El manejo del dolor en porcino ha pasado de ser una cuestión secundaria a convertirse en un pilar clave del bienestar animal y la eficiencia productiva.
Más allá de situaciones evidentes, el dolor está presente en numerosos procesos fisiológicos, patológicos y prácticas habituales de manejo, a veces de forma silenciosa.
El dolor es un problema importante de bienestar en cerdas y puede afectar directamente a su rendimiento productivo, pudiendo aparecer como consecuencia de:
El dolor en cerdas puede estar asociado a múltiples procesos de distinta naturaleza, desde enfermedades y lesiones hasta situaciones fisiológicas como el parto. Sin embargo, su intensidad no siempre se percibe de la misma forma.
En este sentido, se ha evaluado cómo ganaderos y veterinarios valoran el grado de dolor asociado a diferentes condiciones, lo que permite contextualizar la relevancia de cada una de ellas en la práctica.
| Tal y como se observa en la Tabla 1, procesos como las fracturas, la mamitis infecciosa o el parto difícil son considerados altamente dolorosos, mientras que otros como el parto normal presentan valoraciones más moderadas.
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DOLOR ASOCIADO A MORTALIDAD
Más allá de la percepción del dolor, es importante considerar cómo se manifiestan sus consecuencias en la práctica.
En este sentido, el análisis de las causas de mortalidad en cerdas permite contextualizar algunos de los procesos que, aunque no siempre se identifiquen directamente como dolorosos, pueden estar asociados a situaciones de malestar o sufrimiento en los animales.
DOLOR ASOCIADO A PROCEDIMIENTOS DE MANEJO
En el caso de los procedimientos de manejo, la administración de tratamientos inyectables constituye una fuente potencial de dolor que a menudo se subestima.
En este sentido, algunas de las principales recomendaciones para reducir el dolor asociado a las inyecciones incluyen:
La reutilización de agujas, en particular, puede aumentar la fuerza necesaria para perforar la piel, incrementando el dolor asociado a la inyección.
Por ello, es recomendable establecer protocolos de cambio de agujas, ya sea entre camadas, cuando se detecta que están desafiladas o dañadas, o tras un determinado número de usos.
Además, este tipo de medidas no solo contribuyen a reducir el dolor, sino que también presentan beneficios desde el punto de vista de la bioseguridad.
DOLOR ASOCIADO A COJERAS
Entre los procesos patológicos y las lesiones que provocan dolor en las cerdas, las cojeras destacan por su frecuencia y gravedad.
En la mayoría de los casos, las cojeras están asociadas a heridas en las pezuñas, aunque sus consecuencias van más allá del propio problema locomotor, ya que presentan un mayor riesgo de desarrollar otras patologías, como:
| PREVENCIÓN DEL DOLOR
La prevención de las cojeras se basa en una combinación de factores relacionados con el manejo y condiciones de alojamiento. En este sentido, resulta fundamental: |
| TRATAMIENTO DEL DOLOR
Si aun así aparece una herida, es clave actuar con rapidez, aplicar el tratamiento adecuado y controlar el dolor para evitar la progresión del problema. El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ketoprofeno, puede mejorar la respuesta clínica de las cerdas cojas. Sin embargo, su eficacia puede variar en función de las condiciones de la granja, habiéndose observado mejores resultados en sistemas con suelos de hormigón o parcialmente emparrillados en comparación con aquellos con slat completo. |
DOLOR ASOCIADO A ÚLCERAS EN EL HOMBRO
Las úlceras en el hombro son otro ejemplo frecuente de lesiones que provocan dolor en las cerdas, con una incidencia del 10-34 %.
Además del propio dolor asociado a la lesión, estas úlceras pueden influir en el comportamiento de la cerda, favoreciendo cambios en la frecuencia de amamantamiento y en los patrones de descanso, lo que puede repercutir tanto en su bienestar como en el de los lechones.
| PREVENCIÓN DEL DOLOR
La prevención de las úlceras se basa principalmente en el manejo adecuado de la condición corporal durante la gestación. En este sentido, algunas medidas clave incluyen: |
| TRATAMIENTO DEL DOLOR
El tratamiento de las úlceras suele basarse en la aplicación tópica de pomadas cicatrizantes y, en los casos más graves, en el uso de analgesia para controlar el dolor y mejorar la recuperación del animal. |
DOLOR ASOCIADO AL PARTO
El parto constituye un proceso fisiológico que, sin embargo, puede estar asociado a un nivel significativo de dolor y estrés, especialmente en casos de:
El dolor durante el parto no solo afecta al bienestar de la cerda, sino que también puede tener repercusiones sobre:
Los resultados productivos, incluyendo un aumento de la mortalidad de los lechones.
| IDENTIFICACIÓN DEL DOLOR
La identificación del dolor en este periodo resulta clave para poder intervenir a tiempo. Algunos indicadores clínicos y comportamentales que pueden alertar de su presencia incluyen: La evaluación de las expresiones faciales se ha propuesto como una herramienta complementaria para valorar la intensidad del dolor, analizando regiones como los ojos, el hocico, la mejilla o el cuello. Entre las principales expresiones faciales, destacan:
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Estos cambios permiten diferenciar distintos niveles de dolor, desde estados sin dolor hasta situaciones de dolor moderado o severo, facilitando una valoración más objetiva en condiciones de campo.
PREVENCIÓN DEL DOLOR
La reducción del dolor asociado al parto comienza antes de que este tenga lugar. Una adecuada preparación y manejo de las cerdas permite minimizar tanto el estrés como la aparición de complicaciones.
Entre las principales medidas destacan:
Esto facilitaría una intervención más rápida y ajustada a cada cerda.
TRATAMIENTO DEL DOLOR
En casos de partos especialmente dolorosos o complicados, el tratamiento del dolor puede aportar beneficios tanto para la cerda como para sus lechones.
El uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el ketoprofeno o el meloxicam, se ha asociado con:
En particular, la administración oral de meloxicam al inicio del parto en cerdas multíparas se ha relacionado con un aumento de la concentración de IgG en el suero de los lechones y una mejora de su crecimiento antes del destete.
CONCLUSIONES
El manejo del dolor en porcino requiere un enfoque integral que combine prevención, identificación temprana y tratamiento adecuado cuando sea necesario.
La formación del personal y la observación continua de los animales son herramientas clave para detectar de forma precoz los signos de dolor y actuar a tiempo.
Esta práctica es especialmente beneficiosa en la detección precoz de cojeras y la observación continua de los partos.
En cerdas, el control del dolor se relaciona directamente con la reducción de problemas productivos y de mortalidad.

