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Toma de muestras a nivel de campo: el primer eslabón para alcanzar un buen diagnóstico

Escrito por: Gema Chacón -

Veterinaria Responsable del Dpto. Diagnóstico en EXOPOL

, Mireya Melero Pérez - Exopol SL.
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El diagnóstico etiológico en la producción porcina ha tenido un desarrollo exponencial en las últimas décadas gracias al uso de nuevas técnicas laboratoriales de gran sensibilidad y especificidad.

Sin embargo, el primer paso para obtener un resultado fiable y preciso es la correcta toma de muestras, así, la calidad diagnóstica comienza en la granja.

 

En este artículo se detallan los principios prácticos más relevantes para que los veterinarios de campo optimicen el proceso de muestreo según el caso clínico. Además, se explica la importancia de la correcta toma de muestras y de la elección de la técnica anatica más adecuada en función del objetivo diagnóstico.

 

Hay tres fases clave que estructuran el proceso de muestreo y que condicionan la calidad del diagnóstico desde el inicio:

Elección de la muestra.

Toma de la muestra.

Envío de la muestra.

 

ELECCIÓN DE LA MUESTRA

Seleccionar la muestra correcta condicionará el éxito del diagnóstico, por lo que se deberá estudiar el proceso presente en los animales, conocer el historial sanitario de la granja y con todo ello planificar el muestreo a realizar.

¿Qué animales muestrear?

Aquellos con signos clínicos evidentes y representativos del proceso en curso.

Animales no tratados previamente con antibióticos.

Siempre que sea posible, varios individuos de distintos lotes o fases productivas.

En caso de muestreo post mórtem, animales recién muertos o sacrificados, nunca cadáveres con varias horas de evolución.

¿Qué muestras tomar?

Para seleccionar la muestra a tomar se deben tener en cuenta varios condicionantes:

El proceso clínico observado: respiratorio, nervioso, articular, digestivo, reproductivo, etc.

Tabla 1. Muestras de elección en función del tipo de proceso patológico.

El estado del animal (Imagen 1).

IN VIVO

Es de gran interés tomar muestras de animales vivos con sintomatología característica, lo que permitirá un diagnóstico más amplio y representativo de la piara.

En este caso se seleccionarán muestras que no impliquen el sacrificio de los animales.

 

POST MÓRTEM

En caso de que haya bajas recientes de animales, se hará una necropsia reglada para poder obtener muestras de órganos o hisopados de los mismos.

 

Imagen 1. Ejemplos de toma de muestras en vivo vs post mórtem.

El órgano diana del patógeno que se sospecha: es fundamental comprender la patogenia de la enfermedad que se desea diagnosticar, ya que ello permite seleccionar adecuadamente las muestras clínicas.

En la Tabla 2 se muestra, a modo de ejemplo, un cuadro resumen con las muestras idóneas en problemas nerviosos, de poliserositis y articulares en ganado porcino.

Tabla 2. Toma de muestras para el diagnóstico de los principales patógenos infecciosos causantes de problemas nerviosos, poliserositis y afecciones articulares en ganado porcino. No se incluyen enfermedades no presentes en España y/o sometidas a control oficial (Aujeszky, Peste Porcina Clásica y Peste Porcina Africana).

La técnica diagnóstica a utilizar: la elección de la muestra también dependerá de la técnica diagnóstica que se vaya a emplear.

Por ejemplo, si se utilizan técnicas serológicas para evaluar la respuesta inmunitaria, se deberán enviar muestras de suero. En estos casos, es importante considerar el período de seroconversión, es decir, el intervalo entre el momento de la infección y la aparición de anticuerpos detectables en sangre.

El objetivo del análisis: no siempre se pretende identificar el patógeno. Según la finalidad concreta variarán tanto el tipo como el número de muestras a enviar

Instaurar un tratamiento
En procesos bacterianos es importante realizar antibiogramas para seleccionar el antibiótico más eficaz.
Esto condiciona tanto la elección de las muestras —aquellas donde esté
presente el microorganismo— como las condiciones de envío, que deben garantizar su viabilidad para permitir el aislamiento posterior.

