La fase de transición de los lechones, ha sido, y sigue siendo, objeto de numerosas controversias, especialmente en aspectos como la edad al destete y su impacto en la evolución productiva posterior (Faccin, Laskoski, et al., 2020).

Además, nos encontramos ante un nuevo escenario donde el uso de antibióticos de forma profiláctica está muy restringido y su uso debe hacerse de una manera más racional (Real Decreto 666/2023).

Por lo tanto, en esta fase se establecen dos objetivos claros:

Reducir el uso de antibióticos.
Producir lechones capaces de expresar todo su potencial genético y sanitario en la fase posterior de engorde.

Para conseguir estos objetivos nos encontramos con una serie de puntos críticos.

USO DE ANTIBIÓTICOS Y EDAD AL DESTETE

 

La edad al destete define en gran manera el uso de antibióticos en los sistemas de producción (Gráfica 1).

Enmarcados en un sistema de producción donde las terapias antibióticas profilácticas están prohibidas y se intenta limitar el uso de las metafilácticas, la edad al destete es la que define la cantidad de tratamientos antibióticos.

De esta forma, la edad al destete se convierte en un claro indicador de la evolución de los lechones, a mayor edad al destete, menor es el consumo de antibióticos (Faccin, Tokach, et al., 2020).

PERMEABILIDAD INTESTINAL Y EDAD AL DESTETE

Los lechones más inmaduros presentan un mayor grado de permeabilidad intestinal, asociada además a una mayor activación de los mastocitos (Moeser et al., 2007).

Este conjunto de cambios favorece el daño de la barrera intestinal y el desarrollo de procesos inflamatorios, dando lugar a una barrera intestinal aún más permeable y a una menor capacidad de adaptación del lechón tras el destete.

En cuanto a la permeabilidad intestinal relacionada con la edad al destete (Gráfica 2), evaluada mediante la TER (ohm/cm²), se observa que los lechones destetados a los 28 días o más presentan una mayor resistencia al paso de la corriente que aquellos destetados a los 19 días. Además, estos animales muestran una calidad de barrera intestinal comparable a la de los lechones no destetados.

Estos resultados indican que el destete a los 28 días se asocia con una mayor integridad de la barrera intestinal en comparación con un destete más temprano.

En cuanto a la permeabilidad intestinal medida por el paso del manitol en el yeyuno (Gráfica 3), los lechones destetados con 19 días presentan valores significativamente superiores de paso de manitol, indicando un aumento de la permeabilidad intestinal.

Estos resultados refuerzan la evidencia de que el destete temprano compromete la función de la barrera intestinal.

Cuando se realizan destetes precoces se produce una pérdida de la integridad del intestino, permitiendo el paso de toxinas y antígenos a la circulación sistémica. Este proceso desencadena una respuesta inflamatoria a nivel intestinal y una estimulación continua del sistema inmunitario.

Como consecuencia, se produce una reducción del ritmo de crecimiento y falta de desarrollo de los lechones (Moeser et al., 2007).

En este contexto, resulta fundamental controlar la inflamación local a nivel intestinal y la alteración inmunitaria sistémica derivada de este proceso (Martínez-Martínez et al., 2025).

DESTETE TEMPRANO Y CRECIMIENTO: DESARROLLO DE ESTEREOTIPIAS

En el momento del destete, como consecuencia del estrés asociado a este proceso, se observa con frecuencia la aparición de estereotipias. En los casos de destete temprano, es especialmente común la manifestación de la estereotipia de hociqueo ventral (Gráfica 4).

Se observa correlación lineal entre la edad al destete y la frecuencia de hociqueo ventral, de modo que los lechones destetados a edades más tempranas presentan una mayor incidencia de esta estereotipia (Faccin, Laskoski, et al., 2020).

Este comportamiento se relaciona con un menor crecimiento y un deterioro del bienestar de los animales, lo que sugiere que los destetes tardíos son menos estresantes para los lechones que los destetes tempranos.

PRESENTACIÓN DE DIARREAS Y EDAD AL DESTETE

Uno de los factores más influyentes en la presentación de diarreas colibacilares en los lechones es la madurez intestinal, estrechamente ligada a la edad de destete y al consumo de pienso.

