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Dorset y Tigsa impulsan la valorización de purines en España con soluciones de alto valor añadido

Tigsa y Dorset impulsan la valorización de purines y gallinaza con tecnologías que mejoran la rentabilidad y sostenibilidad ganadera.

El sector ganadero español atraviesa una etapa de transición marcada por la creciente presión regulatoria, el aumento de los costes de gestión y la necesidad de avanzar hacia modelos más sostenibles. En este escenario, la valorización de la gallinaza, purines y otros residuos orgánicos se consolida como una de las principales palancas de cambio hacia una ganadería más eficiente y alineada con los principios de la economía circular.

La capacidad de transformar un residuo en un recurso —reduciendo su impacto ambiental y generando valor económico— está ganando protagonismo en explotaciones e instalaciones de tratamiento en todo el territorio.

Una realidad cada vez más exigente

España, uno de los principales productores porcinos y avícolas de Europa, genera un elevado volumen de purines y gallinaza cuya gestión se basa tradicionalmente en su aplicación agrícola. Sin embargo, este modelo presenta limitaciones crecientes, especialmente en zonas con alta densidad ganadera:

Ante este contexto, el sector demanda soluciones que permitan optimizar la gestión sin comprometer la viabilidad económica de las explotaciones.

Tecnología para transformar el modelo

En los últimos años, tecnologías vinculadas al secado de biomasa y tratamiento de residuos orgánicos han demostrado su capacidad para mejorar significativamente la gestión de purines y gallinaza. Estas soluciones permiten reducir el volumen del residuo hasta en un 70–80%, aumentar el contenido en materia seca y obtener un producto estable con potencial uso como fertilizante orgánico. Además, su integración en instalaciones con calor disponible —como plantas de biogás— mejora notablemente la eficiencia energética del sistema, reforzando su viabilidad.

Dorset llega a España de la mano de Tigsa

Con el objetivo de acercar estas tecnologías al mercado español y portugués, Tigsa ha alcanzado un acuerdo de colaboración con la empresa holandesa Dorset Green Machines. Fundada hace más de cuatro décadas, Dorset se ha consolidado como uno de los referentes internacionales en el desarrollo de soluciones para el secado, tratamiento y valorización de residuos orgánicos. La compañía cuenta con cientos de instalaciones operativas en todo el mundo y una amplia experiencia en los sectores ganadero, biogás, fertilizantes orgánicos y tratamiento de lodos.

Su especialización abarca desde sistemas de secado mediante cintas de placas de acero hasta plantas completas de pelletización, recuperación de nutrientes, tratamiento de aire y proyectos llave en mano. Este acuerdo no responde únicamente a una estrategia comercial, sino que forma parte de una línea de trabajo más amplia por parte de Tigsa, orientada a reforzar su posicionamiento en soluciones de alto valor añadido.

“Este acuerdo se enmarca en la política de Tigsa de impulsar tanto nuestras propias líneas de producto como la incorporación de tecnologías específicas que aporten un alto valor añadido al sector ganadero, como es el caso de Dorset, Tripleair o Maximus”, señalan fuentes de la compañía.

Con este enfoque, Tigsa busca ofrecer una propuesta más completa al mercado, combinando:

Aplicaciones con impacto directo

Las soluciones incorporadas a través de esta colaboración presentan un elevado potencial en distintos ámbitos del sector:

En todos los casos, el objetivo es avanzar hacia modelos más eficientes desde el punto de vista económico y medioambiental.

Rentabilidad y sostenibilidad, un binomio necesario

Uno de los aspectos clave para la adopción de estas soluciones es su capacidad para generar impacto económico real. La reducción de costes logísticos, la optimización de la gestión y la posibilidad de generar nuevos ingresos mediante la comercialización de fertilizantes permiten mejorar la rentabilidad de las explotaciones.

“Nuestro objetivo es ayudar a transformar un coste estructural para el ganadero en una oportunidad de generación de valor, facilitando soluciones que tengan sentido tanto técnica como económicamente”, destacan desde el entorno del proyecto. En condiciones habituales, este tipo de inversiones puede situarse en periodos de retorno de entre 4 y 6 años, especialmente cuando existe disponibilidad de calor residual o acceso a ayudas públicas.

Una evolución necesaria para el sector

La ganadería del futuro deberá ser capaz de producir más con menos recursos, reducir su impacto ambiental y responder a unas exigencias regulatorias cada vez mayores. La colaboración entre Dorset y Tigsa nace precisamente con este objetivo: acercar al mercado soluciones contrastadas internacionalmente que permitan transformar los desafíos actuales en oportunidades de crecimiento y mejora para las explotaciones ganaderas.

Porque la valorización ya no consiste únicamente en gestionar un residuo. Consiste en transformarlo en un recurso con valor.

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