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¿Cómo se presenta el futuro de la vacunación frente al PCV2?

Escrito por: Joaquim Segalés
El futuro de la vacunación frente a PVC2

El Profesor Joaquim Segalés, referente nacional del sector porcino respecto a las enfermedades víricas, con amplios conocimientos sobre el PCV2, nos ofreció su visión sobre las perspectivas de futuro en relación a la vacunación frente a este virus

Perspectivas de futuro de la vacunación frente a PCV2 según Joaquim Segales

Joaquim Segalés, Profesor titular de la Facultat de Veterinària de la UAB e investigador adscrito al CReSA

El circovirus porcino tipo 2 (PCV2) fue inicialmente caracterizado en 1998 como un agente infeccioso presente sistemáticamente en las lesiones de una enfermedad nueva llamada síndrome multisistémico de adelgazamiento post-destete (SMAP).

La enfermedad se describió inicialmente, y de forma esporádica, en Canadá durante la mitad de los años 90. La terminología PCV2 se utilizó para distinguir este nuevo virus del ya existente circovirus porcino (PCV) que se conocía desde los años 70-80 y que no se consideraba patogénico para el cerdo; de hecho, y a partir de 1998, este virus se pasó a llamar PCV1.

Estudios retrospectivos posteriores demostraron que ni PCV2 era un virus nuevo ni la SMAP una enfermedad nueva. De hecho, el virus ha sido detectado por PCR en muestras de 1962 y los criterios de diagnóstico de la enfermedad ya aplicaban a casos de mediados de los 80. Es más, los estudios filogenéticos sugieren que PCV2 probablemente ha circulado en cerdos al menos 100 años.

El SMAP se caracteriza clínicamente por retraso en crecimiento y problemas respiratorios, aunque el cuadro clínico puede ser muy variable entre granjas, dependiendo de la co-existencia de otros patógenos o enfermedades.

De hecho, se considera que el SMAP es un proceso de naturaleza multifactorial donde PCV2 es el agente infeccioso necesario pero no suficiente como para desencadenar enfermedad. Ello ha sido ampliamente descrito en la literatura, de manera que es prácticamente imposible reproducir los postulados de Koch utilizando solamente PCV2

Contrariamente, y como otras enfermedades multifactoriales, PCV2 cumple perfectamente los postulados de Evans, que toman en consideración no solo el agente infeccioso, sino también el huésped y los factores asociados a las respuestas del huésped (ambiente, estado inmunitario, factores de riesgo, etc.).

Además del SMAD, ya hace años llamado circovirosis porcina (CP), también hay otros procesos clínicos asociados a PCV2: la infección subclínica, la enfermedad reproductiva y el síndrome de dermatitis y nefropatía porcino (SDNP). Este último se considera una enfermedad mediada por inmuno-complejos, donde PCV2 podría ser el antígeno asociado; actualmente no existen aún pruebas científicas inequívocas de esta consideración.

El registro de vacunas frente a PCV2 a finales de los años 2000 a nivel mundial cambió radicalmente la situación clínico-patológica asociada a este virus. Se pasó de una situación de enfermedad devastadora a un proceso bajo control, hasta el punto que actualmente, en 2016, las vacunas frente a PCV2 son las más usadas del mercado mundial. El objetivo de esta revisión es de discutir críticamente la situación actual de las infecciones por PCV2 y aquello que probablemente nos pueda deparar el futuro.

El registro de vacunas frente a PCV2 a finales de los años 2000 a nivel mundial cambió radicalmente la situación clínico-patológica asociada a este virus

Vacunas frente a PCV2

La primera vacuna disponible frente a PCV2 a nivel mundial fue registrada de forma temporal en Francia y Alemania en 2004. Se trataba de un producto inactivado que fue posteriormente registrado en toda la Unión Europea en 2007.

Esta vacuna se diseñó para su uso en cerdas y animales de reposición. En ese momento, muchos veterinarios y productores pensaron que esta vacuna llegaba tarde y que su potencial uso estaría muy mermado dado que ya no estaban viendo los graves cuadros de unos años antes.

No obstante, al menos para algunos veterinarios, se consideró como una herramienta que potencialmente podría mejorar los resultados productivos, y los datos procedentes de Norte-América indicaban claramente que la vacunación de lechones prácticamente controlaba la CP en el mismo lote que se vacunaba. De ahí que en algunos países, como en España, la vacuna inicialmente registrada para animales reproductores, se empezó a usar también en lechones.