La presentación y la clínica de las diarreas en el postdestete está ligada a la edad del destete, siendo mayor su frecuencia e intensidad en destetes más precoces (Rhouma et al., 2017).

Con destetes más tardíos, hay un mayor consumo de pienso en la fase de lactación, mejorando el consumo de pienso en los primeros días en la transición, ya que se trata de un punto clave para asegurar una buena adaptación del lechón.

La producción láctea de la cerda alcanza su pico máximo de producción el día 19 de lactación (Farmer, 2015).

En este momento se maximiza el consumo de pienso por parte de los lechones, por lo que es importante asegurar lactaciones de 28 días que les permita aumentar su consumo de pienso de forma notable.

No hace falta tener un pienso con especificaciones nutricionales muy altas, ya que en esta fase el lechón cuenta con el complemento ideal, la leche de la cerda.

No obstante, para asegurar una mejor adaptación, es interesante que el pienso consumido por el lechón en la lactación sea el mismo que en la transición.

La Gráfica 5 muestra que, a medida que disminuye la edad al destete, la diarrea aparece de forma más temprana y la sintomatología asociada es más duradera.

EFICIENCIA PRODUCTIVA DE LOS LECHONES DESTETADOS CON MAYOR O MENOR EDAD

La edad al destete no solo influye en la fase de transición, sino también en el periodo de engorde (Main et al., 2005).

Los lechones destetados con mayor edad tienen consumos de pienso más altos y ritmos de crecimiento más elevados (Gráfica 6).

Los lechones destetados con 28 días son claramente más eficientes que los destetados con 22, ya que en el día 42 los lechones con más edad al destete pesan 5 kg más de media que los destetados de forma precoz (20 días).

Esto es debido al peso alcanzado en el destete tardío y a la eficiencia en el consumo de pienso. En resumen, los lechones tienen mayor crecimiento y mayor grado de supervivencia.

En muchas ocasiones pensamos que destetar con 25 días es suficiente para conseguir un lechón de calidad. Sin embargo, esta edad solamente es suficiente para los lechones de mayor peso del lote, pero no lo es para los más pequeños del destete.

Al final de la lactación, los lechones tienen una tasa de crecimiento de 200 g/día, por lo que retrasar el destete de 25 a 28 días permite disponer de tres días adicionales de crecimiento.

En este periodo un animal de 3,5 kg puede alcanzar aproximadamente 4 kg al destete, lo que puede resultar determinante para su viabilidad y supervivencia en la fase postdestete.

VARIABILIDAD DE PESOS EN LOS LECHONES DESTETADOS DE MANERA TEMPRANA

El lote de lechones destetados de forma precoz no solo presenta un porcentaje más elevado de cerdos que pierden peso en la fase de transición, sino también una mayor dispersión en la distribución de pesos.

Como consecuencia, se incrementa el porcentaje de lechones con bajo peso, que muestran una peor eficiencia productiva en las siguientes fases de engorde.

El destete a 28 días no solo establece un peso medio más alto, sino una población más uniforme, reduciendo el número de animales no comercializables al final de la transición.

EL DESTETE Y EL CONSUMO DE PIENSO DE LOS LECHONES EN TRANSICIÓN

Uno de los biomarcadores más utilizados para la evaluación de la inflamación intestinal es la calprotectina.

Diversos estudios la emplean como una herramienta predictiva para identificar la falta de consumo de pienso en los lechones tras el destete.

La reducción de la ingesta se asocia con la aparición de anorexia que da lugar a inflamación intestinal y disbiosis, así como un mal funcionamiento del sistema inmunitario.

El deficiente desarrollo de estos lechones está relacionado con una ingesta insuficiente de pienso que favorece un estado inflamatorio detectable mediante la medición de calprotectina fecal (Suppi et al., 2025) (Gráfica 8).

CONCLUSIONES

La edad al destete determina de una manera inequívoca la evolución de los lechones en las fases posteriores.

La reducción del uso de antibióticos en la fase de transición viene determinada por la edad al destete, ya que el uso de antibióticos inyectables es más alto siempre en el grupo con menos edad que tengamos.

En el escenario de producción sin antibióticos de forma profiláctica la edad al destete es crítica.

La permeabilidad de la barrera intestinal y la activación de los mastocitos intestinales se reducen conforme aumenta la edad al destete.

