Continuando con esta serie de artículos sobre los principales fallos en bioseguridad en las explotaciones porcinas, en esta ocasión, dos grandes profesionales y amigos, con los que coincidí en Baucells –Lara Ruiz y Andrés Barcos-, nos trasladan sus opiniones sobre cuáles son los fallos más comunes en bioseguridad.
FALLOS COMUNES EN GRANJAS DE REPRODUCTORAS
Lara Ruiz Técnica Veterinaria del Grupo Jorge/Cuartesa
A la pregunta acerca de qué medida de bioseguridad es más importante en una granja de reproductoras es difícil de responder, ya que todas y cada una de las medidas son fundamentales e igualmente importantes, no solo individualmente, sino en su conjunto.
¡El incumplimiento de cualquiera de ellas rompe la bioseguridad de la granja!
Sin embargo, podemos contestar con otra pregunta… ¿Cuál es el principal fallo de bioseguridad en una granja de reproductoras?[registrados]
No es un vallado, ni un cargadero de bioseguridad, ni un banco, ni nada físico.
Es algo que está en todas las granjas, independientemente de su ubicación, su tipo, su equipamiento y sus barreras de bioseguridad. Sin duda, es el PERSONAL.
El personal es una pieza clave que determina el buen funcionamiento de todos los aspectos de una granja e influye radicalmente en su bioseguridad. En realidad, ninguna medida de bioseguridad puede funcionar si el personal que interviene no está concienciado, preparado y familiarizado con ella.
Todos sabemos que, cuando hablamos de personal, nada es fácil y que es el mayor punto crítico en la gestión de la granja.
La carga de trabajo, los horarios y las labores en granja son exigentes y eso no facilita las cosas, ya que, además, los protocolos y medidas de seguridad constituyen una parte del trabajo exigente y engorrosa que puede verse como algo innecesario y molesto.
Es necesario concienciar e involucrar al personal, haciéndole ver que es una tarea de TODOS y de TODOS LOS DÍAS.
DE TODOS porque son todos los trabajadores los que tienen que respetar las medidas. De nada vale tener unos pocos muy concienciados porque si tan solo uno de los trabajadores no lo está, por pereza o por desconocimiento, podemos echar a perder el trabajo de todos y la bioseguridad de la granja.
DE TODOS LOS DÍAS porque tampoco vale de nada hacerlo bien entre semana si el fin de semana, porque nadie me ve o porque me he cabreado con el encargado, no lo hago.
La formación de todo el personal es imprescindible, siendo fundamental que todos sepan el porqué de cada cosa (vallado, banco, cambios de ropa y calzado, duchas, recorridos, etc.).
Una vez formado el personal, necesitamos que las normas se conozcan y cumplan. Para ello, es muy importante:
Implementar un código de colores en ropa y calzado.
Señalizar correctamente los recorridos.
Colocar barreras físicas en todas las instalaciones para facilitar el cumplimiento de las normas y evitar errores por despistes.
En conclusión, aunque tengamos las mejores instalaciones en materia de bioseguridad, si las personas que trabajan en ellas no tienen claro el concepto ni cumplen con las medidas, la granja se puede convertir en una granja mediocre en bioseguridad.
No obstante, también puede ocurrir lo contrario. Una granja con unas instalaciones deficientes en bioseguridad puede ver mejorado su desempeño si las personas que trabajan en ellas están concienciadas y formadas, sabiendo lo que se traen entre manos. Con sus cuidados y esfuerzo pueden paliar de alguna manera esas deficiencias en las instalaciones.
FALLOS COMUNES EN LA LIMPIEZA Y MANTENIMIENTO DE GRANJAS
Andrés Barcos Responsable de TRYCEBA
Afortunadamente, cada día damos más importancia a la bioseguridad en la cría del ganado porcino. Y digo afortunadamente, porque no siempre fue así.
Cuando los costes de producción se mantienen en unos márgenes más o menos aceptables, conseguir un buen Índice de Conversión se considera un éxito. Sin embargo, cuando los costes se disparan, el precio de la carne se desploma y, ya puestos, la exportación genera dudas, un buen Índice de Conversión puede verse perjudicado por un margen comercial mínimo.
En este caso, es el momento de revisar todos los factores que influyen en el coste de producción y uno de ellos es la BIOSEGURIDAD.
Reduciendo el consumo de medicamentos o, en el mejor de los casos, prescindiendo de ellos, conseguiremos ahorrar en el coste de producción y mejorar la calidad de la carne. Pero esto no es posible si no se controla la sanidad desde el principio.
Una exhaustiva limpieza y posterior desinfección es imprescindible para arrancar un cebado sin problemas.
Ya sé que no acabo de descubrir la rueda, pero es que a veces las tareas más sencillas y cotidianas son las que, por exceso de confianza, más descuidamos, por ejemplo:
Remojar antes de lavar. Hacer un primer desbaste quitando la suciedad más evidente. Enjabonar respetando el tiempo de actuación del desengrasante. Lavar “sin prisa”, insistiendo en los rincones más inaccesibles (zonas bajo tolva, bebederos, etc.).
Una vez lavado, es imprescindible DEJAR SECAR antes de la primera desinfección y, por supuesto, de la segunda, siempre con diferente producto desinfectante.
Normalmente confiamos esta labor a empresas de limpieza profesionales, algo totalmente desaconsejable si la explotación es de ciclo continuo.
Creo que no sería descabellado que la misma Ley que controla la desinfección de los medios de transporte ganaderos controlara también a las empresas de limpieza, dado que son una posible vía de transmisión de virus y bacterias de una explotación a otra.
En definitiva, la Bioseguridad es sinónimo de prevención y garantía de éxito.