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La importancia del diagnóstico de la Poliserositis en transición

Escrito por: Mauricio Alberto Vera Lizarazo - Médico Veterinario Zootecnista

Cuando se trata de casos patológicos relacionados con las diferentes fase de transición en una granja porcícola, se debe considerar que en el desarrollo de los mismos, han intervenido diferentes factores tales como: condiciones ambientales desfavorables, carencia de protocolos sanitarios, manejo inadecuado y la participación de diferentes microorganismos y/o agentes patógenos que son capaces de superar el sistema de defensa de los animales, dando como resultado el desarrollo de las diferentes enfermedades, que involucran los diferentes sistemas, siendo la poliserositis uno de los cuadros clínicos más comunes y destacables de todo un complejo, compatible con distintas patologías.

Por tal motivo, para comprender mucho mejor esta signología, lograr identificar su causa y de esa manera aplicar e implementar las estrategias y tratamientos preventivos y curativos indicados para cada caso, es importante conocer que son las serosas, cuales son sus funciones, donde están ubicadas, que puede generar su inflamación y como se debe realizar su respectivo diagnóstico.

 ¿Qué son las Serosas?

Sacos de membranas carentes de abertura, destinados a rodear diversas cavidades, así mismo son consideradas órganos de revestimiento que facilitan la dinámica de las vísceras, y están compuestas por:

La capa epitelial, denominada mesotelio, consiste en un epitelio plano simple, esto es, una monocapa avascular de células nucleadas aplanadas, fuertemente unidas al tejido subyacente que producen el fluido seroso lubricante, que tiene una consistencia como de moco fino.

Una capa de tejido conectivo, que proporciona nutrientes al epitelio a través de vasos sanguíneos, así como inervación. Además, sirve como capa de anclaje de la serosa a otros órganos y estructuras corporales.

 ¿Cuáles son las funciones de las Serosas?

Se puede hablar de dos tipos de membranas serosas, aunque en realidad se trata de la misma membrana con distinto nombre según la posición que ocupe. Así, la serosa que tapiza una cavidad de manera similar a la pintura que recubre las paredes de una habitación, se denomina Serosa Parietal, mientras que la serosa que tapiza los órganos que se encuentran en esa cavidad, se denomina Serosa Visceral, las cuales desempeñan las funciones de: el tapizado de cavidades, la lubricación con la cual se reducen las fricciones, el filtrado y retención de partículas y el anclaje de los órganos en las cavidades.

 ¿Cuáles son las serosas?

La serosa recibe un nombre específico, habitualmente debido a la ubicación en cada órgano y la importancia de su función en este, por tal motivo se cuentan con:

 ¿Qué es la serositis y poliserositis? [registrados]

La serositis es la inflamación de las membranas serosas, las cuales son inflamaciones exudativas debido a la intensa vascularización de estas membranas y la poliserositis son cuadros con inflamación simultánea de varias serosas.

Así las cosas, se cuenta con unas fases de serositis que van desde: una inflamación serosa, formando un líquido de aspecto y composición similar al suero, pasando a una inflamación fibrinosa, debido a la alteración del epitelio y paso del plasma con separación y precipitación de la fibrina, llegando a una inflamación fibrinopurulenta, generada por contaminación séptica de la anterior.

En la porcicultura es muy común para los técnicos de granja y productores contemplar y tratar el Complejo Respiratorio Porcino – CRP y el Complejo Entérico Porcino – CEP, pero, ¿se podría llegar entonces a pensar en un Complejo de la Poliserositis Fibrinosa – CPF?

Poliserositis fibrinosa causada por Haemophilus
parasuis – Enfermedad de Glässer

 Complejo de la Poliserositis Fibrinosa – CPF

Los agentes etiológicos que principalmente se asocian con el CPF son Streptococcus suis, Haemophilus parasuis, Mycoplasma hyorhinis y Actinobacillus suis. La idea de catalogar este conjunto de bacterias como “Complejo”, se debe a que comparten entre sí la mayoría de signos clínicos y hallazgos de necropsia, además, en muchas ocasiones, se presentan conjuntamente produciendo coinfecciones que potencian la patogenicidad individual.

