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¿Por qué ha aumentado la mortalidad en lechones después del destete?

Escrito por: Laura Batista - MVZ, DVM, PhD Asesor Porcino. Directora técnica Revista porciNews Latam
El aumento de la mortalidad en lechones después del destete está estrechamente relacionado con el estrés, la inmunosupresión
En la producción porcina moderna, la intensificación de las operaciones busca maximizar la productividad. Sin embargo, este enfoque también incrementa el estrés en los animales, lo cual puede afectar negativamente su salud y rendimiento. Factores de estrés físicos como cambios en el ambiente, alteraciones en la nutrición y una mayor exposición a agentes infecciosos, pueden provocar una disminución significativa. Mortalidad en lechones

Además, el estrés puede alterar las respuestas inmunitarias tanto a nivel local como sistémico, comprometiendo la capacidad del organismo para defenderse de infecciones. En los últimos años, esto ha aumentado la morbilidad y la mortalidad entre las 3 y 10 semanas de edad debido a infecciones por patógenos bacterianos que provocan signos nerviosos.

Entre los principales patógenos bacterianos responsables de estos signos nerviosos se encuentran:

» Glaeserella parasuis,

» Estreptococos suis y

» Escherichia coli enterotoxigénica 

Causantes de signos que incluyen debilidad, convulsiones y alteraciones en el comportamiento, lo que indica una afectación del sistema nervioso central.  Además, la frecuente coinfección con la presencia de virus inmunosupresores como el virus del síndrome reproductor y respiratorio porcino (PRRSV) y la influenza porcina (IP) facilita la aparición de estas enfermedades. 

 

Es importante destacar que la gestión adecuada del estrés y la prevención de infecciones son fundamentales para mejorar la salud y el rendimiento de los cerdos en los sistemas de producción intensivos. Si estos no se manejan adecuadamente se inducen una depresión significativa en el rendimiento del crecimiento, alterando la respuesta inmunitaria local y/o sistémica, afectando la homeostasis general. Esto es, la capacidad de los organismos de mantener un ambiente interno estable y constante, a pesar de los cambios externos. Mortalidad en lechones

Este proceso de autorregulación implica la coordinación de diferentes sistemas corporales para mantener variables clave, como la temperatura, el pH y los niveles de glucosa, dentro de un rango saludable.  

La identificación temprana y el manejo adecuado de estos patógenos son fundamentales para reducir la morbilidad, mortalidad y mejorar la salud de los animalesPor ello, la evaluación clínica (sindrómica), junto con análisis microbiológicos, permite determinar la causa específica y aplicar las medidas preventivas y terapéuticas correspondientes. Mortalidad en lechones

Un diagnóstico preciso requiere pruebas de laboratorio como son, entre otros, el cultivo bacteriano y la PCR para identificar el(los) patógeno(s) específico(s) y determinar el tratamiento adecuado. Estos tratamientos incluyen la administración de tratamientos antibióticos específicos, la vacunación que en conjunto con el buen manejo y la higiene en las instalaciones son estrategias clave para controlar estas infecciones y prevenir la aparición de signos nerviosos en los lechones después del destete. 

En algunas piaras, los animales pueden albergar cepas virulentas de los patógenos antes mencionados sin mostrar signos evidentes de enfermedad. Sin embargo, en presencia de factores predisponentes, estos animales pueden desarrollar repentinamente una enfermedad clínica grave. Entre los factores incluyen: 

1- El transporte de los lechones 

2- La sobrepoblación 

3- La mala ventilación 

4- Dietas y flujo de agua inadecuados 

5- Fluctuaciones excesivas de temperatura 

6- La mezcla de cerdos de diferentes edades y/o procedencias, y 

7- Coinfecciones, especialmente con patógenos virales. 

A continuación, abordaremos los aspectos más relevantes que debemos conocer acerca de cada uno de estos tres patógenos, incluyendo sus características principales, mecanismos de transmisión, síntomas asociados y métodos de prevención y control. 

Enfermedad de Glässer (Glaesserella parasuis) 

Es causada por la bacteria Glaesserella parasuis, un habitante común del tracto respiratorio superior en cerdos sanos y que se vuelve patógena bajo estrés (como el destete) o la inmunosupresión. Los signos clínicos principales de esta enfermedad se deben a la invasión sistémica que conduce a poliserositis fibrinosa (inflamación de las membranas que recubren los órganos), poliartritis (articulaciones inflamadas y cojera), meningitis (signos neurológicos) y muerte súbita. El proceso patológico comienza con la colonización inicial del tracto respiratorio superior. Mortalidad en lechones

Sin embargo, la prevención de esta enfermedad sigue siendo un problema en la producción porcina tecnificada, ya que los mecanismos de virulencia de este microorganismo y los factores sistémicos que impiden la fagocitosis no son bien conocidos. A pesar de que la secuencia del genoma de la Glaeserella parasuis se ha completado recientemente, el diagnóstico aún es complicado por la existencia de cepas no virulentas y la temprana colonización del tracto respiratorio superior de cerdos sanos.  

Estreptococosis (Streptococcus suis) 

El S. suis está presente en todas las zonas con alta actividad porcina. Los serotipos 1–9 (incluyendo el serotipo 1/2, que comparte antígenos con los serotipos 1 y 2) representan >70% de los aislados de S. suis recuperados de cerdos enfermos. Esta bacteria se considera un habitante normal del tracto respiratorio superior (especialmente en cepas no virulentas) y puede encontrarse fácilmente en amígdalas, que se consideran un nicho natural. 

