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Nuevas curvas de alimentación – Mejoras de los parámetros productivos

Escrito por: Miguel Ángel Juvero - SAT 2180 Ganadería Unida Comarcal (GUCO). Valderrobles-Teruel
nuevas curvas alimentación

La productividad de las cerdas reproductoras no ha parado de aumentar. Partiendo de la base de que con una mayor producción aumentan las necesidades en gestación y lactación, a principios de siglo se desarrollaron programas de alimentación basados en la evolución de la condición corporal de la cerda.

Se tomó como valor de referencia la llegada al parto con un espesor de grasa dorsal (EGD) a nivel del punto P2 (Figura 1) de 20-24 mm, no perdiendo más de 3 mm durante la lactación (Close and Cole, 2000).

Figura 1. Determinación de espesor de grasa dorsal (EGD). La medición del EGD se realiza por ecografía, colocando la sonda en el punto P2 situado a 6-7 cm de la línea media, por detrás de la última costilla.

Este tipo de programas de alimentación fueron revolucionarios respecto a lo que se venía aconsejando[registrados], pasando de una alimentación lineal a una por fases (Figura 2).

Figura 2. Observación de la Condición corporal (CC) y su correspondencia con el EGD. Adaptado de Buxadé, C. 2007

 

Figura 3. Plan de alimentación basado en el espesor de grasa dorsal (EGD). La cantidad de pienso que recibe la cerda varía según la fase productiva en la que se encuentre y su condición corporal.

Con este tipo de programas de alimentación por fases, las mejoras conseguidas fueron considerables, pero no suficientes.

En muchas explotaciones los problemas como: la gran eliminación de cerdas, la falta de ingesta en lactación, la escasa producción lechera y en consecuencia, una menor calidad del lechón destetado, seguían sin resolverse, agravados por el aumento del coste alimentario de las cerdas.

A partir del 2007, con la subida de los precios de las materias primas, los productores intentaron ajustar sus costes de producción, siendo más estrictos con el uso del pienso en todas las fases, y especialmente en la fase de gestación.

En el caso de los productores que llevaban las restricciones más estrictas, observaron mejoras en algunos de los problemas que quedaban sin resolver, especialmente en cuanto a la producción lechera e ingesta durante la fase de lactación.

Estas observaciones llevaron a replantear los programas que se venían utilizando, proponiéndose curvas mucho más ajustadas y cerdas más delgadas

Nueva propuesta de curva de alimentación

Los objetivos de esta nueva curva son:

  1. Conseguir tener lechones de calidad al parto (en peso y desarrollo) con homogeneidad dentro de la camada
  2. Conseguir un correcto desarrollo mamario
  3. Reducir las pérdidas de condición corporal durante la fase de lactación con el fin de mejorar la productividad en el ciclo siguiente
  4. Evitar la eliminación involuntaria de cerda
  5. Mantener un coste alimentario bajo

A continuación se expone el plan de alimentación propuesto.

Primera fase de gestación

El desarrollo y la vascularización de la placenta determinan una correcta nutrición fetal, siendo el desarrollo placentario máximo a los 55 días de gestación (Merkis, et al. 2005).

Una alimentación generosa en esta primera fase, tanto en cerdas nulíparas como multíparas, favorece su recuperación y se relaciona con una mayor prolificidad (Hoving. et al. 2011).

Se recomienda alimentar a multíparas y primerizas con cantidades de pienso similares (2,3-2,4 Kg/cerda/día), aportando una cantidad adicional a las cerdas destetadas muy delgadas

Segunda fase gestación

El desarrollo mamario se produce en la fase central de la gestación.

En esta fase, las necesidades nutricionales para un correcto desarrollo fetal y del tejido mamario no son mucho más elevadas de lo que necesita una cerda para mantenerse (FEDNA, 2013).

Con los nuevos sistemas de gestación en grupo la dificultad está precisamente en mantener a las cerdas sin que ganen reservas grasas

Objetivo Condición Corporal en 2. Fase

Alcanzar los 90 días de gestación sin haber ganado o perdido espesor de grasa dorsal a nivel del punto P2, respecto del nivel que tuviera la cerda a los 35-40 días de gestación.

Una elevada ingesta durante la gestación se asocia a una menor ingesta durante la lactación (Weldon, et al.1996). Por ello, se aconseja alimentar a primerizas y multíparas con 2 Kg/cerda/día para mantener una buena condición corporal.

No obstante, no puede olvidarse que dependiendo de la explotación, puede ser necesario aumentar estas cantidades en épocas frías o en algunos sistemas de alojamiento.

Tercera fase gestación

Un gran aumento en la dosis diaria de pienso durante el último tercio de la gestación no ha mostrado claros beneficios en la calidad del lechón.

Las cerdas alimentadas en exceso durante esta fase pueden desarrollar una tolerancia a la glucosa (diabetes gestacional), debido al aumento de la resistencia natural a la insulina que se produce para nutrir adecuadamente a los fetos (Tabla 1), por lo que actualmente se aconseja aumentar la curva de alimentación en esta última fase, pero no en más de 0,7 Kg/cerda/día.

