La ascariosis está producida por el nemátodo Ascaris suum, el parásito más común y con mayor repercusión económica en la producción de cerdos.
Morfológicamente son alargados y fusiformes de color rosado-amarillo pardo. La diferencia entre género se da en que la forma y longitud:
- Los machos poseen un extremo caudal curvado, un gran número de papilas y dos espículas gruesas; miden entre 15 y 31 cm.
- En las hembras el extremo posterior es romo, midiendo entre 20 y 49 cm.
Imagen: Ascaris suum en intestino. Fuente: axonveterinaria.net
Ciclo biológico
Este parásito se caracteriza por no requerir hospedadores intermediarios, por lo que el ciclo biológico es directo.
Las hembras eliminan huevos (hasta 200.000 huevos diarios) que llegan al ambiente a través de las heces de los animales. En función de las condiciones ambientales la viabilidad de los huevos puede variar entre varias semanas hasta 3 ó 4 años. [registrados]
Dentro del huevo se forma el primer estado larvario (L1) la cual pasa a L2 , alcanzando su madurez a las 5 semanas, momento a partir del cual tiene poder infectante, a diferencia de otros nematodos en los que es la L3 la fase infectante.
La infección tiene lugar por vía oral, al ingerir huevos que contengan la L2. Una vez que alcanzan el intestino delgado, las L2 salen del huevo y se dirigen al hígado donde mudan al siguiente estado larvario (L3).
Posteriormente, tras su paso por los pulmones alcanza el tracto digestivo a las 1-2 semanas post-infección, donde sufre dos nuevas mudas hasta L5, alcanzando la madurez sexual a las 7-8 semanas post infección, iniciándose la puesta de huevos a los 2-3 meses post-infección.
Prevalencia
- Mayor en los meses de verano, ya que las altas temperaturas favorecen el desarrollo de las larvas.
- Mayor prevalencia en cerdos jóvenes (menores de 4 meses) que en los adultos.
Lesiones
Las lesiones y síntomas son consecuencia de la migración de las larvas a través del hígado, los pulmones y, el posterior establecimiento de los adultos en el intestino delgado. En este sentido, se aprecian focos hemorrágicos con infiltración eosinófila en hígado, con una fuerte reacción inflamatoria dando lugar a las características “manchas de leche”, caracterizadas por su aspecto blanquecino, consecuencia de la reacción fibrótica que se produce en el hígado por la presencia de las larvas migratorias, pudiendo alcanzar tamaños superiores a 1 cm2.
Imagen: «Manchas de leche» en hígado. Fuente: cresa.cat
A nivel pulmonar pueden haber focos y edema, generando síntomas como:
- Fiebre;
- Tos asmática;
- Disnea;
- Retraso en el crecimiento;
- En los casos más graves puede acabar en neumonía.
A nivel del intestino los adultos ocasionan inflamación de la mucosa, con alteraciones de las heces que pueden variar desde diarreas hasta episodios de estreñimiento, repercutiendo en el índice de conversión.
Diagnóstico
El disgnóstico se realiza mediante análisis coproparasitológico, en el que se buscan huevos de Ascaris suum. No siempre puede ser efectivo este método ya que la eliminación de huevos se produce a partir de los 2 meses post infección. Además, la eliminación no es continua a lo largo del día y suelen darse resultados erróneos por confusión de los huevos con otras estructuras como restos de alimentos, granos de polen, etc.
Otra forma de diagnóstico es a través de la búsqueda de lesiones patognomónicas durante la necropsia. En este caso, la aparición de manchas de leche en el hígado, son indicadoras de infección por A. suum.
Además, en la necropsia pueden hallarse larvas, por digestión pepsico-clorhídrica, o por visualización de adultos en el intestino, confirmando la parasitosis.
Control y prevención
Para el control de helmintos como es el caso de Ascaris suum, se suelen utilizar los siguientes fármacos:
- Imidazoles: Levamisol, efectivo frente adultos y formas larvarias.
- Benzimidazoles: Fenbendazol, Oxibendazol y Mebendazol, que presentan una gran efectividad frente a formas adultas, mientras que el Flubendazol, es efectivo a nivel de larvas y huevos, es decir es larvicida y ovicida.
- Probenzimidazoles: Tiofanato y Febantel, efectivos frente adultos y formas larvarias.
- Avermectinas: Ivermectina y Doramectina, efectivas frente adultos y formas larvarias.
Sin embargo, para realizar un correcto control de parásitos es recomendable identificar el agente causal y conocer el ciclo del mismo para utilizar el principio activo correspondiente al caso en cuestión.
Es indispensable realizar un chequeo continuo del estado de los animales para evidenciar situaciones como el retraso en el crecimiento, la presencia de diarreas o de gusanos en las heces, de manera de actuar antes que el problema se acentúe.
Otra recomendación es evitar el contacto de los animales con sus deyecciones, ya que la principal vía de contagio es la feco-oral. En este sentido, el empleo de suelos de enrejillado disminuye este contacto y facilita las tareas de limpieza.
Mientras que en aquellos sistemas de alojamiento con suelos de hormigón y/o de cama, reducir la densidad animal contribuiría a la disminución del contacto con las deyecciones.
Referencias
Quiles, A.. (2016). Helmintosis intestinales en el ganado porcino.
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