La reaparición del gusano barrenador del ganado en México ha generado un renovado interés entre productores, médicos veterinarios y autoridades sanitarias. Más allá de su impacto en la salud animal, este parásito representa un reto para los programas de vigilancia epidemiológica y el mantenimiento de los estándares sanitarios requeridos por los mercados internacionales.
En entrevista para PorciNews México, el MVZ. Francisco Monroy López, maestro en Medicina Preventiva, doctor en Salud Pública, especialista en One Health y profesor de Epidemiología en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, explicó los riesgos que representa esta enfermedad parasitaria y las medidas necesarias para contener su avance.
¿Qué es el gusano barrenador del ganado?
El especialista explicó que el gusano barrenador corresponde a la fase larvaria de la mosca Cochliomyia hominivorax, una especie considerada un parásito obligado debido a que requiere tejido vivo para completar su desarrollo. La mosca localiza heridas abiertas mediante el olfato y deposita sus huevos en ellas; una vez que las larvas emergen, comienzan a alimentarse del tejido vivo del hospedador, profundizando progresivamente en la lesión.
Monroy señala que a diferencia de otras enfermedades que afectan únicamente a determinadas especies, el gusano barrenador puede presentarse en prácticamente cualquier animal de sangre caliente, pues existen reportes de infestaciones en bovinos, porcinos, ovinos, caprinos, perros, aves domésticas e incluso fauna silvestre.
La capacidad de afectar múltiples especies convierte a esta plaga en un desafío sanitario complejo, especialmente en regiones con alta densidad pecuaria.
Del éxito de la erradicación al resurgimiento de la plaga
El especialista recordó el contexto de esta plaga, pues México enfrentó durante las décadas de 1960 y 1970 importantes pérdidas derivadas del gusano barrenador. Sin embargo, gracias a un programa binacional con Estados Unidos se logró eliminar la plaga mediante la Técnica del Insecto Estéril (TIE).
Este método consistía en la producción masiva de moscas macho esterilizadas mediante irradiación, las cuales eran liberadas al ambiente para aparearse con hembras silvestres. «Como la hembra solo se cruza una vez en la vida, los huevos resultantes no eran fértiles», explicó Monroy.
La estrategia permitió desplazar progresivamente la plaga hacia Centroamérica hasta lograr su erradicación regional, No obstante, en los últimos años la situación cambió: «En noviembre de 2024, la mosca cruzó oficialmente la frontera sur de México», afirmó.
Desde entonces, la dispersión ha sido rápida, pues según explicó el epidemiólogo, actualmente solo unas cuantas entidades federativas permanecen libres de casos.
Impacto económico para la ganadería mexicana
Aunque la presencia del gusano barrenador representa un problema sanitario, su mayor impacto se refleja en el ámbito económico y comercial, pues la detección de casos provocó restricciones en la exportación de animales vivos hacia Estados Unidos, afectando uno de los mercados más importantes para la ganadería mexicana.
«Su gravedad es principalmente de carácter económico. Estados Unidos cerró la frontera al comercio de animales vivos, lo que impacta un mercado de aproximadamente 1.3 millones de cabezas de ganado que se exportaban anualmente», destacó.
Además, la presencia de la plaga podría convertirse en una barrera comercial para otros mercados estratégicos, incluyendo Japón y la Unión Europea.
¿Cómo identificar una infestación?
El experto explicó que la mayoría de los casos se originan a partir de heridas abiertas: en bovinos, aproximadamente el 80% de las infestaciones se presentan en el ombligo de los recién nacidos, aunque también pueden ocurrir tras procedimientos como descornes, marcajes o por lesiones causadas por garrapatas.
Entre los principales signos clínicos se encuentran:
- Presencia visible de larvas en heridas.
- Inflamación y destrucción progresiva del tejido.
- Mal olor.
- Dolor.
- Prurito o picazón.
- Decaimiento general del animal.
«Si revisamos a nuestros animales diariamente, el problema se controla lavando y desinfectando la herida. Lo importante es no dejar que las larvas crezcan y se multipliquen», puntualizó.
Casos en humanos y enfoque One Health
Aunque tradicionalmente se asocia con la producción pecuaria, el gusano barrenador también puede afectar a las personas. Los grupos más vulnerables suelen ser adultos mayores, personas en situación de calle o individuos con heridas desatendidas y sin redes de apoyo.
«Es vital acudir al médico de inmediato, especialmente si la lesión se encuentra cerca de la cabeza o de órganos vitales», advirtió.
Monroy destacó que la creciente presencia de casos humanos ha impulsado la colaboración entre autoridades de salud humana y salud animal bajo el enfoque One Health o Una Sola Salud.
«Este problema requiere un enfoque de Una sola salud, integrando a veterinarios, médicos y autoridades», afirmó.
¿El gusano barrenador es contagioso?
Una de las dudas más frecuentes entre productores y consumidores es si la enfermedad puede transmitirse directamente entre animales o hacia las personas. La respuesta es no.
«Primero, no es una enfermedad contagiosa. No se transmite por acercarse o tocar a un animal afectado; requiere que una mosca hembra ponga huevos en una herida fresca», aclaró.
Por esta razón, las medidas de prevención deben enfocarse principalmente en el manejo adecuado de heridas y la vigilancia constante de los animales.
El especialista también enfatizó que la presencia del gusano barrenador no representa un riesgo para la inocuidad de la carne destinada al consumo humano cuando ésta proviene de establecimientos regulados. Asimismo, recordó la importancia de consumir únicamente productos provenientes de establecimientos autorizados y evitar el consumo de animales muertos por causas desconocidas.
Vigilancia, prevención y notificación: las claves para el control
Ante el avance de la plaga, Monroy hizo un llamado a los productores y médicos veterinarios para fortalecer la vigilancia sanitaria, inspeccionar diariamente a los animales y atender de inmediato cualquier herida. Además, subrayó que la notificación oportuna de casos sospechosos es fundamental para que las autoridades puedan identificar correctamente la especie involucrada y aplicar las medidas de control correspondientes.
«La detección temprana sigue siendo la herramienta más importante para evitar que esta plaga continúe expandiéndose y genere mayores pérdidas para la producción pecuaria mexicana», concluyó.
Te puede interesar: Enriquecimiento ambiental en granjas porcinas: clave para el bienestar animal

