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Importancia del ambiente en el bienestar porcino

Escrito por: M. Verónica Jiménez Grez - Médico Veterinario MSc Etología y Bienestar Animal Auditora de Bienestar Animal Instructora de Bienestar Animal mvjgrez@gmail.com
El bienestar animal es un aspecto fundamental a considerar en la producción porcina moderna. No solo es una responsabilidad ética y moral, sino que también tiene implicaciones directas en la salud y productividad de los cerdos.

Uno de los factores clave que influyen en el bienestar de los cerdos es el ambiente en el que viven, que se puede definir como todo aquello que rodea al animal, es decir, el entorno donde se encuentra.

Cada aspecto del entorno, desde la temperatura y humedad hasta la calidad del aire, la ventilación, la infraestructura y el espacio disponible por animal, puede influir de manera decisiva en el bienestar de los cerdos.

En este artículo, exploraremos los efectos del ambiente sobre el bienestar porcino y cómo podemos mejorar estas condiciones para asegurar su bienestar.

El entorno físico corresponde a uno de los 5 dominios del bienestar animal, tal y como describió Temple Grandin en 2022 en el artículo titulado: Practical Application of the Five Domains Animal Welfare Framework for Supply Food Animal Chain Managers, que abarca tanto el ambiente en una instalación como el entorno en el alojamiento.

Los fallos en el manejo de animales pueden estar asociados a deficiencias en el entorno, como suelos resbaladizos o errores de diseño en las instalaciones (Grandin, T. 2021).

Para cada etapa productiva debemos proveer las necesidades según los requerimientos específicos de los cerdos.

 

Bond y Kelly (1960) describen el ambiente en tres dimensiones:
Térmicos: temperaturas del aire, humedad relativa, corrientes de aire, radiación, etc.
Físicos: espacio, luz, sonido, presión e instalaciones en general.
Sociales: tamaño de los grupos, órdenes de dominancia y otros aspectos del comportamiento animal.

1. FACTORES TÉRMICOS

El ambiente térmico abarca:

Radiación solar
Temperatura ambiental
Humedad relativa del aire
Velocidad del viento

(Falco, 1997; Baêta y Souza, 2010)

Los cerdos son:

Homeotermos: mantienen su temperatura corporal relativamente constante.
Endotermos: utilizan el calor producido por su propio metabolismo para mantener su temperatura corporal constante.

(Manteca, 2009)

La especie porcina es especialmente susceptible a elevadas temperaturas debido [registrados]a su limitada capacidad de sudoración (Kunavongkrit et al., 2005) ya que posee escasas glándulas sudoríparas (Dyce et al., 1997), alrededor de 30 glándulas/cm2 (Bracke y Spoolder, 2011).

El estrés por calor ocurre cuando la temperatura ambiental provoca un desequilibrio entre el calor producido y el disipado por el animal, generando cuantiosas pérdidas económicas a los productores como consecuencia de los efectos adversos sobre el rendimiento y salud de los animales (Pardo, 2022).

El estrés por calor, una de las principales causas de pérdidas de producción en climas cálidos, se puede minimizar con el uso adecuado de equipos y procesos (Lin et al., 2006; Barbari et al., 2007) dentro de las instalaciones productivas. En este sentido, en las granjas modernas es ya una práctica habitual contar con equipos que permitan controlar la temperatura ambiental y las condiciones de humedad y ventilación.

Los lechones recién nacidos son especialmente sensibles al frío, lo que se relaciona con su peso al nacimiento, de forma que cuanto menor sea, mayor serán sus necesidades térmicas.

Por ello, se deben proporcionar dos ambientes térmicos: uno adecuado a las necesidades de los lechones y otro diferente para la cerda.

Los empleados que trabajan en la sala de maternidad deben estar formados y concienciados sobre la importancia de mantener una temperatura ambiental adecuada para asegurar el bienestar de las hembras y sus lechones.

La temperatura en la sala de maternidad deberá mantenerse dentro de la zona termoneutra para las cerdas (18-22 °C). Para satisfacer las necesidades térmicas de los lechones, es crucial suplementar calor utilizando lámparas calefactoras o placas calefactoras en el suelo con el fin de garantizar que se alcance y mantenga la temperatura requerida para su óptimo desarrollo y salud.

Esta práctica no solo contribuye al confort de los animales, sino que también promueve el bienestar de los animales.

Es fundamental verificar que las placas calefactoras estén encendidos durante la rutina diaria de revisión.

