Las infecciones del tracto urinario (ITU) son una patología infradiagnosticada en nuestras granjas, dándole menos importancia de la que deberíamos, pues es fácil que evolucionen, derivando en problemas reproductivos, afectando también al aparato genital, o incluso terminando con la vida de la cerda por fallos sistémicos.
La importancia de diagnosticar las infecciones urinarias en cerdas
La prevalencia es algo controvertida, pues la mayor parte de estudios al respecto se hacen sobre cerdas enviadas a matadero. De ahí, que seguramente estemos valorándola muy por debajo de lo real. En trabajos realizados en granjas comerciales actuales, hablamos de incidencias entre el 41 %1 y el 46 %²,³.
Estas infecciones están causadas por microrganismos oportunistas y no específicos, de origen intestinal o ambiental. Ascienden por la vagina y la uretra, llegando a la vejiga urinaria, donde pueden desencadenar la infección.
El sistema inmunitario del animal está preparado para evadirlas, pero las situaciones de inmunodepresión fisiológica (parto o celo), las enfermedades inmunosupresoras y el estrés pueden favorecer la infección.
E. coli es la bacteria responsable en la mayor parte de casos de los últimos trabajos publicados, llegando a causar entre un 50-70 % de los casos. También se encuentran Staphylococcus spp, Streptococcus spp, Proteus spp o Corynebacterium suis, entre otras²,³.
Lo más habitual son las cistitis subclínicas, lo que dificulta su detección. Además, el diagnóstico no es sencillo, pues no hay directrices claras para ello. Sin embargo, es clave para poder establecer un tratamiento certero, minimizando el uso de antibióticos y optimizando el rendimiento y bienestar de las cerdas.
Herramientas clave para identificar y prevenir las infecciones urinarias
Ningún método por sí solo es suficiente para diagnosticar una ITU, por lo que hay que tener en cuenta toda la información y técnicas diagnósticas disponibles para una buena interpretación:
Evaluación de signos clínicos
Como posibles signos clínicos se observa:
| Si los riñones están afectados, no pasan desapercibidos, pues puede observarse anorexia, y pasar a tener carácter sistémico, terminando con la muerte del animal en el peor de los casos. |
Imagen 1. Secreción vulvar blanquecina compatible con cistitis.
Examen del tracto urinario (post mortem)
Vejiga
Cistitis aguda
En casos de cistitis aguda, en la vejiga puede observarse desde pequeñas petequias a una inflamación catarral, fibrinosa, hemorrágica, ulcerosa o incluso necrotizante.
La pared de la vejiga tiende a estar adelgazada.
Cistitis crónica
En casos crónicos, la pared de la vejiga puede estar engrosada.
Dependiendo del carácter de la inflamación y de su antigüedad, el contenido puede ser purulento, con coágulos de sangre o fibrina o sedimento.
Uréter
Los uréteres también pueden contener exudado y aumentar su diámetro.
Riñones
En riñones, puede haber pielonefritis unilateral o bilateral, donde la pelvis renal se suele ver distendida con sangre, pus u orina retenida.
Las lesiones pueden afectar también a la médula y la corteza renal, causando deformaciones de su superficie⁴.
Imágenes 2, 3, 4 y 5. Distintos estadios de una infección en vejiga: desde pequeñas petequias a inflamación catarral con contenido purulento.
Examen ecográfico de la vejiga
La ultrasonografía ha sido una herramienta poco aprovechada a nivel de campo, aunque, por fortuna, cada vez se habla más de ella, no solo para el diagnóstico de gestación, sino también para estudiar, por ejemplo, dinámicas foliculares y el momento del ciclo, determinar la pubertad en nulíparas o detectar cerdas anoéstricas.
También es útil como ayuda al diagnóstico en alteraciones, tanto a nivel genital como urinario, al poder estudiar ovarios, útero y vejiga⁵,⁶.
A la hora de utilizar esta técnica diagnóstica, es importante tener en cuenta que:
La fiabilidad del diagnóstico está muy ligada a la experiencia y capacidad del técnico para diferenciar y estudiar las estructuras.
El ecógrafo utilizado es relevante, pues a menor calidad de imagen y resolución, más práctica e implicación física deberá tener la persona que realice la ecografía.
A la hora de realizar el examen ecográfico de la vejiga, tendremos en cuenta la ecotextura y su contenido.
