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Manejo del dolor en porcino: cerdas

Escrito por: Déborah Temple - Investigadora en comportamiento y bienestar animal, Co-fundadora de AWEC Advisors SL , Eva Mainau - Investigadora en comportamiento y bienestar animal, Co-fundadora de AWEC Advisors SL

El manejo del dolor en porcino ha pasado de ser una cuestión secundaria a convertirse en un pilar clave del bienestar animal y la eficiencia productiva.

Más allá de situaciones evidentes, el dolor está presente en numerosos procesos fisiológicos, patológicos y prácticas habituales de manejo, a veces de forma silenciosa.

Comprender su impacto y abordarlo de manera sistemática no solo mejora la salud y el comportamiento de los animales, sino que también contribuye a optimizar los resultados productivos en granja.

El dolor es un problema importante de bienestar en cerdas y puede afectar directamente a su rendimiento productivo, pudiendo aparecer como consecuencia de:

El dolor en cerdas puede estar asociado a múltiples procesos de distinta naturaleza, desde enfermedades y lesiones hasta situaciones fisiológicas como el parto. Sin embargo, su intensidad no siempre se percibe de la misma forma.

En este sentido, se ha evaluado cómo ganaderos y veterinarios valoran el grado de dolor asociado a diferentes condiciones, lo que permite contextualizar la relevancia de cada una de ellas en la práctica.

 

Tal y como se observa en la Tabla 1, procesos como las fracturas, la mamitis infecciosa o el parto difícil son considerados altamente dolorosos, mientras que otros como el parto normal presentan valoraciones más moderadas.

Asimismo, se aprecian ligeras diferencias entre ganaderos y veterinarios en la percepción de determinadas condiciones, lo que pone de relieve la importancia de avanzar hacia criterios más homogéneos en la identificación y evaluación del dolor en granja.

DOLOR ASOCIADO A MORTALIDAD

Más allá de la percepción del dolor, es importante considerar cómo se manifiestan sus consecuencias en la práctica.

En este sentido, el análisis de las causas de mortalidad en cerdas permite contextualizar algunos de los procesos que, aunque no siempre se identifiquen directamente como dolorosos, pueden estar asociados a situaciones de malestar o sufrimiento en los animales.

Aunque estos procesos no siempre se abordan desde la perspectiva del dolor, muchos de ellos están asociados a situaciones de malestar significativo, lo que refuerza la importancia de su detección precoz y de un manejo adecuado en granja.

DOLOR ASOCIADO A PROCEDIMIENTOS DE MANEJO

En el caso de los procedimientos de manejo, la administración de tratamientos inyectables constituye una fuente potencial de dolor que a menudo se subestima.

Diferentes factores asociados a la técnica de inyección pueden influir en la intensidad del dolor percibido por el animal, lo que pone de manifiesto la importancia de aplicar buenas prácticas durante su realización.

En este sentido, algunas de las principales recomendaciones para reducir el dolor asociado a las inyecciones incluyen:

La reutilización de agujas, en particular, puede aumentar la fuerza necesaria para perforar la piel, incrementando el dolor asociado a la inyección.

Por ello, es recomendable establecer protocolos de cambio de agujas, ya sea entre camadas, cuando se detecta que están desafiladas o dañadas, o tras un determinado número de usos.

Además, este tipo de medidas no solo contribuyen a reducir el dolor, sino que también presentan beneficios desde el punto de vista de la bioseguridad.

En la práctica, la frecuencia de cambio de agujas puede ser variable, siendo importante reforzar la formación del personal y la implementación de protocolos claros que permitan estandarizar estas prácticas en granja.

DOLOR ASOCIADO A COJERAS

Entre los procesos patológicos y las lesiones que provocan dolor en las cerdas, las cojeras destacan por su frecuencia y gravedad.

Se estima que afectan al 5-17 % de las cerdas, siendo además una de las principales causas de descarte temprano involuntario y una de las causas más frecuentes de eutanasia en granja.

En la mayoría de los casos, las cojeras están asociadas a heridas en las pezuñas, aunque sus consecuencias van más allá del propio problema locomotor, ya que presentan un mayor riesgo de desarrollar otras patologías, como:

Infecciones urogenitales.
Lesiones secundarias, entre las que destacan las úlceras en los hombros.
Deterioro de la condición corporal, lo que agrava aún más su estado general.

PREVENCIÓN DEL DOLOR

La prevención de las cojeras se basa en una combinación de factores relacionados con el manejo y condiciones de alojamiento. En este sentido, resulta fundamental:

Contar con suelos adecuados, preferiblemente continuos o con material de cama que mejore el confort.

Formar grupos de cerdas con pocas agresiones.

Mantener a los animales en condiciones que minimicen el estrés y el miedo.

Prestar especial atención al manejo durante los desplazamientos.

Alojamiento de las cerdas afectadas en corrales de enfermería, donde no tengan que competir por alimento, agua o zonas de descanso.

Aplicación de recorte correctivo del casco en situaciones de sobrecrecimiento.

TRATAMIENTO DEL DOLOR

Si aun así aparece una herida, es clave actuar con rapidez, aplicar el tratamiento adecuado y controlar el dolor para evitar la progresión del problema.

