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Ambiente no es solo temperatura: conceptos claves en la producción porcina

No hay dudas sobre el impacto productivo que los factores de estrés generan en el desempeño de los cerdos en todas las fases de producción. En este sentido, el confort ambiental en la porcicultura es un tema cada vez más discutido por todos. ambiente

El concepto de ambiente puede ser entendido como una interacción bidireccional entre el entorno y el animal con la acción de múltiples factores físicos, químicos y sociales.

Los cerdos son animales que tienen una buena capacidad de adaptación a las variaciones del entorno de producción. Sin embargo, sabemos que el estrés ambiental
es uno de los factores que pueden reducir el potencial productivo de los animales, por lo que garantizar condiciones que condiciones que permitan:

Estas condiciones son fundamentales para lograr el confort ambiental y el mantenimiento de la sanidad y el desempeño productivo.

De este modo, podemos entender el ambiente como la promoción del confort animal que se basa en el entorno ambiental, y por ello es importante señalar que la
climatización no es bienestar animal, sino que es uno de los pilares para garantizarlo.

El ambiente no es sólo temperatura, y por esta razón la “observación del conjunto” es necesaria para comprender y garantizar la del ambiente en su totalidad. Según
varios autores podemos dividirlo en cinco pilares interconectados:

  1. Entorno físico: relativo a las instalaciones donde se encuentran los animales, como el tipo de suelo y la limpieza.
  2. Entorno térmico: resultado de la interacción de variaciones atmosféricas y aspectos edilicios en la concepción del microclima interior.
  3. Medio ambiente atmosférico o calidad del aire: que engloba diversos indicadores como los niveles de amoníaco, dióxido de carbono, dióxido de azufre gas
    sulfhídrico, polvo respirable y humedad relativa.
  4. Entorno acústico: se refiere a los niveles de ruido y vibraciones cerca o dentro de las instalaciones.
  5. Entorno social: formado por la interacción social de los animales y las prácticas de manejo adoptadas con ellos.(Lammers, Stender & Honeyman,
    2007; Nääs, Tolon & Baracho, 2014).

Cuando nos adentramos en el concepto de ambiente y en la comprensión de los pilares que lo componen, podemos ver que las mayores oportunidades de mejora
en este campo siguen estando asociadas al ambiente térmico y atmosférico.

Un estudio metaanalítico publicado por Renaudeau et al.  (2011) presenta interesantes datos que demuestran los efectos negativos del estrés térmico. Con datos de 71 artículos publicados entre 1960 – 2009, los autores presentan:

En los animales jóvenes, podemos tener el problema contrario: el estrés por frío. Los animales más jóvenes tienen tasas metabólicas más bajas, y tienen una mayor
relación superficie/masa corporal, y por lo tanto tienen una mayor capacidad para perder calor.

Además de estos factores, la menor capa de grasa corporal merma la capacidad de aislamiento térmico. Así pues, los lechones son una categoría animal que
cuando se exponen a temperaturas inferiores a la temperatura crítica inferior (TCI) presentan un mayor potencial de reducción del rendimiento.

Podemos definir la ZT como el rango de temperatura en el que el animal puede compensar la pérdida/ganancia de calor sin requerir una respuesta incrementada en la tasa de producción metabólica de calor, ya sea para el calentamiento o para la pérdida de calor. La Tabla 1 presenta la ZT para cerdos en las diferentes categorías.

Para asegurar un ambiente térmico adecuado se debe garantizar un balance térmico nulo. Esto ocurre cuando la ecuación térmica entre el calor producido
por el animal es proporcional, o tiene la misma magnitud, que el calor disipado por el ambiente en el que está insertado. Todo el proceso de control térmico del animal está regulado por el hipotálamo.

Este es quien regula la producción o disipación de calor por parte del animal, regulando respuestas fisiológicas como:

Para la planificación de estrategias estrategias que promuevan la ZT, es importante reconocer qué mecanismos de transferencia de calor son más eficientes en los cerdos.

Las principales formas de transferencia de calor de los cerdos son la evaporación (40%), principalmente aumentando la tasa de respiración, y por convección forzada (30%), por ejemplo, a través de la ventilación.

El intercambio de calor por convección natural supone alrededor del 20%, y por conducción entre el 5 y el 10% de la capacidad de los cerdos para intercambiar
calor con el ambiente (Jacobson, 2011).

