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Bandas de 5 semanas: ¿cuál es el peaje reproductivo?

Escrito por: Nacho Tardío - Cincaporc
semanas

En 2020 se detectó por primera vez en España la cepa de PRRSV-1 de alta virulencia “Rosalía”, en la provincia de Girona. Desde entonces, se ha extendido por prácticamente todo el territorio nacional, convirtiéndose en la cepa más prevalente, con el 75% de las secuenciaciones en 2025 en el GSP (Grup de Sanejament Porcí). Ha incrementado notablemente la incidencia de brotes (GSP, Cincaporc) y además estos son más graves (PRRSPAIN, Curto et al., 2025), lo que está lastrando la producción.

La repercusión ha sido evidente en todas las fases productivas, pero el incremento de la mortalidad en los sitios 2 y 3 ha sido verdaderamente dramático, pasando del 9% en 2020 al 14% en 2025 (SIP Consultors). Este hecho ha propiciado que muchas granjas de reproductoras hayan pasado de la banda semanal a la banda de 5 semanas con 28 días de lactación. ¿Por qué este tipo de manejo en banda (MEB) y no otro? Cuenta con 3 puntos muy fuertes:

Es el manejo más drástico posible para aportar sanidad al sistema:

Todo Dentro/ Todo Fuera (TD/TF) en maternidad.

Flujo de lechones por banda máximo, lo que maximiza el TD/TF en los sitios 2 y 3.

28 días de lactación de forma inalterable.

Rotación de la maternidad casi óptima (-5% con respecto a MEB 1 semana).

Hay otras ventajas, pero para mí las más destacables son estas tres y creo que justifican el cambio de manejo en muchas granjas, aunque no en todas. El MEB 5S también tiene sus debilidades:

Gran concentración de trabajos en 2,5 semanas de cada 5.

Imposibilidad de generar cerdas nodrizas para gestionar sobrante de lechones.

Nunca pueden llegar más partos que plazas de maternidad.

Rotación en sitio 2 de 5/10 semanas.

Aumento de los Días No Productivos (DNP) por retraso en la reincorporación al lote de producción de las cerdas reproductivamente problemáticas (retrasadas, repetidoras, vacías y abortadas).

Es en este último punto donde vamos a profundizar. Más allá de los ~14 DNP/ cerda que se generan al pasar de MEB 1 semana a 5 semanas por el agrupamiento de animales, después queda una desventaja en el ritmo reproductivo:

 

Las cerdas retrasadas del destete se inseminan, como pronto, en la siguiente banda de cubriciones (+ 2-3 semanas).

Las cerdas repetidoras o infértiles no entran en la siguiente banda, sino que lo hacen 2 más allá (+ 6-7 semanas).

¿Pero cuánto supone este retraso en la reincorporación de las cerdas problemáticas? Pues depende mucho de las ratios reproductivas y de la gestión de esos animales. He realizado un ejercicio teórico contemplando tres situaciones:

Las diferencias entre ambos tipos de manejo no varían demasiado y se sitúan entre 13 y 17 DNP/ año, o lo que es lo mismo, entre 0,06 y 0,08 Partos por Cerda y Año (PCA). Considerando 12,7 lechones destetados/ cerda (promedio BdPorc), el MEB 5 semanas cuesta 0,8 – 1 lechones destetados por cerda y año (LDCA).

No obstante, la realidad arroja datos distintos. Hay una gran variabilidad entre granjas: casos en los que esa pérdida de ritmo reproductivo es prácticamente inexistente y casos en los que se multiplica por dos o inclusive por tres. ¿Y esto a qué es debido?

A peores ratios reproductivos, más penalización del MEB 5 semanas. Castigadas principalmente por la sanidad -aunque cada vez son más frecuentes también los problemas de manejo y los debidos a las altas temperaturas- hay granjas con índices reproductivos francamente malos, peores que los del ejercicio teórico. El sistema productivo español está perdiendo mucha eficiencia a este nivel. Así lo muestran los datos de SIP Consultors: un descenso de 0,12 PCA desde 2020, situándose el promedio de 2025 en solo 2,18 PCA.

Gestión de las cerdas reproductivamente problemáticas. Importante en todas las granjas de reproductoras, pero vital en las granjas con MEB 5 semanas. Voy a destacar dos aspectos:

En MEB 5 semanas se debe aumentar la eliminación de cerdas a matadero por motivos reproductivos. Alcanzar el objetivo de cubriciones por banda es prioritario y una parte de esos servicios viene de cerdas problemáticas, de acuerdo. Pero se debe procurar que esa parte sea mínima (objetivo <5%) y que las cerdas no estén demasiado tiempo “paradas”. Propongo unos umbrales de eliminación lógicos:

Una buena parte de las cerdas que repiten deberían irse al matadero por el mero hecho de hacerlo y ni siquiera se les debería dar la oportunidad de una segunda inseminación.

Brotes de PRRSV aparte, se deben minimizar las pérdidas de gestaciones en confirmada con atención temprana de los animales enfermos o con dificultades. Además, estas pérdidas se deben detectar lo antes posible para minimizar los DNP.

En la semana de inicio del tratamiento con altrenogest de la banda 2, antes de hacerlo, se debe revisar visualmente la banda 3 (próxima a parir). Así se identifican posibles cerdas vacías que estamos a tiempo de poner en tratamiento hormonal.

En granjas que tengan más de un 5% de pérdidas de gestación o que persigan la excelencia, es necesario también revisar mediante ecografía la banda 4 (entrada a parques 2-3 semanas atrás). Es un trabajo tedioso que se justifica en la gran mayoría de casos, ya que las cerdas se mueven a los parques de confirmada con menos de 35 días de gestación. Sobre todo, durante la primera semana allí, pueden producirse abortos tempranos muy difíciles de detectar.

En conclusión, el MEB 5 semanas aporta sanidad, pero obliga a ser más exigentes con la eficiencia reproductiva. Los fallos penalizan más, aunque también hay margen para diferenciarse si se trabaja bien. Algunas granjas, para reducir los DNP, recurren a medidas más controvertidas, como inseminar a la segunda repetición sin usar altrenogest —acortando siete días la lactación— o incluso utilizarlo de una manera no exenta de riesgos.

No obstante, creo que hay que centrarse en lo verdaderamente importante: alimentación, recela, inseminación, detección temprana de fallos reproductivos y política de desvieje. El reto es aprovechar las ventajas sanitarias de este manejo minimizando la pérdida de ritmo reproductivo.

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