Icono del sitio porciNews, la revista global del porcino

¿Nos estresa Rosalía?

Escrito por: Laura Pérez Sala - Licenciada en Veterinaria por la UAB y Master en Sanidad y Producción Porcina por la UdL. Trayectoria profesional se desarrolló en el área del marketing de la industria del Petfood En la actualidad ejerce como Veterinaria especialista en producción porcina y Personal Coach
La situación sanitaria de las granjas porcinas de nuestro país ha sufrido un fuerte revés en los últimos 3-4 años. La presencia de cepas altamente patógenas del virus del PRRS (vPRRS), como Rosalía, han provocado importantes pérdidas productivas y económicas en la mayoría de las empresas.

La aparición de estas cepas ha coincidido con otros retos importantes de la industria, como la reducción en el uso de antibióticos y la prohibición de óxido de zinc en los piensos de los lechones.

Dejando aparte el impacto económico de Rosalía, una cuestión que no podemos olvidar es el impacto emocional en los trabajadores.

Las cepas patógenas del vPRRS causan brotes de alta gravedad caracterizados por elevados porcentajes de abortos y mortalidades altísimas en lechones de todas las edades e, incluso, de cerdas reproductoras.

Además, está científicamente demostrado que el vPRRS tiene un poder inmunosupresor que predispone a la aparición de enfermedades secundarias de origen bacteriano, lo que empeora el estatus sanitario en destetes y cebaderos, incrementando también la tasa de mortalidad.

Para más inri, la estabilización de las granjas se alcanza de media a los 6 meses post-brote, con una alta probabilidad de reinfección al año debido a la alta y rápida capacidad mutante del virus.

Esta situación provoca en los ganaderos y técnicos un estado de estrés sostenido en el tiempo.

ESTRÉS Y CORTISOL

Es normal vivir situaciones de estrés en el día a día, incluso es útil tener un cierto nivel de estrés para alcanzar un rendimiento óptimo en determinadas situaciones como, por ejemplo, un pico de trabajo, una competición deportiva o una negociación importante. Pero un nivel de estrés excesivamente elevado y mantenido en el tiempo es contraproducente.

Si la “dosis” de estrés es exagerada con respecto a la situación estresante, más que ayudarnos nos bloquea (por ejemplo, el pánico escénico) y, si el estrés se mantiene de forma prolongada en el tiempo y estamos en un estado de alerta continua, también trae consecuencias negativas físicas y psicológicas.

Normalmente, las células de nuestro cuerpo destinan la mayor parte de su energía a actividades metabólicas, renovando y formando nuevos tejidos.

Sin embargo, cuando se produce una situación de alarma que interpretamos como una amenaza, es decir, una situación de estrés, nuestro cerebro ordena a las glándulas adrenales que liberen cortisol que se encarga de regular las concentraciones de glucosa en el cuerpo para así proporcionar a nuestros músculos energía adicional.

Esta técnica de supervivencia heredada de nuestros ancestros, como buenas presas, nos sirve para tener los músculos preparados para la huida.

En momentos de estrés, las funciones anabólicas de recuperación, renovación y creación de tejidos se detienen, y el organismo cambia a un metabolismo catabólico para hacer frente a la situación de emergencia. Este complejo sistema de alarma natural también se comunica con las regiones del cerebro que controlan el estado de ánimo, la motivación y el miedo.

Normalmente, cuando la situación de estrés es puntual, una vez superada, los niveles hormonales y procesos fisiológicos vuelven a la normalidad.

En cambio, cuando el estrés es prolongado, los niveles de cortisol mantenidos en el tiempo provocan síntomas físicos y psíquicos.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Cuando nos encontramos inmersos en pleno brote, es habitual sentir una gran frustración. “Dan ganas de cerrar la puerta y largarse” es una de las frases más repetidas. Y es que la frustración a veces tiende a activar respuestas impulsivas, como responder de forma enojada, y es ahí donde se generan consecuencias negativas.

Los expertos recomiendan lo siguiente:[registrados]

La fuerza del equipo

Dice el refrán que “las penas compartidas pesan menos” y es cierto que no sentirse solo en situaciones vulnerables ayuda a soportarlo mejor.