Aplicación de medidas preventivas (vacunas o autovacunas)
Cuando la etiología ya es conocida, la finalidad es seleccionar la herramienta preventiva más adecuada. Para decidir entre una vacuna comercial o una autovacuna es necesario confirmar que la opción elegida protege frente al serotipo o variante presente en la explotación.
Esto suele requerir análisis de animales de distintos lotes y fases, así como técnicas diagnósticas que permitan el subtipado del patógeno.

Diagnóstico etiológico de un brote agudo de enfermedad
En estos casos se seleccionarán muestras diana de animales con clínica instaurada, siendo idóneas las técnicas moleculares (PCR a tiempo real) por su precisión y rapidez.

Control epidemiológico mediante monitorización de patógenos circulantes
Para esta finalidad son recomendables las muestras agregadas (fluidos orales) y ambientales (toallitas, calzas o muestras de aire).
El diseño debe contemplar tomas seriadas en distintos lotes y fases productivas para evaluar la presencia de patógenos y la introducción de nuevas cepas o variantes mediante secuenciación o tipado por qPCR, lo que permite identificar fallos de bioseguridad interna o externa.

Errores frecuentes en la SELECCIÓN de la muestra

Trabajar con cadáveres en avanzado estado de descomposición, ya que la autólisis impide un diagnóstico fiable.

Muestrear animales crónicos o tratados

Asumir que una muestra es válida para cualquier técnica diagnóstica y para cualquier finalidad del análisis, cuando en realidad el objetivo marcará la técnica a utilizar y cada método requiere un tipo de muestra específico

Por ejemplo, para el estudio de Actinobacillus pleuropneumoniae (APP) se puede enviar suero para realizar serología cuando el objetivo es evaluar exposición o infección previa. Sin embargo, si se pretende detectar la presencia actual de APP, se enviarán muestras como tejido pulmonar, fluidos orales o raspados traqueobronquiales para su análisis mediante qPCR. Por último, si se busca aislar la bacteria mediante cultivo microbiológico para el estudio de sensibilidad antibiótica, la muestra de elección es el pulmón.

Selección incorrecta de la muestra diana del patógeno que se quiere investigar.

Por ejemplo, en el diagnóstico de abortos por Erysipelothrix rhusiopathiae (Mal Rojo) o influenza porcina, los fetos no son la muestra idónea, ya que no se produce infección transplacentaria, sino que el aborto es consecuencia del cuadro sistémico febril que se genera en la cerda gestante. En ambos procesos, el diagnóstico debe centrarse en la madre: sueros para serología de influenza o Mal Rojo, muestras respiratorias (fluidos orales, hisopos nasales o traqueales) para qPCR de influenza o muestras de bazo, hígado o riñón de bajas en cerdas para cultivo microbiológico o qPCR de Erysipelothrix rhusiopathiae.

LA TOMA DE MUESTRA: TÉCNICA Y PROTOCOLO

¡Una muestra mal recogida es una oportunidad diagnóstica perdida!

Del mismo modo que cada técnica requiere un tipo de muestra específico, cada muestreo exige contar desde el principio con el material necesario para su obtención, manipulación y conservación.

La planificación previa es clave para evitar improvisaciones y garantizar que la muestra llegue al laboratorio en las mejores condiciones.

Hay normas básicas que aplican a cualquier toma de muestra:

Mantener la máxima asepsia: trabajar en un lugar limpio y utilizar guantes y material estéril.

Contar con el material adecuado para cada tipo de muestra.

Valorar si será necesaria la sujeción o sedación del animal en caso de toma in vivo.

Limpiar y desinfectar la zona de punción o corte para evitar contaminaciones.

En necropsias, cambiar guantes y bisturí entre muestras y evitar el contacto entre tejidos para reducir la contaminación cruzada.

Cada órgano, hisopo o fluido debe enviarse en su propio recipiente estéril, identificado de manera individual.

Por todo ello, antes de salir al campo hay que hacerse algunas preguntas clave:

¿De qué agente sospechamos?

¿Qué muestras serán más útiles?

¿Qué lesiones se prevé encontrar al abrir el animal?

Solo así se podrá preparar el material adecuado.

Para orientar este procedimiento, los laboratorios de diagnóstico suelen proporcionar guías o instrucciones específicas. Un ejemplo es la web de Exopol (exopol.com), donde están disponibles vídeos que muestran distintos protocolos de toma de muestras.