La permeabilidad intestinal da lugar a que pasen antígenos a la circulación sistémica alterando la salud de los lechones y contribuye a una pérdida de peso de los lechones muy fuerte al destete, lo que se traduce en la inadaptación al pienso y la pérdida de condición corporal.

Una baja edad al destete creará un incremento de los procesos digestivos en los lechones, teniendo estos procesos mayor intensidad y duración, lo que contribuye al incremento de la mortalidad y aumento de los animales no comercializables.

La anorexia, unida a la permeabilidad, causa incrementos de la calprotectina que es un biomarcador de la inflamación intestinal que da lugar a una alteración de la respuesta inmunitaria local y sistémica.

A nivel productivo, los lechones destetados con más de 28 días tienen un comportamiento de crecimiento en la fase de transición muy superior a los destetes precoces, con lo que la eficiencia es mucho mayor, el crecimiento es más homogéneo y requiere menos instalaciones.

La edad al destete determina, no solo el peso medio de los animales, sino el peso más bajo de la distribución de frecuencias, por lo tanto, habrá más animales con pesos inferiores a los 3,5 kg al destete que no serán eficientes en las fases siguientes.

El mayor factor de la eficiencia de los lechones es la edad al destete, que debe ser de entre 28 a 32 días, para que la evolución de los lechones en las siguientes fases sea óptima y no tener problemas de inadaptación con pérdida de peso que están condicionadas por la edad al destete como factor determinante.

BIBLIOGRAFÍA

Faccin, J. E. G., Laskoski, F., Hernig, L. F., Kummer, R., Lima, G. F. R., Orlando, U. A. D., Gonçalves, M. A. D., Mellagi, A. P. G., Ulguim, R. R., &Bortolozzo, F. P. (2020a). Impact of increasing weaning age on pig performance and belly nosing prevalence in a commercial multisite production system. Journal of Animal Science, 98(4), skaa031. https://doi.org/10.1093/jas/skaa031

Faccin, J. E. G., Tokach, M. D., Allerson, M. W., Woodworth, J. C., DeRouchey, J. M., Dritz, S. S., Bortolozzo, F. P., & Goodband, R. D. (2020). Relationship between weaning age and antibiotic usage on pig growth performance and mortality. Journal of Animal Science, 98(12), skaa363. https://doi.org/10.1093/jas/skaa363

Farmer, C. (Ed.). (2015). The gestating and lactating sow. Brill | Wageningen Academic. https://doi.org/10.3920/978-90-8686-803-2

Main, R., Dritz, S., Tokach, M., Goodband, R., &Nelssen, J. (2005). Effects of weaning age on growing-pig costs and revenue in a multi-site production system. Journal of Swine Health and Production, 13(4), 189-197. https://doi.org/10.54846/jshap/429

Martínez-Martínez, A., Toledo, M., Ruiz, E., García, S., Fernández, A., Cerón, J. J., Menjon, R., Tejedor, M. T., Goyena, E., & Muñoz-Prieto, A. (2025). Changes in Analytes Related to Immunity in the Saliva of Pigs After Vaccination Against Lawsoniaintracellularis. Immuno, 5(1), 3. https://doi.org/10.3390/immuno5010003

Moeser, A. J., Ryan, K. A., Nighot, P. K., &Blikslager, A. T. (2007). Gastrointestinal dysfunction induced by early weaning is attenuated by delayed weaning and mast cell blockade in pigs. American Journal of Physiology-Gastrointestinal and Liver Physiology, 293(2), G413-G421. https://doi.org/10.1152/ajpgi.00304.2006

Rhouma, M., Fairbrother, J. M., Beaudry, F., & Letellier, A. (2017). Post weaning diarrhea in pigs: Risk factors and non-colistinbased control strategies. Acta Veterinaria Scandinavica, 59(1), 31. https://doi.org/10.1186/s13028-017-0299-7

Suppi, J., Salgado-López, P., Llauradó-Calero, E., Coma, J., Pelegrí-Pineda, A., Saco, Y., Bassols, A., Farré, M., &Solà-Oriol, D. (2025). Faecal inflammatory biomarkers as non-invasive indicators of feed intake status in weaned piglets. Animal, 19(12), 101684. https://doi.org/10.1016/j.animal.2025.101684

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