La porcicultura de Ohio, Estados Unidos, enfrenta un escenario sanitario complejo tras la detección de una nueva cepa del Síndrome Reproductivo y Respiratorio Porcino (PRRS) asociada a mayor impacto clínico y productivo. La situación fue abordada por técnicos y representantes del sector durante el Ohio Pork Congress, donde se analizaron los patrones de presentación del virus y su comportamiento epidemiológico.
Según los reportes técnicos compartidos en el encuentro, la nueva cepa de PRRS en Ohio ya ha sido identificada en unidades productivas del estado y en explotaciones porcinas de Indiana, lo que sugiere una diseminación regional del agente infeccioso.
Manifestación clínica temprana
Los especialistas de Estados Unidos indicaron que esta variante viral se caracteriza por una aparición abrupta de signos clínicos, con cambios notorios en la dinámica de los corrales.
Entre los principales indicadores iniciales se encuentran:
– Disminución del consumo de agua y alimento
– Reducción de la actividad de los animales
– Mayor severidad en vientres y cerdos adultos
Durante su presentación, Bethany Heitkamp, veterinaria de Cooper Farms, explicó que la detección temprana resulta clave para evitar una mayor propagación dentro de las unidades productivas. En varios casos, los cuadros clínicos iniciales fueron confundidos con otras enfermedades respiratorias, lo que retrasó el diagnóstico definitivo.
Capacidad de propagación entre granjas
Uno de los aspectos señalados por los técnicos es la velocidad de transmisión entre explotaciones, incluso sin evidencia de modificaciones genéticas relevantes en el virus.
Este comportamiento refuerza la necesidad de mantener protocolos estrictos de control sanitario, especialmente en zonas con alta concentración de granjas porcinas.
Impacto sobre la estabilidad productiva
Los equipos sanitarios monitorean dos parámetros principales para evaluar la evolución de las granjas afectadas:
– Tiempo de recuperación productiva
– Tiempo hasta alcanzar estabilidad sanitaria
Los datos compartidos en el congreso muestran que los periodos de recuperación se han extendido hasta 38 semanas, cuando anteriormente se estimaban en torno a 22 semanas, lo que implica una prolongación del impacto operativo en las granjas reproductoras.
Bioseguridad y condiciones ambientales
El refuerzo de la bioseguridad fue identificado como el eje central para reducir la diseminación del virus. No obstante, los profesionales señalaron que las condiciones invernales del medio oeste estadounidense dificultan la aplicación de medidas sanitarias, especialmente por la congelación de agua y desinfectantes, lo que limita la efectividad de los protocolos.
Consecuencias operativas para las granjas porcinas
Durante el encuentro técnico, se indicó que la presencia sostenida del PRRS continúa generando desajustes en el funcionamiento de los sistemas productivos. Las granjas afectadas enfrentan mayores exigencias sanitarias, reprogramación de manejos y extensión de los tiempos de recuperación, lo que repercute directamente en la planificación productiva.
Desde el sector se señaló que, si bien existen explotaciones que logran mantener niveles aceptables de control, otras presentan limitaciones para estabilizar sus planteles, lo que refleja un escenario heterogéneo dentro de la porcicultura estadounidense frente a este agente viral.
Estimaciones sobre el impacto histórico del PRRS en Estados Unidos
En el análisis técnico presentado por especialistas universitarios, se recordó que el PRRS ha representado uno de los mayores costos sanitarios para la porcicultura estadounidense en los últimos años.
Las evaluaciones económicas disponibles estiman que, entre 2016 y 2020, las pérdidas anuales superaron los 1.200 millones de dólares, lo que implica un incremento cercano al 80 % en comparación con periodos anteriores.
Estos datos son utilizados como referencia para dimensionar la magnitud del problema y respaldar la necesidad de mantener estrategias de vigilancia y control a nivel regional.
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