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La cerda lechera – Parte II

Escrito por: Laura Pérez Sala - Licenciada en Veterinaria por la UAB y Master en Sanidad y Producción Porcina por la UdL. Trayectoria profesional se desarrolló en el área del marketing de la industria del Petfood En la actualidad ejerce como Veterinaria especialista en producción porcina y Personal Coach

En la primera parte de este artículo abordamos los principales factores no nutricionales que influyen en la producción de leche en las cerdas reproductoras. En esta segunda parte nos centraremos en los aspectos relacionados específicamente con la dieta que afectan a la producción láctea de las cerdas.

El desafío principal de alimentar a cerdas altamente productivas consiste en evitar el balance negativo de nutrientes (energía y proteína) durante la lactancia para minimizar los problemas de rendimiento reproductivo a corto y largo plazo.

En relación con su peso corporal, una buena cerda produce más leche que una vaca lechera.

Este alto nivel de producción de leche da como resultado unos requerimientos diarios de nutrientes que llegan a triplicar los de la gestación.

EXIGENCIAS NUTRICIONALES DE LA LACTACIÓN

La lactación es la fase más exigente del ciclo reproductivo de la cerda ya que se requiere una cantidad significativa de energía para la producción de leche.

¿Cómo calculamos los requisitos nutricionales de la cerda?

Producción de leche

Los requisitos de energía y nutrientes para la producción de leche están directamente relacionados con la tasa de crecimiento de la camada y, por tanto, pueden estimarse a partir de:

La tasa de crecimiento del lechón
El número de lechones lactantes

Mantenimiento de tejidos corporales

Los requerimientos de energía y nutrientes para el mantenimiento de los tejidos corporales de la cerda lactante están directamente relacionados con el peso corporal de la cerda.

Al medir o estimar estos dos parámetros se pueden evaluar con precisión las necesidades diarias de nutrientes.

En condiciones prácticas, puede ser difícil alimentar individualmente a las cerdas en función de los parámetros específicos de producción de cerdas y camadas. Sin embargo, cualquier medida que se tome para equiparar la ingesta con el rendimiento productivo maximizará la [registrados]eficiencia de la utilización de nutrientes a la vez que se satisfacen los requerimientos nutricionales.

Una mayor ingesta de alimento durante la lactación aumenta los niveles de insulina y hormona luteinizante en sangre, lo que se traduce en una mayor cantidad de folículos producidos en el ovario. Esto, a su vez, puede conducir a un mayor tamaño de camada en el siguiente parto.

Maximizar la ingesta de alimento durante la lactación es fundamental para mejorar el rendimiento general de las cerdas, incluida la productividad y la longevidad.

FACTORES NUTRICIONALES ASOCIADOS A LA PRODUCCIÓN DE LECHE

ALIMENTACIÓN DURANTE EL ÚLTIMO TERCIO DE LA GESTACIÓN

La glándula mamaria se desarrolla más en las últimas dos semanas del período de gestación, por lo que es importante que las cerdas se alimenten lo suficiente durante ese tiempo.

Además de asegurar el desarrollo del tejido productor de leche, los pezones también deben ser utilizados para explotar su potencial al máximo.

Esto es evidente si tenemos en cuenta que la producción de leche es aproximadamente un 10% mayor en la segunda lactación, cuando las glándulas mamarias ya se han utilizado durante la primera lactación.

Asimismo, la producción de leche de una glándula aumenta con el peso del lechón al nacimiento, posiblemente porque los más grandes son más eficientes a la hora de vaciar las glándulas mamarias.

PARA MÁS INFORMACIÓN LEER: La cerda lechera – Parte I

Existe el riesgo de caer en el error de la sobrealimentación, lo que también generaría más de un problema en la nave de maternidad.

La sobrealimentación durante la gestación reduce el consumo de alimento durante la lactación.

Varios estudios han demostrado que, a medida que aumenta el consumo de alimento y la ganancia de peso asociado durante la gestación, disminuye el consumo de alimento durante la lactación siguiente.

La longevidad de las cerdas también se ve afectada negativamente por la excesiva ganancia de peso corporal gestacional y la obesidad, mientras que el consumo excesivo de energía puede comprometer el desarrollo mamario durante la gestación y puede reducir la producción de leche en la lactación.

Alimentar a las cerdas durante la gestación en función del peso corporal y el nivel de grasa dorsal aumentará en gran medida la proporción de cerdas en condiciones corporales óptimas.

Una vez más, es necesario encontrar el equilibrio adecuado.

ALIMENTACIÓN DURANTE EL PERIPARTO

En nuestras explotaciones el período de periparto normalmente coincide con el paso de la cerda de los parques a las jaulas de maternidad.

Esta adaptación ambiental va acompañada de un cambio rápido en los requisitos de nutrientes y al desvío de nutrientes para satisfacer las necesidades relacionadas con el aumento exponencial en el crecimiento fetal y mamario, los componentes uterinos y la síntesis de calostro.