Posteriormente, en 2009, se registraron otras dos vacunas para su uso en lechones (ambas de sub-unidades y formadas antigénicamente solamente por la proteína de la cápside de PCV2 expresada en un sistema de baculovirus). Desde entonces, el uso de las vacunas frente a PCV2 ha crecido muy significativamente hasta el punto actual, donde en muchos países prácticamente se vacuna el 100% de la cabaña porcina.

Hace unos años, la vacuna inactivada inicial también fue registrada para lechones. Hace unos pocos años también se registró una cuarta vacuna, de tipo recombinante (virus quimera de PCV1 con el genoma que codifica por la cápside de PCV2) e inactivada. Actualmente existen varias empresas del sector de biológicos que están desarrollando vacunas frente a PCV2 que probablemente lleguen en el mercado en 2017-18.

“En muchos países prácticamente se vacuna el 100% de la cabaña porcina frente a PCV2”

En condiciones de campo, todas las vacunas existentes actualmente en el mercado han sido capaces de disminuir el porcentaje de mortalidad y el número de animales retrasados en el crecimiento en transición y engorde debido a la CP.

Más importante aún, las vacunas frente a PCV2 han tenido un efecto positivo muy substancial sobre la ganancia de peso diario (GPD, mejora de 10-40 g/día más en cerdos vacunados comparados con no vacunados), índice de conversión y homogeneidad de grupo, así como en la disminución de la frecuencia de co-infecciones con otros patógenos y el uso de antibióticos.

Cuando la vacuna frente a PCV2 se ha usado en reproductores, también se ha descrito una disminución de abortos y de repeticiones, así como un incremento de fertilidad. Por tanto, globalmente, las vacunas de PCV2 ejercen y han ejercido un efecto muy positivo en relación al control de las enfermedades asociadas a este virus.

Un punto muy importante que fue descubierto hace unos 5-6 años, asociado al uso creciente de las vacunas, fue la infección subclínica por PCV2. Las vacunas no solo mejoraron datos productivos en granjas afectadas de CP, sino también en granjas sin aparentes pérdidas significativas. A día de hoy se piensa que, en la mayoría de granjas sin CP, la vacunación permite mejorar la GPD, la condición corporal, peso final de matadero y porcentaje de cerdos retrasados en el crecimiento. Teniendo en cuenta que la infección por PCV2 es ubicua a nivel mundial, estos datos sugerirían que la vacunación sistemática de todos los cerdos tendría sentido.

“Las vacunas de PCV2 ejercen y han ejercido un efecto muy positivo en relación al control de las enfermedades asociadas a este virus”

Aspectos prácticos de la vacunación frente a PCV2

El resumen de las características de producto vacunal (en inglés summary of product characteristics, SPCs) indica las indicaciones, contraindicaciones, reacciones adversas, especies de destino, dosis para cada especia y ruta y método de administración. Por tanto, cada producto comercial frente a PCV2 ya indica a quién y cuándo hay que vacunar.

No obstante, cuando se diseña un programa vacunal para aplicar en una granja concreta se deben considerar varios aspectos.

Un primer nivel de decisión corresponde a la conveniencia de vacunar lechones o reproductoras o a ambos colectivos. Ello conllevará a la selección de producto o productos a aplicar, dado que hay distintos productos registrados según colectivo.

El siguiente punto a tener en cuenta es el momento de la vacunación. Ello es especialmente importante cuando se vacunan lechones, dado que podría existir un cierto grado de interferencia de eficacia vacunal debida al efecto de la inmunidad maternal.

Si el primer nivel de decisión supone la vacunación de cerdas, ésta puede ir dirigida a la prevención de la CP en lechones o proteger frente a la enfermedad reproductiva causada por PCV2. Para el primer escenario la vacunación se aplicaría a finales de gestación.

En el segundo escenario, la vacunación se daría antes de la inseminación, sea en el período de lactación o al destete, o bien durante la aclimatización en caso de animales de reposición.

Se ha demostrado que en la primera de las situaciones, y en vacunación repetida, también se llega a proteger frente a los procesos reproductivos. La vacunación del lechón se orienta al control de la CP y de la infección subclínica en el colectivo que la sufre.