Mecanismos de intercambio de calor

Es importante entender la forma en que los cerdos pierden calor para poder gestionar de manera efectiva las variaciones de temperatura. Existen 4 formas para realizar este intercambio:

1. Radiación
2. Convección
3. Conducción
3. Evaporación

 1. RADIACIÓN 

Intercambio de calor (pérdida o aumento) a través de ondas electromagnéticas que ocurre cuando el cerdo emite calor hacia un ambiente más frío.

Ejemplo: cuando la temperatura ambiental es menor que la temperatura corporal del animal, la pérdida de calor se produce por radiación.

 2. CONVECCIÓN 

Transferencia de calor debido al movimiento de aire en la superficie de la piel o de la circulación de la sangre transportando calor de los tejidos a la superficie corporal del cerdo.

La intensidad del intercambio de calor por convección, entre otros factores, depende de:

La diferencia de temperatura entre el cerdo y el ambiente
La velocidad relativa del aire
Densidad del corral

 3. CONDUCCIÓN 

Transmisión de calor que ocurre cuando dos cuerpos que poseen distintas temperaturas se ponen en contacto de tal manera que el cuerpo más caliente pierde calor hacia el más frío hasta que se llega a un equilibrio.

La intensidad del intercambio de calor por conducción, entre otros factores, depende de:

La diferencia en la temperatura entre superficies
El área que está en contacto
La conductividad térmica

 4. EVAPORACIÓN 

Pérdida de calor provocada por la pérdida de agua en forma de vapor.

 

 

Cuando la temperatura ambiental supera la temperatura corporal, los primeros 3 mecanismos dejan de ser eficientes en la pérdida de calor.

El enfriamiento por evaporación es el proceso predominante cuando la temperatura ambiental supera la temperatura de la piel (Robinson, 2004) y, en consecuencia, en situaciones de estrés por calor aumenta la frecuencia respiratoria para favorecer la pérdida de calor por evaporación.

Esto ocurre, por ejemplo, cuando se realiza la carga de animales en un día cálido. Dentro del camión, sin estar este en movimiento, los cerdos experimentarán estrés por calor. En estas condiciones, la pérdida de calor por radiación, conducción y convección no será suficiente, por lo que los cerdos se encontrarán jadeando (evaporación), aumentando la temperatura y humedad dentro del camión.

La intensidad del intercambio por evaporación depende de:

Temperatura ambiental
Humedad relativa
Densidad de animales
Diseño camión de transporte

J. Y Mutua (2020) presentó una metodología innovadora para mapear el riesgo actual y futuro de estrés por calor en cerdos, destacando que, hasta la fecha, la principal estrategia de adaptación en estos animales ha sido la modificación física de su entorno, tal como evidencian investigaciones previas (Mayorga et al., 2019; Schauberger et al., 2019). Además, señala una oportunidad prometedora en la cría de cerdos con mayor tolerancia al estrés por calor, como ya habían sugerido Bloemhof et al. (2008).

Niu (2023) comparó el impacto del estrés por calor inducido por el cambio climático en la productividad porcina a largo plazo en sistemas con y sin avances tecnológicos.

La inclusión de avances tecnológicos en los sistemas productivos se tradujo en una reducción de pérdidas en un 21-52% en comparación con el escenario sin avances tecnológicos.

En la revisión de 2014 realizada por Centurión (2014) titulada “Ambiente térmico y bienestar de los cerdos en el período de descanso previo al sacrificio” se destacan importantes hallazgos de estudios anteriores que subrayan la relación entre las condiciones térmicas y la respuesta fisiológica en los cerdos.

Uno de estos estudios, llevado a cabo por Curtis en 1983, había concluido que la temperatura cutánea es una de las primeras señales de respuesta al estrés por calor en mamíferos, incluyendo los cerdos, quienes comienzan a jadear cuando su temperatura cutánea supera los 35 °C.

En otro estudio relevante realizado por Kiefer et al. (2010), se observó que la tasa respiratoria de los cerdos de engorde se incrementa significativamente (de 41 a 93 movimientos respiratorios por minuto) cuando la temperatura ambiental se eleva de 21 °C a 32 °C.

Estos hallazgos subrayan la importancia de controlar y ajustar el ambiente térmico para asegurar el bienestar de los cerdos, especialmente en las fases críticas previas al sacrificio.

Pardo (2022) en su revisión bibliográfica halló que la ingesta de alimento puede disminuir desde un 15% hasta un 60% y asoció como principal factor la temperatura ambiental (Tabla 1).

