Los primeros días de vida del lechón representan una etapa especialmente sensible, en la que factores como las intervenciones de manejo, los desafíos sanitarios o el estrés ambiental pueden generar situaciones de dolor con un impacto significativo sobre su bienestar y desarrollo.

En muchas ocasiones, estas alteraciones pasan desapercibidas debido a la dificultad para reconocer los signos de dolor en animales tan jóvenes.

Sin embargo, sus efectos pueden reflejarse en cambios de comportamiento, menor vitalidad, dificultades en el arranque productivo o una mayor susceptibilidad frente a enfermedades.

Por ello, incorporar estrategias orientadas a prevenir, detectar y reducir el dolor en lechones no solo contribuye a mejorar su calidad de vida, sino también a favorecer una transición más sólida hacia las siguientes fases de producción.

El dolor es un problema importante de bienestar en lechones y puede afectar directamente a su rendimiento productivo, pudiendo aparecer como consecuencia de:

En este artículo, únicamente nos centraremos en los procedimientos rutinarios.

El dolor no solo afecta al animal en el momento en el que se realiza el procedimiento, sino que también puede tener consecuencias a medio y largo plazo.

En lechones, prácticas habituales de manejo como la castración quirúrgica, el corte de cola o el limado de colmillos implican la lesión de tejidos inervados, lo que genera una respuesta dolorosa inmediata y procesos inflamatorios posteriores.

Estos procedimientos se asocian a la aparición de dolor agudo, que puede prolongarse durante varios días tras la intervención.

La inflamación que puede persistir durante más de una semana.

Los animales pueden mostrar cambios en su comportamiento, incluyendo alteraciones en la postura y comportamientos específicos de dolor.

Se pueden producir variaciones en parámetros fisiológicos y productivos, como el crecimiento o la mortalidad.

Más allá de los efectos inmediatos, existe evidencia de que las experiencias dolorosas en etapas tempranas de la vida pueden condicionar la respuesta futura al dolor.

En este sentido, los animales sometidos a procedimientos dolorosos durante los primeros días de vida tienden a mostrar una mayor sensibilidad al dolor en la edad adulta.

Este fenómeno de hipersensibilización se ha descrito en diferentes especies y pone de relieve la importancia de considerar el impacto a largo plazo de las prácticas de manejo en lechones, especialmente en el caso de las futuras reproductoras.

CASTRACIÓN QUIRÚRGICA

La castración quirúrgica es uno de los procedimientos más relevantes desde el punto de vista del dolor en lechones, ya que implica la incisión de piel, músculos y tejidos altamente inervados, lo que desencadena una respuesta dolorosa inmediata y una fase inflamatoria posterior.

Para minimizar este impacto, el procedimiento requiere la combinación de dos estrategias complementarias:

Anestesia para el control del dolor durante la intervención

El uso de anestesia general en lechones ha demostrado ser eficaz, aunque su aplicación en condiciones de granja presenta limitaciones prácticas.

Entre ellas, destaca la necesidad de un manejo cuidadoso durante la recuperación, debido al riesgo de hipotermia y de aplastamiento por parte de la cerda, así como posibles alteraciones en el comportamiento de amamantamiento.

La anestesia local mediante la inyección de anestésicos como procaína o lidocaína en el escroto o en el cordón espermático permite reducir el dolor asociado al procedimiento.

No obstante, su correcta aplicación requiere personal formado y respetar un tiempo de espera suficiente, generalmente de entre 5 y 10 minutos, para asegurar su efecto.

Analgesia para el control del dolor en los días posteriores

En cuanto al control del dolor postoperatorio, el uso de antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como el meloxicam, el ketoprofeno o el flunixin meglumine, contribuye a reducir la inflamación y mejorar la recuperación de los animales.

Estas opciones presentan algunas limitaciones relacionadas con la eficiencia productiva, la calidad de la carne o la aceptación por parte del consumidor, lo que explica que la castración quirúrgica continúe siendo una práctica habitual en muchas granjas.

CORTE DE COLAS

El corte de cola se realiza con el objetivo de minimizar las consecuencias del comportamiento de caudofagia.

Sin embargo, se trata de un procedimiento que provoca dolor agudo en el momento de la amputación y que puede tener implicaciones a más largo plazo.

La cría de cerdos sin corte de colas se plantea como una alternativa desde el punto de vista del bienestar animal. No obstante, su implementación en condiciones comerciales supone un reto complejo, ya que la aparición de brotes de caudofagia está influida por múltiples factores.

Se han identificado más de 80 factores de riesgo asociados a la mordedura de cola, que además interactúan entre sí, lo que explica la elevada variabilidad entre granjas e incluso entre corrales dentro de una misma granja.

Entre los principales factores implicados destacan:

En este contexto, la caudofagia puede entenderse como el resultado de un desequilibrio entre factores crónicos de estrés y la aparición de factores desencadenantes imprevisibles.

Cuando el nivel de estrés acumulado es elevado, pequeños cambios en el entorno pueden precipitar un brote.

Por ello, la producción sin el corte de colas requiere un enfoque integral basado en la prevención y en la capacidad de respuesta temprana. Esto implica:

CORTE Y LIMADO DE LOS DIENTES

El corte o limado de los dientes en lechones debe considerarse únicamente en situaciones en las que exista agresividad durante la lactación que provoque lesiones en las mamas de la cerda o en la cara de los propios lechones.

Se trata de procedimientos dolorosos y estresantes, ya que afectan a la pulpa dental, una estructura altamente inervada y vascularizada, y cuando se realizan de forma inadecuada, pueden provocar:

En este contexto, el limado parcial y uniforme de las puntas dentarias, preferentemente a partir de las 24 horas postparto, se considera una opción más adecuada frente al corte total, ya que reduce el riesgo de lesiones graves. No obstante, su aplicación implica un mayor tiempo de trabajo y coste.

Además, se ha observado que el limado, especialmente cuando se realiza con herramientas eléctricas, reduce significativamente la aparición de sangrado en comparación con el corte de dientes, lo que refuerza su papel como alternativa menos lesiva.

La necesidad de aplicar este tipo de prácticas está estrechamente relacionada con factores de manejo y de sistema, entre los que destacan:

Sistema de alojamiento.
Tamaño de la camada.
Manejo del lechón (adopciones, nodrizas).
Nivel de enriquecimiento ambiental.
Producción de leche de la cerda.

CONCLUSIONES

El manejo del dolor en porcino requiere un enfoque integral que combine prevención, identificación temprana y tratamiento adecuado cuando sea necesario.

En lechones, las experiencias dolorosas tempranas pueden tener consecuencias a largo plazo, condicionando su sensibilidad al dolor en etapas posteriores.

Integrar estrategias de anestesia y analgesia en los procedimientos de manejo, junto con mejoras en las condiciones de alojamiento y manejo, permite no solo avanzar en bienestar animal, sino también optimizar el comportamiento y el rendimiento productivo en granja.

Abordar el dolor de forma proactiva no es solo una cuestión de bienestar, sino una herramienta clave para la sostenibilidad y eficiencia de los sistemas de producción porcina.

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