La Peste Porcina Africana (PPA) es una enfermedad hemorrágica fatal de origen vírico que afecta a los cerdos domésticos europeos y a los jabalíes, de declaración obligatoria a la OIE.
No existe ningún tratamiento ni vacuna contra ella y las únicas medidas de control actualmente existentes se basan en la combinación de un diagnóstico precoz con el vaciado de las granjas afectadas.
La PPA se describió en África a principios del siglo pasado, coincidiendo con la primera introducción de cerdos domésticos desde Europa. Inicialmente, se creyó que se trataba de una variante de la Peste Porcina Clásica (PPC), pero tras una serie de estudios, se concluyó que[registrados] se trataba de enfermedades distintas, ya que cerdos que habían superado la PPC, no quedaban protegidos contra la PPA.
En los años 30, se aisló el agente causal, el Virus de a PPA (VPPA):
Tal hecho lo convierte en el virus más complejo, desde el punto de vista estructural, al que nos enfrentamos en Veterinaria.
CICLO SELVÁTICO
Los cerdos salvajes africanos, como los facóceros (Phacochoerus africanus o Phacochoerus aethiopicus) y los «Bush pigs» (Potamochoerus larvatus) son los hospedadores asintomáticos naturales del VPPA, es decir, no manifiestan la enfermedad.
El VPPA también infecta a artrópodos, concretamente a las garrapatas blandas del género Ornithodoros, que son capaces de transmitir verticalmente el virus a su progenie.
Las garrapatas juegan un papel fundamental en la transmisión del virus, completando un ciclo selvático de infección que hace aún más complicada su erradicación de África.
En Europa, salvo en la Península Ibérica, dónde se ha demostrado la presencia de garrapatas capaces de transmitir el virus, el ciclo que mantiene al virus de la PPA se produce entre cerdos domésticos y jabalíes.
1957
En 1957, el VPPA hizo su primer viaje a Europa, concretamente, a Portugal. Así, restos de comida contaminada con VPPA procedente de Angola fueron suministrados accidentalmente como alimento a cerdos domésticos, causando el primer foco de infección de VPPA documentado fuera de África.
1960
El brote se controló con cierta celeridad, pero en 1960 fue reintroducido, extendiéndose por toda la Península Ibérica y saltando al resto de Europa, Sudamérica y el Caribe.
1995
Tras años de esfuerzo en costosas campañas de erradicación, España fue considerada libre de PPA en el año 1995. Desde entonces, la enfermedad se eliminó de Europa, con la excepción de la isla de Cerdeña, en donde aún hoy es una enfermedad endémica.
2007
De manera análoga a lo que sucedió en los años 60, el VPPA reapareció en el continente europeo en el año 2007.
Todo apunta a que la reentrada del VPPA en Europa se atribuye la alimentación de cerdos con restos de comida contaminada. Esta vez las sobras de alimento contaminado llegaron por vía marítima desde África Oriental, al puerto de Poti (Georgia).
Desde entonces, la PPA se fue extendiendo sin control por el Cáucaso a los países vecinos, como Armenia, Azerbaiyán y Rusia.
En el año 2012 ya se reportaron casos en Ucrania y en 2013 en Bielorrusia. En el 2014, el VPPA llegó a la Unión Europea, detectándose casos en Lituania, Polonia, Estonia y Letonia.
En tan solo 4 años el VPPA se ha detectado en 10 países miembros de la UE (a los anteriormente mencionados hay que añadir Chequia, Eslovaquia, Hungría, Bulgaria, Rumanía y, desde este mes de septiembre, Bélgica).
2018
Este último foco de infección, junto con la entrada de la PPA este mismo verano en China, primer productor de cerdo a nivel mundial, han hecho saltar todas las alarmas en el sector.
¿CÓMO SE HA PROPAGADO EL VPPA POR EUROPA?
La expansión del VPPA desde Georgia al resto de Europa se ha producido a lomos de los jabalíes del este de Europa. La mayoría de los brotes de PPA reportados en distintos países europeos se deben a asocian a la detección del virus en jabalíes.
La única es Rumanía, dónde los casos positivos en cerdo doméstico son mayoría, probablemente debido al elevado número de explotaciones de traspatio que existen en dicho país. Estas explotaciones carecen de las medidas básicas de bioseguridad con las que cuenta hoy día la mayoría de la industria porcina en Europa.
Con la declaración de los casos de PPA en jabalíes en Bélgica a mediados del pasado septiembre, el riesgo de entrada del virus a nuestro país ha aumentado.
Controlar la entrada de jabalíes infectados, animales salvajes que poco entienden de control fronterizo, es probablemente lo más difícil de llevar a cabo. Como bien dice el acervo popular: no se pueden poner puertas al campo, aunque haya quien lo intente.
ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS
Lo que sí se puede hacer es invertir en conocer nuestro patrimonio natural, disponiendo de censos reales de población de jabalíes, de los corredores por donde transitan, etc…
CAZADORES
El rol de los cazadores no debería minimizarse, ya que podría ser una herramienta útil para controlar la expansión de la enfermedad, siempre en cooperación con todos los actores involucrados en la lucha contra el VPPA.
Es esencial concienciar y profundizar en todo lo que tenga que ver con la formación en bioseguridad de los cazadores a través de guías precias y sencillas de cómo actuar con las piezas abatidas para evitar la propagación del virus.
VALLADO PERIMETRAL
No debemos olvidar que, medidas tan sencillas como un buen cercado que proteja las granjas de porcino de la aproximación de fauna salvaje debería ser de obligado cumplimiento en todas las explotaciones del país, sean grandes o pequeñas.
Sin ánimo de generar alarmas, el elevado número de importaciones de porcino de otros países es un riesgo que debería reducirse, al menos ahora que estamos en una situación de emergencia (en 2017 se importaron 629.324 lechones, lo que resultó ser un 27,9% más que el año anterior y la tendencia de 2018 está claramente en alza).
IMPORTACIÓN
Lógicamente, solo se pueden importar cerdos de países libres de la enfermedad, pero podría ocurrir que:
En la actual coyuntura, importar un elevado número de cabezas de ganado, es jugar con fuego. Mención aparte merecen las prácticas de importación de jabalíes que, a la luz del actual escenario europeo, resultan un desatino.
Con relación a la transmisión por medio de alimentos contaminados:
Por último, en relación con los fómites como vehículo de transmisión y teniendo en cuenta la gran resistencia del VPPA en el medio ambiente, consideramos que deberían extremarse las medidas de bioseguridad básica como la limpieza y desinfección de camiones de transporte transnacional, especialmente si se cruzan países que no están libres de la enfermedad.
Tengamos en cuenta que un camión de transporte de ganado limpiado de forma incorrecta puede infectar a los animales que transporta, por mucho que tengan un certificado de origen de un país libre de la enfermedad.
Tenemos un trabajo duro por delante: bioseguridad, bioseguridad y bioseguridad. Un trabajo que deberá combinarse con toda la profesionalidad de nuestro sector.
Lamentablemente, no existe una vacuna eficaz frente a la PPA, debido a diversas razones:
La extremada complejidad estructural del VPPA dificulta enormemente el desarrollo de vacunas que induzcan una protección eficaz.
Tarde o temprano, ese logro se convertirá en una realidad. Quien diga que es imposible conseguir una vacuna contra la PPA, miente. No es imposible, tan solo requiere inversión (mucha inversión), tiempo (del que ahora vamos escasos), paciencia (un lujo que ahora no nos podemos permitir) y un poco de suerte (eso nunca viene mal).