La reducción de la ingesta trae aparejada una disminución en la ganancia media de peso (Tabla 2), dando lugar a canales más magras y pequeñas, lo que supone una menor productividad y pérdidas económicas (Serviento, 2020).

2. FACTORES FÍSICOS

Existen numerosos factores físicos a tener en cuenta, pero en esta ocasión hablaremos de los sonidos y la infraestructura.

Sonidos

Los animales están expuestos a sonidos continuamente a lo largo de su vida. Sin embargo, puede haber ocasiones en que estos sonidos sean percibidos como algo negativo por el animal.

Un estudio realizado por Talling en 1996 concluye que un incremento en los niveles de ruido sobre los 97 decibelios (dB) provoca un aumento en la movilidad de los animales mientras están expuestos a dicho sonido. Esta observación sugiere que los niveles elevados de ruido pueden inducir estados de inquietud en los animales, lo cual es una consideración importante para el manejo y monitoreo de ambientes en los que se albergan animales.

El sonido puede ser un factor estresante en estas y otras situaciones debido a su novedad e intensidad, especialmente cuando existen otros factores estresantes, como un aumento de la temperatura.

Las condiciones de vida ruidosas y los niveles en los que una cerda reacciona a un lechón sugieren que la falta de respuesta de la cerda a los lechones se debe a las condiciones ambientales.

En muchas granjas porcinas equipadas con sistemas de ventilación mecánica, es común que se registren niveles de ruido que superan constantemente los 80 decibelios (dB), según lo documentado por Zurbrigg en 2015. Este ambiente puede tener impactos significativos en la conducta y bienestar de los animales.

Por ejemplo, Hutson y colaboradores (1993) observaron que las cerdas solo responden a las llamadas de los lechones cuando estas se reproducen a un volumen superior al habitual que fluctúa entre 84 y 86 dB.

Además, investigaciones realizadas por Agers y Jensen en 1985 sugieren que los altos niveles de ruido pueden interferir con los patrones normales de lactancia.

Estos hallazgos subrayan la necesidad de considerar y manejar adecuadamente los niveles de ruido en las instalaciones porcinas para no perturbar las interacciones entre las madres y sus crías.

Infraestructura

En el marco de una evaluación de bienestar animal, es crucial considerar los factores ambientales como indicadores indirectos. Estos deben evaluarse de manera objetiva, utilizando indicadores que no solo sean válidos, sino también viables.

Por ejemplo, la evaluación de la infraestructura del alojamiento se clasifica como un indicador indirecto. Esto implica una revisión detallada de las condiciones de esta y las condiciones físicas en las que se encuentran los animales, asegurando que estas instalaciones cumplan con los requisitos necesarios para promover un estado óptimo de bienestar animal.

Entre los componentes críticos de la infraestructura en sistemas productivos, tanto intensivos como extensivos, es fundamental destacar varios elementos clave.

El tipo de suelo y su estado es de gran importancia, variando en cuanto al material empleado (cama profunda, suelos de slat, hormigón, rejilla, madera, etc.).
Las paredes, techo, puertas y barreras protectoras, como mallas o rejillas son esenciales para prevenir el ingreso de aves o cualquier otro animal ajeno al sistema.
Las áreas comunes como pasillos, rampas, y áreas en que se realizan ciertos manejos productivos como pesaje, también deben ser evaluadas.

Una gran responsabilidad recae en los empleados de granja, quienes no solo se encargan del cuidado diario de los animales, sino que también deben realizar inspecciones obligatorias de la infraestructura cada día.

Esta revisión meticulosa es esencial para detectar a tiempo cualquier daño o deterioro. Al identificar problemas, los empleados deben informar de inmediato al encargado para que se tomen las medidas correctivas necesarias.

Este proceso asegura que se mantenga un ambiente seguro y funcional, previniendo así cualquier riesgo de daño para los animales.

Holendováet al. (2007) y Tummaruket al. (2008) reportaron que los problemas relacionados con la locomoción era la causa más común de desecho de cerdas en un 27% y 37,4%, respectivamente.

Las razones de desecho por problemas del aparato locomotor son más frecuentes en las cerdas jóvenes.

El tipo de alojamiento y tipo de piso utilizados se asocian con un mayor riesgo de desecho en cerdas (D‘Allaire y Drolet, 2006).

3. FACTORES SOCIALES

Los cerdos son animales sociales y jerárquicos. Establecen su jerarquía desde el primer día de vida por medio de la dominancia y la subordinación.

