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Monitorización sanitaria de pirámides de producción porcina – Parte I

Escrito por: Manuel Toledo Castillo - Doctor en Veterinaria, Agropecuaria Casas Nuevas , Sara Crespo Vicente - Veterinaria de producción en Cefu, S.A.

Doctoranda en Biotecnología y fisiología de la reproducción animal por la universidad de Murcia.

Colaboradora en el departamento de fisiología de la facultad de veterinaria de Murcia.

Master en Biotecnología de la reproducción en mamíferos y licenciada en Veterinaria por la Universidad de Santiago de Compostela (Campus de Lugo).

Monitorización sanitaria de pirámides de producción porcina – Parte I

La detección precoz de los distintos procesos infecciosos que puedan estar cursando en nuestras pirámides de producción es una de las actividades más importantes del veterinario de producción, ya que tiene una fuerte repercusión económica en cada una de las fases.

Establecer protocolos de bioseguridad y manejoque minimicen la exposición a los agentes infecciosos, así como medidas de acción tempranas, tendrá un gran impacto económico.

En la primera parte de este artículo, descubriremos cuáles son los principales puntos críticos a controlar en las granjas, así como las principales herramientas disponibles para llevar a cabo un control eficaz de las enfermedades y poder tomar medidas en función de la situación epidemiológica de la misma.

¿Cómo realizar un control eficaz de la transmisión de enfermedades?

En la monitorización y control de los procesos infecciosos debemos diferenciar entre la Fase 1 y las Fases 2 y 3, ya que en cada una de ellas existen rutas de transmisión que determinan la situación epidemiológica de la explotación (Figura 1).[registrados]

En este sentido, es importante controlar la transmisión horizontal, minimizando la exposición y potenciando la inmunidad de los animales, y la transmisión vertical, implementando medidas destinadas a minimizar la transmisión de patógenos de las madres a los lechones.

 

Figura 1. Diagrama de transmisión de enfermedades y ruta epidemiológica.

 

 

 

Entre los puntos clave del control de enfermedades en la cadena productiva encontramos los siguientes:

 

 

La mejor manera de reducir los procesos infecciosos es mediante el sistema todo dentro-todo fuera para romper la cadena epidemiológica de numerosas enfermedades. De este modo impedimos la recirculación de procesos víricos y bacterianos entre poblaciones con diferentes estatus sanitarios que se intentan acoplar durante toda la duración del engorde.

 

 

Herramientas clave para la monitorización sanitaria

 

Registros informáticos: la información es un tesoro

Los registros informáticos constituyen una gran herramienta para la monitorización de las deficiencias productivas, así como para el diagnóstico de posibles patologías que afectan a la granja de manera endémica.

 

Técnicas laboratoriales: la clave para un diagnóstico certero

Las técnicas laboratoriales son una potentísima herramienta diagnóstica, siendo esencial conocer las pruebas disponibles. Sin embargo, antes de solicitarlas, es importante establecer un diagnóstico diferencial inicial en función del cuadro clínico, de forma que podremos enviar al laboratorio las muestras adecuadas para la prueba que nos interese realizar y podremos determinar qué papel están jugando los patógenos aislados.

 

 

En función de la sintomatología de los animales, podemos orientar nuestro diagnóstico hacia unos patógenos u otros:

Digestiva

E. coli (colibacilosis, enfermedad de los edemas)

Clostridium (C. perfringens, C. difficile)

Síndrome del intestino hemorrágico

Lawsonia intracellularis (ileítis porcina)

PCV2

Rotavirus

Brachyspira hyodysenteriae (disentería porcina)

Salmonella

Gastroenteritis transmisible porcino (TGEV)

Diarrea epidémica (PEDV).

Úlceras gástricas

Reproductiva

Arterivirus (PRRS)

Leptospira

Parvovirus

Brucella

Herpesvirus (enfermedad de Aujeszky)

Nerviosa

Virus de la encefalomielitis hemaglutinante (VEH)

Streptococcus suis

Herpesvirus (enfermedad de Aujeszky)

Respiratoria

Arterivirus (PRRS)

Virus de la influenza porcina tipo A (SIV subtipos H1N1 y H3N2)

PCV2

Actinobacillus pleuropneumoniae (pleuroneumonía)

Mycoplasma hyopneumoniae (neumonía enzoótica)

Pasteurella multocida (Rinitis atrófica)

Bordetella bronchiseptica (rinitis atrófica)

Cytomegalovirus (rinitis por cuerpos de inclusión)

Herpesvirus (enfermedad de Aujeszky)

Otros (septicemia, cutáneos, artritis, poliserositis)

Streptococcus

Erysipelothrix rhusiopathiae (mal rojo)

Haemophilus parasuis (enfermedad de Glässer)

Mycoplasma (M. hyorihinis, M. hyosynoviae)

 

 

 

A pesar de que a primera vista los procesos que cursan con sintomatología respiratoria nos pueden resultar similares, a la hora de decantarnos por pensar en un patógeno u otro conviene recordar los rasgos diferenciales, como la forma de presentación y las lesiones típicas asociadas a cada uno:

 

 

 

 

 

 

El primer paso para poder realizar un control efectivo de las enfermedades presentes en una pirámide de explotación porcina es establecer un diagnóstico definitivo, o al menos presuntivo:

Debemos considerar los procesos como multifactoriales, ya que en condiciones de campo nunca encontramos un solo patógeno desencadenante de una enfermedad.

Hay que ser extremadamente cautos a la hora de establecer un diagnóstico, utilizando datos objetivos y las analíticas, ya que no sabemos con exactitud el papel que juega el patógeno en el cuadro clínico.

Debemos usar un número adecuado de muestras representativas en función del patógeno y el cuadro clínico que estemos valorando.

Es muy importante conocer las técnicas laboratoriales, especialmente su sensibilidad y especificidad para cada uno de los procesos sospechados.

Hay que tener en cuenta que la interacción de los patógenos con las condiciones de alojamiento y manejo pueden ser elementos desencadenantes, no debiendo olvidar que hacemos diagnóstico de poblaciones en la mayoría de los casos.

Las técnicas laboratoriales son una herramienta más en el diagnóstico clínico, siendo el veterinario de producción el que establece el diagnostico con todos los elementos, ya que es el único que conoce las condiciones de alojamiento, los animales y las posibles contingencias que ha podido sufrir esa población.

En la segunda parte de este artículo, ahondaremos en la monitorización en los puntos críticos de las pirámides de producción porcina, concretamente, las cerdas nulíparas, las cerdas reproductoras y los lechones, y descubriremos cuáles son las principales patologías que podemos encontrar en cada grupo de animales.

 

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