Hay pocas explotaciones que tengan una dieta específica para el periparto, lo que implica que las cerdas pasan de una restringida dieta en gestación, acompañada en ocasiones de competencia, a una dieta con mayor aporte de lisina y más energética en condiciones de movilidad limitada.

Es importante mitigar este rápido cambio de nutrientes en el momento del parto para evitar que tenga efectos negativos en el desarrollo del mismo.

Los objetivos del período de transición deben ser:

Cumplir con los requisitos cambiantes para el crecimiento del tejido mamario y fetal.
Preparar a la cerda para las demandas de la lactación.
Suministrar nutrientes durante el parto para lograr la máxima supervivencia de los lechones.

Teóricamente, una opción podría ser suministrar dieta de lactación o de periparto durante los últimos días de gestación en patios, pero es algo poco realista llevarlo a la práctica.

El parto es un proceso que demanda energía y, a medida que aumenta el tamaño de la camada, aumenta la duración del parto.

Recientemente, Feyera et al. (2018) observaron que la duración del parto se reduce si las cerdas tienen acceso a alimento al menos 3 horas antes del parto, hipotetizando que esto se debe a una mayor disponibilidad de energía.

En el mismo estudio observaron que, durante la gestación tardía, el útero satisface parcialmente su demanda energética utilizando acetato y butirato a partir de la fibra dietética.

En cambio, durante el parto, estos ácidos grasos de cadena corta no son extraídos por el útero, sino que se utilizan triglicéridos y glucosa como fuente de energía.

Por tanto, mientras que los ácidos grasos de cadena corta pueden ser utilizados por el útero al final de la gestación, la alimentación con una dieta que contenga niveles elevados de triglicéridos y glucosa un día antes del parto podría proporcionar la energía fácilmente absorbida que requiere el útero durante el parto, lo que podría beneficiar positivamente las contracciones uterinas, reduciendo la duración del parto y la tasa de muerte fetal.

Si bien, el suministro de energía en el período de transición periparto es importante para satisfacer las necesidades cambiantes de los tejidos, es crucial suministrar energía sin contribuir al exceso de ganancia de peso corporal y reservas de grasa dorsal que tienen un impacto negativo en el consumo de alimento durante la lactación, la capacidad de producción lechera y el crecimiento de la camada.

NIVEL DE PROTEÍNA EN LA DIETA

Los requerimientos de aminoácidos de las cerdas lactantes están determinados por:

El número de lechones amamantados.
La tasa de crecimiento de la camada.

Los aminoácidos destinados a la producción de leche representan una parte importante de estos requerimientos, ya que las cerdas lactantes utilizan hasta el 70% de las proteínas de la dieta para la síntesis de proteínas de la leche.

Estudios recientes subrayan que el suministro de unos niveles de aminoácidos y Proteína Bruta en la dieta que permitan cubrir estos requerimientos puede:

Mejorar la producción de proteínas de la leche (Strathe et al., 2017b).

Reducir la movilización de proteínas musculares en cerdas lactantes (Gourley et al., 2017; Pedersen et al., 2019).

En general, las estimaciones de los requisitos de aminoácidos varían según los criterios de rendimiento y la metodología estadística aplicada en el estudio.

Las estimaciones de los requerimientos de lisina son las que se estudian con más frecuencia, ya que los modelos predicen un aumento sustancial en los requerimientos de este aminoácido en las cerdas lactantes con camadas grandes y de rápido crecimiento.

La literatura parece estar de acuerdo en el efecto beneficioso de un aumento en la ingesta de lisina para prevenir la pérdida de peso corporal y la movilización de proteínas corporales, pero es contradictoria en cuanto a la influencia de la ingesta de este aminoácido sobre la tasa de crecimiento de la camada y el posterior rendimiento reproductivo (Xue et al., 2012; Shi et al., 2015; Gourley et al., 2017).

Podría decirse que la producción y la composición de la leche son los factores más importantes capaces de estimular y apoyar una mejora en la tasa de crecimiento de la camada. Sin embargo, aún existen lagunas sobre la influencia de la ingesta dietética de lisina en la producción y composición de la leche.

La provisión dietética de aminoácidos que satisfagan los requerimientos de las cerdas lactantes permite una reducción en la movilización de proteínas corporales y tiene el potencial de mejorar la tasa de crecimiento de la camada. Por otra parte, la lisina sigue erigiéndose como el aminoácido limitante para la producción láctea, aunque se sigue estudiando su relación directa con el rendimiento reproductivo posterior.

ENERGÍA

Los requerimientos energéticos de las cerdas lactantes actuales han aumentado significativamente junto con el marcado aumento en el número de lechones amamantados.

La producción de leche representa el 65-80 % de los requerimientos energéticos de las cerdas lactantes y es la razón por la que las necesidades de energía se tripliquen abruptamente durante la primera semana desde el parto.

Si la ingesta de energía es insuficiente, las cerdas priorizarán y mantendrán la producción de leche a expensas de sus propias reservas corporales, entrando en un balance metabólico negativo.