En la imagen, la vejiga debe ser anecogénica (color negro) y sin presencia de sedimento, es decir, no se deben ver zonas blancas o una textura heterogénea dentro del órgano.
Imagen 6. Imagen ecográfica de la vejiga urinaria (a la izquierda).
Urianálisis
Debido a la dificultad en el diagnóstico in vivo y, dependiendo del método usado para su diagnóstico, su sensibilidad y especificidad, los datos pueden ser muy distintos (Tabla 1)⁷.
Tabla 1. Precisión del diagnóstico de cistitis según el método utilizado, tomando la histopatología como Gold Standard (Adaptado de Grahofer et al., 2020).
Hay que tener en cuenta que la mejor muestra de orina es la que se obtiene con la primera micción de la mañana, pues lo ideal es que hayan pasado más de cuatro horas desde que se vació la vejiga por última vez para evitar la obtención de muestras demasiado diluidas que lleven a conclusiones erróneas.
Se recomienda muestrear entre un 10-20 % de los animales para establecer la prevalencia más acertada de la granja.
Figura 1. Dilución bacteriana en orina en función de las horas desde la última micción (Carr et al, 1995).
A continuación, referenciamos las partes que puede comprender un análisis de orina:
- Examen macroscópico de orina.
- Examen microscópico de orina.
- Test de tiras reactivas para orina.
- Urocultivo o cultivo de orina
1.Examen macroscópico de orina
En el examen visual de la orina, podemos diferenciar tres aspectos:
Imagen 7. Muestras de orina con distinto color y turbidez.
2.Examen microscópico de orina
En el laboratorio, las muestras de orina se centrifugan y se resuspenden para su observación al microscopio.
En este caso, se pueden diferenciar y cuantificar:
3.Test de tiras reactivas para orina
Se trata de un método indirecto que puede usarse a nivel individual y con un bajo coste para analizar distintos parámetros, entre los que destacan:
Presencia de leucocitos.
| Presencia de sangre. | El resultado de proteínas y sangre es sensible, pero su especificidad es baja. |
| Presencia de proteínas. |
pH: El pH normal de la orina oscila entre 5,5 y 8, y una desviación con respecto a ese rango puede indicar la presencia de determinadas bacterias.
Presencia de nitritos: La presencia de nitritos, se ha relacionado con valores >106UFC/ml⁹, aunque hay casos donde esas bacterias no producen nitritos y dan lugar a falsos negativos.
Imagen 8. Test con tiras reactivas.
4.Urocultivo o cultivo de orina
Para un cultivo bacteriano a partir de una muestra de orina, es esencial saber cómo se ha obtenido.
No es lo mismo obtener la muestra mediante cistocentesis que recolectarla al miccionar el animal, pues es habitual que se contamine con los microorganismos vaginales, dando lugar a falsos positivos.
| Aun así, según la referencia consultada, el umbral es distinto para establecer una infección, desde 10³ hasta 10⁹ UFC/ ml³,¹⁰, soliendo tomarse el valor de 10⁵ UFC/ml como punto de corte, junto con el resto de los signos y resultados⁸. |
La ventaja de esta técnica es que también permite hacer un antibiograma para determinar cuál es la mejor opción a usar como tratamiento a partir de este cultivo.
Otras técnicas como el análisis de sangre, donde se busca un aumento del nivel de urea y creatinina, hiperpotasemia, deshidratación y anemia no regenerativa, o la endoscopia, están en desuso por su coste, lentitud o incompatibilidad con el bienestar del animal.
Imagen 9 y Tabla 2. Ejemplo del amplio abanico dentro de un mismo grupo de animales chequeados.
Imagen 9 y Tabla 2. Ejemplo del amplio abanico dentro de un mismo grupo de animales chequeados.
A nivel de granja, lo más barato y rápido, quizá sea combinar la recolección de todos los signos clínicos posibles, con una muestra de orina en la que se realice un examen macroscópico y test de tiras reactivas.
No debemos olvidar tomar un número mínimo de muestras suficiente para obtener la prevalencia, aunque tratemos a cada animal de manera individual, pues dentro de un mismo grupo de animales de la misma edad y en el mismo momento del ciclo productivo, con una misma nutrición y alojamiento, pueden darse un abanico amplísimo de resultados.
Esto puede ser indicativo de que queda mucho trabajo por hacer y que hay un gran margen de mejora por delante para ganar en productividad y bienestar de las reproductoras.

