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Sistema de monitoreo y vigilancia del PRRSV en rebaños de cerdos: muestreos individuales y poblacionales

El monitoreo del PRRSV ofrece mayor sensibilidad y mejor costo-efectividad, y permite anticipar brotes unas cuatro semanas antes.

El virus del síndrome reproductivo y respiratorio porcino (PRRSV) continúa siendo la enfermedad endémica de mayor impacto económico para la industria porcina. 

En Estados Unidos, las pérdidas atribuibles a la caída de productividad se estiman en 1.2 mil millones de dólares anuales, de los cuales 380.8 millones corresponden a la fase reproductiva y 819.4 millones a la fase de crecimiento (Osemeke et al. 2025). 

Esta presentación revisa cómo han evolucionado los sistemas de monitoreo y vigilancia del PRRSV, desde el muestreo de animales individuales hasta las estrategias basadas en poblaciones, y discute cómo integrarlos en la toma de decisiones en la granja.

Del individuo a la población

La transición hacia la vigilancia poblacional no fue una elección académica, sino una respuesta a los cambios estructurales de la industria: producción en múltiples sitios, mayor tamaño de las granjas, el costo creciente de la enfermedad y la adopción de programas de erradicación que exigen verificar de forma sostenida el estatus sanitario. 

El suero sigue siendo el estándar de oro para detectar viremia a nivel individual y la mejor muestra para serología y secuenciación, pero requiere sujeción, genera estrés, implica riesgo de diseminación iatrogénica entre animales y —de manera decisiva— demanda tamaños de muestra muy grandes para alcanzar la sensibilidad de rebaño cuando la prevalencia es baja. 

Es precisamente en ese escenario de baja prevalencia, que caracteriza a los rebaños en proceso de estabilización, donde el muestreo poblacional ofrece una relación costo-beneficio muy superior.

La clasificación de estatus del PRRSV de la AASV proporciona un lenguaje común que permite comparar este monitoreo entre granjas, sistemas y regiones y documentar el progreso hacia los objetivos de control (minimizar la prevalencia al destete) o de eliminación (alcanzar y sostener 0% de prevalencia al destete) (Holtkamp et al. 2021).

Herramientas de vigilancia en el rebaño reproductor

Ninguna muestra poblacional es óptima en todos los contextos; la elección depende de la pregunta epidemiológica, del momento productivo y de las prácticas de manejo de cada granja.

Sus limitaciones: el resultado puede no representar a toda la población del rebaño y, en granjas que no castran —solo cortan la cola—, la sensibilidad disminuye de manera significativa (Lopez et al. 2018).

Constituyen una excelente herramienta para detectar PRRSV de baja prevalencia en salas de parto. Las camadas de primerizas presentan aproximadamente 3 veces más probabilidades de resultar positivas y las camadas pequeñas (≤11 lechones) hasta 10 veces más, lo que permite orientar el muestreo hacia los subgrupos de mayor riesgo (Almeida et al. 2021).

Su principal limitación es la baja mortalidad en la primera semana de vida (Baliellas et al. 2021; Machado et al. 2022).

Estas muestras no compiten entre sí: se combinan mediante un algoritmo de decisión. Un esquema práctico se basa en un PCR para detectar PF o TTF en lechones de ≤ 7 días.

Ante un resultado positivo inesperado o con carga viral elevada, se investiga la fuente mediante PCR en mortinatos y TTF para determinar si las cerdas están infectadas —en cuyo caso el foco pasa a ser el tiempo hasta alcanzar la inmunidad colectiva— o si la diseminación ocurre dentro de la sala de partos. 

La verificación en cerdos en edad de destete, mediante FOF en maternidad y/o fluidos orales en destete, permite confirmar la estabilización y sostener la meta de 13 semanas consecutivas de PCR negativa.

Los datos de producción como sistema de alerta temprana

Los parámetros productivos actúan como variables indirectas del estatus sanitario y pueden detectar la introducción del virus antes de que se confirme mediante diagnóstico (Silva et al. 2017). 

Monitoreando desviaciones respecto a la línea base propia de cada rebaño —abortos, mortalidad predestete, mortalidad de cerdas, pérdidas neonatales, cerdas fuera de alimento—, es posible establecer un umbral que dispare la investigación diagnóstica y el refuerzo de la bioseguridad.

En un estudio sobre 17 granjas, los indicadores individuales alcanzaron entre el 33% y 71% de detección temprana. 

La combinación de indicadores mejoró sustancialmente el desempeño: la mortalidad predestete junto con las pérdidas neonatales, o la mortalidad de cerdas junto con la mortalidad predestete, logró 86% de detección temprana y 93% de detección total, con una anticipación media de 4,3 semanas respecto al cambio de estatus (Pedro Mil-Homens et al. 2024). 

Cuatro semanas de ventaja representan una diferencia operativa real en la contención de un brote.

