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Porque no es lo mismo ventilar un destete que una sala de engorde

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Cuando se pone en marcha la construcción de una granja, hay un factor que muchas veces pasa desapercibido hasta que falla. La ventilación. Sin una buena gestión del aire, no hay confort térmico, no hay estabilidad ambiental y, en consecuencia, tampoco hay buenos resultados.

Una de las decisiones clave es elegir entre ventilación natural o ventilación forzada. Ambas tienen su lugar, pero no ofrecen el mismo nivel de control ni responden igual a las exigencias actuales del sector.

QUÉ ES LA VENTILACIÓN NATURAL

La ventilación natural se basa en el movimiento del aire provocado por diferencias de temperatura y presión, así como por la acción del viento. Es un sistema sencillo, con menor inversión inicial y menos componentes mecánicos.

En determinadas zonas y en instalaciones pequeñas o con baja densidad animal, puede funcionar correctamente.

Sin embargo, depende completamente de las condiciones climáticas externas. Cuando el viento es insuficiente, cuando la temperatura exterior no ayuda o cuando las densidades aumentan, el control se vuelve limitado.

Y aquí es donde empiezan los problemas como acumulación de humedad, aumento de gases como el amoníaco, estrés térmico en verano o pérdidas de calor en invierno.

LA VENTILACIÓN FORZADA

La ventilación forzada incorpora ventiladores, entradas de aire reguladas y sistemas de control que permiten gestionar de forma precisa el flujo y la renovación del aire dentro de la nave.

La diferencia principal no es solo tecnológica, también es estratégica. La ventilación forzada no depende del azar. Permite adaptar la renovación del aire a cada fase productiva, a cada momento del día y a cada condición climática.

Con un sistema bien dimensionado se puede:

Controlar la ventilación mínima sin enfriar en exceso a los animales.

Mantener velocidades de aire adecuadas en verano.

Reducir la concentración de gases.

Ajustar el ambiente en función del crecimiento y la densidad.

En definitiva, pasar de reaccionar al clima a anticiparse a él.

Un buen sistema empieza mucho antes, analizando cómo es la nave, hacia dónde está orientada, qué aislamiento tiene, qué densidad animal va a alojar y en qué fase productiva se encuentra. Porque no es lo mismo ventilar un destete que una sala de engorde.

En New Farms entendemos la ventilación como parte de un conjunto. Por eso cada proyecto porcino lo estudiamos de forma global, buscando que todas las piezas encajen. No se trata solo de mover aire, sino de hacerlo de manera inteligente.

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