El incremento sostenido del tamaño de camada en líneas hiperprolíficas ha convertido la disponibilidad de pezones funcionales en un factor limitante cada vez más relevante durante la lactación.
El trabajo analizó un total de 292 camadas divididas en dos grupos:
- Grupo control (G0): la igualación se realizó ajustando el número de lechones al número de pezones funcionales.
- Grupo experimental (G + 2): donde se mantuvieron dos lechones adicionales por encima de los pezones disponibles.
Los autores midieron parámetros de condición corporal en las cerdas (peso, puntuación de condición corporal, medición con calibrador y espesor de grasa dorsal) en los días 0 y 21 de lactación. Paralelamente, los lechones se pesaron en los días 0, 5 y 21.
Los resultados mostraron que el peso de las cerdas no difirió entre grupos ni al inicio ni al final de la lactación. Sin embargo, el grupo G + 2 presentó una tendencia a mayores pérdidas de peso, condición corporal y calibrador al día 21, lo que sugiere una mayor exigencia metabólica, aunque sin traducirse en pérdidas corporales consideradas relevantes.
Desde el punto de vista productivo, el grupo con lechones excedentes logró destetar más lechones por cerda (14,63 frente a 13,19).
| En conjunto, el estudio concluye que mantener dos lechones excedentes en cerdas primerizas puede ser una herramienta para aumentar el número de destetados y optimizar el uso de pezones funcionales, pero implica un impacto negativo sobre la supervivencia predestete y el peso final de los lechones, aspectos clave para la eficiencia global del sistema. |