La adición de ingredientes de alta energía a las dietas de lactancia permite un aumento en la ingesta y producción de energía en la leche. En consecuencia, habrá una reducción en la pérdida de peso corporal y una mejora en la tasa de crecimiento de la camada durante la lactación.

MICROBIOTA Y LECHE

Se deben diferenciar dos líneas argumentales al relacionar la microbiota y la leche de la cerda.

Impacto de la microbiota sobre la salud intestinal

La leche materna es esencial para el desarrollo inicial de los animales recién nacidos, ya que proporciona:

Nutrientes esenciales.
Compuestos bioactivos.
Bacterias comensales.

La microbiota de la leche contribuye a establecer la microbiota intestinal “inicial” de los lactantes y también desempeña un papel crucial en la modulación de la salud neonatal.

Sin embargo, la investigación de la microbiota de la leche de las cerdas está aún en pañales.

Impacto de la microbiota sobre el metabolismo

La microbiota juega un papel integral al influir en el metabolismo del hospedador, su sistema inmunitario y el desarrollo de un tracto gastrointestinal saludable.

Además, la salud de los lechones está estrechamente relacionada con la exposición microbiana a lo largo de la vida (Nowland et al., 2019).

CALCIO Y FÓSFORO

Las cerdas lactantes de alta producción con camadas grandes y de rápido crecimiento tienen un aumento considerable en los requisitos de calcio y fósforo. Se espera que estos requerimientos aumenten a lo largo del período de lactancia siguiendo la curva de producción de leche de la cerda.

Por ello, la ingesta dietética de calcio y fósforo es fundamental, especialmente para las cerdas primíparas que aún se encuentran en pleno crecimiento y desarrollo de los tejidos óseo y muscular. Sin embargo, hay pocas investigaciones recientes al respecto que certifiquen las necesidades reales hasta ahora estimadas según modelos predictivos.

FORMA DE LA DIETA

No parece haber una mejora apreciable en el aumento de peso de la camada, el consumo de alimento de las cerdas o la pérdida de peso de las cerdas al alimentarlas con dietas granuladas en comparación con la harina.

El tamaño promedio de partícula del grano en las dietas de las cerdas de 700 μm se relaciona con:

Un rendimiento óptimo de las cerdas.
Eficiencia en el procesamiento del alimento.
Fluidez del alimento.
Minimización de los problemas de úlceras.

En cuanto a alimentación líquida vs seca, se ha demostrado que alimentar con sopa frente a pienso seco aumenta el consumo en un 10-15 %.

La alimentación líquida requiere un sistema específico y es especialmente recomendable cuando tenemos subproductos alimentarios cerca.

En caso de ser alimentación seca, que es la mayoritaria, el simple hecho de montar un chupete directamente sobre la tolva de alimentación puede ayudar a aumentar la ingesta de alimento.

En este caso será necesaria una buena limpieza de los comederos cuando sobra para evitar la fermentación del pienso.

TIPO DE COMEDERO

Los comederos mal diseñados pueden restringir la capacidad de las cerdas para consumir niveles máximos de alimento.

Las barras, varillas u otros tipos de artículos en los comederos tienden a restringir el acceso y deben evitarse.

Se recomienda que los comederos sean más grandes y faciliten el acceso.

El uso de comederos que permitan la alimentación ad libitum, cuando se manejan adecuadamente, también pueden aumentar el consumo de alimento y, por tanto, minimizar la pérdida de peso corporal durante la lactación.

Estos comederos aseguran que el alimento esté siempre presente cuando las cerdas lo desean y, siempre y cuando se mantenga fresco, mejorará el consumo antes del parto y durante la lactación.

Recientemente, un estudio ha demostrado que el uso de un sistema de alimentación húmedo/seco en la lactación que permita a las cerdas elegir cuándo y cuánto alimento ingerir, así como la cantidad de agua que se mezclará con el alimento seco cuando se coloca en el comedero:

Aumenta el apetito de las cerdas.

Mejora el rendimiento del crecimiento de la camada.

Desperdicia menos agua en comparación con un sistema tradicional de alimentación seca con bebedero separado.

Independientemente del sistema de alimentación, se debe poner énfasis en alimentar a las cerdas a niveles ad libitum tan pronto como sea posible durante la lactación.

AGUA

Sin un consumo adecuado de agua no hay leche.
Así de simple.

Asegurar un buen caudal de agua y total acceso de las cerdas a ella será determinante. El acceso restringido, ya sea por mala ubicación, poco caudal o cualquier otro motivo, se traducirá en agalaxia.

Está claro que la formulación de la dieta es solo un paso en el desarrollo de un programa de alimentación para las cerdas actuales.

El sistema de alimentación, el entorno, la condición corporal de la cerda y la elección de los ingredientes influirán en la ingesta diaria de alimento durante la lactación y tendrán tanto impacto en la productividad lechera de la cerda como los niveles de nutrientes en la dieta.

La investigación seguirá siendo la mejor aliada para comprender los requisitos de las cerdas actuales y para poder adaptarnos mejor a sus necesidades y a las de sus camadas.

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