Existiría una tercera posibilidad que significaría la vacunación de cerdas y lechones. A día de hoy se conoce que hay beneficios demostrables tanto a nivel productivo como virológico. Precisamente en esta tercera opción es cuando la posible interferencia de la inmunidad maternal con eficacia vacunal debe de ser considerada con más precaución. Los lechones que procedan de cerdas vacunadas tendrán niveles de inmunidad de PCV2 superiores al destete, con lo cual debería valorarse la posibilidad de retrasar la edad habitual de vacunación del lechón.

Actualmente se conoce que el efecto de la inmunidad maternal (medido básicamente a través de anticuerpos) es significativo, dado que puede proteger frente a un desafío con el virus y tiene un efecto negativo sobre la respuesta humoral asociada a la vacunación.

En este último caso, y dicho de otra manera, cuanto más alto sea el título de anticuerpos al destete, menor grado de seroconversión asociada a la vacuna.

Por tanto, es fundamental explorar la estrategia más óptima de vacunación para vacunar evitando potencial interferencia de la inmunidad maternal pero con suficiente antelación a la infección natural (“ventana de vacunación”).

Desde un punto de vista práctico se sabe que la vacunación entorno al destete (3-4 semanas de vida) aporta beneficios en prácticamente una mayoría de casos. Recientemente, en un estudio se ha observado que la potencial interferencia de los anticuerpos maternales en términos de eficacia vacunal (sobre parámetros productivos, concretamente la GPD) probablemente sea una realidad solamente en aquellos animales con títulos serológicos muy elevados en el momento de la vacunación.

Es más, el porcentaje de animales con tales títulos probablemente sea muy bajo (<5%) en una inmensa mayoría de granjas, con lo que es difícil que en este contexto se genere la percepción de que la vacuna no esté funcionando.

Ciertamente, podrían existir algunas granjas donde este porcentaje fuera superior y, en estos casos, se debería realizar una investigación diagnóstica apropiada. Lógicamente, si disminuimos la edad de vacunación, este riesgo incrementa significativamente.

“Es fundamental explorar la estrategia más óptima de vacunación para vacunar evitando potencial interferencia de la inmunidad maternal pero con suficiente antelación a la infección natural”

¿Qué esperamos de la infección por PCV2 y su vacunación en el futuro?

Desde el punto de vista de utilización de la vacuna en lechones, es muy posible que el futuro nos depare “más de lo mismo”, es decir, tendencia a usarla sistemáticamente en lechones dada la importancia de la infección subclínica y de la capacidad de las vacunas de revertir sus efectos.

Por tanto, el futuro nos podría traer la “intensificación” de las prácticas vacunales a nivel mundial. De hecho, el impacto de las vacunas no se ciñe a los efectos directos de la infección por PCV2, sino también a sus “efectos co-laterales”.

Al ser PCV2 un agente patógeno inmunomodulador, y capaz de causar inmunosupresión en animales con CP, el uso de la vacunación frente al virus ha supuesto una disminución de las co-infecciones y, por extensión, del uso de antimicrobianos. Este último punto es muy importante teniendo en cuenta la tendencia mundial al uso más restringido de antibióticos (si como agentes terapéuticos, pero no como preventivos).

Por otro lado, la presión de vacunación sobre los lechones mayoritariamente también ha supuesto un cambio en la epidemiología de PCV2. La evidente disminución de la presión de infección ha causado que en algunos casos los animales de engorde no se lleguen a infectar con el virus, llegando negativos a edad de matadero. Eso implicará también que se está generando una población de animales de reposición menos protegida frente al virus y que podría incorporarse al sistema de producción con un estado de susceptibilidad frente a la infección.

Por tanto, a pesar de que la tendencia inicial a nivel mundial era vacunar los lechones solamente, cada vez más se está implementando la vacunación a cerdas y animales de reposición. Ello ha conllevado al concepto de “protección continua”, de manera que estamos incrementando la presión de vacunación en todos los estadios productivos. Aparentemente, la vacunación tanto de cerdas como lechones sería, en la mayoría de granjas, una aproximación coste-efectiva

Otro punto importante en el futuro es la continua vigilancia en relación la aparición de nuevas variantes de PCV2. Aunque este virus contiene un genoma de ADN, su capacidad de mutación es similar a los virus ARN, los virus con mayor tasa de evolución.