Errores frecuentes en la TOMA de muestras

Uso de material inapropiado. Algunos ejemplos serían el uso de hisopos sin medio de transporte para el aislamiento bacteriológico, ya que las bacterias pierden viabilidad, o el empleo de tubos con anticoagulante para realizar serología, dado que la mayoría de los kits serológicos no están validados en muestras de plasma.

 

Agrupar todas las muestras en un mismo envase, lo que provoca contaminación cruzada entre órganos.

 

Contaminación cruzada: ocurre al utilizar el mismo material (guantes, bisturí, tijeras) entre diferentes órganos o animales sin cambiarlo. Esto puede llevar a resultados falsospositivos o a la detección de patógenos que no se corresponden con la lesión de origen.

 

Mala identificación: etiquetas incompletas, confusas o que se despegan durante el transporte generan pérdidas de información.

 

ENVÍO DE MUESTRAS: LA ÚLTIMA MILLA DEL ÉXITO

No hay que olvidar la fase final del proceso de muestreo, ya que determina en gran medida la validez de todo el trabajo previo.

El envío constituye la “última milla” del éxito diagnóstico y debe considerarse una parte esencial del protocolo.

Condiciones de conservación

El primer aspecto que se debe tener en cuenta son las condiciones de conservación, ya que, en función del tipo de muestra y de la técnica diagnóstica se requerirán diferentes condiciones de manejo. Algunos ejemplos:

Es preferible el transporte refrigerado de la mayoría de las muestras.
Sin embargo, los hisopos con medio de transporte o las heces para estudio coprológico pueden viajar a temperatura ambiente siempre que no se expongan a altas temperaturas

La sangre entera con EDTA y los sueros con coágulo deben mantenerse refrigerados y nunca congelarse si se desean realizar pruebas hematológicas o serológicas.

Los órganos o fluidos biológicos deben refrigerarse cuando se vaya a solicitar un cultivo microbiológico, ya que la congelación disminuye la viabilidad bacteriana.

Las muestras para estudio histopatológico nunca deben congelarse. Lo recomendable introducir el tejido en formol al 4% en el momento del muestreo.

Bioseguridad y trazabilidad

Existen principios generales que garantizan la bioseguridad y la trazabilidad durante el transporte y la recepción de muestras:

Triple embalaje para evitar fugas y cumplir con la normativa de transporte.

Entrega en el laboratorio en menos de 24 horas siempre que sea posible.

Etiquetado claro y preciso de cada muestra.

 

Envío de un informe clínico completo que incluya antecedentes sanitarios, signos observados y tratamientos aplicados, de forma que el laboratorio pueda contextualizar los hallazgos y orientar el análisis.

Errores frecuentes en el ENVÍO de la muestra

Una muestra correctamente seleccionada y obtenida puede perder totalmente su valor si no se envía en condiciones adecuadas. Los errores más habituales son:

Falta de refrigeración: muchas bacterias pierden viabilidad a temperatura ambiente, lo que imposibilita su aislamiento microbiológico.

Deficiencias en el embalaje: la ausencia de triple embalaje, los cierres defectuosos o el uso de envases frágiles puede dar lugar a fugas, contaminación cruzada, riesgos de bioseguridad y rechazo por incumplimiento de la normativa de transporte.

Congelación inapropiada: aunque algunos patógenos pueden conservarse congelados, la mayoría de las bacterias pierden viabilidad. Además, las muestras destinadas a histopatología quedan inutilizadas si se congelan.

Carencia de información clínica: una muestra sin historia clínica asociada pierde contexto, lo que significa que el laboratorio podrá identificar un patógeno, pero no sabrá si realmente está implicado en el cuadro clínico

CONCLUSIÓN

La eficacia de un diagnóstico veterinario comienza mucho antes de que las muestras lleguen al laboratorio.

La elección del animal adecuado, la recogida correcta de las muestras más apropiadas y el envío en condiciones óptimas constituyen eslabones críticos de una misma cadena.
Formarse y sistematizar la toma de muestras es tan importante como interpretar un resultado

Formarse y sistemizar la toma de muestras es tan importante como interpretar un resultado.

 

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