Una vez que el lechón empieza a consumir alimento sólido, el organismo pasa por un proceso de adaptación a factores adversos y los animales comienzan a recuperar el crecimiento del tracto gastrointestinal (TGI) y con ello sus funciones digestivas. En este proceso, la cantidad de alimento que se proporciona, así como las materias primas que lo componen, tienen un papel importante en la maduración del TGI de los lechones recién destetados.
Durante la vida fetal el TGI del cerdo, y de otros mamíferos, empieza su desarrollo pasando por tres fases:
- En la primera, se da un periodo de proliferación, crecimiento y morfogénesis;
- En la segunda, se presenta la diferenciación de las células epiteliales; y,
- En la tercera, la maduración funcional.
Al destete, el cambio de la leche materna a una dieta sólida basada en almidón y proteínas de origen vegetal, hace que el TGI pase por un largo proceso de adaptación, debido a que este no estaba preparado para digerir dichos nutrimentos.
Esta situación genera cambios morfológicos y funcionales en el TGI que pueden causar trastornos en el consumo de alimento y alteraciones en el proceso digestivo, impidiendo que el animal cubra sus requerimientos de proteína y energía, lo que dificulta su crecimiento inicial.
Desarrollo de los órganos digestivos en el periodo predestete
El desarrollo funcional del TGI es el resultado de la interacción de un gran número de factores: desarrollo intrínseco, reloj biológico y mecanismos reguladores endógenos, genética (las razas «magras» tienen el TGI más desarrollado que las «obesas»), e influencias ambientales tales como, la dieta, factores de crecimiento, poliaminas, factores antinutrimentales y bacterias.
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