La concentración de espermatozoides en las dosis utilizadas para inseminación artificial es un factor clave en el rendimiento reproductivo de las granjas porcinas. Sin embargo, su impacto real sobre parámetros como la tasa de partos y el tamaño de camada sigue siendo objeto de estudio. Este trabajo analiza el efecto de incrementar en un 20 % la concentración seminal en una explotación de alto estatus sanitario, evaluando si este ajuste puede traducirse en mejoras significativas en la eficiencia reproductiva.
La inseminación artificial (IA) es una técnica ya implementada como un manejo básico en todas nuestras granjas, imposible de desligar ya de la mejora productiva que se ha visto con los años.
Desde que su uso generalizado comenzó en los años 80, cuando también se establecieron los primeros centros de inseminación, se ha ido perfeccionando la técnica hasta hoy en día.
Aun así, no tenemos explicación para los distintos resultados que se ven en granjas que, a priori, la usan en igualdad de condiciones. Sigue existiendo una gran dispersión de resultados entre granjas y entre verracos.
Se sabe que hay parámetros relacionados con la técnica de IA que tienen gran influencia en los resultados, sobre todo de fertilidad y del tamaño de camada. Por ejemplo:
Se sabe que hay parámetros relacionados con la técnica de IA que tienen gran influencia en los resultados, sobre todo de fertilidad y del tamaño de camada. Por ejemplo:
- La proporción de espermatozoides útiles en la dosis utilizada, a la que hay que restar del total los anormales e inmóviles.
- El intervalo de inseminación con respecto al momento de la ovulación de la cerda.
Los resultados obtenidos en relación al tamaño de camada están muy influenciados por la línea genética de la madre. No obstante, en estos momentos, con la mejora genética y la evolución del sector, el objetivo de fertilidad en una granja que cuente con una buena sanidad debería situarse siempre por encima del 90 %.
Existen muchos factores que entran en juego para poder alcanzar el objetivo de fertilidad, incluyendo manejo, sanidad, bioseguridad, calidad seminal, correctas instalaciones con unas óptimas condiciones ambientales, personal, etc. Ninguna, por sí misma, permite garantizar una fertilidad óptima, pero un fallo en cualquiera de ellas puede arruinar los resultados reproductivos de nuestra granja.
| A continuación, se muestran los resultados de un estudio sobre cómo la concentración de espermatozoides de las dosis seminales contribuye a maximizar la eficiencia reproductiva. |
CARACTERÍSTICAS DE LA DOSIS SEMINAL: VOLUMEN Y CONCENTRACIÓN
A la hora de evaluar las dosis seminales, los principales parámetros que puedan afectar a su calidad son, entre otros:
- Nivel de contaminación
- Motilidad
- Grado de aglutinación
- Concentración de espermatozoides
- Morfología de los espermatozoides
- Integridad del acrosoma
- Funcionalidad espermática
El volumen de dosis ideal sería de 45 ml para uso postcervical si queremos tener un margen de seguridad, aunque con una dosis de entre 30 y 35 ml sería más que suficiente.
Se ha señalado que utilizar dosis superiores a 60 ml podría provocar un proceso de defensa uterina más agresivo de lo normal, exacerbando la destrucción de espermatozoides. Esto conllevaría una reducción de ovocitos fecundados y una disminución del número de lechones nacidos.
Pero ¿qué sabemos de la concentración ideal?
Realmente hay muy pocos estudios a nivel de campo que hablen de cuál sería la concentración ideal para obtener el máximo potencial de nuestro hato reproductivo.
| Al ir avanzando en el campo de los diluyentes de mayor duración y calidad y en el análisis y control del propio semen, las concentraciones usadas han ido reduciéndose gradualmente, estando ahora en valores de entre 1.000 y 3.000 millones sptz/dosis3, dependiendo del análisis y la pauta de inseminación elegida. |
Según bibliografía, se han descrito incluso efectos adversos al usar dosis altamente concentradas (60-100 x 10⁶ spz/ml), reduciendo la motilidad de los espermatozoides y reflejando que, para obtener una motilidad adecuada, las dosis no pueden superar una concentración superior a 55 x 10⁶ sptz/ml.

