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Control de la diarrea postdestete por E. coli en lechones con ácido hipocloroso

Escrito por: David García Páez - Especialista en Bioseguridad Aplicada en OneSilex

Tradicionalmente, los antimicrobianos, el óxido de zinc (ZnO) y diversos ácidos se han utilizado en la prevención de diarrea y retraso en el crecimiento en lechones durante las primeras semanas postdestete.

Sin embargo, los bioservicios han demostrado que estos tratamientos pueden generar efectos adversos, como la destrucción de la microbiota protectora intestinal y el desarrollo de resistencias antimicrobianas.

Combinado con ácidos orgánicos bien dosificados y administrados en pulsos, el ácido hipocloroso puede bloquear la adhesión del patógeno Escherichia coli a las células intestinales del lechón, contribuyendo a la prevención de la diarrea y preservando la integridad de la microbiota intestinal.

El ácido hipocloroso (HClO), un metabolito activo producido por electrólisis de sal, se presenta como una alternativa eficaz.

Este compuesto permite una dosificación precisa y en tiempo real, lo que evita problemas de sobredosificación o subdosificación.

Es fundamental optimizar el tratamiento del agua con biocidas adecuados, teniendo en cuenta factores como:

 

La infraestructura de la granja.

Las características fisicoquímicas del agua.

La edad de los lechones.

Además, es necesario controlar la dosificación y la calidad del agua a lo largo de toda la línea de suministro, desde los depósitos hasta el punto final de consumo.

Esta estrategia, junto con el uso controlado de ácidos orgánicos para alcanzar un pH óptimo (pH 4-5) y la inclusión de probióticos, ofrece una solución eficaz para reducir las pérdidas en la producción porcina y disminuir la dependencia de antibióticos y metales pesados.

CONTEXTO Y PROBLEMÁTICA DE LA DIARREA POSTDESTETE

El destete es una etapa crítica para los lechones, marcada por:[registrados]

La transición de la dieta láctea a alimentos sólidos.

El estrés de la separación materna.

La exposición a nuevos patógenos.

 

Durante las primeras dos semanas postdestete, los lechones son particularmente susceptibles a infecciones intestinales debido a la pérdida de inmunoglobulinas maternas y la mezcla de diferentes camadas, lo que favorece la exposición a nuevas cepas bacterianas y genera disbiosis intestinal.

Esta disbiosis se caracteriza por una disminución en la diversidad microbiana y la pérdida de bacterias beneficiosas como los Lactobacillus spp. que protegen frente a patógenos como Escherichia coli enterotoxigénico (ETEC).

La infección por E. coli puede comprometer la barrera intestinal del lechón, causando:

Inflamación crónica.

Disfunción metabólica.

Deshidratación.

Pérdida de peso.

Disminución en la conversión de alimentos.

Posibles consecuencias fatales, como mortalidad.

Los índices de mortalidad por diarrea postdestete varían según la zona, el manejo y la calidad del agua, oscilando entre un 1,5-2,0 % en condiciones óptimas y hasta un 12-15 % en escenarios críticos.

Uno de los puntos clave para prevenir la diseminación de E. coli es la contaminación del agua de bebida.

Garantizar una correcta higiene del agua, asegurando que esté libre de patógenos y sea segura para el consumo, es esencial para la salud de los lechones durante este período vulnerable.

En este contexto, el HClO, correctamente dosificado, medido y recirculado en tiempo real, se presenta como una herramienta eficaz para la prevención de la contaminación en los sistemas de agua, contribuyendo a la higiene y seguridad del agua de bebida.

IMPACTO DE E. COLI ETEC POR VÍA HÍDRICA EN LA DIARREA POSTDESTETE EN LECHONES: PREVALENCIA Y FACTORES DE RIESGO

La diarrea postdestete en lechones constituye una de las principales preocupaciones sanitarias en las explotaciones porcinas en España. Entre sus principales agentes etiológicos, E. coli ETEC destaca por su relevancia clínica y productiva.

Además de las vías tradicionales de transmisión, el agua potable contaminada es un vector significativo en la diseminación de esta enfermedad.

A continuación, se presentan los principales hallazgos científicos en torno a la prevalencia de E. coli ETEC, su transmisión y las medidas de control necesarias para mitigar su impacto.

Prevalencia de E. coli en lechones

Diversos estudios han evaluado la presencia de E. coli en las diferentes etapas de producción porcina.

En un estudio realizado en España por Halaihel et al. (2010), se reportó una prevalencia global del 16,7 % de E. coli en lechones desde el destete hasta el sacrificio y, en el caso específico de lechones destetados, la proporción de animales positivos alcanzó el 10,2 %.

Aunque estos resultados evidencian la circulación del patógeno, no todos los lechones infectados desarrollan signos clínicos de diarrea, lo que sugiere una compleja interacción entre factores ambientales, genéticos y de manejo.

Cepas de E. coli ETEC

Entre las cepas de E. coli más relevantes desde el punto de vista patogénico, destacan:

ETEC F18.