Tabla 1: Consecuencias de la diabetes gestacional en 53 cerdas multíparas de cuatro granjas. Al evaluar los parámetros reproductivos se observa un incremento muy significativo en el % de Mortalidad Neonatal y una reducción sustancial en el % de cerdas que adoptan lechones. (Flores, 2014)

La nueva curva propuesta, al limitar la ingesta de pienso durante la fase central y final de la gestación, debería reducir el peso medio de las cerdas y por tanto los porcentajes de cojeras y muertes súbitas, aunque este punto no se ha confirmado aún (reducción de la ingesta media en unos 20-30 Kg de pienso en cada gestación)

Impacto de las nuevas curvas de alimentación

Con el fin de valorar el impacto real de este cambio de filosofía en la alimentación de cerdas reproductoras, las cooperativas de GUCO (Valderrobles-Teruel) y San Miguel (Tauste), a través del proyecto de Ayudas IDi 2014 del MAPAMA, evaluaron el impacto de las nuevas curvas de alimentación en 6 explotaciones de las cooperativas.

Diseño experimental

Gráfica 1. Comparación de las curvas de alimentación convencional (2014) y alternativa (2015)

Como resultado de la aplicación de las nuevas curvas de alimentación y la incorporación de aditivos se observó:
Resultados

Reducción del consumo de pienso

Gráfica 2. Consumo medio de pienso con nuevas curvas de alimentación. La adición de los aditivos en (2016) a las nuevas curvas de alimentación implementadas en 2015, supuso un reducción del consumo medio de pienso en 161 Kg/cerda/año.

Reducción del EGD

Gráfica 3. Reducción del EGD con las nuevas curvas de alimentación. Con la disminución de la ingesta de pienso asociada a las nuevas curvas de alimentación, se redujo ligeramente el espesor de grasa dorsal. Esta disminución no impidió que las cerdas recuperaran adecuadamente las reservas, ya que las diferencias a la entrada a partos entre el año 2015 y 2016 fueron mínimas (0,2 mm).

Mejora de la prolificidad y Reducción de la mortalidad

Gráfica 4. Evolución de la prolificidad y de la mortalidad
Al estudiar la prolificidad en las 6 granjas desde el año 2015 al 2016, se observa un discreto aumento en el número de lechones nacidos totales (+0,56), y lo que es más llamativo, un fuerte incremento en el número de nacidos vivos por camada (+0,71). Este incremento se asocia a una reducción de la mortalidad perinatal que se ve reflejada en la disminución del número de lechones nacidos muertos (-0,15).

Peso constante al nacimiento

Gráfica 5. Evolución de pesos al nacimiento.
Los pesos al nacimiento se mantuvieron prácticamente constantes, a pesar de la reducción de pienso aportado, pesando los lechones de media 1,58 Kg durante 2015 y 1,52 Kg en 2016.

 

Normalización de la glucemia

Gráfica 6. Evolución de la glucemia en cerdas de 4 explotaciones.
Al medir el nivel de glucosa de las cerdas de las 4 explotaciones se detectó en la explotación 3 un mayor porcentaje de cerdas diabéticas. Gracias a las nuevas curvas de alimentación, se logró que en el caso de la granja con mayor número de cerdas diabéticas se redujera significativamente la glucemia, alcanzándose el mismo nivel que en las granjas con predominio de cerdas no diabéticas, donde la glucemia se mantuvo estable.

Prolificidad

Con el nuevo plan de alimentación se observó en todas las granjas una tendencia al aumento de los lechones nacidos vivos.

Si bien se podría pensar que este aumento se deba a la mejora genética de las líneas empleadas, no parece ser así. Paralelamente se observa una disminución de los lechones nacidos muertos, debido a que con la nueva alimentación basada en cantidades inferiores durante las últimas semanas de gestación se reduce la presión intestinal en la cerda.

El aumento de la prolificidad no se acompañó de una pérdida de calidad del lechón, sino que los lechones mantuvieron sus pesos de nacimiento.

Este hecho confirma otros estudios recientes que sugieren que la sobrealimentación de las cerdas al final de la gestación no mejora el peso del lechón al nacimiento

Incorporación de aditivos

El empleo del Aditivo A en la Explotación 3, permitió mejorar la lactación de las cerdas y normalizar los niveles de glucosa medidos en ellas al inicio de la lactación. En consecuencia, se redujo el porcentaje de cerdas con diabetes gestacional y los problemas derivados de ella.

En el caso de la Explotación 4, gracias a la nueva curva de alimentación en combinación del Aditivo B, se logró aumentar el consumo de pienso durante la lactación (+7%), manteniendo el consumo medio constante a la vez que se mejoraba el número de lechones vivos al parto.

 

Costes de alimentación

El cambio en el programa alimentario permite reducir el coste de alimentación de las reproductoras al disminuir la cantidad de pienso necesaria para llevar las cerdas hasta el parto.

Efectivamente no hubo costes adicionales derivados de la estrategia aplicada, al no haberse afectado negativamente la producción de las cerdas reproductoras. El consumo de pienso medio se redujo en 161 Kg/ cerda/año.

Teniendo en cuenta que el precio medio del pienso es 0,23 €/Kg***, esta reducción permite un ahorro medio del coste alimentario del lechón destetado de un 14% (3-24%), lo cual supone un ahorro de 2 €/lechón destetado.

Si se mantiene la tendencia en el incremento del número de lechones nacidos totales y la reducción de los nacidos muertos, supondría la obtención de 0,71 lechones vivos más por parto, y además, si todos se desteteran, se reduciría el coste de producción del lechón destetado en otros 2 €* adicionales.

El ahorro medio conseguido por cerda y año ha sido de 37 €

Para una explotación de 500 cerdas reproductoras el ahorro total de pienso ascendería a 18.500 €/año, que junto con las mejoras en la producción, podría incrementarse en otros 20.000 € adicionales.

*** Para el estudio de costes se han tomado como referencia los valores del simulador de costes de la página web www.3tres3.com

Las referencias bibliográficas estarán disponibles bajo petición


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