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Infección por el virus de la gripe A: control y mitigación de pérdidas

Escrito por: Anne Caroline de Lara

El virus de la gripe A (IAV) es endémico en las granjas porcinas estando presente en casi todos los países donde hay producción de cerdos.

Cuando el IAV infecta a los cerdos, provoca una enfermedad respiratoria aguda caracterizada por estornudos, tos y fiebre, y puede asociarse a otros patógenos del complejo de enfermedades respiratorias porcinas.

Cuando infecta al cerdo, el IAV se replica en las células epiteliales del sistema respiratorio superior e inferior y se limita únicamente a estos sitios. Por
lo tanto, la transmisión y la excreción viral se producen únicamente por la vía respiratoria.

La transmisión se produce principalmente a través del contacto directo entre animales, pero los aerosoles también desempeñan un papel importante (Corzo et al., 2014), especialmente en alojamientos de alta densidad.

Un estudio norteamericano estimó que cuando el IAV se asocia a otras enfermedades respiratorias, las pérdidas económicas pueden alcanzar los 10 dólares por cerdo alojado (Haden et al, 2012). También hay importantes implicaciones para la salud pública debido a la capacidad del IAV de transmitirse entre especies, incluida la humana. Por ello, es importante establecer herramientas de control eficaces.

Diferentes cepas de virus pueden persistir de forma concomitante en las explotaciones productoras de lechones generando nuevas cepas y aumentando, por lo tanto, la variabilidad genética dentro de la propia granja.

Los subtipos H1N1, H3N2 y H2N1 son los más prevalentes en las explotaciones porcinas, pero dentro de cada subtipo se describen diferentes genotipos, que son relevantes para la inmunidad protectora.

La IAV es una infección limitada cuando no hay coinfección con patógenos secundarios. Sin embargo, en la mayoría de las granjas productoras de lechones, el IAV es endémico debido a subpoblaciones negativas dentro de la granja, como es el caso de los lechones lactantes.

El nacimiento regular de poblaciones susceptibles permite que el virus infecte a estos lechones, se replique y permanezca en la piara. Estos lechones, al ser trasladados a las siguientes fases de crecimiento o wean-to-finish, son los responsables de la propagación del virus a los demás sitios.

Díaz et al. (2017) demostraron en un estudio longitudinal dos oleadas de excreción de IAV en una corriente de producción wean-to-finish en los Estados Unidos después de que los lechones destetados de una granja positiva al IAV fueran alojados. [registrados]

Otro estudio realizado en Canadá durante la fase de crecimiento detectó tres oleadas de infección (Ferreira et al., 2017), con diagnóstico de diferentes genotipos virales, lo que demuestra la variabilidad genética de este virus en un mismo lugar de producción.

En Brasil, se realizó un estudio en 3 granjas del sur del país sin antecedentes de vacunación contra el IAV, donde se detectaron dos oleadas de excreción en la fase de cría, de forma similar al estudio norteamericano. La primera a los 20-30 días de edad y una segunda a los 60 días por RT-PCR y los resultados de la serología por ELISA confirmaron estas dos oleadas detectadas.

DINÁMICA DEL IAV Y CONTROL

Para establecer herramientas de control es importante conocer la dinámica del virus en cada flujo o modelo de producción. Un punto importante es establecer acciones para obtener lechones negativos para IAV al destete, es decir, sin excreción activa del virus. Para ello, es necesario reducir la transmisión del IAV en los lechones durante la fase de lactancia:

Deben adoptarse medidas básicas de bioseguridad para reducir la transmisión horizontal del virus, como la desinfección de los materiales que se comparten entre salas y la higiene de manos y calzado en cada cambio de sala.

INMUNIDAD DEL LECHÓN LACTANTE

Otro punto importante es establecer estrategias para la inmunidad de los lechones. La respuesta inmune al virus de la gripe es rápida y eficaz, dando lugar a la eliminación de la infección en siete días, siendo importante tanto la inmunidad humoral como la celular.