Es importante señalar que este enfoque no exige una capacidad avanzada de modelado estadístico. Un promedio móvil de 15 semanas con dos desviaciones estándar, aplicado sobre la línea base específica del rebaño y combinando abortos, pérdidas prenatales, mortalidad predestete o tasa de mortalidad de cerdas, genera un sistema de alarma funcional en una hoja de cálculo, siempre acompañado de confirmación diagnóstica.

Vigilancia en la fase de crecimiento y engorde

Dado que la mayor proporción de las pérdidas económicas se concentra hoy en la fase de crecimiento, la vigilancia en destete-engorde merece el mismo rigor que la del rebaño reproductor. 

Los fluidos orales y el tejido pulmonar son las principales muestras en esta fase. El diseño de muestreo resulta determinante: conviene muestrear cada nave del sitio para optimizar la probabilidad de detección, y prolongar el tiempo de recolección (≥90 minutos) maximiza la participación de los animales (Ramirez et al. 2012). 

Como referencia práctica, la recolección de 6 fluidos orales en una nave de aproximadamente 1.000 animales confiere apenas un 50% de probabilidad de detectar PRRSV cuando la prevalencia a nivel de nave es del 10% —una cifra que conviene tener presente antes de interpretar un resultado negativo como evidencia de ausencia (Rotolo et al. 2017).

Conclusiones

Referencias seleccionadas

Almeida, M. N., M. Zhang, J. J. Zimmerman, D. J. Holtkamp, and D. C. L. Linhares. 2021. “Finding PRRSV in Sow Herds: Family Oral Fluids vs. Serum Samples from Due-to-Wean Pigs.” Preventive Veterinary Medicine 193 (August): 105397. https://doi.org/10.1016/j.prevetmed.2021.105397.

Baliellas, Jordi, Elena Novell, Vicens Enric-Tarancón, Carles Vilalta, and Lorenzo Fraile. 2021. “Porcine Reproductive and Respiratory Syndrome Surveillance in Breeding Herds and Nurseries Using Tongue Tips from Dead Animals.” Veterinary Sciences 8 (11): 11. https://doi.org/10.3390/vetsci8110259.

Holtkamp, Derald J., Montserrat Torremorell, Cesar A. Corzo, et al. 2021. “Proposed Modifications to Porcine Reproductive and Respiratory Syndrome Virus Herd Classification.” Journal of Swine Health and Production 29 (5): 10.

Lopez, Will A., Jose Angulo, Jeffrey J. Zimmerman, and Daniel C. L. Linhares. 2018. “Porcine Reproductive and Respiratory Syndrome Monitoring in Breeding Herds Using Processing Fluids.” Journal of Swine Health and Production 26 (3): 5.

Machado, Isadora F., Edison S. Magalhães, Ana Paula S. Poeta Silva, et al. 2022. “Porcine Reproductive and Respiratory Syndrome Virus RNA Detection in Tongue Tips from Dead Animals.” Frontiers in Veterinary Science 9 (September). https://doi.org/10.3389/fvets.2022.993442.

Osemeke, Onyekachukwu, Gustavo S. Silva, Cesar A. Corzo, et al. 2025. “Economic Impact of Productivity Losses Attributable to Porcine Reproductive and Respiratory Syndrome Virus in United States Pork Production, 2016–2020.” Preventive Veterinary Medicine 244 (November): 106627. https://doi.org/10.1016/j.prevetmed.2025.106627.

Pedro Mil-Homens, Mafalda, Swaminathan Jayaraman, Kinath Rupasinghe, et al. 2024. “Early Detection of PRRSV Outbreaks in Breeding Herds by Monitoring Productivity and Electronic Sow Feed Data Using Univariate and Multivariate Statistical Process Control Methods.” Transboundary and Emerging Diseases 2024 (1): 9984148. https://doi.org/10.1155/2024/9984148.

Ramirez, Alejandro, Chong Wang, John R. Prickett, et al. 2012. “Efficient Surveillance of Pig Populations Using Oral Fluids.” Preventive Veterinary Medicine 104 (3): 292–300. https://doi.org/10.1016/j.prevetmed.2011.11.008.

Rotolo, Marisa L., Yaxuan Sun, Chong Wang, et al. 2017. “Sampling Guidelines for Oral Fluid-Based Surveys of Group-Housed Animals.” Veterinary Microbiology, Alternative strategies for the control of porcine reproductive and respiratory syndrome, vol. 209 (September): 20–29. https://doi.org/10.1016/j.vetmic.2017.02.004.

Silva, G. S., M. Schwartz, R. B. Morrison, and D. C. L. Linhares. 2017. “Monitoring Breeding Herd Production Data to Detect PRRSV Outbreaks.” Preventive Veterinary Medicine 148 (December): 89–93. https://doi.org/10.1016/j.prevetmed.2017.10.012.

Autor: Gustavo S. Silva, MV, MS, PhD. Memoria del porciFORUM México 2026

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