Actualmente, todas las vacunas existentes en Europa están basadas en el genotipo PCV2a, mientras que las cepas circulantes mayoritariamente son de genotipo PCV2b y, en fase creciente, PCV2d (genotipo también llamado en la literatura como mutante PCV2b).

Hasta donde llega el conocimiento científico actualmente, las vacunas frente a PCV2a protegen frente a estos otros dos genotipos.

No obstante, se ha sugerido que quizás una vacuna genotipo-específico protegería mejor frente a ese genotipo concreto. Por tanto, en el futuro, es más que probable el registro de nuevas vacunas frente a PCV2 basadas en genotipos PCV2b o PCV2d, o incluso vacunas polivalentes con más de un genotipo. Por otro lado, la existencia de vacunas combinadas con otros patógenos ya existen (caso de PCV2 y Mycoplasma hyopneumoniae), y es posible que ello se expanda.

“La vacunación frente a PCV2 ha sido un gran avance en el mundo de la sanidad porcina, siendo probablemente una de las vacunas más beneficiosas para el sector de las últimas 3 décadas”

A pesar de que la vacunación frente a PCV2 no previene la viremia, se ha observado que una doble dosis puede disminuir la presión de infección hasta el punto de prácticamente no detectar virus en suero. De ahí que en un estudio prospectivo se testó la vacunación de cerdas en sábana (4 veces al año) y vacunación de lechones a 4 y 7 semanas de vida, y al cabo de un año se observó que los cerdos de engorde llegaban seronegativos a matadero. Este estudio sugeriría la posibilidad de plantearse la erradicación de la infección por PCV2 en condiciones determinadas. Sería interesante si en lugar de un estudio puntual, este escenario se probara a nivel local, regional e incluso nacional.

En los últimos años se ha utilizado esporádicamente la terminología “fallo vacunal” referido a PCV2 en aquellas situaciones donde no se conseguía todo aquello que se esperaba de la vacunación o bien en aquellos casos donde a pesar de la vacunación se diagnosticaban casos de CP. No obstante, el estudio más profundo de esas situaciones generalmente ha demostrado deficiencia en el manejo de la vacunación, y no a un fallo de la eficacia de las vacunas. Entre estos efectos se deberían considerar:

  1. Vacunación demasiado temprana (con elevados niveles de inmunidad maternal)
  2. Vacunación demasiado tarde, muy cercana al momento de infección y sin tiempo para generar suficiente inmunidad de origen vacunal
  3. Vacunación de cerdos enfermos o que están incubando enfermedad
  4. Falta de vacunación cuando el veterinario pensaba que efectivamente se ha había aplicado.

De hecho, a día de hoy, no se han documentado casos inequívocamente asociados a fallo exclusivo de las vacunas frente a PCV2. Hace unos 3 años se sospechó que las vacunas comerciales, basadas en el genotipo PCV2a no protegían frente al genotipo PCV2d, pero posteriormente se demostró que ello no era así, es decir, que sí que existe protección cruzada entre genotipos.

Conclusiones

Durante los últimos 9 años se ha demostrado que la vacunación frente a PCV2 ha sido un gran avance en el mundo de la sanidad porcina, siendo probablemente una de las vacunas más beneficiosas para el sector de las últimas 3 décadas. Por tanto, a día de hoy, esta vacunación se considera casi “obligatoria” en la mayor parte de granjas de cerdo.

No obstante, no debe considerarse como un “seguro de vida”, dado que a pesar de que contrarresta muy efectivamente los efectos de la infección por PCV2, la CP continua siendo una enfermedad multifactorial y donde el manejo y control de las infecciones concomitantes continúan siendo piezas claves para un buen control de enfermedad global en granja.

Ponencia presentada en Porciforum 2016 por Joaquim Segalés, Profesor titular del Departament de Sanitat i Anatomia Animals de la Facultat de Veterinària de la UAB e investigador adscrito al CReSA. Tras haberse doctorado en Ciencias Veterinarias por la UAB (1996), el Dr. Segalés se diplomó por el European College of Veterinary Pathologists (2000) y posteriormente por el European College of Porcine Health and Management (2004). Su amplia experiencia en investigación se ha centrado principalmente en el estudio de las enfermedades víricas porcinas, especialmente en infecciones por circovirus porcino tipo 2 (PCV2). El Dr. Segalés cuenta con más de 200 publicaciones científicas (SCI), ha dirigido 11 tesis doctorales y ha recibido tres premios de investigación en sanidad animal.

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