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¿Somos más sostenibles si logramos ser más eficaces nutricionalmente?

La nutrición porcina cumple un rol clave en la sostenibilidad al mejorar la eficiencia alimenticia, reducir emisiones, optimizar recursos y responder a las demandas ambientales y sociales del sector.

La producción de carne de cerdo es uno de los sectores más dinámicos de la economía global y aunque contribuye significativamente a la seguridad alimentaria también enfrenta crecientes cuestionamientos relacionados con su impacto ambiental, social y económico. Nutrición porcina

En este contexto, la nutrición se ha convertido en un área estratégica para avanzar hacia sistemas más sostenibles, al permitir un uso más eficiente de los recursos, reducir emisiones contaminantes y mejorar la salud y el bienestar animal.

La sostenibilidad en la producción porcina se refiere a la capacidad de satisfacer las necesidades del consumidor actual sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras; y parte de un principio básico: producir más carne con menos recursos.

Nutrición porcina y sostenibilidad

Durante los últimos años con el avance genético y la investigación aplicada, la nutrición ha logrado impactar de forma positiva la eficiencia alimenticia (FCR) y el aprovechamiento de los nutrientes.

En este sentido, se ha avanzado con algunas estrategias de nutrición de precisión como el sistema de energía neta, que sustituyó los modelos
basados en energía digestible o metabolizable, ofreciendo mayor precisión en la formulación y haciendo un uso más preciso de los ingredientes.

También la aplicación de la formulación con aminoácidos digestibles bajo el concepto de proteína ideal ha permitido disminuir los niveles de proteína bruta, reduciendo así la excreción de nitrógeno y la contaminación de suelos y aguas.

La nutrición porcina se ha convertido en una herramienta clave para mitigar la huella ambiental mediante la reducción de las emisiones de nitrógeno, fósforo, metano y gases de efecto invernadero.

Algunas herramientas tecnológicas se relacionan con el uso de enzimas exógenas que permiten aprovechar mejor los nutrientes y así reducir
su excreción de forma considerable.

Adicionalmente, existen en el mercado gran cantidad de aditivos nutricionales que impactan favorablemente la salud intestinal y eficiencia en el uso de los nutrientes; los aceites esenciales, extractos de plantas, minerales orgánicos, probióticos, prebióticos, acidificantes, emulsificantes y aditivos mejoradores del desempeño.

La genética porcina continúa avanzando en varios frentes: prolificidad, eficiencia alimenticia y calidad de la carne; por lo tanto, la nutrición se ha configurado como la principal herramienta para alcanzar el potencial de los cerdos modernos.

La comprensión del potencial genético y el estudio de las exigencias nutricionales son aspectos esenciales de la producción intensiva. Cuando mejoramos la eficiencia alimenticia (FCR) estamos impactando de forma directa la sostenibilidad a través del aumento en la producción de carne y la disminución en la cantidad de alimento consumido, “más carne con menos recursos”.

Otra contribución importante se relaciona con el uso de subproductos y la economía circular: cada vez es más frecuente el uso de coproductos agroindustriales como torta de girasol, torta de palmiste, el DDGS, subproductos del trigo, lo que no solo reduce costos, sino que disminuye la presión sobre cultivos tradicionales como el maíz y la soya.

Reducción en el uso de antibióticos
Un aspecto relevante se relaciona con uno de los mayores desafíos de la porcicultura moderna, la reducción en el uso de antibióticos sin impactar negativamente la productividad.

Aquí la nutrición tiene un papel central. No solo los aditivos nutricionales ya mencionados, sino, algunos ingredientes ricos en fibra
soluble e insoluble mejoran la salud digestiva, modulan la respuesta inmunitaria y ayudan a reducir la colonización de patógenos como
la Salmonella y el E. Coli, con beneficios tanto sanitarios como de inocuidad alimentaria.

En el caso de lechones, la formulación de precisión con dietas a base de proteínas altamente digestibles y carbohidratos funcionales reducen las diarreas y disminuyen el uso de óxido de zinc, sulfato de cobre o antibióticos promotores de crecimiento, hoy restringidos en muchos países.

Bienestar animal y percepción social
La sostenibilidad no solo se limita a indicadores ambientales. La sociedad demanda cada vez más transparencia en temas de bienestar animal y el consumidor moderno se preocupa por el impacto que genera lo que está comiendo.

En algunos mercados, los consumidores valoran cada vez más las etiquetas asociadas a una producción responsable, lo que otorga un valor agregado a las empresas que apuestan por la sostenibilidad.

Perspectivas futuras
El futuro de la nutrición porcina sostenible se proyecta hacia tres grandes líneas:
1 – Proteínas alternativas: Como insectos o algas, que prometen reducir la presión sobre la soya y la harina de pescado.
2- Carbon farming: Donde los sistemas productivos reciben incentivos por reducir emisiones, y la formulación nutricional será una herramienta clave para cumplir metas.
3- Consumidor informado: Las granjas deberán demostrar con datos precisos el impacto positivo de sus prácticas sobre la sostenibilidad, generando confianza en el mercado.

Conclusión
La relación entre nutrición porcina y sostenibilidad es clara y creciente.

Los avances en formulación, uso de enzimas, aditivos funcionales, coproductos y tecnologías de precisión no solo han mejorado la eficiencia
productiva, sino que también han permitido reducir significativamente la huella ambiental, promover la salud intestinal y responder a las demandas sociales sobre bienestar animal y responsabilidad ambiental.

No obstante, el reto sigue siendo integrar estas prácticas de manera económica y práctica en sistemas de producción a gran escala.

La nutrición, lejos de ser un aspecto aislado, se ha convertido en el eje central de la sostenibilidad porcina, y su evolución marcará en gran medida la capacidad del sector para producir carne de cerdo de manera responsable, eficiente y aceptada socialmente en el futuro.

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