Desde el primer día de vida o tras la mezcla de animales desconocidos, los cerdos tendrán que establecer este orden. Se pueden observar agresiones durante este proceso que es completamente normal y es debido al comportamiento natural del animal.
La literatura indica que estos conflictos suelen consistir en vocalizaciones o movimientos de lo cabeza que pueden ir seguidos empujones en lo cabeza o en la espalda.

La mayoría de las peleas entre los cerdos se producen con el hocico abierto.
Los dientes de los cerdos pueden provocar cortes o laceraciones.
Los movimientos de empuje hacia arriba con lo cabeza se pueden generar lesiones, hematomas principalmente observados en cara, flancos o espalda.

Cada vez que se realice mezcla de animales, ya sea por la etapa productiva que sigue o por una mala condición de cercos divisorios entre corrales o cualquier causa, ocurrirá esto.

La literatura indica que ciertos productos o elementos, como aceites, aromas, feromonas y enriquecimiento ambiental, pueden emplearse para disminuir los conflictos, siendo interesante evaluar sus efectos beneficiosos o posibles impactos en el tiempo de establecimiento de la jerarquía, el nivel de estrés, el número de peleas, el tipo y número de lesiones, y, en consecuencia, reducir la pérdida de calidad de la carne.

Transporte animal

Durante el transporte, también se deben considerar factores físicos, ambientales y sociales que pueden afectar el bienestar porcino.

Los resultados de muchas investigaciones sobre el transporte de animales demuestran que a medida que aumenta el tiempo de transporte los efectos negativos incrementan sobre el bienestar de los animales y la calidad de la carne en aquellos animales de finalización.

Por lo que se debe considerar:

CONCLUSIÓN

Existen numerosos factores ambientales que pueden afectar o tienen relación directa con el bienestar porcino, siendo recomendable realizar auditorías internas, generalmente realizadas por un encargado de calidad o de bienestar animal para evaluar las condiciones in situ, y auditorías de diagnóstico llevados a cabo por una empresa certificadora externa.

Estos ojos externos, pueden detectar aquellas desviaciones o problemas que puedan afectar, directa o indirectamente, el bienestar del animal y poder tomar las decisiones oportunas a tiempo.

BIBLIOGRAFÍA
1. J.C. Talling, N.K. Waran, C.M. Wathes, J.A. Lines, Behavioural and physiological responses of pigs to sound, Applied Animal Behaviour Science, Volume 48, Issues 3–4, 1996, Pages 187-201, ISSN 0168-1591, https://doi.org/10.1016/0168-1591(96)01029-5.

2. Nichole M Chapel, J Scott Radcliffe, Kara R Stewart, Jeffrey R Lucas, Donald C Lay, The impact of farrowing room noise on sows’ reactivity to piglets, Translational Animal Science, Volume 3, Issue 1, January 2019, Pages 175–184, https://doi.org/10.1093/tas/ txy134

3. Pardo Domínguez, Zaira. 2023. Efectos fisiológicos y productivos del estrés por calor en el cerdo ibérico y posibles estrategias nutricionales para mitigarlo. Disponible en: https://hdl.handle.net/10481/80008

4. Centurión R.A.O., Caldara F.R., Moi M., Almeida Paz I.C.L., García R.G., Nääs I.A. et al . Ambiente térmico y bienestar de los cerdos en el período de descanso previo al sacrificio. Arch. zootec. [Internet]. 2014 Jun [citado 2024 Mayo 02] ; 63( 242 ): 239-249. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0004-05922014000200002&lng=es. https://dx.doi.org/10.4321/S0004-05922014000200002.

5. Grandin, T. (Ed.) How to Improve Livestock Handling and Reduce Stress. In Improving Animal Welfare: A Practical Approach, 3rd ed.; CABI Publishing: Wallingford, Oxfordshire, UK, 2021; pp. 84–112. https://doi.org/10.1079/9781789245219.00

6. J.Y. Mutua, K. Marshall, B.K. Paul, A.M.O. Notenbaert, A methodology for mapping current and future heat stress risk in pigs, Animal, Volume 14, Issue 9, 2020, Pages 1952-1960, ISSN 1751-7311, https://doi.org/10.1017/S1751731120000865.

7. Niu K, Zhong J, Hu X. Impacts of climate change-induced heat stress on pig productivity in China. Sci Total Environ. 2024 Jan 15;908:168215. doi: 10.1016/j.scitotenv.2023.168215. Epub 2023 Nov 5. PMID: 37935263.

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