La mayoría de los cerdos clínicamente sanos son portadores de múltiples serotipos de S. suis, aunque algunos están colonizados por cepas virulentas. Los lechones se colonizan con S, suis a partir de secreciones vaginales durante el parto y durante la lactancia.

El S. suis suele ser susceptible a los antimicrobianos beta-lactámicos, principalmente penicilina y amoxicilina. Desafortunadamente no existe una vacuna comercial universal y hasta la fecha las vacunas autógenas se utilizan con éxito variable.

Las vacunas disponibles en el campo son bacterias autógenas (células enteras inactivadas), y han demostrado ser relativamente efectivas en algunos casos pero bastante ineficaces en otros. 

Esto, debido a que la producción de vacunas autógenas no sigue protocolos estandarizados, cada vacuna producida por una empresa autorizada es diferente.

Por lo tanto dentro del tratamiento integral también se recomienda la administración de antiinflamatorios para disminuir la inflamación de los tejidos afectados (principalmente en casos de meningitis) y mejorar la condiciones medioambientes de los cerdos y asegurarse de que los animales enfermos puedan beber agua con electrolitos para mantenerlos bien hidratados. 

Este patógeno es zoonótico, o sea, que puede transmitirse a los humanos mediante la contaminación de heridas cutáneas o mucosas por sangre o secreciones de cerdos infectados, por lo que las medidas de bioseguridad como son el uso de guantes y la higiene extrema son de vital importancia al manejar animales enfermos y la mortalidad. 

Escherichia coli (E. coli 

La E. coli es un habitante intestinal normal, pero las cepas patógenas pueden causar enfermedades cuando las condiciones son favorables para que prosperen. Ciertas cepas patógenas, especialmente la E. coli enterotoxigénica  (ETEC) y la E. coli productora de toxina Shiga  (STEC), causan diarrea post-destete y la enfermedad del edema. 

Los síntomas incluyen signos neurológicos como desorientación, descoordinación e hinchazón de la cara y el abdomen. Las causas y transmisión más importantes son el estrés el destete o sea la transición de la lactancia a un ambiente y alimentación diferentes, así como la mezcla entre animales.  

Sin embargo al desaparecer la inmunidad pasiva entre las 5 y 7 semanas de edad, la biogestión es fundamental. Esto incluye una temperatura adecuada, limpieza y desinfección exhaustiva, y de preferencia operar la producción todo dentro-todo de fuera en bandas de 3, 4 y/o 5 semanas. 

Para lograr un control adecuado de estos patógenos, es fundamental recordar que, al elaborar nuestra lista de diagnósticos diferenciales, debemos incluir patógenos que puedan causar síntomas similares. Esto nos permitirá realizar una evaluación más exhaustiva y precisa, asegurando que ninguna posible causa sea pasada por alto. La identificación correcta de estos patógenos es esencial para determinar el tratamiento adecuado y mejorar los resultados clínicos.

La inclusión de estos agentes en la lista de diagnósticos diferenciales ayuda a orientar las pruebas diagnósticas y a definir un plan de manejo más efectivo. Entre los patógenos relevantes se encuentran: 

a- El Mycoplasma hyorhinis: causa poliserositis en cerdos, una condición que afecta las membranas serosas y puede generar inflamación y dolor, dificultando la movilidad y afectando la producción. Mortalidad en lechones

b- La Erysipelothrix rhusiopathiae: responsable de la enfermedad conocida como Erisipela, que puede manifestarse con lesiones cutáneas, fiebre y, en casos severos, endocarditis, que puede ser mortal si no se trata oportunamente. 

c- El Actinobacillus suis: un patógeno que puede causar septicemia, poliartritis y neumonía en cerdos, especialmente en animales jóvenes o inmunocomprometidos. 

d- La Salmonella choleraesuis: conocida por producir septicemia, que puede conducir a infecciones generalizadas y complicaciones severas en los animales afectados. Mortalidad en lechones

Es fundamental entender que no todo problema de salud en estos animales está relacionado con enfermedades; en muchos casos, las condiciones del entorno y las prácticas de manejo influyen significativamente en su desarrollo y bienestar. Mortalidad en lechones

Recordemos que el manejo ideal para cerdos destetados incluye varias medidas clave. Una temperatura ambiente entre 27-30oC, con calor suplementario si es necesario, especialmente en climas fríos, para asegurar el confort térmico de los animales. También se debe garantizar una ventilación adecuada en las instalaciones, evitando corrientes de aire que puedan causar estrés o problemas respiratorios. Además, es importante proporcionar: 

  1. Espacio mínimo/animal
  2. Disponibilidad de agua/animal
  3. Espacio de comedero por animal 
  4. La implementación de un protocolo estricto de limpieza y desinfección en las instalaciones es vital para prevenir la propagación de enfermedades. Esto incluye la limpieza regular de los comederos, bebederos y áreas de descanso. 

Sin olvidarnos que es fundamental centrarse en la capacitación del personal para mantener estándares consistentes, reducir errores y mejorar la eficiencia. Esto contribuye a una mejor salud, crecimiento y menores tasas de mortalidad en las explotaciones porcinas.

La capacitación debe enfocarse en áreas críticas como la nutrición, con énfasis en dietas adecuadas y consumo temprano; la sanidad, incluyendo bioseguridad, desinfección y vacunación; y el manejo ambiental, abarcando temperatura, ventilación y confort. Estos aspectos son esenciales para lograr el objetivo principal: producir lechones sanos que alcancen un peso de 30 a 32 kg a los 70 días de edad, asegurando una producción eficiente y sostenible en las explotaciones porcinas.

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