Las infecciones bacterianas asociadas a heridas crónicas pueden convertirse en un problema especialmente difícil de resolver cuando confluyen dos factores:
Un estudio ha analizado la relación entre ambos fenómenos, además de evaluar experimentalmente distintas estrategias dirigidas a reducir la biomasa de estos biofilms.
Aunque la investigación no se centró específicamente en porcino, sus resultados resultan de interés para los veterinarios que trabajan con esta especie, dado que ponen de manifiesto mecanismos bacterianos que pueden contribuir a la persistencia de determinadas infecciones y a una menor respuesta a los tratamientos antimicrobianos.
Los investigadores analizaron 96 muestras procedentes de heridas crónicas que presentaban signos clínicos de infección, como exudación, inflamación y retraso en la cicatrización. De ellas, el 87,5 % mostraron crecimiento bacteriano positivo.
| Staphylococcus aureus fue el microorganismo aislado con mayor frecuencia, representando el 33,3 % de los aislamientos, seguido de Pseudomonas aeruginosa (27,4 %), Escherichia coli (19,0 %) y Klebsiella spp. (11,9 %). En conjunto, las bacterias Gram negativas representaron el 54,8 % de los aislamientos. |
Un 63,5 % de los aislamientos fueron multirresistentes
Las pruebas de sensibilidad antimicrobiana evidenciaron niveles elevados de resistencia, especialmente frente a determinados β-lactámicos.

También se registraron resistencias frente a ciprofloxacino (48,8 %), levofloxacino (42,9 %), gentamicina (39,3 %), amikacina (31,0 %) y tetraciclina (53,6 %).
Imipenem presentó la menor tasa de resistencia de los antimicrobianos evaluados, con un 14,3 %.
| Considerando como multirresistencia la resistencia frente a al menos tres clases de antimicrobianos, el 63,5 % de los aislamientos fueron clasificados como multidrug-resistant (MDR). |
Los resultados de concentración mínima inhibitoria (MIC) también mostraron una reducción de la sensibilidad antimicrobiana.

Los biofilms se asociaron con una mayor prevalencia de multirresistencia
Uno de los principales objetivos del trabajo fue determinar la capacidad de los aislamientos para formar biofilms, comunidades bacterianas adheridas a superficies y protegidas por una matriz extracelular que favorece su supervivencia frente a condiciones adversas.
La producción de biofilm estuvo presente en la mayoría de los aislamientos.
Además, los investigadores observaron una asociación entre la capacidad de formación de biofilm y la multirresistencia.

Los aislamientos con mayor capacidad de producir biofilm también presentaron MIC90 superiores para ampicilina, ceftriaxona y ciprofloxacino.
| Los autores advierten, no obstante, de una cuestión metodológica importante: las MIC fueron determinadas utilizando bacterias en estado planctónico, por lo que estos valores no constituyen una medición directa de la tolerancia de las bacterias integradas en un biofilm. Por ello, la relación observada debe interpretarse como una asociación entre una elevada capacidad de formación de biofilm y una menor sensibilidad antimicrobiana, y no como una demostración directa de causalidad. |
Nanopartículas y DNasa frente a biofilms establecidos
El estudio evaluó también tres estrategias antibiofilm sobre los aislamientos clasificados como productores fuertes. En comparación con los controles no tratados:
Los investigadores plantean estas aproximaciones como posibles herramientas complementarias para hacer frente a infecciones asociadas a biofilms, pero señalan que todavía son necesarios estudios adicionales mediante modelos estandarizados de sensibilidad del biofilm, así como investigaciones in vivo, antes de determinar su aplicabilidad clínica.
| Para la práctica veterinaria, los resultados refuerzan la necesidad de contemplar las infecciones crónicas desde una perspectiva más amplia que la sensibilidad antimicrobiana convencional.
En este contexto, la combinación de una terapia antimicrobiana adecuadamente seleccionada con estrategias capaces de alterar o reducir el biofilm podría constituir una vía de investigación relevante dentro del enfoque One Health, debido al posible intercambio de microorganismos resistentes entre animales, personas y medio ambiente. |