El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ketoprofeno, puede mejorar la respuesta clínica de las cerdas cojas.

Sin embargo, su eficacia puede variar en función de las condiciones de la granja, habiéndose observado mejores resultados en sistemas con suelos de hormigón o parcialmente emparrillados en comparación con aquellos con slat completo.

DOLOR ASOCIADO A ÚLCERAS EN EL HOMBRO

Las úlceras en el hombro son otro ejemplo frecuente de lesiones que provocan dolor en las cerdas, con una incidencia del 10-34 %.

Se trata de lesiones producidas por la presión continua del suelo sobre el hombro, especialmente durante la lactación, cuando las cerdas permanecen tumbadas durante periodos prolongados.

Además del propio dolor asociado a la lesión, estas úlceras pueden influir en el comportamiento de la cerda, favoreciendo cambios en la frecuencia de amamantamiento y en los patrones de descanso, lo que puede repercutir tanto en su bienestar como en el de los lechones.

PREVENCIÓN DEL DOLOR

La prevención de las úlceras se basa principalmente en el manejo adecuado de la condición corporal durante la gestación. En este sentido, algunas medidas clave incluyen:

Mantener una condición corporal adecuada (3/5).

Favorecer el alojamiento en patios el mayor tiempo posible.

Proporcionar superficies de descanso confortables.

Evitar suelos con emparrillados metálicos.

TRATAMIENTO DEL DOLOR

El tratamiento de las úlceras suele basarse en la aplicación tópica de pomadas cicatrizantes y, en los casos más graves, en el uso de analgesia para controlar el dolor y mejorar la recuperación del animal.

DOLOR ASOCIADO AL PARTO

El parto constituye un proceso fisiológico que, sin embargo, puede estar asociado a un nivel significativo de dolor y estrés, especialmente en casos de:

Partos distócicos.
Cerdas primíparas.
Cerdas hiperprolíficas.

El dolor durante el parto no solo afecta al bienestar de la cerda, sino que también puede tener repercusiones sobre:

Su comportamiento, como aparición de la agresividad o cambios en los patrones de amamantamiento.

Los resultados productivos, incluyendo un aumento de la mortalidad de los lechones.

IDENTIFICACIÓN DEL DOLOR

La identificación del dolor en este periodo resulta clave para poder intervenir a tiempo. Algunos indicadores clínicos y comportamentales que pueden alertar de su presencia incluyen:

La evaluación de las expresiones faciales se ha propuesto como una herramienta complementaria para valorar la intensidad del dolor, analizando regiones como los ojos, el hocico, la mejilla o el cuello.

Entre las principales expresiones faciales, destacan:

Tensión en la zona ocular (apertura de los ojos, curvatura de las cejas)
Ángulo del hocico
Tensión del cuello
Tensión en la región temporal y posición de las orejas
Tensión en la mejilla

Estos cambios permiten diferenciar distintos niveles de dolor, desde estados sin dolor hasta situaciones de dolor moderado o severo, facilitando una valoración más objetiva en condiciones de campo.

PREVENCIÓN DEL DOLOR

La reducción del dolor asociado al parto comienza antes de que este tenga lugar. Una adecuada preparación y manejo de las cerdas permite minimizar tanto el estrés como la aparición de complicaciones.

Entre las principales medidas destacan:

Preparación al parto durante la gestación.
Adecuación de las instalaciones de maternidad.
Disponibilidad de material de enriquecimiento para favorecer la conducta de nidificación.
Optimización de la alimentación y del consumo de agua.
Uso adecuado de protocolos hormonales y manejo cuidadoso de las intervenciones manuales.
Mantener una buena relación humano-animal.

El desarrollo de herramientas digitales de monitorización continua podría mejorar el seguimiento del parto y anticipar posibles problemas:

Prediciendo el inicio del parto.
Detectando dificultades durante el proceso.
Estimando el riesgo de mortalidad de los lechones.

Esto facilitaría una intervención más rápida y ajustada a cada cerda.

TRATAMIENTO DEL DOLOR

En casos de partos especialmente dolorosos o complicados, el tratamiento del dolor puede aportar beneficios tanto para la cerda como para sus lechones.

El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ketoprofeno o el meloxicam, se ha asociado con:

En particular, la administración oral de meloxicam al inicio del parto en cerdas multíparas se ha relacionado con un aumento de la concentración de IgG en el suero de los lechones y una mejora de su crecimiento antes del destete.

No obstante, la respuesta al tratamiento puede variar entre animales, por lo que factores como el momento de administración y el tipo de AINE empleado deben tenerse en cuenta.

CONCLUSIONES

El manejo del dolor en porcino requiere un enfoque integral que combine prevención, identificación temprana y tratamiento adecuado cuando sea necesario.

La formación del personal y la observación continua de los animales son herramientas clave para detectar de forma precoz los signos de dolor y actuar a tiempo.

Esta práctica es especialmente beneficiosa en la detección precoz de cojeras y la observación continua de los partos.

En cerdas, el control del dolor se relaciona directamente con la reducción de problemas productivos y de mortalidad.

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