La mortalidad de las cerdas reproductoras ha dejado de ser un indicador secundario para convertirse en uno de los principales desafíos de la producción porcina moderna. No solo representa la pérdida de un animal con valor genético y productivo, sino que:

Altera la estructura censal
Incrementa las necesidades de reposición y los días no productivos
Puede comprometer el bienestar animal y la estabilidad sanitaria de la granja

Palomo (2025) señala que, mientras a finales del siglo XX se aspiraba a mantener la mortalidad por debajo del 5 %, a comienzos de 2025 la media observada en distintos sistemas productivos europeos, norteamericanos y latinoamericanos se situaba alrededor del 12,5 %, con valores entre el 8 y el 25 %.

En su análisis retrospectivo de granjas españolas entre 2001 y 2005, la mortalidad media fue del 6,35 ± 3,0 %, frente al 5,45 % registrado en Brasil y el 7,80 % en Estados Unidos durante el mismo periodo.

A partir de estos datos, el autor señala un incremento aproximado de 0,3 puntos porcentuales anuales y observa que esta evolución ha discurrido en paralelo al aumento de la prolificidad.

Esta comparación debe interpretarse como una asociación descriptiva, no como una demostración de causalidad. Como referencia independiente, PigCHAMP registró un aumento desde el 8,12 % en 2012 hasta el 14,86 % en 2021.

COSTES DIRECTOS E INDIRECTOS

Las consecuencias económicas se extienden mucho más allá del valor inmediato del animal.

COSTES DIRECTOS

El aumento de la tasa de reposición
La acumulación de días no productivos
Los gastos veterinarios o terapéuticos asociados

COSTES INDIRECTOS

La pérdida de progreso genético.
La necesidad de mantener temporalmente cerdas con menor rendimiento para cubrir los objetivos de producción.
La incorporación de un mayor número de primerizas, una población que requiere un manejo específico y que puede aumentar la vulnerabilidad sanitaria del rebaño.

Considerando tanto los costes efectivos como los ingresos que dejan de generarse, el impacto económico de la muerte de una cerda en la granja se sitúa entre los 950 y los 1.050 euros (Palomo et al., 2025).

MORTALIDAD Y REEMPLAZO: RELACIONADOS, PERO NO EQUIVALENTES

Una elevada tasa de reemplazo no significa que todas las cerdas hayan muerto.

La reposición engloba:
El desvieje planificado
Las eliminaciones por baja productividad o por problemas sanitarios
Los problemas reproductivos
Las muertes espontáneas

Diferenciar estas categorías es esencial para evitar que un problema de supervivencia quede oculto dentro de registros genéricos.

En la Gráfica 2 se muestra un análisis de BDporc realizado sobre 81.981 cerdas de capa blanca de 162 granjas españolas, en el que se especifica la distribución de los principales motivos de reemplazo de las cerdas.

El peso de categorías poco específicas evidencia que la calidad del registro condiciona la prevención.

UN PROBLEMA SIN UNA CAUSA ÚNICA

Atribuir el aumento de la mortalidad exclusivamente a la genética, la sanidad o la alimentación conduciría a un diagnóstico incompleto, ya que la cerda moderna combina mayor prolificidad, alta producción de leche e intensidad reproductiva, lo que incrementa la demanda metabólica, especialmente durante el periparto y la lactación.

Su respuesta depende simultáneamente de:

La condición corporal
La edad
La locomoción
El estado cardiovascular
El ambiente
El alojamiento
El acceso al agua y alimento
El manejo
La presencia de enfermedades

La complejidad también se observa en las necropsias.

En un estudio sobre 123 cerdas en un sistema intensivo brasileño (Monteiro et al., 2022), el 53 % de las muertes espontáneas se concentró en el periparto y el 75 % presentó lesiones que afectaban a más de un sistema.

Las muertes espontáneas se asociaron especialmente con:

Insuficiencia cardiaca
Alteraciones genitourinarias y prolapsos

Las eutanasias mostraron
mayor relación con
problemas locomotores.

En otro estudio observacional de 48 granjas estadounidenses (Paiva et al., 2023), la mortalidad estuvo relacionada con:

Muertes súbitas
Cojeras
Prolapsos
Factores sanitarios, como el estatus epidémico frente a PRRS
Condiciones de alojamiento

NUTRIR PARA SOSTENER, NO SOLO PARA
PRODUCIR

Mantener una condición corporal funcional

La primera prioridad es evitar los extremos:

Las cerdas con condición corporal baja presentan mayor riesgo de problemas locomotores y eliminación temprana.

El exceso de condición corporal se relaciona con mayor riesgo de insuficiencia cardíaca, menor consumo en lactación y pérdidas corporales posteriores más intensas.

(Monteiro et al., 2022; Muro et al., 2022).