ETEC F4.

Estudios recientes muestran que el 50 % de las granjas analizadas eran positivas a E. coli ETEC F18, mientras que un 32 % lo eran para E. coli ETEC F4.

Ambas cepas poseen un alto potencial virulento y están directamente asociadas con cuadros clínicos severos de diarrea postdestete, lo que subraya la necesidad de implementar estrategias preventivas efectivas.

Transmisión a través del agua

La contaminación del agua puede exponer a un gran número de animales en un corto periodo de tiempo, alcanzando tasas de infección del 50 % en casos graves de diarreas causadas por E. coli ETEC.

En este contexto, es fundamental:

Analizar y controlar todas las etapas del recorrido del agua dentro de la explotación, desde la fuente de captación (pozos o depósitos abiertos) hasta las líneas internas que abastecen los bebederos (niples).

Desinfectar el agua y garantizar la limpieza de las superficies que la contienen, ya que estas pueden actuar como reservorios de patógenos.

 

Virulencia

La transmisión hídrica también puede influir en la virulencia de los patógenos.

Bajo condiciones normales, la capacidad de propagación de una bacteria está limitada por la movilidad del hospedador. Sin embargo, la transmisión a través del agua permite que cepas altamente virulentas se diseminen incluso cuando los animales infectados están severamente debilitados.

Este fenómeno resalta la importancia de reducir al mínimo las fuentes de contaminación hídrica para evitar la proliferación de cepas más patogénicas.

Medidas de prevención y control

Para mitigar el impacto de E. coli ETEC en las explotaciones porcinas, es necesario adoptar un enfoque integral que combine medidas de:

La implementación de programas de limpieza y desinfección de las redes de agua, junto con el monitoreo periódico de su calidad microbiológica, constituye una herramienta fundamental en la lucha contra esta enfermedad.

Además, la utilización de vacunas y probióticos puede complementar estas estrategias, reduciendo la susceptibilidad de los lechones a las infecciones por E. coli ETEC.

MECANISMO DE ACCIÓN DEL ÁCIDO HIPOCLOROSO

El suministro de agua limpia y fresca es crucial en las explotaciones porcinas, ya que impacta directamente en la conversión alimenticia y en la rentabilidad, tanto para el ganadero como para la integradora.

La carencia de agua de calidad afecta la asimilación de nutrientes esenciales del alimento, comprometiend o el rendimiento productivo (Gilespie y Flanders, 2009).

Numerosos estudios han demostrado la importancia de la desinfección del agua de bebida en la mejora del estatus sanitario y el desempeño productivo.

– Bobiniené et al. evidenciaron que la desinfección física del agua reduce la mortalidad y mejora indicadores clave como el índice de conversión (IC), el peso promedio y la integridad intestinal.

– Otros trabajos corroboran que la higiene del agua es esencial para prevenir la transmisión de microorganismos patógenos presentes en el agua, conducciones y entorno, contribuyendo al bienestar animal (Kamphues & Rater, 2013).

La desinfección efectiva del agua implica la eliminación de patógenos como bacterias, hongos, esporas y virus, mediante el uso de biocidas diseñados específicamente para su dilución en agua de bebida.

Entre ellos, el HClO destaca por su alta eficacia. Este biocida se genera químicamente a través de la electrólisis de una solución salina (NaCl).

El ácido hipocloroso actúa eficazmente contra patógenos como E. coli ETEC gracias a su naturaleza neutra y lipofílica que le permite atravesar la membrana bacteriana. Una vez dentro de la célula, el HClO induce:

En bacterias Gram (-) como E. coli, la acción del HClO es especialmente eficaz debido a su capacidad para atravesar la membrana externa rica en lipopolisacáridos, desencadenando una rápida inactivación del microorganismo.

El uso de HClO como biocida para el tratamiento del agua de bebida en explotaciones porcinas es una estrategia eficiente para garantizar la calidad del agua, reducir la carga patógena y mejorar la salud y el rendimiento de los lotes. Su implementación debe considerar parámetros como:

La concentración.

El espectro de acción y su efecto sobre las propiedades fisicoquímicas del agua, incluyendo la prevención del biofilm, para maximizar su eficacia.

RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS PARA EL USO DE ÁCIDO HIPOCLOROSO EN LA PREVENCIÓN DE DIARREAS POSTDESTETE

Para el empleo el ácido hipocloroso en la potabilización del agua de bebida destinada a lechones es fundamental garantizar una dosificación adecuada que maximice la eliminación de patógenos preservando la seguridad del animal.

Para ello, en el tratamiento del agua de bebida de los lechones debemos considerar:

Dosis y concentración

La dosificación del HClO en el agua de bebida vendrá determinada por el parámetro que establece la OMS como el recomendado para que la eliminación de patógenos en el agua de bebida animal, es decir, buscaremos un agua con un ORP (Potencial de Óxido Reducción) entre 650 y 720mV.

Para llegar a este umbral, debemos considerar el estatus en el que se encuentran las líneas de agua de bebida de la explotación además de los depósitos o tanques reservorios empleados.

