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El sector porcino catalán resiste la PPA con exportaciones intactas y cuatro semanas de subida en precios

La PPA no frena al porcino catalán: Según el conseller Òscar Ordeig, el 83% de los mercados internacionales siguen abiertos a la exportación.

El sector porcino catalán está logrando contener el impacto económico de la Peste Porcina Africana (PPA) gracias a una estrategia integral que combina refuerzo de la bioseguridad en granjas, control intensivo de jabalíes y mantenimiento de la actividad comercial. En su tercera comparecencia sobre la crisis, el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, detalló los avances alcanzados tanto a nivel técnico como económico.

Uno de los indicadores clave es la resistencia del comercio exterior: el 83% de los mercados internacionales siguen abiertos a la carne de cerdo catalana, lo que permite sostener un volumen anual de negocio cercano a los 4.200 millones de euros. Aunque países como Japón o Filipinas mantienen restricciones, el Govern, junto a Acció, trabaja para recuperar estos destinos demostrando la eficacia del control sanitario. En paralelo, el volumen exportador se ha mantenido estable, con una ligera caída del 1% en valor, mientras que los precios han retomado la senda alcista tras el descenso inicial y encadenan ya cuatro semanas de subidas.

En el ámbito sanitario, la Generalitat ha destinado 25 millones de euros a la gestión directa de la crisis. Ordeig destacó que ninguna granja ha resultado afectada, un hito que atribuye al sistema de bioseguridad en tres niveles: vaciado preventivo en la zona infectada —con compensaciones económicas—, refuerzo de medidas en áreas de bajo riesgo y controles periódicos en el resto del territorio.

El control del jabalí, principal vector de transmisión, es otro pilar fundamental. Desde principios de año se han analizado más de 3.100 ejemplares, con 241 positivos detectados. Para frenar su expansión, se ampliará el periodo de caza y se facilitarán ayudas a los cazadores. Además, se han reforzado los sistemas logísticos para gestionar el aumento de capturas y se promueve el consumo de carne de caza.

Todo ello forma parte de un amplio operativo que moviliza a más de 1.300 efectivos, con el apoyo de cuerpos de seguridad y el uso de tecnología avanzada como drones y cámaras térmicas. También se han instalado kilómetros de vallados y barreras físicas para proteger zonas estratégicas. El conseller hizo un llamamiento a la responsabilidad ciudadana para respetar las restricciones y advirtió que cualquier sabotaje será investigado y sancionado con firmeza.

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