La aparición y expansión del virus recombinante de la peste porcina africana (PPA) de genotipo I/II está modificando el escenario epidemiológico de la enfermedad en la región de Asia-Pacífico.
El trabajo recopiló publicaciones científicas, informes gubernamentales y literatura técnica procedente de China, Vietnam, Rusia y Taiwán, publicados entre 2021 y 2025.
La búsqueda siguió la metodología PRISMA-ScR e incluyó cuatro bases de datos electrónicas, además de documentación en chino y vietnamita.
Los virus recombinantes analizados, descritos como cepas similares a JS/LG/21, presentan una arquitectura genética estable formada por un esqueleto de genotipo I en el que se integran regiones asociadas al genotipo II.
Entre ellas se encuentran el gen EP402R, que codifica la proteína CD2v, y diferentes miembros de las familias multigénicas MGF_505/360, relacionadas con la virulencia.
Los estudios experimentales realizados en Vietnam muestran que estos recombinantes pueden provocar una enfermedad altamente virulenta, con una evolución clínica y una mortalidad comparables a las observadas en las formas agudas o subagudas causadas por cepas de genotipo II similares a Georgia 2007.
| La incorporación del gen EP402R del genotipo II confiere a estos virus un fenotipo hemadsorbente positivo, o HAD+, que puede emplearse como marcador de laboratorio para diferenciarlos de algunos virus de genotipo I de menor virulencia. |
Una expansión transfronteriza rápida
La primera detección de estos virus recombinantes se produjo en la provincia china de Jiangsu en 2021. Posteriormente fueron identificados en Henan y Mongolia Interior durante 2022, antes de notificarse en Vietnam y en la región rusa de Primorie en 2023.
En Vietnam, su presencia aumentó de manera considerable. Los servicios veterinarios detectaron virus recombinantes en 46 de las 128 muestras recogidas en 23 provincias durante 2024 y en 336 de las 407 muestras obtenidas en 34 provincias durante 2025.
Taiwán también detectó el virus en productos porcinos introducidos ilegalmente desde China en diciembre de 2023 y, posteriormente, en cadáveres de cerdos arrastrados hasta la costa de la isla de Kinmen en junio de 2024. En octubre de 2025 se confirmó su presencia en una explotación porcina del distrito de Wuqi, en Taichung.
| Los análisis genómicos muestran una identidad de nucleótidos superior al 99,9 % entre los virus detectados en las diferentes regiones.
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Riesgo de errores diagnósticos
Uno de los principales problemas señalados por la revisión es la dependencia de técnicas de PCR desarrolladas específicamente para detectar el genotipo II.
- Estas pruebas fueron adecuadas durante las primeras fases de la epidemia asiática, cuando predominaban las cepas similares a Georgia 2007, pero pueden resultar insuficientes ante la circulación simultánea de virus de genotipo I, genotipo II y recombinantes I/II.
El uso exclusivo de determinados marcadores puede provocar una clasificación incorrecta o una detección incompleta.
Aunque ya existen PCR múltiples capaces de diferenciar entre los genotipos I, II y los virus recombinantes, su incorporación a la vigilancia rutinaria sigue siendo desigual.
Los autores también recuerdan que la clasificación basada únicamente en el gen B646L, que codifica la proteína p72, representa menos del 1 % del genoma del virus y no permite describir adecuadamente los fenómenos de recombinación.
Por ello, defienden una mayor utilización de la secuenciación del genoma completo. Esta herramienta permitiría:
- Diferenciar nuevas introducciones de brotes relacionados con focos anteriores
- Identificar mutaciones regionales, estudiar la relación entre determinados genes y la virulencia
- Detectar cambios en las zonas de unión de los cebadores que puedan comprometer las pruebas diagnósticas.
Limitaciones de las vacunas actuales
La revisión también recoge evidencias de que las vacunas vivas atenuadas dirigidas frente al genotipo II ofrecen una protección limitada o prácticamente inexistente frente a los recombinantes I/II.
Esta situación supone un desafío especialmente relevante para Vietnam, donde desde 2023 se comercializan vacunas frente a la PPA, pero donde el virus recombinante se ha convertido en una variante predominante.
Los investigadores señalan, además, que la posible utilización de vacunas vivas atenuadas no autorizadas puede complicar todavía más la epidemiología regional.
El jabalí, un punto ciego de la vigilancia
Otro de los aspectos destacados es la escasa información disponible sobre la circulación de virus recombinantes en jabalíes.
Aunque el genotipo II ha sido detectado en poblaciones silvestres de distintos países asiáticos, la vigilancia de los recombinantes continúa centrada principalmente en las explotaciones porcinas.
También permanece por esclarecer el posible papel de las garrapatas en los ciclos epidemiológicos de las diferentes variantes que actualmente circulan en Asia-Pacífico.
Ante este escenario, los autores consideran prioritario:
Asimismo, reclaman una mayor coordinación entre países y servicios veterinarios para contener la expansión de unos linajes recombinantes que podrían encontrarse más extendidos de lo que indican las notificaciones disponibles. |
Leer artículo completo: Hsu, J. C.-H., Schambow, R. A., Huang, Y.-L., Chuong, V. D., Humphreys, J. M., & Perez, A. M. (2026). The evolving landscape of African swine fever: the game-changing impact of recombinant genotype I/II on Asia–Pacific control strategies. Frontiers in Veterinary Science, 13, 1855026. https://doi.org/10.3389/fvets.2026.1855026
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