Generalmente, las concentraciones de CLR (Cloro Libre Residual) en ppm que se obtienen a estos valores de ORP no deberían superar en ningún caso las 2,0 ppm de CLR para asegurar la desinfección sin afectar a la palatabilidad del agua ni a las propiedades organolépticas de esta.

Monitoreo del pH

El pH del agua influye en la eficacia del HClO.

Un pH ligeramente ácido (5-6) es óptimo, no solo para dar estabilidad a la dosificación sino para mejorar la absorción de nutrientes y el control de patógenos.

Sistema de dosificación

Utilizar un sistema de dosificación preciso y en tiempo real, donde la mezcla siempre esté en recirculación para que esta macere, permite un control óptimo sin depender de personal propio o externo de nuestra explotación.

Limpieza del sistema de agua

En línea con la higiene del agua, la limpieza regular de las tuberías, niples y bebederos para evitar la formación de biofilm, que puede redundar en la formación de tapones o acantonamientos, es clave por parte del manejo del responsable de la explotación.

De esta forma, evitaremos que el agua se estanque y pueda generar cargas microbianas en exceso que puedan degenerar en infecciones a los animales posteriormente.

Respecto a los beneficios en el empleo de HClO para la higiene del agua, entre otros factores, están:

Amplio espectro de acción: inactiva bacterias (incluyendo E. coli ETEC), virus y hongos.

Acción rápida: actúa rápidamente en el control de los microorganismos suspendidos en el agua de bebida.

Seguro para animales y humanos: en las dosis de uso recomendadas, no es tóxico ni irritante ni corrosivo.

No genera residuos tóxicos: se descompone en agua y sal, sin generar trihalometanos u otros metabolitos dañinos para la salud de los animales.

Efectivo contra biofilm: ayuda a prevenir la formación de biofilm en las tuberías de agua y, en continuo, puede eliminar puntos de anclaje y biofilm incipiente en el interior de las tuberías.

Mejora la calidad del agua: elimina olores y sabores desagradables sin afectar a las propiedades organolépticas del agua.

Reduce la necesidad de antibióticos: al prevenir las infecciones, se puede reducir el uso de antibióticos, lo que contribuye a la lucha contra la resistencia antimicrobiana, además de ser de gran ayuda para el control de la E. coli ETEC en las diarreas generadas postdestete.

La potabilización del agua en explotaciones no se limita a añadir el HClO directamente, siendo necesario un proceso que debe incluir lo siguiente:

Análisis exhaustivo del agua: estudio microbiológico, fisicoquímico y organoléptico del agua de origen (pozo, estanque, red pública, etc.) por personal técnico cualificado para evitar contaminaciones.

Diseño del sistema de potabilización: definir el uso del HClO, la instalación y las condiciones (acondicionamiento) para una mezcla y tiempo de contacto adecuados, evitando la inyección directa en línea.

Se recomiendan tanques de maceración para la mezcla y precipitación de restos.

Dosificación y acidificación: dosificar el biocida considerando las interacciones con los componentes del agua.

Automatizar el proceso para evitar interferencias y obtener datos en la dosificación.

Calibrado, recirculación y medición constante: medir en tiempo real las ppm de CLR, ORP, temperatura y pH de la mezcla ya macerada. Para ello, la instalación de sistemas que pueden ser controlados sin ayuda de personal es de gran ayuda en las instalaciones porcinas.

Debemos recordar que el valor unitario de CLR por sí solo no es un indicador suficiente que nos garantice que el agua de bebida está bien tratada.

Es importante destacar que el uso de HClO debe ser parte de un programa integral de manejo y bioseguridad en la granja. No es una solución única, sino una herramienta adicional para prevenir las diarreas postdestete y mejorar la salud general de los lechones.

RECOMENDACIONES ESPECÍFICAS PARA EL USO DE ÁCIDO HIPOCLOROSO EN LA PREVENCIÓN DE DIARREAS POSTDESTETE

El empleo de HClO en el agua de bebida de lechones es una estrategia eficaz para reducir la mortalidad postdestete, al mejorar la calidad del agua y eliminar patógenos como E. coli ETEC.

El HClO actúa inactivando bacterias, virus y hongos, lo que previene infecciones gastrointestinales que contribuyen a la diarrea y mortalidad en los lechones. Además, su aplicación en las dosis adecuadas no afecta la palatabilidad del agua ni presenta riesgos para la salud animal.

El control del pH y el monitoreo continuo de parámetros como ORP y el cloro libre residual (CLR) son esenciales para garantizar su eficacia. Su uso también contribuye a reducir el consumo de antibióticos, promoviendo prácticas más sostenibles en la producción porcina.

Adoptar esta tecnología requiere de un compromiso con el monitoreo continuo, la formación y la concienciación del personal para garantizar el éxito en el protocolo de tratamiento del agua de bebida para los cerdos. Con todo ello, es posible avanzar hacia una producción porcina más sostenible y rentable.

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