La evolución genética de las líneas porcinas ha transformado la conformación de las cerdas reproductoras. Las hembras actuales, particularmente las líneas hiperprolíficas, presentan mayor desarrollo muscular y menor cantidad de grasa dorsal que las utilizadas décadas atrás.
Este cambio también plantea un reto para la evaluación de la condición corporal de la cerda, ya que los métodos basados únicamente en la apreciación visual pueden resultar insuficientes para determinar con precisión las reservas corporales del animal.
La utilización de herramientas objetivas, como la ecografía, permite obtener información más precisa para tomar decisiones relacionadas con el manejo nutricional de las reproductoras.
¿Por qué la evaluación visual puede ser insuficiente?
Durante años, la condición corporal de las cerdas se ha valorado mediante escalas visuales y pictogramas que consideran principalmente la conformación de la parte posterior del animal. Sin embargo, estos métodos fueron desarrollados para animales con características genéticas diferentes a las actuales.
El mayor desarrollo muscular de las líneas modernas puede dificultar la interpretación visual. Una cerda con una musculatura marcada puede aparentar tener una mayor condición corporal cuando, en realidad, sus reservas de grasa son reducidas.
Por esta razón, observar únicamente la conformación externa no siempre permite determinar cuánto tejido graso tiene la cerda.
Entre las alternativas para realizar una evaluación más objetiva se encuentra la ecografía lineal, utilizando equipos con transductores de alta frecuencia. Esta tecnología permite obtener imágenes con buena resolución de los tejidos superficiales y diferenciar la capa de grasa de la musculatura.
En la imagen ecográfica, la grasa puede identificarse por su apariencia más brillante, mientras que el tejido muscular presenta una imagen más oscura. Esto permite realizar mediciones con precisión milimétrica.
Para localizar el punto de medición P2 se toma como referencia la última costilla de la cerda; a partir de este punto se traza una línea hacia la columna vertebral y se establece la medición aproximadamente a 6 centímetros de la columna, equivalente a unos tres o cuatro dedos.
La utilización de un transductor lineal de alta frecuencia está orientada específicamente a la evaluación de grasa y músculo dorsal. Debido a su limitada profundidad de penetración, este tipo de equipo no es el utilizado para realizar diagnósticos de gestación.
Medidores de ultrasonido A-Mode: útiles para el seguimiento individual
Otra alternativa son los medidores de ultrasonido A-Mode, como los equipos tipo Renco, que también realizan la medición en el punto P2.
Una de sus principales limitaciones es que pueden tener dificultades para detectar las capas de grasa más profundas. Por ello, en cerdas con una mayor condición corporal pueden presentarse diferencias respecto a las mediciones obtenidas mediante ecografía lineal.
Sin embargo, estos equipos pueden ser una herramienta práctica para realizar seguimientos relativos dentro de una misma granja, especialmente cuando las mediciones son realizadas de manera consistente por la misma persona.
Por ejemplo, registrar una disminución de la grasa dorsal de 18 a 14 milímetros permite identificar el cambio experimentado por una cerda entre el inicio y el final de la lactación, independientemente de que el valor absoluto pueda variar según el método empleado.
Cuando no se cuenta con equipos de ultrasonido, la condición corporal también puede evaluarse mediante observación y palpación de referencias anatómicas.
Entre los principales puntos de referencia se encuentran:
- Última costilla: permite valorar el nivel de cobertura corporal.
- Columna vertebral: se observa o palpa la prominencia de las apófisis.
- Pelvis o cadera: la marcación de los huesos puede indicar una baja cobertura.
- Escápulas y hombros: permiten identificar zonas con poca cobertura muscular y grasa.
En animales con un desgaste corporal extremo, estructuras como la última costilla, la columna y la cadera pueden llegar a observarse claramente sin necesidad de palpación.
Evaluar para alimentar de manera individual
La utilidad de medir la condición corporal va más allá de conocer el estado físico de la cerda. El objetivo es utilizar esa información para ajustar la alimentación de manera individual.
Uno de los momentos oportunos para realizar esta evaluación es durante el periodo en que las cerdas salen de maternidad y permanecen en el área de cubrición o inseminación.
En esta etapa puede determinarse qué animales necesitan recuperar reservas corporales antes de incorporarse a las estaciones de gestación confirmada o a los sistemas de alojamiento en grupo.
Diferenciar las necesidades de cada cerda
La información obtenida mediante la evaluación corporal permite establecer diferentes estrategias de alimentación.
Cerdas delgadas o con mayor desgaste:
Pueden recibir un incremento en la ración durante los primeros días posteriores al destete y la cubrición, buscando favorecer su recuperación corporal.
Cerdas en condición adecuada o con reservas suficientes:
Pueden mantenerse con una alimentación ajustada a sus requerimientos de mantenimiento, evitando suministrar alimento adicional que no responda a sus necesidades.
De esta manera, la evaluación de la condición corporal se convierte en una herramienta para avanzar hacia un manejo nutricional más individualizado, en lugar de aplicar una misma estrategia de alimentación a todas las reproductoras.
De la apreciación visual a la medición objetiva
La evolución genética de las cerdas reproductoras hace necesario revisar también las herramientas utilizadas para valorar su condición corporal. Aunque la observación y palpación continúan siendo recursos útiles cuando no se dispone de tecnología, la ecografía lineal en el punto P2 permite obtener mediciones objetivas de grasa y músculo que pueden complementar la evaluación visual.
Más que elegir una única herramienta, el objetivo es contar con información suficientemente precisa y consistente para detectar cambios corporales y utilizarla en la toma de decisiones nutricionales.
En sistemas de producción porcina, medir la condición corporal de forma sistemática puede contribuir a identificar animales que requieren un manejo diferenciado y a mejorar la precisión con la que se administra el alimento a las cerdas reproductoras.
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