogénesis placentaria, aumento del transporte de nutrientes), BCAA, glutamina, triptófano y glicina.
– Ácidos grasos funcionales: DHA, EPA, CLA (modulación inflamatoria y desarrollo neurológico).
– Minerales traza: Zn, Cu, Mn en niveles optimizados.
La suplementación con arginina, por ejemplo, incrementa el diámetro de vasos placentarios, el número de nacidos vivos y el peso de la camada, además de reducir urea plasmática y mejorar la eficiencia metabólica.
Estrategias de manejo integral
Más allá de la nutrición, el manejo neonatal y tecnológico resulta determinante:
* Acceso temprano al calostro: imprescindible en lechones <1 kg (split suckling).
* Uso de cerdas nodrizas: permite redistribuir camadas y ganar 0.5–1.5 lechones destetados por cerda.
* Zonas de calor localizadas (30–34 °C): reducen hasta un 40% la mortalidad por hipotermia.
* Alimentación complementaria (leche artificial, creep feeding temprano): mejora ganancia diaria y aumenta hasta 1.2 lechones adicionales destetados por cerda. hiperprolificidad en cerdas
* Tecnologías de soporte (sensores, registros digitales): facilitan decisiones de manejo que incrementan 3–5% el número de lechones destetados por cerda/año.
Conclusiones y mensajes prácticos
» La hiperprolificidad en cerdas aumenta la eficiencia reproductiva, pero incrementa los riesgos de pérdidas neonatales y heterogeneidad en la camada.
» El peso al nacimiento y la viabilidad deben monitorearse rutinariamente como indicadores clave de éxito.
» El acceso temprano y uniforme al calostro es determinante para la supervivencia y desempeño posterior del lechón.
» La nutrición funcional de la cerda, ajustada a la línea genética y tamaño de camada, favorece el desarrollo embrio-fetal y reduce los efectos
negativos del bajo peso al nacimiento.
» Herramientas de manejo como nodrizas, suplementos lácteos y tecnologías digitales permiten absorber lechones excedentes y mejorar la eficiencia del sistema.
En definitiva, el éxito en camadas hiperprolíficas requiere un enfoque holístico que combine genética, nutrición de precisión, manejo neonatal y soporte tecnológico.
Solo la integración de estos factores permitirá maximizar la rentabilidad, mejorar el bienestar animal y sostener la competitividad de la producción porcina moderna.
Autora: Sandra Villagómez Estrada – Memoria del porciFORUM Miami 2025