La curva de alimentación debe adaptarse al número de parto, genética, peso y reservas corporales, en lugar de aplicar una cantidad uniforme a todo el lote.

La evidencia tampoco respalda aumentar indiscriminadamente el pienso al final de la gestación.

En un estudio con 135 cerdas hiperprolíficas, una alimentación próxima a mantenimiento redujo la retención hasta el quinto parto, pero el aumento tardío de la oferta también produjo mayor ganancia de peso y mayores pérdidas posteriores.

Los autores concluyeron que el bump feeding debe condicionarse a la evaluación de la condición corporal (Ferreira et al., 2021).

Una dieta no puede “resolver” por sí sola este problema, pero la nutrición debe utilizarse para aumentar la resiliencia y reducir factores predisponentes, dentro de un programa que incluya diagnóstico, sanidad, ambiente, manejo y seguimiento individual.

Convertir el consumo en una señal de alerta

La cantidad formulada no equivale necesariamente a la ingerida, ya que fallos de dosificación, competencia, averías, enfermedad, dolor o estrés pueden generar periodos de bajo consumo.

Vargovic et al. (2021), mediante registros de alimentación electrónica, observaron que el menor consumo, las comidas omitidas y los días con ingestas anormalmente bajas se asociaban con:

El programa nutricional debe incluir, por tanto, la verificación de la ingesta real y de la conducta alimentaria, ya que una desviación respecto al patrón habitual puede ser una alerta precoz más útil que el consumo medio del grupo.

Tratar la transición como una fase propia

El paso de la gestación a la lactación concentra cambios metabólicos y de manejo, y coincide con una parte sustancial de las muertes.

Mantener una dieta restringida de gestación hasta el parto y sustituirla bruscamente por la de lactación puede dificultar la adaptación digestiva y metabólica.

La fibra es relevante, pero no debe describirse solo como “fibra bruta”, ya que su solubilidad, fermentabilidad, retención de agua y efecto sobre el volumen de la ración determinan la respuesta fisiológica.

Una mayor inclusión de fibra preparto puede reducir el estreñimiento, pero la evidencia todavía no permite afirmar que la fibra, por sí sola, reduzca directamente la mortalidad de las cerdas (Monteiro et al., 2025; Dumniem et al., 2024).

Proteger el consumo durante la lactación

La demanda de la lactación supera con frecuencia la capacidad de ingestión, especialmente en primíparas.

Este déficit se compensa movilizando grasa y proteína corporal, y una pérdida excesiva puede comprometer la recuperación y la permanencia en la granja.

Se debe priorizar:

En épocas de calor, adaptar la composición y los horarios de alimentación puede complementar —nunca sustituir— la ventilación, la refrigeración y el agua.

Revisar la forma física y la seguridad del pienso

Las úlceras gastroesofágicas aparecen entre los hallazgos post mortem descritos en cerdas. Cuando son recurrentes, debe auditarse:

La granulometría

El porcentaje de finos

El procesado

La presentación en harina o gránulo

La continuidad del suministro

El perfil de fibra

Las dietas muy finamente molidas y peletizadas se han asociado con mayor riesgo de lesiones gástricas, aunque la evidencia específica es más limitada en cerdas (Monteiro et al., 2025).

Las vitaminas, minerales y aditivos funcionales deben formularse según las necesidades, materias primas y situación sanitaria, siendo imprescindible corregir deficiencias.

No obstante, emplear dosis supranutricionales sin diagnóstico no sustituye la revisión del programa, ni dispone en general, de evidencia suficiente para prometer una reducción directa de la mortalidad.

MÁS ALLÁ DE LA PRODUCTIVIDAD: ALIMENTAR PARA PROLONGAR LA VIDA ÚTIL DE LA CERDA

El enfoque para prolongar la vida útil de las cerdas reproductoras implica:

Distinguir mortalidad, eutanasia, eliminación involuntaria y desvieje
Registrar cada caso por número de parto y fase
Realizar necropsias representativas
Integrar la información relativa a la condición corporal, consumo, época del año, alojamiento y estado sanitario

La auditoría nutricional debe:

Comparar la formulación con la ingesta real
Revisar curvas por paridad y condición corporal
Valorar una dieta de transición
Comprobar comederos, agua y calidad física del pienso

La mortalidad elevada no es únicamente un problema nutricional, pero tampoco puede abordarse sin nutrición.

El objetivo ya no debe ser alimentar a la cerda para alcanzar el siguiente parto, sino sostener su función metabólica, locomotora y reproductiva durante varios ciclos. La longevidad será el resultado de integrar datos fiables, diagnóstico clínico, manejo cuidadoso y programas de alimentación capaces de adaptarse a cada fase y a cada animal.

Bibliografía disponible previa solicitud al Departamento Técnico de PRODUMIX-IGUSOL

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