Las bases de la bioseguridad derivan de nuestros conocimientos sobre epidemiología, de la experiencia con brotes epidémicos de las enfermedades porcinas a nivel mundial o local, y de nuestra experiencia en el fallo de mantener poblaciones “negativas” de patógenos.
En los últimos años, el interés por controlar y erradicar algunos de los patógenos porcinos como PRRSv, PEDv, Mycoplasma o App de las explotaciones de reproductoras, ha incrementado el valor de la bioseguridad.
Cuando los cerdos de un engorde son negativos a estos patógenos y carentes de inmunidad frente a ellos, la importancia de mantener estos patógenos alejados de nuestros animales es enorme.
Hoy en día, es muy común realizar “encuestas” o «auditorías» de bioseguridad en las granjas de porcino. Pero, ¿son útiles para detectar realmente nuestras vulnerabilidades?
Soy de la opinión de que tienen su valor a nivel informativo, pero son muy generales y muchas veces no son un reflejo de lo que realmente puede suponer un riesgo prioritario para una granja en concreto.
Estas “encuestas”, nos informan sobre la presencia o ausencia de algunos factores o prácticas de riesgo, pero, por ejemplo, no tienen en cuenta el número de veces que ese factor o práctica de riesgo tiene lugar en la granja.
Cuando tenemos un brote de una nueva enfermedad en nuestra granja, la sensación es que, tanto productores como veterinarios, trabajamos “apagando fuego...