Tras la primera exposición, el animal permanece protegido en caso de reinfección por el mismo genotipo viral o por un virus muy similar antigénicamente y, normalmente, no hay reacción serológica cruzada entre los subtipos virales (De Vleeschauwer et al., 2011).

Actualmente en Brasil, una vacuna comercial y vacunas comerciales autógenas están registradas y autorizadas para su uso en cerdos por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Abastecimiento (MAPA).

En los países norteamericanos y europeos, la vacunación tanto comercial como autógena es una herramienta muy utilizada ya que reduce la excreción viral, la gravedad de las lesiones y la transmisión entre animales (Allerson et al., 2013, Chamba-Pardo et al., 2019).

Es importante considerar que para que la vacunación sea asertiva, es necesario establecer un programa de monitoreo robusto, con muestreos mensuales con identificación y secuenciación viral.

Al destetar lechones negativos para el IAV y con una inmunidad eficaz contra los genotipos presentes en las explotaciones, se reduce el desafío por IAV lechones para las fases posteriores.

Sin embargo, es esencial que se adopten medidas de bioseguridad en las fases de crecimiento, wean-to-finish y terminación, para que no se introduzcan nuevos virus en el sistema de producción.

Esta contaminación puede producirse por fómites, pero sobre todo por la transmisión directa de los humanos que excretan el virus cuando se contaminan con el IAV.

DIAGNÓSTICO

Detección del IAV

El diagnóstico puede realizarse mediante la recogida de muestras del tracto respiratorio para la detección y caracterización del virus mediante técnicas de aislamiento viral y molecular.

La elección del animal es fundamental, ya que debido al corto ciclo del IAV, los animales que no están en la fase aguda pueden resultar negativos.
Los materiales de elección para el diagnóstico son:

Otro método de recogida de muestras de grupo de animales es el fluido oral. Consiste en suspender una cuerda de algodón para que los animales puedan acceder y depositar la saliva y el transudado mucoso oral.

Este método está indicado cuando el objetivo es verificar si el lote es positivo a IAV o si los animales están en fase de excreción viral.

Además, no se considera invasivo y no es necesario sujetar al animal. Sin embargo, para el aislamiento y la secuenciación viral, este tipo de muestra no se recomienda y debe realizarse a partir de hisopos nasales o tejido pulmonar.

Otra forma de diagnóstico es mediante la toma de muestras de la superficie del aparato mamario de cerdas lactantes. La recogida se realiza con toallas humedecidas en un medio de transporte específico para IAV, pasando por toda la superficie del aparato mamario y devolviendo el tejido al medio de transporte (Garrido-Mantilla et al., 2021).

Detección de anticuerpos

Además de la detección y caracterización del virus, existen ensayos de laboratorio para la detección de anticuerpos específicos contra el IAV.

Cabe recordar que el análisis serológico no diferencia la respuesta a la vacuna de la infección natural.

La técnica ELISA (Enzyme-Linked Immunosorbent Assay) es una prueba
que puede utilizarse para definir el estado inmunitario de la piara o como cribado, ya que normalmente los kits desarrollados se basan en proteínas víricas bien conservadas. También existen kits comerciales de ELISA específicos para un subtipo, por ejemplo H1N1 o H3N2.

Otra prueba muy utilizada es la inhibición de la hemaglutinación (IH), que se basa en antígenos específicos y en este caso se pueden determinar los niveles de anticuerpos maternos en los lechones y la respuesta inmunitaria posterior a la vacunación para evaluar la inmunidad protectora homóloga.

CONCLUSIÓN

El control del IAV es un desafío debido a su dinámica de infección y a sus características de transmisión dentro de los sistemas de producción porcina, además de la gran variabilidad genética.

Los programas de control deben estructurarse teniendo en cuenta la calidad de los lechones destetados y las medidas de bioseguridad para evitar la introducción de nuevos virus.

Ver bibliografía

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