La resistencia antimicrobiana (AMR) continúa consolidándose como uno de los principales desafíos sanitarios en los sistemas intensivos de producción animal.
En este contexto, una revisión analiza el potencial de la fagoterapia guiada por inteligencia artificial (IA) como estrategia adaptativa dentro del enfoque One Health, con especial interés para sectores como el porcino, la avicultura, el vacuno y la acuicultura.
El artículo parte de una premisa clara:
En sistemas intensivos como el porcino, el uso de antimicrobianos con fines terapéuticos, metafilácticos y profilácticos puede favorecer la emergencia y circulación de patógenos resistentes, con implicaciones directas para la sanidad animal, la seguridad alimentaria y la salud pública.
Frente a este escenario, los bacteriófagos —virus capaces de infectar bacterias específicas— se presentan como una alternativa de interés por su capacidad para dirigirse de forma selectiva contra patógenos concretos, preservando en mayor medida la microbiota en comparación con los antibióticos convencionales.
Sin embargo, su aplicación a gran escala en ganadería sigue limitada por barreras importantes:
- Predicción precisa del huésped bacteriano.
- Aparición de resistencia a los fagos.
- Bioseguridad.
- Fabricación a escala.
- Viabilidad económica.
- Adaptación regulatoria.
La IA podría ayudar a superar parte de estas limitaciones. Los modelos de Deep Learning, las redes neuronales gráficas y las herramientas de análisis genómico permiten avanzar en:
- La identificación de fagos.
- La predicción de interacciones fago-bacteria.
- El diseño de cócteles.
- El cribado de seguridad para descartar fagos con genes de virulencia, resistencia antimicrobiana o capacidad lisogénica.
No obstante, el mensaje central para el veterinario de porcino es prudente: la mayor parte de estas aplicaciones se encuentra todavía en fase computacional, preclínica o incluso especulativa.
Hasta marzo de 2026, no existen ensayos de campo publicados sobre fagoterapia guiada por IA en sistemas comerciales de producción animal.
Otro aspecto relevante es la necesidad de integrar estas herramientas con sistemas de vigilancia de AMR a nivel de granja, incluyendo secuenciación genómica, monitorización del resistoma y detección temprana de clones resistentes.
Existen también importantes lagunas regulatorias:
- Los marcos actuales suelen estar diseñados para productos con formulaciones fijas, mientras que la fagoterapia adaptativa requeriría cierta flexibilidad para modificar los cócteles en respuesta a la aparición de resistencias.
- En animales productores de alimentos sería imprescindible demostrar seguridad genómica, ausencia de genes indeseables, control de endotoxinas, persistencia en tejidos comestibles, impacto ambiental y eficacia frente al patógeno objetivo.
| En conclusión, la fagoterapia guiada por IA representa una línea de investigación prometedora para reducir la dependencia de antimicrobianos en ganadería, incluido el porcino. Sin embargo, por el momento no debe interpretarse como una herramienta lista para su aplicación comercial, sino como una estrategia científicamente plausible que necesita validación en campo, evaluación económica y desarrollo regulatorio antes de poder incorporarse a los programas de uso prudente de antimicrobianos. |