Así, en el cuadro clínico se puede evidenciar fiebre, desmedro (pérdida de condición corporal), animales peludos, palidez, artritis, tos, disnea y muerte. En el caso de Haemophilus parasuis y Streptococcus suis se añade la posibilidad de incoordinación y convulsiones y con Actinobacillus suis también se logra apreciar hemorragias petequiales, que podrían confundirse en animales adultos con Mal Rojo.

Y en el caso de lesiones, el complejo se caracteriza por artritis, poliserositis (pericarditis, pleuritis, peritonitis) y exudado en serosas. La meningitis se puede asociar con Haemophilus parasuis y Streptococcus suis. Los casos en los que participa Actinobacillus suis también se puede observar abscesos en cualquier lóbulo pulmonar y endocarditis. Ante un cuadro clínico y una necropsia con estas características, y ante la existencia de coinfecciones, la confusión diagnóstica es elevada, así como el éxito del tratamiento que se diseñe es muy variable.

 Principales factores que contribuyen a la aparición de casos clínicos

Dentro de los factores que predisponen o contribuyen a la presencia de poliserositis en los cerdos se encuentran:

Diagnóstico

Si la clínica y la necropsia son comunes para estas bacterias, el diagnóstico por medio del laboratorio clínico, es un eslabón clave para conseguir un tratamiento exitoso.

Se debe ser consciente que, con estas bacterias el cultivo y aislamiento es complicado, y un resultado negativo no debe tomarse como definitivo ni un diagnóstico positivo como único confirmatorio. Así, en el CPF se cumple perfectamente que el laboratorio será una ayuda en el diagnóstico, pero debe completarse con los anamnésicos.

Por tal motivo cuando se instaure un tratamiento, se debe valorar su éxito para confirmar o cuestionar el proceso de diagnóstico.

El primer paso para hacer la elección de individuos más adecuada para que el resultado de laboratorio sea lo más coincidente posible con el problema de la granja es:

1. Con base en la observación de lesiones características en animales crónicos, se debe escoger algunos individuos con el proceso clínico agudo, que estará marcado por la presencia de fiebre.

Con esto se intenta tomar muestras de animales con el agente primario, aunque se sabe que en los procesos agudos será más difícil encontrar el patógeno, pero es menos probable que se encuentren agentes secundarios como en animales crónicos.

2. Escoger algunos animales con el proceso crónico, para identificar agentes secundarios y así tener mayor probabilidad de éxito de aislamiento en el laboratorio.

3. Cuando se obtenga el resultado de ambos grupos se puede valorar cuáles son los agentes primarios y cuales los secundarios.

El segundo paso es hacer la toma de muestras del lugar más adecuado, para estar más próximos al diagnóstico certero y encontrar la bacteria patógena, para lo cual se debe tomar la muestra de las lesiones que se identifiquen en la necropsia. De esta forma, será una buena muestra el líquido articular en casos de artritis, líquido pericárdico en casos de pericarditis, exudado de la cavidad torácica o abdominal para peritonitis.

Si la cantidad de exudado es suficiente se recomienda tomar con jeringa, de igual manera son recomendables muestras de las propias serosas con fibrina mediante hisopo. Posteriormente, se llega a un momento crucial en el diagnóstico que es el transporte de la granja al laboratorio, especialmente para aquellas bacterias a las que se le quiere hacer un cultivo, puesto que se necesita que la bacteria llegue con vida.

En los casos en que las condiciones de transporte no sean adecuadas es preferible el envío de los cerdos al laboratorio sin realizar la necropsia, con el fin de conseguir mayor probabilidad de éxito en el aislamiento.

Por último, y con la ayuda del laboratorio, se debe decidir cuáles son las técnicas más adecuadas para los patógenos que se sospecha como causantes de la enfermedad, teniendo claro que no existe la técnica perfecta, pero si se debe hacer la más adecuada a la necesidad.

Conclusión

El éxito del tratamiento del Complejo de Poliserositis Fibrinosa CPF requiere un diseño adecuado en cada explotación, basado en la confirmación clínica y laboratorial de los agentes implicados. El diseño del tratamiento debe tener en cuenta que el periodo de lactación y el momento del destete es el ideal para bajar la presión de infección en los animales, al mismo tiempo que el lechón está desarrollando su inmunidad propia.

Una vez diseñado el tratamiento, se debe tener claro que puede necesitar variaciones en el momento que cambien los agentes que están actuando como primarios en la granja, así como posibles desestabilizaciones por agentes víricos.

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