Las estrategias de aclimatación de las granjas para promover el ambiente de confort deben, por tanto, diseñarse teniendo en cuenta estos factores.

Es importante señalar que se realiza con el control de variables ambientales como

Cuando se les somete a condiciones ambientales estresantes, los cerdos inician una serie de respuestas metabólicas en cascada. Las condiciones ambientales
desfavorables, como la permanencia en instalaciones sucias y desafío sanitario, pueden implicar una respuesta inmunitaria del animal.

Entre las principales respuestas se encuentran, por ejemplo:

Además de las condiciones inherentes a cada instalación, la modernización e intensificación pueden volver las granjas más susceptibles a la acumulación de gases y polvo.

Por lo tanto, la calidad del aire es un factor crítico en la mayoría de instalaciones, ya que depende de varios factores, en los que el tipo/diseño de la instalación afecta directamente al control de estos.

Por tanto, el mantenimiento de la calidad del aire debe ajustarse en función diseño y las necesidades de cada instalación. Es bien sabido que la exposición constante a altos niveles de polvo y algunos gases tóxicos como el dióxido de carbono (CO₂), el metano (CH₄), el sulfuro de hidrógeno el (H₂S), el amoníaco (NH3) pueden ser preocupantes no sólo para la salud animal, sino también para la salud de los operarios implicados en la actividad.

Teniendo esto en cuenta, uno de los primeros puntos a considerar, es el conocimiento de los valores de referencia de estos gases y polvo, con el fin de actuar sobre el mantenimiento de la calidad del aire dentro de cada sistema (Tabla 2).

Uno de los primeros informes que describen la asociación entre contaminantes en el aire y la salud de los cerdos se publicó a finales de 1960. El estudio descubrió que el 87% de los cerdos afectados por neumonía grave procedían de instalaciones con las mayores concentraciones de polvo (430 a 460 partículas mL-1 de aire; Kovacs et al. et al., 1967).

Desde entonces, otros estudios han demostrado que no sólo la salud sino también el rendimiento de los lechones afectados por la calidad del aire de las instalaciones.

En un estudio, una reducción del 17% en los recuentos de bacterias viables, del 42% en las partículas inhalables y del 76% en la concentración de NH3 se asoció a una mejora del 8% en la tasa de crecimiento de los animales (Banhazi et al., 1998).

Además, Lee et al. (2005) comprobaron que la tasa de crecimiento y la respuesta inmunitaria de lechones destetados sometidos a ambientes etiquetados como
“sucio” y “limpio”, teniendo en cuenta la calidad de aire de las instalaciones.

Los animales sometidos a un ambiente considerado “limpio”, donde había limpieza diaria y control de la ventilación del aire, mostraron una mejor respuesta
inmunitaria a lo largo de la fase (medida por la reducción de cortisol y respuestas celulares que reflejaban el estado metabólico de los animales).

Además, un mayor consumo de alimento, casi un 11% más de ganancia diaria de peso (592 frente a 535 g) y un 3% menos de conversión alimenticia (1,33 frente a 1,37) se observaron en los animales del grupo “limpio”, en comparación con los animales del grupo “sucio”, que estaban sometidos a entornos en los que
no había limpieza diaria y donde la concentración de gases como NH3 y CO2 eran elevadas, acompañada de una alta concentración de partículas en el aire.

Las nuevas herramientas tecnológicas disponibles en el mercado hacen cada vez más posible que se construyan granjas cada vez más eficientes favoreciendo el confort medioambiental.

Por tanto, es necesario ser conscientes de que las nuevas tecnologías servirán cada vez más como soporte para ayudar a una producción consciente y sostenible.

Sin embargo, estas no sustituyen al conocimiento y la comprensión de los principios básicos del confort medioambiental, que deben estar presentes desde la
planificación hasta construcción de las granjas.

Los nuevos requisitos para garantizar el bienestar animal en la producción porcina, el reto de las variaciones climáticas, combinado con el conocimiento del impacto negativo que el que el estrés ambiental puede tener sobre el rendimiento de los animales, han sido las principales razones para buscar inversiones en mejora del ambiente.

Así, el conocimiento de los factores críticos, las consecuencias de una gestión incorrecta de indicadores de gestión y calidad ambiental indicadores de calidad
es un deber de los profesionales que trabajan en producción porcina.

 

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