Conversar, debatir, ver aspectos de mejora con compañeros, compartir ideas y soluciones, levanta el ánimo y estimula el aprendizaje.

Evitar sentimientos de culpabilidad

En situaciones de estrés, la mente genera pensamientos automáticos, generalmente destructivos, exagerados e irracionales.

Hay que aprender a aparcarlos, racionalizarlos y darles la importancia justa.

En el caso de la entrada de Rosalía a una granja, detectar el posible error (por ejemplo, de bioseguridad) nos tiene que servir para implementar mejoras, nunca para buscar culpables.

Pensar constantemente en qué nos deparará el futuro y si seremos capaces de salir de la situación provoca mucho sufrimiento y nos bloquea.

Tener un propósito

Cuando nos marcamos una meta o un objetivo, nos activamos y dejamos de lado el desánimo. Para ello, es necesario marcarse objetivos alcanzables y que no sean excesivamente ambiciosos.

Por ejemplo, sabemos que actualmente no hay un tratamiento definitivo para el PRRS, ahora mismo no está en nuestras manos “curarlo”. Pero sí que podemos implementar estrategias preventivas y de bioseguridad que disminuyan la diseminación y la prevalencia.

Anticipar escenarios y soluciones crea expectativas reales.

Otra recomendación es hacer una actividad que ayude a descargar la emoción desagradable y ayude a conectar con una emoción positiva. Lejos de distraernos, lo que conseguimos es gestionar las emociones, disminuyendo la intensidad de las negativas a favor de las positivas, y evitando entrar en bucles destructivos.

Practicar deporte de forma regular

Si bien, el deporte incrementa momentáneamente los niveles de cortisol, una vez finalizado el entrenamiento éste vuelve a su nivel habitual y generamos además endorfinas.

La actividad física regular combinada con una buena alimentación ayuda a equilibrar nuestro sistema hormonal y nos permiten descansar mejor.

“Aquellos que creen que no tienen tiempo para hacer ejercicio, tarde o temprano tienen que buscar tiempo para estar enfermos”.

– Edward Stanley

Práctica de relajación y meditación

Este es el gran antídoto contra el estrés, siendo la práctica de técnicas de relajación altamente recomendable.

Existen muchísimas técnicas y en internet se encuentran disponibles relajaciones guiadas, meditaciones, ejercicios de mindfulness, etc. Incluso existen aplicaciones de móvil que ayudan a entrenarnos en estas técnicas en nuestra casa sin necesidad de acudir a un centro.

Para escépticos o inquietos (como yo), podéis empezar con sesiones de tan solo 5 minutos, en algún lugar tranquilo e íntimo, centrados en la respiración consciente. Con el tiempo, el cuerpo se acostumbra a estos períodos de reseteado e incluso pide más.

También es posible practicar la meditación paseando, tomando consciencia del cuerpo y la respiración, sin teléfonos ni distracciones externas.

Dieta equilibrada y horas de sueño

Ya hemos visto que una de las consecuencias del estrés es el cambio del apetito, siendo posible la falta de él o el consumo compulsivo.

Lo fundamental es basar nuestra alimentación en alimentos naturales y evitar lo procesado, disfrutando de alimentos ricos en vitamina B y triptófano, proteínas de alta calidad, ácidos grasos esenciales, carbohidratos complejos, vitaminas y minerales, limitando a su vez el consumo de café, alcohol y azúcar.

En cuanto al sueño, evitar pantallas antes de acostarnos y seguir un horario regular nos ayudarán a dormir mejor.

Reírse

El sentido del humor es lo que nos diferencia del resto de especies. Nos provoca placer, bienestar y crea vínculos con quien compartimos risas.

Realizar actividades con amigos, familia o compañeros, nos relajará y nos ayudará a recuperar el bienestar emocional.

Pedir ayuda

Buscar asesoramiento profesional que nos enseñe a desarrollar estrategias específicas para afrontar el estrés puede ser de gran utilidad de cara a afrontar los retos del día a día de una granja porcina.

Te puede interesar: ¿Cómo motivar para limpiar y desinfectar bien en explotaciones porcinas?

[/registrados]

Salir de la versión móvil